aquí todos los muertos tienen nombre

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Parte 1

En el transcurso de la semana recordé una parte de mi infancia. A pesar de que en 1989 tenía tan sólo 5 años, los eventos que siguieron a ese año marcaron de una manera interesante mi vida. Fueron años de un despegue sin igual del capitalismo en el mundo entero, pero también fueron unos años terribles para los países y, sobretodo, para las sociedades que por las décadas previas estuvieron obligadas y sujetas a un sistema que, agonizante, se convulsionaría a partir de ese marcado año: 1989, el año en que triunfó el capitalismo y desterró a su acérrimo enemigo socialista de décadas. Se desbarató el sistema que centraba al hombre en el orden social y que colocaba a las organizaciones sociales y laborales idénticas como el motor de la economía, dando libre y total paso para absorber al mundo a un sistema centrado en las riquezas y al ejercicio libre del mercado como soporte de la economía. Fue un año que colapsó al sistema socialista con la representación simbólica del derrumbamiento del muro de Berlín (1).

Recordé mi infancia con aquella canción de U2 y el último gran tenor Pavarotti, una canción llamada Miss Sarajevo. Cuando tenía ya 8 años, recuerdo haber escuchado a mi hermano mayor decir que esa canción había sido convocada por Bono, el vocalista de aquella agrupación irlandesa, para mitigar de una manera pacífica los serios conflictos armados en un país ex socialista a través de un certamen de belleza. El video de esta canción refleja en poco, y muy poco, lo que este país (la antigua república de Yugoslavia) vivió después de la incapacidad de sus dirigentes por gobernar un país abortado de la antigua URSS. Fue un conflicto de más de 3 años en el que más de 100,000 personas murieron en manos de mismos grupos yugoslavos polarizados por diferencias étnicas y políticas.

Una tarde entre semana, en aquella infancia que se vivía en mí, logré ver un programa en televisión en el canal cultural del IPN. Era un documental de un reportero que  narraba cuán difícil era la vida en aquel país, como es que día y noche había disparos por todos lados, la gente moría, la gente tenía hambre, la gente tenía miedo, la gente tenía muertos. Era complicado vivir en el país provocando con ello una cantidad enorme de refugiados en los países alrededor de éste. Yugoslavia era sólo uno de  varios países que vivían estos conflictos. Varios países de la parte Este de Europa sufrieron eventos similares que auspiciaron las consecuencias terribles que viven actualmente. Muchos desaparecidos, muchos muertos enterrados en fosas comunes, muertos que no tenían nombre ni quien pudiera reclamarles.

En esa misma década, como en esta década, África sumida en la pobreza callaba al mundo eventos aberrantes de guerras en países de esa región. El caso más proyectado recientemente y a nivel mundial por la cantidad impensable de víctimas fue el genocidio de Ruanda financiado con dinero internacional (2). Según cifras, la cantidad de víctimas asciende a casi un millón de personas. Muertos que no tenían nombre, ni quien pudiera reclamarles.

Todos esos eventos dejaron en mi infancia una sensación que continúa en mí: el mundo tiene muertos, el mundo necesita ayuda.

Parte 2

En los últimos años, ya con la infancia en los recuerdos y con la juventud por mis venas, los sucesos nacionales se han encargado de mostrarme un México necesitado. Desde siempre entendí que México ha estado enfermo pero que México puede ser sanado. Este año, el más sangriento por la Guerra contra el crimen organizado, sólo ha demostrado que México ha estado agonizante no de un sistema socialista (3), sino de una enfermedad llamada corrupción en todos los niveles organizacionales como país (4), y en todas las áreas de cada individuo: en lo espiritual, en lo emocional y en lo físico. Y es en lo espiritual donde México está más enfermo.

Es un país donde la muerte es levantada en altares y justificadas por algunas organizaciones religiosas. Donde los sacrificios humanos y de animales suceden con intenciones espirituales malvadas. Donde se venden los favores eclesiales para mantener poder. Donde se convoca a masas para construir templos de ídolos muertos. Donde se consultan adivinos para platicar con los muertos. Donde se busca predecir el futuro a través de consultas desde las más inocentes y aceptadas socialmente hasta las más sofisticadas y elaboradas. Donde se celebra a la muerte, y se viste de tradición, alegría y colores haciéndole ver tan atractiva y tan nuestra. Donde el placer es un dios, y el hombre otro.

Sí, México ha tenido casi 30,000 muertos por esta guerra contra el crimen. Sí, México vive momentos de inseguridad preocupantes. Sí, México carece de una estructura política honesta. Sí, México tiene muchas religiones. Sí, México tiene altares para todo: el trabajo, la prosperidad, la salud, la soltería, la paz, la muerte, […], para el hombre mismo.

Pero lo más preocupante es que México tiene muertos, pero ellos no saben que lo están (5). Y aquellos llamados a luz conocemos los nombres de cada uno de nuestros muertos. Sí, nuestros, porque están tan cerca que nuestro amor por ellos no debe enfriarse. Este país necesita Vida, y la necesita urgentemente.

Aun hay tiempo.

Por lo cual dice:

Despiértate, tú que duermes,

Y levántate de los muertos,

Y te alumbrará Cristo.

Efesios 5.14 (6)

“¿Y de ti depende que yo viva?” Me viene a la mente esa pregunta que le hicieron a Paola. ¿De mí depende? Porque somos llamados a ser luz. Porque aun los muertos pueden resucitar en Su Nombre.

____________________

Notas de pie de página:

(1)   Este evento no término con el sistema socialista, sólo anunció oficialmente el desmoronamiento que por años previos se venía presentando en los países que se sostenían con este sistema, especialmente la URSS, ahora Rusia.

(2)   Dinero que las organizaciones internacionales como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional enviaron con la intención de crear programas de ayuda para esa región, pero que fue destinado para estos fines por el gobierno de aquel país.

(3)   México fue formado económica y educativamente después de la Revolución Mexicana con principios socialistas, pero mal versados por los intereses de los gobernantes en turno.

(4)   En lo político, en lo económico y en lo social.

(5)   Como aquella película Sexto Sentido.

(6)   No hablo de religiones, que de esas hay muchas y estorban. Hablo de verdaderos corazones entregados a Dios, accedidos a Él por el sacrificio perfecto de Jesús en la cruz.

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