Padre, si quieres, pasa de Mí esta copa

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“Y Él [JESÚS] se apartó de ellos a distancia como de un tiro de piedra; y puesto de rodillas oró, diciendo: Padre, si quieres, pasa de Mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la Tuya. Y se le apareció un ángel del cielo para fortalecerle.” Lucas 22.41-43

Los grandes hombres y mujeres de fe han enfrentado a lo largo de la historia situaciones terribles: persecución, señalamientos, burlas, peligros, y aún la muerte. Al conocer y aprender de sus historias podemos erróneamente pensar que Dios es malvado y que no cuida de ellos, pero un análisis no superficial sino profundo nos muestra todo lo contrario. ¿Por qué los hombres y mujeres realmente de fe enfrentan tan terrible oposición? Porque enfrentan a un mundo caído, un mundo que persigue sus propios deseos y, cuando un hombre o mujer de fe los confronta, ese mundo o puede abrir sus oídos y buscar arrepentimiento o buscará desacreditar y destruir a esos mensajeros. Si algo es cierto en el caminar con Dios es que enfrentaremos oposición, una oposición que en muchas ocasiones estará fuera de nuestro control y de nuestras fuerzas.

En el libro del profeta Jeremías podemos confirmar como este profeta enfrentó algo en sobremanera pesado. Los mismos sacerdotes y príncipes buscaron destruirle, asesinarle, porque no predicaba cosas “buenas” pero juicio de parte de Dios. Imagina que las personas que debían conducir al pueblo tanto en la parte espiritual como política y social, eran quienes se oponen principalmente a Dios. Y esa es la historia de más profetas.

JESÚS conocía esta situación. De hecho, Él la vivió en Su vida propia. JESÚS se lamentó de Su pueblo: ¡Jerusalén, Jerusalén que matas a los profetas, y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina a sus polluelos debajo de sus alas, y no quisiste!” (Lucas 13.34).

Al meditar en lo anterior, Dios trajo a mi mente algo que no había contemplado antes acerca de nuestro Señor JESÚS: ¿en qué momento de la vida de JESÚS crees que Él se dio cuenta que era el Mesías? ¿Cómo crees que el enfrentó esa verdad en medio de un mundo que le rechazaría?

La Biblia no nos da detalles para responder esas preguntas y seguramente especularíamos en las respuestas. Sin embargo, había una realidad: JESÚS sabía quién era Él (quizá desde pequeño lo entendió, o conforme iba creciendo) y, sobretodo, sabía que eso causaría que le condenaran a muerte, pero JESÚS para eso había venido, Sus ojos estaban puestos en la cruz, en la voluntad del Padre, aunque esto significara rechazo, persecución y la muerte misma. Pero el mayor pesar de JESÚS era uno mayor a todo esto: el rechazo de Dios, la ira de Dios consumada en la separación de JESÚS con el Padre porque JESÚS se hizo pecado por nosotros. ¡Cuán tan tremendo sacrificio!: aceptar ser rechazado por quien más amas, para acercar al Padre a quienes más te odian.

Esta semana ha sido en lo personal unas de las más pesadas emocional y espiritualmente. La situación que estoy viviendo desde hace ya casi un año si bien no es comparable a lo que JESÚS enfrentó, me ha permitido ver el sacrificio no sólo de los profetas sino sobre todo de nuestro Señor JESÚS desde una perspectiva mucho muy diferente, una perspectiva que me ha permitido identificarme, de una manera mínima quizá, a los ambientes que ellos enfrentaron.

Oraba a Dios al respecto la semana pasada. Con una carga emocional y espiritual fuerte le pedía que me guiara en este tiempo y si este caminar representaba enfrentar el rechazo de la iglesia local o aún de las personas que más amo, pero que no me alejará de Él. Y en ese momento entendí un poco más ese clamor tan profundo de JESÚS a horas de ser entregado: Padre, si quieres, pasa de Mí de esta copa.

Esa copa era algo que como hijos de Dios no enfrentaremos porque tan tremendo sacrificio que JESÚS hizo por nosotros. Esa copa es algo que JESÚS ya enfrentó: la ira de Dios, la separación de Él con Dios.

Si hoy enfrentas angustia, persecución, peligro o muerte, quiero orar por ti: Que el Espíritu de Dios traiga fortaleza en medio de nuestra debilidad, que Su Espíritu revele a nuestra vida el Camino, la Verdad, la Vida, que podamos recibir una mayor revelación de JESÚS y Su cruz.

“en Dios no hay parcialidad” por pastor Bill Hybels

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Bill Hybels es un pastor reconocido con una mega iglesia con influencia mundial. Cada año, Willow Creek Church, organiza un congreso de liderazgo que tiene alcance a nivel internacional (Global Leadership Summit). Mi iglesia, y varias iglesias en Guadalajara, participan en este congreso.

El día de ayer, un conocido cristiano compartió este video. Con sorpresa, el pastor Bill aborda el tema sobre personas Gays, Lesbianas, Bisexuales y Transgénero (LGBT) de una manera que poco se ve en iglesias evangélicas, sobretodo en iglesias con la influencia que tiene Willow Creek Church. En esta entrevista en inglés, comenzando en el minuto 19:10 y terminando en el minuto 31:43, el pastor Bill con emoción y visiblemente conmovido reconoce que como iglesia debe haber una forma en que podemos mantenernos en una posición bíblica sobre el  matrimonio tradicional y ser respetuosos e incluyentes hacia creyentes LGBT.

Aún a pesar de que el pastor Bill no menciona en detalle cómo la iglesia debe abordar esta posición, creo de valor que el poder escuchar de líderes cristianos tan influyentes una posición más abierta y respetuosa ayudará a que muchas iglesias alrededor del mundo comiencen a abordar el tema de la orientación sexual y la identidad de género con profunda seriedad en lo bíblico, espiritual y emocional.

Sé, y lo he mencionado anteriormente, que este es un proceso para la iglesia, un proceso que puede llevar años. Pero es mejor inciarle que no inciarle, es mejor hablar que permanecer en silencio, es mejor movernos a quedar inertes. Porque así como para cada cristiano que es gay su reconocimiento y aceptación es un proceso que puede, en muchos casos, ser doloroso, así también para la iglesia y las familias es un proceso que vale la pena caminar con Dios.

Recomiendo mucho ver esta sección (en inglés) del video del minuto 19:10 al 31:43. Aquí el link al video: https://willowcreek.tv/sermons/south-barrington/2016/05/ask-bill/#ask-bill

bill

¿es tal el ayuno que Yo escogí?

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“Clama a voz en cuello, no te detengas; alza tu voz como trompeta, y anuncia a mi pueblo su rebelión, y a la casa de Jacob su pecado. Que me buscan cada día, y quieren saber mis caminos, como gente que hubiese hecho justicia, y que no hubiese dejado la ley de su Dios; me piden justos juicios, y quieren acercarse a Dios. […] ¿Es tal el ayuno que Yo escogí, que de día aflija el hombre su alma, que incline su cabeza como junco, y haga cama de cilicio y de ceniza? ¿Llamaréis esto ayuno, y día agradable al Señor? ¿No es más bien el ayuno que Yo escogí, desatar las ligaduras de impiedad, soltar las cargas de opresión, y dejar ir libres a los quebrantados, y que rompáis todo yugo? ¿No es que partas tu pan con el hambriento, y a los pobres errantes albergues en casa; que cuando veas desnudo, lo cubras, y no te escondas de tu hermano?” Isaías 58.1,2,5-7

 

Nuestra naturaleza caída tiende a hacer religión de muchas cosas. Si no somos diligentes en analizar continuamente nuestro caminar con Dios, puede que ya hayamos hecho un ídolo de algo que antes era genuino y puro ante Dios. Podemos hacer ídolos de personas, de cosas, de doctrinas, de formas, de tiempos, de estrategias, y hasta de nuestra propia forma de entender a Dios y Sus caminos. Nuestra naturaleza humana tiende a suplir una relación genuina, honesta, transparente y real con Dios, con procedimientos que nos satisfacen momentáneamente el alma pero que no edifican sobre la Roca ni derriban muros de impiedad. Es por eso la gran importancia de presentarnos ante Dios y Su Palabra cada momento, para ser examinados, para ser confrontados, para ser limpiados, para ser santificados en Su verdad. ¿Todo lo que creemos, hasta lo más simple, está alineado a Su Palabra? No como un legalismo o religión, pero sí como un anhelo genuino de estar purificando nuestra relación con Dios.

Había leído el capítulo 58 de Isaías en varias ocasiones anteriormente. He escuchado predicaciones en la iglesia sobre este capítulo también. Sin embargo, en esta ocasión cuando pude leerle de nuevo hubo algo muy fuerte que salto a mi mente. Lo primero a entender es que esta profecía fue escrita en tiempos del rey Ezequías, tiempos en los que este rey restaura el templo y vuelve a celebrar la Pascua como no había sido hecho en más de 200 años. Ezequías había derribado ídolos y toda cosa contraria a Dios, y había llamado al pueblo a un tiempo de búsqueda de Dios como no se había vivido desde Salomón. El pueblo estaba siendo afrentado por sus enemigos, los reinos paganos vecinos en cualquier momento los tomarían cautivos. Es en este tiempo, cuando un remanente busca a Dios y celebran la Pascua nuevamente.

Lo que ha llamado mi atención el capítulo 58 es el versículo 2. Es decir, Dios cuestiona a Su pueblo algo que parece no es malo: me buscan cada día, quieren saber mis caminos, me piden justos juicios y quieren acercarse a Dios. ¿Por qué Dios le cuestiona a Su pueblo esto que a simple vista no parece nada malo sino todo lo contrario, algo bueno que aún en nuestros días iglesias enteras piden y hacen? La respuesta está en el mismo versículo 2: como si hubieren hecho justicia y que no hubiesen dejado la ley de Dios.

Cuando leía este versículo fui golpeado por nuestra facilidad de hacer religión aún de lo que pudiera parecer bueno. Hacer cosas pero no de manera genuina, sino como mero procedimiento y trámite ante Dios. El pueblo, lo que logro percibir en este capítulo, aún no había tenido un arrepentimiento real pues se acercaban a Dios como si nada hubiera pasado, como si hubieran hecho justicia y que nunca se hubieran apartado de la ley de Dios.

Más adelante, Dios confronta un acto de religiosidad que terminaba por evidenciar todo el corazón: el ayuno. Sin embargo, Dios no solo exhibe nuestro pecado para dejarnos así, sino que en Su profunda fidelidad y misericordia nos indica el camino. En los versículos 6 y 7 podemos ver realmente lo que Dios buscaba de Su pueblo. Podemos pasarnos días completos estudiando estos dos versículos, sin embargo, algo importante de ellos es que son muy prácticos: romper ligaduras de impiedad, soltar cargas de opresión, dejar ir libres a los quebrantados, romper yugos (cargas), compartir el pan con el hambriento, albergar al pobre errante, cubrir al desnudo, no esconderte de tu hermano.

Cuando pensaba en este capítulo, Dios trajo a mi mente el momento en el que rey Ezequías no sólo destruye los lugares altos e ídolos, sino que también destruye la serpiente de bronce (2 Reyes 18.4) que alguna vez fue usada por Dios a través de Moisés para traer sanidad en el desierto. El corazón de Su pueblo había llegado a tal nivel de religiosidad que habían hecho un ídolo de lo que antes había sido dado por Dios, dejando a un lado a Dios mismo.

¿Qué de lo que llamamos cristianismo en nuestro tiempo se ha convertido en ídolo (religión) en nuestro corazón? Dios está llamando a la puerta, a la puerta de nuestra vida, a la puerta de Su iglesia.

mas se reían y burlaban de ellos

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“Pasaron, pues, los correos de ciudad en ciudad por la tierra de Efraín y Manasés, hasta Zabulón; mas se reían y burlaban de ellos. Con todo eso, algunos hombres de Aser, de Manasés y Zabulón se humillaron, y vinieron a Jerusalén. En Judá también estuvo la mano de Dios para darles un solo corazón para cumplir el mensaje del rey y de los príncipes, conforme la palabra del Señor.” 2 Crónicas 30.10-12

Más de 215 años pasaron después de Salomón para que se volviese a ordenar el templo de Jerusalén y se volviese a celebrar la Pascua como en tiempos de Salomón. Doce reyes después de Salomón pasaron para que se levantara un rey sobre el reino de Judá que buscaría restaurar aquellos tiempos gloriosos de Dios con Su pueblo (2 Crónicas 30.26). ¿Puedes imaginar todo este tiempo donde Dios anhelaba fervientemente estar con Su pueblo, pero Su pueblo no deseaba estar con Él?

Cuando el rey Ezequías envió cartas por todo el reino para celebrar la Pascua, una gran parte del reino lo tomó con burla, pero solo algunos, solo algunos vinieron a Jerusalén.

Poco se dice qué es lo que llevó a Ezequías buscar nuevamente a Dios y restaurar el reino en lo espiritual, pero si se describe lo que él comenzó a hacer desde que fue proclamado rey a los 25 años de edad: quitó los lugares donde había ídolos, abrió las puertas del templo y las reparó, hizo venir a sacerdotes y levitas, convocó a la celebración de la Pascua. Lo único que logro ver respecto a qué hizo Ezequías fue: puso su esperanza en Dios (2 Reyes 18.5) y siguió a Dios y no se apartó de Él sino que guardó Sus mandamientos (2 Reyes 18.6).

Es aquí, donde Dios levanta a un hombre piadoso para restaurar lo que parecía irreparable: un pueblo profundamente corrompido. No fue Ezequías realmente el que logró hacer esa transformación en el reino, sino fue Dios a través de Ezequías, Dios teniendo misericordia de Su pueblo, dándoles una oportunidad más antes de la inminente conquista por pueblos paganos. Sin embargo, y nuevamente, gran parte del pueblo menospreció este tiempo.

El llamado para nosotros en este tiempo, la generación nuestra de este tiempo, es que dejemos a Dios examinar nuestro corazón y le permitamos que nos revele no sólo Sus sueños sino lo que hay en nosotros que pueda llevarnos a reírnos y burlarnos de (menospreciar) ese llamado de Dios. Es Dios llevándonos a anhelar Su llamado y estar listos para responder con prontitud. Es nuestro corazón anhelando fervientemente ver Su Reino en nuestra vida, en Su iglesia, en nuestro país. Es nuestro corazón anhelando profundamente estar con Él, porque separados de Él nada, nada podemos hacer.

afirma las otras cosas que están por morir

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“Escribe al ángel de la iglesia en Sardis: El que tiene los siete espíritus de Dios, y las siete estrellas, dice esto: Yo conozco tus obras, que tienes nombre de que vives, y estás muerto. Sé vigilante, y afirma las otras cosas que están para morir; porque no he hallado tus obras perfectas delante de Dios. Acuérdate, pues, de lo que has recibido y oído; guárdalo, y arrepiéntete. Pues si no velas, vendré sobre ti como ladrón, y no sabrás a qué hora vendré sobre ti.” Apocalipsis 3.1-3

Ha habido tiempos en la historia de la iglesia cuando Dios a través de Su Espíritu sopla nueva vida y revive lo que había muerto: sueños, proyectos, propósitos, vidas, una generación entera. Tiempos de profunda oscuridad que son transformados por la gloria indescriptible de nuestro Dios. Su Espíritu impartiendo vida, aliento de vida, vivificando a Su pueblo.

Hemos escuchado de este tiempo en Gales a principios del siglo XX que trajo una transformación en toda una nación como la inglesa. También hemos sabido de un tiempo similar en California, en la calle de Azusa en esa misma época, tiempo que trajo una transformación en la iglesia cristiana en América. Tiempos similares en Sudamérica, en África, en China. Tiempos no esperados por los hombres, pero sí muy anhelados y preparados por Dios en Su corazón.

Leía en esta semana que algo que ocasionó que surgiera un movimiento tan ateo como el comunismo fue que como iglesia no pudimos, o no quisimos ver, la necesidad en la que la sociedad del siglo XIX vivía. Un tiempo de un desarrollo económico tan fuerte por la Revolución Industrial que ocasionó que la riqueza y el enfoque en lo material fuera el centro de la sociedad aún por encima de la vida de las personas. Personas traficadas como esclavos desde el continente africano y americano en condiciones inhumanas, un poder político corrompido por el amor al dinero y el poder, una filosofía de que el fin justificaba los medios. Lo más triste de este tiempo no era ver la maldad de los hombres, sino ver a una iglesia amoldada a ese tiempo.

Sin embargo, Dios tenía planes para Su iglesia, tenía sueños aún por cumplirse. Es por ello que levantó hombres con un celo por Su Palabra, por Su presencia, por Su Reino, que el Espíritu logró a través de ellos una transformación en una generación entera. Y es aquí donde recuerdo aquello que hace algunos meses Dios puso en mi corazón: firmemente creo que Dios da oportunidades generación a generación para reconocer nuestro pecado como iglesia, arrepentirnos y abrazar Sus sueños.

En medio de un tiempo tan confuso, lo único que prevalecerá será la verdad de Dios a la cual Su Espíritu nos guiará.

Dios miró la muy amarga aflicción

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“Porque el Señor miró la muy amarga aflicción de Israel; que no había siervo ni libre, ni quien diese ayuda a Israel; y el Señor no había determinado raer el nombre de Israel de debajo del cielo; por tanto, los salvó por mano de Jeroboam hijo de Joás.” 2 Reyes 14.26,27

El corazón de Dios por los que sufren y están en angustia está atento a la oración y el clamor. En Éxodo 3, Dios habla a Moisés y le dice: “Bien he visto la aflicción de mi pueblo… y he oído su clamor…, pues he conocido sus angustias” (Éxodo 3.7). Y en este pasaje del libro de 2 Reyes, nuevamente Dios libra a Su pueblo de la angustia, aún a pesar de que el pueblo no se volvía a Dios, pero su angustia era grande y Dios aún no había permitido la destrucción de Su pueblo. La parte que llama la atención de este pasaje en 2 Reyes es cómo describe esa aflicción: la MUY amarga aflicción. No era una simple aflicción, era amarga, era MUY amarga. ¿Podemos imaginarlo? Un pueblo rodeado por sus enemigos, conspiraciones internas, un pueblo arrojado a adorar ídolos, en resumen: un pueblo alejado de Dios.

Hace algunos meses Dios ponía en mi corazón: el Señor hace justicia y derecho a todos los que padecen violencia. (Salmo 103.6). Y puede que sea una angustia y violencia que no solo es física, pero también espiritual, emocional. Aquellos que son violentados en el alma y en el espíritu. Dios escucha el clamor.

No es de sorprendernos que todo avivamiento que se narra en la Biblia viene de un tiempo de angustia, de corazones que viendo el desolador panorama, solo pueden encontrar esperanza en Dios y Su justicia. No toda angustia trae por consecuencia un avivamiento, pero sí todo avivamiento viene a estar precedido por un tiempo de angustia, de aflicción, de muy amarga aflicción. La diferencia está determinada si esa angustia trae en sus orígenes un arrepentimiento real, un quebrantamiento del corazón por nuestros pecados y por los pecados del pueblo.

No es de sorprender que aún a pesar de que Dios miró la muy amarga aflicción de Israel, el pueblo siguió en sus malos caminos. Ellos buscaban solo el favor de Dios, no conocer realmente el corazón de Dios.

Dios nos guíe a tiempos de un verdadero despertar y una profunda comunión con Su Espíritu como nunca ha experimentado Su Iglesia en esta generación, en este tiempo.

hoy es necesario que pose Yo en tu casa

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“Habiendo entrado Jesús en Jericó, iba pasando por la ciudad. Y sucedió que un hombre llamado Zaqueo, que era jefe de los publicanos, y rico, procuraba ver quién era Jesús, pero no podía a causa de la multitud, pues era pequeño de estatura. Y, corriendo delante, se subió a un sicómoro para verlo, porque había de pasar por allí. Cuando Jesús llegó a aquel lugar, mirando hacia arriba lo vio, y le dijo: Zaqueo, date prisa, desciende, porque hoy es necesario que me hospede en tu casa.

Entonces él descendió aprisa y lo recibió gozoso. Al ver esto, todos murmuraban, diciendo que había entrado a hospedarse en casa de un hombre pecador.” Lucas 19.1-7

Mientras preparaba un material en la empresa donde trabajo para empleados LGBT que son asignados a países donde las condiciones para personas LGBT puede llevarles a la cárcel y aún a la pena de muerte, hubo una frase en uno de los recursos que consultaba que se me quedó grabada: ¿Cuál es la razón para compartir a otros sobre tu orientación sexual: construir una barrera o construir un puente?

Esta frase se me quedó grabada porque es por muchos conocido que JESÚS es LA puerta al Padre, Él construyó un puente para que la humanidad pudiera acceder al Padre. Algo asombroso del ministerio de JESÚS en la tierra es cómo Él convivió con personas rechazadas, repudiadas, despreciadas y hasta mal vistas por la gente “normal”, sin embargo, JESÚS quería ser ese puente entre las personas y Dios, entre personas que reconocían Quién es Él.

Esa pregunta: ¿Cuál es la razón…? La podemos usar también en nuestra fe: ¿Cuál es la razón para compartir a otros de JESÚS: construir una barrera o construir un puente?

El relato de Zaqueo, un cobrador de impuestos que se había hecho muy rico, corrupto, que era considerado un pecador por los judíos por estar al servicio del imperio romano para “extorsionar” a los judíos, fue un hombre que cuando escuchó que JESÚS estaba en su ciudad, hizo todo lo posible solo por verlo. JESÚS encontró fe en Él y le dijo algo maravilloso: necesito quedarme en tu casa.

Si queremos entender un poco la reacción de las demás personas, imagina que una de las personas del gobierno en tu ciudad que tiene fama de corrupto y, además, ha hecho su riqueza de extorsionar y pedir mordidas, es el elegido por JESÚS para quedarse en su casa. ¡Qué barbaridad! ¿Cómo JESÚS puede hacer eso?

Sin embargo, si tenemos en mente que JESÚS vino a establecer ese puente entre el Padre y nosotros, JESÚS vio en ese hombre un corazón necesitado y deseoso de JESÚS. JESÚS no construyó un muro entre Zaqueo y Él, pero sí un puente.

Sigo teniendo la idea de que sí JESÚS habitara entre nosotros hoy en día al igual que en tiempos antiguos, quizá muchos de los que dicen conocer a Dios y a JESÚS ahora, serían posiblemente los primeros en ofenderse por ver a JESÚS acercarse a pecadores como esos corruptos. Porque para eso vino JESÚS: a sanar a lo que estaba enfermo, a salvar al pecador, a traer libertad al preso.

¿Qué estamos haciendo hoy con nuestra fe en JESÚS: construyendo muros o construyendo puentes?

Tú vuelves a Ti el corazón

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“Cuando llegó la hora de ofrecerse el holocausto, se acercó el profeta Elías y dijo: Señor Dios de Abraham, de Isaac y de Israel, sea hoy manifiesto que Tú eres Dios en Israel, y que yo soy Tu siervo, y que por mandato Tuyo he hecho todas estas cosas. Respóndeme, Señor, respóndeme, para que conozca este pueblo que Tú, oh Señor, eres el Dios, y que Tú vuelves a Ti el corazón de ellos.” 1 Reyes 18.36,37

 

Bastaron unas cuantas generaciones después de David para que el corazón de la nación entera se pervirtiera. Y en todo ese tiempo Dios mostró Su misericordia al enviar hombres que hablarán palabra de parte de Él para que la nación no pereciera en su propia maldad. ¿Te suena familiar?

Lo más asombroso en tiempos de profunda maldad no es las terribles cosas que como humanidad podemos llegar a hacer, sino lo más asombroso es Dios queriendo que no perezcamos en todo ello. El profundo amor de Dios por Su Pueblo sobrepasa nuestro entendimiento, y el amor que Él tiene por cada uno de nosotros sobrepasa por mucho lo que nosotros pudiéramos hacer para agradecer Su amor y misericordia.

La pregunta que viene después de leer estas historias en los libros de Reyes no es si Dios enviaría Su Palabra, que sin duda podemos confirmar así fue, pero la pregunta es si el pueblo estaría preparado para recibirle y volverse de Sus malos caminos. Pero llega un tiempo, en que el pueblo está tan cegado por su pecado que Dios no puede detener Su juicio y castigo sobre ellos, porque Él también es justo.

Cuando Dios usó a Elías para que orara para que lloviera después de algunos años de terrible sequía, la oración de Elías no apela más que a Dios para que confirme que Él es Dios a través de hacer ese milagro y, mayor aún, a través de volver los corazones de ellos a Él. Este es el mayor milagro: ¡Dios volviendo los corazones a Él!

¿Podemos orar hoy por ello? ¿Para que Dios vuelva el corazón de Su Iglesia a Él?  ¿Para que nuestro país conozca que Él es Dios? ¿Para que la oscuridad ya no prevalezca más? Porque nada podrá darnos verdadero descanso sino es por Él.

 

porque si callas

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“Porque si callas absolutamente en este tiempo, respiro y liberación vendrá de alguna otra parte para los judíos; más tú y la casa de tu padre pereceréis. ¿Y quién sabe si para esta hora has llegado al reino?” Ester 4.14

 

Durante estos seis meses, y probablemente ya casi un año, de que inicié este proceso en mi iglesia por ser gay, han venido a mí preguntas acerca de si este era el tiempo correcto o debí esperar más. Solo una persona, mi mejor amiga, ha estado de cerca todos estos años y en más de una ocasión hace algunos años le comentaba a ella, y lo platicaba con Dios, que quería hablar con mi pastor y con mis líderes sobre mi sexualidad, sin embargo, la respuesta de Dios era: espera.

Durante esos años cuando me encontraba con fuertes dudas si estaba honrado a Dios y honrado a mis líderes, hubo un tiempo en que quería dejar el grupo de alabanza por la presión que sentía por sentirme indigno e incapaz de servir en la iglesia, sin embargo, Dios me dio una respuesta que recuerdo continuamente: tú estás ahí por Mí, no por ti, no por tus líderes. Y recordaba continuamente cómo es que Dios me abrió puertas para que sirviera en el grupo de alabanza, fue completamente de Él, literalmente yo no hice nada más que creerle y dar el paso en fe. No era ni bueno en la música, nunca había tenido experiencia en grupos de alabanza, y tenía tremendos nervios por estar enfrente de la gente y mucho más cantando, algo que nunca había hecho antes. Imagina ahora que representó para mí un chico gay (considerado indigno por la iglesia) siendo guiado por Dios a servirle en la alabanza. El problema es que en más de una ocasión yo me sentía no solo incapaz sino también indigno de estar ahí.

Dios ha sido tremendamente bueno.

Este domingo, mientras daban los avisos en el servicio en la iglesia, hubo una palabra que estaba en uno de los anuncios, esta palabra era Ester 4.14. Al leerle descubrí algo hermoso: Dios le dice a Ester que vendrían tiempos de respiro y liberación para los judíos, aunque ella respondiera o no a Dios. Lo maravilloso de este texto es que Dios anhelaba profundamente ese respiro y esa liberación para Su pueblo, y estaba en Su corazón, en Su voluntad. Me encanta el amor de Dios por Su pueblo.

Me imagino a Ester, temerosa, sin saber que hacer por la gran destrucción que viene al pueblo judío, y de pronto Dios, a través de Mardoqueo, primo de Ester, le dice: la voluntad de Dios es salvar a los judíos, y aún si tú no hablas, Su voluntad será hecha.

Yo me sentí muy identificado con Ester en ese texto. La voluntad de Dios era que en este tiempo yo hablara a mi pastor sobre mi sexualidad. Y no es que el tema de mi sexualidad sea lo importante, de hecho, en más de una ocasión yo le comentaba a mi pastor que eso era secundario, lo que sentía de parte de Dios que es importante es cómo la iglesia se ha movido más por prejuicios, conceptos y entendimiento humano que por la voluntad de Dios, no solo en este tema de la homosexualidad, sino en otros temas a lo largo de la historia. Y Dios está llamando a Su iglesia a tiempo de arrepentimiento, de romper paradigmas viejos y de hombres, a moverse a niveles mayores de fe donde la guía de Su Espíritu será primordial. ¡Qué tremendo amor tiene Dios por Su iglesia!

Al leer este texto de Ester, sentía como Dios me decía: hubieras o no hablado, Yo tengo este deseo (dolor) en mi corazón por Mi iglesia. Yo solo fui el mensajero, no el mensaje. Y siento en estos días que Dios me ha estado confirmando que el mensaje ha sido dado. Que es el tiempo, y es Su voluntad. Que no hay nada que temer. Porque Su Palabra nunca vuelve vacía, porque si el grano de trigo no cae a la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto (Juan 12.24).

 

vivir a diario

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Si los soles se extinguen
las estrellas palidecen
los planetas se detienen
y las inmensidades desaparecen
¿qué me quedará hoy?

Si los cielos se agitan
hasta dejar de contenerse
y los vientos que palpitan
desesperados enloquecen
¿Qué respiraré hoy?

Si los mares serenos
ajenos se convierten
los ríos amenos
agotados desaparecen
¿Qué beberé hoy?

Si los montes imponentes
se cubren de ceniza
los valles refrescantes
se muere su sonrisa
¿dónde habitaré hoy?

Si la gente que he amado
se aleja sin regreso
el hijo que he esperado
posterga su comienzo
¿a quién abrazaré hoy?

Si el cuerpo en que habito
languidece afrentado
el alma hecha añico
dolida me ha cansado
¿en qué me sujetaré hoy?

 

Domingo 24 de Abril de 2011
Guadalajara, Jalisco, México
21.43