una generación que anhela ver Tu gloria

Estándar

Cansadas de maquillaje, tomaban el pequeño espejo sobre sus manos y continuaban dibujando sonrisas sintéticas sobre sus jóvenes rostros, rostros hermosos pero tan cotidianos para ellas que pretendían olvidarse de la monotonía diaria con los festejos vanos que los fines de semana permiten por la ligereza del tiempo.

Volteando hacia el espejo, aquellos jóvenes miraban su cuerpo tratando de identificar aquellos músculos delineados por el ejercicio diario que se convertía en una adicción por verse cada vez más correspondidos por las miradas de aquellas. Algunos otros, faltos de idolatría hacia sus cuerpos, cultivaban su vanidad con vestimentas costosas de algún aparador conocido.

Confundidos tanto por una globalización permisiva en los estándares naturales y legislada de prisa, un grupo creciente buscaba las tertulias de los de su mismo género cuyo fin era un excesivo placer romántico y sexual que ocasionaba en ellos un ápice de aceptación ante la poca entendible situación de su alma.

La música de los lugares de reunión nocturna sonaba con intensidad de una acera a otra. Las luces tenues dentro de estos lugares, sumadas a la seductora música hacían de estos espacios el lugar exacto para escapar de la insípida existencia a través de un desbordante placer para todos los sentidos.

Reducidamente, un grupo intelectual buscaba lugares más sobrios para idolatrar el conocimiento y las artes, sentados con conocidos para extender sus mentes.

Todos ellos, con desesperación buscaban la llegada del fin de semana. Era viernes 15 de Octubre de 2010.

Cansados, egocéntricos y confundidos, así es un gran número de nuestros jóvenes. No buscan el peace and love de las décadas pasadas que los criaron, buscan un let me be, un it’s my life, un tonight is gonna be a good night,  una ansiedad enfermiza por sentir placer a cualquier costa.

Adictos al olor del cigarro y algunas drogas, al sabor del alcohol y algunas drogas, a las imágenes excitantes, al sonido de las vanas palabrerías que se conjugan con música, al tacto del sexo. Todos buscaban para sí la razón de  una vida agonizante.

El resto, pequeño remanente de jóvenes grandes, claman para la transformación de este país. En un espacio inusual y al que pocos han accedido por la estrechez de la puerta y lo angosto del Camino, postrados estos jóvenes se encuentran ante unas escalares que en lo alto albergan el trono de la Verdad. Cada uno pide, justificados en el perfecto sacrificio de Aquel que todo lo llena en todo, un cambio sobre esta tierra que haga de ella un lugar digno para el establecimiento de la Vida sobre cada rincón de esta patria amada por Aquel. Palabras tan fuertes que desvanecen cada peldaño de esas escaleras para acercarles más a Su presencia sublime que limpia lo más vil, que renueva las fuerzas, que hace nuevo todo.

Jóvenes ordinarios, pero tan especiales y amados por Él. Jóvenes en cuyos corazones se ha establecido aquel trono inquebrantable. Un anhelo creciente en ellos por estar siempre tan cerca de Él. Por eso día a día, humildemente se postran para lavar sus ropas en la sangre de Aquel derramada por ellos, porque han entendido que a la presencia del Mayor sólo es posible acceder en pureza que no es lograda por méritos humanos.

Saben ellos, han experimentado, que todo sacrificio es nada por estar en la presencia de su Rey. Han caído, pero Él los ha levantado. Han llorado, pero Él los ha consolado. Han errado, pero Él les ha instruido. Son tentados por las tendencias y filosofías pasajeras, pero Él los ha fortalecido.

Es una nueva generación distinta porque los tiempos son distintos. Jóvenes que empiezan a tomar toda escuela, toda oficina, toda calle, toda casa, todo campo de cultivo, toda fábrica, toda prisión, todo albergue, todo hospital, toda plaza, toda tienda, todo parque, toda entrada, toda salida. Jóvenes que rinden todo lugar para la transformación por medio de Él y para Él.

La razón Él. Porque todas esas coronas serán puestas delante del trono.

Era, sí, también viernes 15 de Octubre de 2010.

Y ya no habrá cansancio, ni idolatría, ni confusión en aquellos, porque el amor de Él les alcanzó.

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