¿a quién iremos?

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“Desde entonces muchos de Sus discípulos volvieron atrás, y ya no andaban con Él. Dijo entonces JESÚS a los doce: ¿Queréis iros también vosotros? Le respondió Simón Pedro: Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna. Y nosotros hemos creído y conocemos que Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.” Juan 6.66-69

JESÚS estaba en un momento de gran popularidad. Después del gran milagro de multiplicación de los panes y los peces para darle de comer a cinco mil personas, las multitudes venían a Él y le buscaban. Pero JESÚS se aleja de ellos cuando esta multitud intenta hacerle rey (Juan 6.15), ellos no habían entendido la obra que JESÚS necesitaba cumplir primero en la tierra.

Después de que JESÚS se aleja y se va hacia otra región, esta multitud le busca y le encuentra, y es aquí donde JESÚS los confronta: me buscan… porque comieron el pan y se saciaron (v.26) pero hay un pan que si comen no volverán a tener hambre ni sed: Mi carne y Mi sangre. (v.53).

Esas palabras no sólo fueron fuertes para la multitud, sino también para Sus discípulos. ¿Cómo JESÚS les pedía que para tener vida eterna tenían que comer Su carne y beber Su sangre? A ellos no les habían aún sido revelado que JESÚS necesitaba entregar Su cuerpo y derramar Su sangre para pagar por nuestros pecados. El punto más fuerte de este suceso es cuando muchos de Sus discípulos se alejan de Él. Y JESÚS se vuelve a los doce discípulos (los más cercanos) y les confronta: ¿también ustedes se irán?

Pedro responde, creo yo angustiado: ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna (v.68). Pedro había probado realmente un alimento que no era el físico y que sólo habían encontrado en JESÚS. Pedro durante este tiempo había testificado, y a su espíritu había sido revelado, que JESÚS era el Cristo (v.69). Pedro había creado tan fuerte relación con JESÚS que el solo alejarse de Él era difícil para Pedro.

¿A quién iremos?, preguntó Pedro con profunda angustia por el simple hecho de pensar estar alejado de JESÚS.

***

Sabía desde antes de hablar con mi pastor sobre mi orientación sexual que mis días en la iglesia local podrían estar contados. Sabía que el riesgo más inminente sería que mi permanencia en la iglesia local fuera condicionada y que, tarde o temprano, tendría que tomar la decisión de continuar o no en la iglesia local. Y lo sabía porque esta situación es, tristemente, a la que muchos creyentes homosexuales son orillados.

Durante los últimos meses, probablemente seis ya, mi estado emocional ha sido fuertemente golpeado en la iglesia local. Lo que por muchos años había sido un tiempo de tranquilidad y comunión espiritual y emocional, ahora ha llegado a ser una carga tan fuerte que ha llegado a tener efectos en mi cuerpo. Es como si algo pesado fuera puesto en mi alma y espíritu.

Y ha sido constante esta situación emocional y espiritual en mí. He orado a Dios, le he pedido guía. Hoy, por ejemplo, durante la madrugada me desperté y Dios ponía en mi corazón orar por la iglesia, por los líderes, por mi tiempo ahí en la iglesia. Le pedía a Dios Su ayuda para poder estar en la iglesia.

Y ¿por qué no cambiarte de iglesia local? Me preguntó un conocido hace un par de semanas. Y mi respuesta es firme al respecto: creo que la iglesia local donde Dios nos permite congregarnos no es por comodidad o gustos personales, sino por un propósito de Dios. Creo también que una de las decisiones más importantes de todo creyente es dónde congregarse, porque la iglesia local no es un club, no es un domingo en un edificio, la iglesia local es y está llamada a ser familia los unos de los otros. Creo también en la necesidad de que los creyentes se congreguen en una iglesia local, es necesario, es importante para su crecimiento espiritual.

Cuando oro a Dios sobre mi futuro en mi iglesia local en la que Él me ha permitido congregarme por ya casi 13 años, viene a mí esa pregunta que Pedro le hizo a JESÚS: ¿a quién iremos? Con un dolor en mi corazón le digo a Dios: no tengo a donde ir, no hay iglesia local donde yo, como creyente gay, seré bien recibido, ¿a dónde iré?

Aquellos que han experimentado lo importante que es una iglesia local para su alma y para su crecimiento espiritual, podrán quizá comprender la decisión tan fuerte que necesito tomar. Aquellos que ven en la iglesia local no solo un grupo de personas o un edificio, sino una familia, podrán quizá comprender el dolor tan fuerte que se siente estar en esta situación. Porque la iglesia local son relaciones, son familia, es parte del cuerpo de JESÚS. ¿A quién iremos?

Que Dios guíe a cada iglesia local donde Su Nombre es predicado a ser verdadera familia los unos de los otros. Dios guíe a cada creyente que enfrenta fuerte carga espiritual y emocional a ser guiados por Su Espíritu en este tiempo de prueba. Porque nuestro Dios es fiel y es el único quien tiene palabras de vida eterna.

Expressing my Identity with Courage and Confidence

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Expressing my Identity with Courage and Confidence

Aquí la razón por lo cual decidí ser abierto sobre mi orientación sexual en el trabajo y por qué es importante.

IBM Jobs Blog

Every year, IBM selects top employees and deploys them to emerging markets around the world on assignments related to society as part of the IBM Corporate Service Corps (CSC) program. Participants spend four weeks in groups of 10 to 15 to help solve economic and social problems. Teams work collaboratively with their government and community counterparts to understand how to implement socially responsible business practices with measurable results in a global context.

In this interview, Jacob Castañeda, IT Project Manager for Mergers, Acquisitions and Divestitures at IBM Mexico shares how he had a life-transforming experience during his IBM Corporate Service Corps program in Ghana and also how this experience gave him the confidence to come out at work.

jacobTell us about your career journey.

I was 22 years old when I joined IBM Mexico in Guadalajara. It was my first job after my graduation as a computer engineer…

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si el grano de trigo no cae y muere

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“JESÚS respondió diciendo: Ha llegado la hora para que el Hijo del Hombre sea glorificado. De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto. El que ama su vida, la perderá; y el que aborrece su vida en este mundo, para vida eterna la guardará. Si alguno me sirve, sígame; y donde Yo estuviere, allí también estará mi servidor. Si alguno me sirviere, mi Padre le honrará.” Juan 12.23-26

 

Cuando podemos ver el rostro detrás de un “problema”, las circunstancias dejan de ser un “problema” y se vuelven una causa. Cuando dejamos de ver simplemente las estadísticas, y en cada número vemos una vida, una vida que vale profundamente ante Dios, esa estadística deja de ser sólo números y se convierten en un sentido, en un propósito. Cuando dejamos de ver como simples “problemas” a los inmigrantes de América Latina, a los refugiados en Europa, a las mujeres asesinadas en todo México, a las mujeres y niños traficados como esclavos sexuales, a los indígenas despojados de sus tierras, a las personas de color siendo discriminadas, a los homosexuales siendo estigmatizados y rechazados, cuando les ponemos un rostro, y un nombre, y una vida, dejan de convertirse en “problemas” y se vuelven reales, no algo conceptual o estadístico, sino alguien con valor.

JESÚS es, sin duda, quien vino a romper esas barreras entre lo conceptual y los verdaderos rostros, entre el enfermo que era separado para no contagiar, y la persona que era tocada por JESÚS para sanarle, entre la mujer samaritana que era indigna de acercarse al templo, y la mujer a la que se le reveló la adoración que busca el Padre, entre el endemoniado a quienes todos huían, y entre el hombre que predicó en toda una aldea, entre los simples e ignorantes pescadores, y los valientes que fueron instrumentos para edificar la primera iglesia.

JESÚS vino a romper esas barreras religiosas que eran construidas como muros para diferenciar, para discriminar, para humillar. Barreras religiosas construidas sobre supuestos principios bíblicos, pero que JESÚS vino a revelar la verdadera motivación detrás de esas barreras: religiosidad, un sentido de superioridad.

Mientras leía los primeros versículos del libro de Esdras, una duda surgió en mí. En Esdras 1.1 dice que “despertó el Señor el espíritu de Ciro rey de Persia”. La duda era: ¿cómo es que Dios pudo despertar el espíritu de un rey gentil (que no pertenecía al pueblo de Dios) y no despertó el espíritu de los sacerdotes que crucificaron a JESÚS? Y la duda se volvía más personal: ¿por qué Dios despertó el espíritu de un rey gentil y no el espíritu de los líderes cristianos de este tiempo para poder ver la gran tragedia en la iglesia que se ha evidenciado a través de nuestra actitud y rechazo hacia las personas LGBT? No era un reclamo a Dios, era un anhelo por entender más Sus propósitos.

Y la respuesta de Dios fue compleja en su profundidad: porque era y es necesario. Era necesario que el rey de Persia fuera despertado para que se cumpliese la Palabra de Dios dada al profeta Jeremías; era necesario que los sacerdotes rechazaran a JESÚS como el Mesías para que se cumpliese la Palabra de Dios manifestada a través de toda la Biblia, era necesario que JESÚS muriera para que trajera fruto, un fruto que sigue siendo cosechado hasta nuestros días.

Es necesario que si queremos que haya fruto, la semilla tiene que caer al suelo y morir. Morir a nuestros deseos, a nuestros anhelos, a nuestros sueños, para que el fruto eterno de Sus deseos, Sus anhelos, Sus sueños, Sus propósitos sean desarrollados en nuestra vida.

No hablo de permitir la injusticia, pero sí de comenzar a ver los rostros detrás de cada “problema” y permitir que Dios nos muestre qué es necesario desde Su perspectiva y realidad.

Dios despierte a sus hijos a Su verdad porque el mundo clama, porque Su Palabra lo promete (Joel 2.28,29).

nos dijeron que no podíamos soñar

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nos dijeron que no podíamos soñar
y si soñábamos
sólo permitidos
eran sus sueños

intentaron callar la voz nuestra
que de lunas y soles
y universos nuevos
vestían una esperanza viva

ahogaban en intentos
el corazón quebrantado
por una realidad
que ajena a ellos
definía nuestros anhelos

orillados éramos
a la definición que en ellos
era indecible
pero que en nosotros
vestían las mañanas

soñábamos, sí, soñamos
hablábamos, sí, hablamos
latíamos, sí, latimos

porque de sueños Suyos
verdaderos sí,
se vistió nuestra esperanza

porque sus condenas
detener no podían
la grandeza de Su voz
que con solo pronunciar
traía vida en sueños
y realidades más

¿quién extenderá su mano contra el ungido del Señor?

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“Entonces dijo Abisai a David: Hoy ha entregado Dios a tu enemigo en tus manos; ahora, pues, déjame que lo hiera con la lanza: lo clavaré en tierra de un golpe, y no le hará falta un segundo golpe. David respondió a Abisai: No lo mates; porque ¿quién extenderá su mano contra el ungido del Señor?  Dijo además David: ¡Vive el Señor!, que si el Señor no lo hiriera (sea que le llegue su día y muera, o descienda a la batalla y perezca), guárdeme el Señor de extender mi mano contra el ungido del Señor. Pero ahora toma la lanza que está a su cabecera y la vasija de agua, y vámonos.” 1 Samuel 26.8-11

“Entonces Pablo le dijo: ¡Dios te golpeará a ti, pared blanqueada! ¿Estás tú sentado para juzgarme conforme a la ley, y quebrantando la ley me mandas golpear? Los que estaban presentes dijeron: ¿Al sumo sacerdote de Dios injurias? Pablo dijo: No sabía, hermanos, que era el sumo sacerdote; pues escrito está: No maldecirás a un príncipe de tu pueblo.” Hechos 23.3-5

 

Durante este más de un año que he enfrentado este proceso en mi iglesia local debido a mi sexualidad, un tema que siempre ha estado presente es el de cómo honrar a mis autoridades aun cuando nuestras perspectivas y entendimiento de la Biblia respecto a la orientación sexual y la identidad de género es diferente y, aún más, opuestas. Creo profundamente que Dios respalda a nuestras autoridades no sólo en la iglesia sino en nuestra sociedad, en nuestra familia, en nuestro trabajo. Y es deber nuestro obedecerles en la medida en que sus ordenanzas no contradigan la Palabra de Dios sin dejar en ningún momento de honrarles.

Por varios años antes de hablar con mi pastor y mi líder de alabanza sobre mi sexualidad, continuamente le preguntaba a Dios si es que estaba honrado a mis autoridades ya que yo quería ser honesto con ellos, pero sentía Dios me decía no era aún tiempo. Y pude ver la mano de Dios de una manera sorprendente en todos estos años y, aun más, durante este proceso que estoy viviendo.

Mientras meditaba en si estaba honrado a mis autoridades, Dios traía a mi mente dos personajes de la Biblia que enfrentaron situaciones muy fuertes ante sus autoridades: David y Pablo.

David fue llamado a ser rey cuando aún había rey en Israel. David entendía perfectamente que la voluntad de Dios era establecerlo a él como rey reemplazando a Saúl, pero algo sumamente importante y hermoso del corazón de David es que entendió que no sería en fuerzas humanas, sino en los tiempos de Dios. Aún más, David entendía completamente que Saúl era y que había sido establecido por Dios, aun cuando Dios ya había dispuesto entregar el trono a David, pero David sabía que Dios sería el que confirmaría su reino. Por su parte, Saúl emprendió una lucha terrible en contra de David, buscó matarle. Pero Dios guardó la vida de David y, sorprendentemente, David tuvo oportunidades de matar a Saúl, pero David entendía que Saúl era el ungido de Dios, y que no alzaría su mano en contra de él. David tenía un corazón tremendamente humilde para entender la autoridad de Dios sobre Saúl aun cuando éste intentó matarle.

En el caso de Pablo, su historia es sumamente contrastante. Al principio, Pablo es narrado en la Biblia como un enemigo de Dios (aun a pesar de que Pablo creía que estaba haciendo la “voluntad” de Dios al matar cristianos). Pero después de su encuentro con JESÚS su vida cambia tan drásticamente, que se convierte en uno de los mayores misioneros en el mundo antiguo. En un momento en que Pablo estaba encarcelado, es llevado al concilio y Pablo no pierde oportunidad para intentar predicar de Cristo ante ellos. Lo único que logra es que el sumo sacerdote lo mande a golpear mientras hablaba y Pablo, sin saber que era el sumo sacerdote, le dice: pared blanqueada, Dios te golpee a ti. Cuando los hombres ahí le hacen ver a Pablo que con quien hablaba era el sumo sacerdote, Pablo humildemente pide perdón por sus palabras y reconoce la autoridad que Dios había puesto sobre el sumo sacerdote aún a pesar de que éste estaba obrando en contra de Pablo y la obra de Dios a través de la iglesia primitiva.

Lo que Dios me permitía aprender a través de la vida de David y Pablo es que las autoridades que Dios ha establecido cumplen un propósito que viene de Él aun cuando parece que estas autoridades pueden estar obrando en contra de la voluntad de Dios. Y si así fuere, nuestro deber es honrarles. Y honrarles tiene mucho que ver con reconocer en ellos la unción (la confirmación) de Dios como autoridades y debemos respetarles. Más honrarles no es obedecerles ciegamente y más cuando es claro que su actuar y ordenanzas son contrarias a la Palabra de Dios. Algo que he podido aprender es que nuestras autoridades también son humanos, con luchas, con virtudes, con oportunidades.

Pero, ¿Qué hacer cuando vemos que nuestras autoridades no obedecen la Palabra de Dios? ¿Qué hacer cuando Dios nos llama a hablar ante nuestras autoridades y existen fuertes probabilidades de que seremos rechazados, vetados y aun apartados de nuestra iglesia local?

En mi caso, ese tema fue sobre mi sexualidad y cómo Dios me permitió reconciliar mi fe y mi sexualidad a través de Su Palabra, y de cómo como iglesia hemos respondido en contra de las personas LGBT de una manera sumamente hostil.

Cuando enfrentamos esos dilemas con nuestras autoridades, lo que he podido aprender es que necesitamos buscar en oración la guía de Dios, esperando en Sus tiempos y no en los nuestros. Lo segundo es buscar en todo momento respetar a nuestras autoridades, teniendo siempre presente que ellas han sido establecidas por Dios para un propósito Suyo. Y lo tercero es, con una profunda reverencia, amor y un limpio corazón (motivaciones verdaderamente honestas y que vienen de Dios), el plantear a nuestras autoridades ese mensaje que Dios nos ha confirmado.

En este tiempo en el que vivimos, nuestras autoridades en todo ámbito (político, familiar, religioso, etc.) están siendo atacadas y cuestionadas, al grado que su actuar puede estar contradiciendo fuertemente la Palabra de Dios y la obra del Espíritu. Un problema aún mayor es cuando vemos a nuestras autoridades como enemigos a vencer y no como personas a quienes restaurar y honrar a través de la guía del Espíritu.

Dios guíe a Sus hijos a honrar a nuestras autoridades siendo siempre guiados por el Espíritu de Dios que habita en nosotros.

Fear not: No temas por Shane B

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Shane B es el líder de uno de los grupos de apoyo en la organización cristiana GCN. El día de ayer en el grupo, él compartió el siguiente texto que con su permiso he podido traducir en este blog. Confío sea de bendición.

***

“Deja ir el miedo … porque lo contrario de miedo no es la valentía sino confianza” – Peter Enns

Durante el año cuando las preguntas respecto a mi sexualidad ardían lo más fuerte, participé en un retiro de una semana donde se estudió intensamente la primera mitad del Evangelio de Marcos. Estuvimos haciendo un estudio de la Biblia durante aproximadamente 10 horas por día, así que era realmente intenso. Sin embargo, más allá de ese estudio intensivo durante ese tiempo surgió un tema que influyó en mi caminar y sigue influyendo en mi vida. Este tema es el contraste entre el miedo y la fe. Por lo general pensamos en dudar como lo contrario de la fe. Sin embargo, a través de este estudio de la primera mitad de Marcos comencé a notar el miedo como lo opuesto a la fe. Uno de los pasajes que llamó mi atención fue la historia de JESÚS calmando la tormenta en Marcos 4.

La tormenta que se narra en la historia debió haber sido una gran tormenta ya que algunos de los discípulos eran pescadores y estaban acostumbrados a controlar un barco. Esta tormenta fue mucho más de lo que podían controlar. Estaba más allá de su control. Los discípulos estaban aterrados y cuando despertaron a JESÚS, hicieron una fuerte acusación contra Él: “Maestro, ¿no te importa que nos ahoguemos?” Ellos acusaron a JESÚS de ser insensible e indiferente. Su miedo era tan fuerte que empezaron a culpar a JESÚS.

Yo sé que en ese tiempo cuando estaba estudiando este pasaje, yo sentía como si mi vida estaba fuera de control. Las preguntas en mi cabeza ardían realmente fuerte. Parecía que sacaba y sacaba el agua de mi bote pero sentía como si no estuviera llegando a algún lugar. Mi barco se estaba hundiendo. Me sentía como si me estuviera ahogando. Y hubo momentos en que el miedo era tan fuerte que hubiera clamado a Dios: “¿No te importa? ¿No ves lo que está pasando dentro de mí?”

En la historia, JESÚS se despierta de Su sueño, calma la tormenta y luego se vuelve a Sus discípulos y les hace una pregunta que penetró a su corazón: “¿Por qué tienen tanto miedo? ¿Todavía no tienen fe?”. Los discípulos en este punto habían visto a JESÚS hacer muchos milagros. Él había curado a los enfermos y los cojos y había echado fuera demonios. Ellos habían visto la autoridad de JESÚS cuando enseñaba y desafiaba a los líderes religiosos. Ellos sabían qué clase de hombre Él es. Y entonces me imagino que Su pregunta les penetró hasta lo más profundo.

¿Dónde está su fe? ¿Por qué están siendo tan controlados por el miedo? Esas preguntas me perseguían también a mí. Gran parte de mi angustia en ese tiempo era causada por el miedo. En ese momento yo estaba luchando con todo esto, yo estaba trabajando para una organización cristiana y tenía miedo de que, al enfrentar el tema de mi sexualidad, eso significaría perder mi trabajo. Yo también estaba muy involucrado con mi iglesia y tenía miedo de perder mi iglesia. También tenía miedo de que mi familia y amigos me rechazaría. Y, principalmente, tenía mucho miedo de alejarme de Dios y tomar decisiones incorrectas.

Yo era una enorme bola de miedo. Tenía noches de insomnio donde sentía algo muy pesado en la boca de mi estómago mientras me preocupaba qué hacer con mi vida. El miedo y la ansiedad llegando hasta mi pecho hasta que sentía como si me fuera a derrumbar.

A medida que estudiaba Marcos, estaba realmente siendo desafiado por la idea de vivir una vida por fe y no por miedo. Empecé a ver las decisiones que yo estaba tratando de hacer y comencé empecé a evaluar si mis pensamientos eran impulsados por la fe o si eran impulsados por el miedo. Empecé a ver cómo muchas de mis decisiones y pensamiento eran movidos por el miedo. Y mientras miraba a mi alrededor vi también cómo otras personas eran impulsadas por el miedo en lugar de fe.

Lo interesante cuando miro hacia atrás en mi vida ahora es que muchos de mis temores se hicieron realidad. Perdí mi trabajo, pero Dios me proporcionó otro. Perdí mi iglesia, pero Dios me dio otra gran comunidad a cambio. Mi padre estuvo muy molesto conmigo por algún tiempo, pero en los últimos años ha cambiado de opinión. He perdido algunos amigos, pero he ganado muchos nuevos amigos.

Por eso quiero terminar este post con un desafío. Al luchar con cuestiones de fe y la Biblia, ¿cuál es nuestra motivación? ¿Es la fe o es miedo? ¿Tenemos miedo de desafiar a otros en nuestra vida? ¿Tenemos miedo de desafiarnos a nosotros mismos? ¿Estamos clamando a Dios: “¿acaso no te importa?”?

¿O estamos viviendo por fe? ¿Estamos confiando en que Dios nos guiará y nos llevará a entender la Biblia? ¿Estamos confiando en que su amor y cuidado por nosotros son más grandes que cualquier pregunta que podamos tener? ¿Creemos que Dios es más grande que nuestro propio entendimiento de la Biblia?

Traducción al español de la canción “These are written” (Está escrito): http://goo.gl/hVHw0r

perseguidos, mas no desamparados

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“Pero tenemos este tesoro en vasos de barro para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros, que estamos atribulados en todo, mas no angustiados; en apuros, mas no desesperados; perseguidos, mas no desamparados; derribados, pero no destruidos; llevando en el cuerpo siempre por todas partes la muerte de JESÚS, para que también la vida de JESÚS se manifieste en nuestros cuerpos.” 2 Corintios 4.7-10

 

Por ya varios años de poder participar en una organización cristiana para apoyo a chicos y chicas LGBT, algo que siempre venía a mi mente cuando se celebraba el congreso anual de esta organización, es que para muchos chicos y chicas LGBT cristianos la única iglesia con la que ellos pueden estar es la iglesia que se reúne cada año en este congreso. Es decir, muchos chicos y chicas su única posibilidad de poder congregarse con más creyentes cristianos es este congreso ya que han sido expulsados, rechazados, o vetados de sus iglesias y aun de sus familias. Para todos estos chicos y chicas, este congreso es como un oasis espiritual en medio de ese desierto al que son llevados por su orientación sexual o su identidad de género.

Tuve oportunidad de atender este congreso por primera vez en enero de este año. Fue una experiencia muy muy muy especial porque pude conocer no solo a chicos y chicas LGBT, sino a papás, mamás, familiares, líderes de iglesia, de una variedad de tradiciones cristianas tanto muy tradicionales como más contemporáneas reunidas en un lugar, en un solo Nombre: JESÚS. Este tiempo fue tan enriquecedor porque me permitió conocer chicos y chicas tan especiales que han sufrido por años el rechazo y, yo lo llamaría, la persecución por ser cristianos LGBT.

Algo que me impresionó mucho en este congreso es que, a pesar de que era un congreso para chicos LGBT, el centro no era nuestra orientación sexual o nuestra identidad de género, pero era cómo podíamos ser iglesia unos a otros, cómo podíamos continuar y crecer en nuestro caminar con Dios aún a pesar del rechazo. No solo somos LGBT, sino también somos cristianos, y esto añade una persecución aún mayor a nuestras vidas, una persecución tristemente iniciada, propiciada, alimentada y promovida por nuestros propios hermanos y hermanas en la fe.

Para muchos de nuestros hermanos y hermanas nosotros no somos ni hermanos ni hermanas, sino ajenos a la comunión de este cuerpo de JESÚS que es la iglesia. Es por eso que este congreso es una oportunidad única al año para que chicos y chicas LGBT puedan encontrar reposo y descanso para sus almas en familia, la familia de Dios, esa familia perseguida que aún en la tribulación puede y sabe consolar.

Mientras conducía hoy a la escuela, platicaba con Dios. Esta plática, como muchas otras, es un descanso y un alivio tremendo. En esta plática Dios me permitía reconocer que aun a pesar del dolor, Él sigue haciendo Su obra, y Él me permitía ver que hoy puedo sentirme libre del miedo por ser gay, aún a pesar de que en la iglesia o en mi familia esto representa aún un anatema. Y con una sonrisa pude reconocer esa obra de años que Dios ha hecho para sentirme cercano, acepto y sin miedos delante de Él. No tengo miedo a ser rechazado aún pesar de que está ese dolor por ser alejado de la iglesia.

Y en este tiempo, como dice Pablo en la segunda a carta a los corintios, podemos llevar “en el cuerpo siempre por todas partes la muerte de JESÚS, para que también la vida de JESÚS se manifieste en nuestros cuerpos”.

 

el poema que no he podido escribir

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conocí su voz en aquella mañana fría
abrazada por el calor de la iglesia perseguida
por aquellos que siendo hermanos
alejados de Su cuerpo a vivir nos obligan

a mi lado le encontré en palabras pronunciadas
que intentaron limpiar las lágrimas
de una Navidad dolida en angustias
que en el espíritu se comparten en vidas

no quise fijar mi corazón en su mirada
yo tenía dolor pero aún mas tenía angustia
pero las palabras en sus ojos
motivaban sonrisas y alimentaban esperanzas

quise, por instantes, escribir poemas de amor
intenté, en segundos, acariciar las esperanzas
soñé, volví a soñar, en oportunidades eternas
y regresé, aquí, confiando en Su promesa.

¿quién puede escribir amores sublimes
sino el Padre que les sujeta?
¿quién puede alimentar al corazón
sino Su Espíritu que nos consuela?
¿quién nos acercará a la eternidad
sino el Hijo que en días nos habita?

y ayer volvió usted, aquí,
con más esperanzas y sueños
y aún más palabras
que de un corazón apasionado por Él
alimentaron días de este verano

ya no era invierno, no, ya no era invierno
más es verano lleno de soles
que juegan entre nubes y lluvias de color
sí, de nuestros colores

¿quién podrá detener al amor de nuestro Padre
que en días comparte con hijos que enamorados
se descubren en un verano suave
que de agua viva nos invade?

¿quién podrá escribir este poema
en vidas, en nuestra vida, en Su vida
que rendida a Él
permanece en Su promesa?

Padre, si quieres, pasa de Mí esta copa

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“Y Él [JESÚS] se apartó de ellos a distancia como de un tiro de piedra; y puesto de rodillas oró, diciendo: Padre, si quieres, pasa de Mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la Tuya. Y se le apareció un ángel del cielo para fortalecerle.” Lucas 22.41-43

Los grandes hombres y mujeres de fe han enfrentado a lo largo de la historia situaciones terribles: persecución, señalamientos, burlas, peligros, y aún la muerte. Al conocer y aprender de sus historias podemos erróneamente pensar que Dios es malvado y que no cuida de ellos, pero un análisis no superficial sino profundo nos muestra todo lo contrario. ¿Por qué los hombres y mujeres realmente de fe enfrentan tan terrible oposición? Porque enfrentan a un mundo caído, un mundo que persigue sus propios deseos y, cuando un hombre o mujer de fe los confronta, ese mundo o puede abrir sus oídos y buscar arrepentimiento o buscará desacreditar y destruir a esos mensajeros. Si algo es cierto en el caminar con Dios es que enfrentaremos oposición, una oposición que en muchas ocasiones estará fuera de nuestro control y de nuestras fuerzas.

En el libro del profeta Jeremías podemos confirmar como este profeta enfrentó algo en sobremanera pesado. Los mismos sacerdotes y príncipes buscaron destruirle, asesinarle, porque no predicaba cosas “buenas” pero juicio de parte de Dios. Imagina que las personas que debían conducir al pueblo tanto en la parte espiritual como política y social, eran quienes se oponen principalmente a Dios. Y esa es la historia de más profetas.

JESÚS conocía esta situación. De hecho, Él la vivió en Su vida propia. JESÚS se lamentó de Su pueblo: ¡Jerusalén, Jerusalén que matas a los profetas, y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina a sus polluelos debajo de sus alas, y no quisiste!” (Lucas 13.34).

Al meditar en lo anterior, Dios trajo a mi mente algo que no había contemplado antes acerca de nuestro Señor JESÚS: ¿en qué momento de la vida de JESÚS crees que Él se dio cuenta que era el Mesías? ¿Cómo crees que el enfrentó esa verdad en medio de un mundo que le rechazaría?

La Biblia no nos da detalles para responder esas preguntas y seguramente especularíamos en las respuestas. Sin embargo, había una realidad: JESÚS sabía quién era Él (quizá desde pequeño lo entendió, o conforme iba creciendo) y, sobretodo, sabía que eso causaría que le condenaran a muerte, pero JESÚS para eso había venido, Sus ojos estaban puestos en la cruz, en la voluntad del Padre, aunque esto significara rechazo, persecución y la muerte misma. Pero el mayor pesar de JESÚS era uno mayor a todo esto: el rechazo de Dios, la ira de Dios consumada en la separación de JESÚS con el Padre porque JESÚS se hizo pecado por nosotros. ¡Cuán tan tremendo sacrificio!: aceptar ser rechazado por quien más amas, para acercar al Padre a quienes más te odian.

Esta semana ha sido en lo personal unas de las más pesadas emocional y espiritualmente. La situación que estoy viviendo desde hace ya casi un año si bien no es comparable a lo que JESÚS enfrentó, me ha permitido ver el sacrificio no sólo de los profetas sino sobre todo de nuestro Señor JESÚS desde una perspectiva mucho muy diferente, una perspectiva que me ha permitido identificarme, de una manera mínima quizá, a los ambientes que ellos enfrentaron.

Oraba a Dios al respecto la semana pasada. Con una carga emocional y espiritual fuerte le pedía que me guiara en este tiempo y si este caminar representaba enfrentar el rechazo de la iglesia local o aún de las personas que más amo, pero que no me alejará de Él. Y en ese momento entendí un poco más ese clamor tan profundo de JESÚS a horas de ser entregado: Padre, si quieres, pasa de Mí de esta copa.

Esa copa era algo que como hijos de Dios no enfrentaremos porque tan tremendo sacrificio que JESÚS hizo por nosotros. Esa copa es algo que JESÚS ya enfrentó: la ira de Dios, la separación de Él con Dios.

Si hoy enfrentas angustia, persecución, peligro o muerte, quiero orar por ti: Que el Espíritu de Dios traiga fortaleza en medio de nuestra debilidad, que Su Espíritu revele a nuestra vida el Camino, la Verdad, la Vida, que podamos recibir una mayor revelación de JESÚS y Su cruz.

“en Dios no hay parcialidad” por pastor Bill Hybels

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Bill Hybels es un pastor reconocido con una mega iglesia con influencia mundial. Cada año, Willow Creek Church, organiza un congreso de liderazgo que tiene alcance a nivel internacional (Global Leadership Summit). Mi iglesia, y varias iglesias en Guadalajara, participan en este congreso.

El día de ayer, un conocido cristiano compartió este video. Con sorpresa, el pastor Bill aborda el tema sobre personas Gays, Lesbianas, Bisexuales y Transgénero (LGBT) de una manera que poco se ve en iglesias evangélicas, sobretodo en iglesias con la influencia que tiene Willow Creek Church. En esta entrevista en inglés, comenzando en el minuto 19:10 y terminando en el minuto 31:43, el pastor Bill con emoción y visiblemente conmovido reconoce que como iglesia debe haber una forma en que podemos mantenernos en una posición bíblica sobre el  matrimonio tradicional y ser respetuosos e incluyentes hacia creyentes LGBT.

Aún a pesar de que el pastor Bill no menciona en detalle cómo la iglesia debe abordar esta posición, creo de valor que el poder escuchar de líderes cristianos tan influyentes una posición más abierta y respetuosa ayudará a que muchas iglesias alrededor del mundo comiencen a abordar el tema de la orientación sexual y la identidad de género con profunda seriedad en lo bíblico, espiritual y emocional.

Sé, y lo he mencionado anteriormente, que este es un proceso para la iglesia, un proceso que puede llevar años. Pero es mejor inciarle que no inciarle, es mejor hablar que permanecer en silencio, es mejor movernos a quedar inertes. Porque así como para cada cristiano que es gay su reconocimiento y aceptación es un proceso que puede, en muchos casos, ser doloroso, así también para la iglesia y las familias es un proceso que vale la pena caminar con Dios.

Recomiendo mucho ver esta sección (en inglés) del video del minuto 19:10 al 31:43. Aquí el link al video: https://willowcreek.tv/sermons/south-barrington/2016/05/ask-bill/#ask-bill

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