hombre de guerra

Estándar

Una de las descripciones que se dan en el primer libro del profeta Samuel sobre David en el versículo 18 del capítulo 16 es que él, David, era un hombre de guerra. Algo que me impresionó es que esta descripción de David se da poco después de que Samuel le unge como rey y antes de que se enfrentara al terrible gigante Goliat. David, llamado a servir al rey Saúl, era un joven valiente y confiado en el Señor. Un joven pastor del cual vendría nuestro gran Salvador y Rey Jesús. Un joven guerrero cuyo corazón sería conforme al corazón de Dios.

Si David, siendo joven, era visto como un hombre de guerra, los jóvenes cristianos (hombres y mujeres) necesitamos aprender de él esta cualidad, y muchos más en este siglo perverso. Pero ¿cuál es nuestra guerra? Cuando Pablo escribe a la iglesia en Efeso concluye su carta declarando una de las verdades que todo cristiano debemos entender: estamos en guerra, pero no contra hombres sino contra principados, potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes  (Efesios 6:12), es decir, nuestra guerra es espiritual. En esa misma carta, Pablo le manda a la iglesia de Efeso a vestirse con la armadura de Dios, para que podamos resistir en los tiempos malos, como los que vivimos. (Te invito a leer el capítulo 6 de la carta a los Efesios para descubrir la armadura de Dios).

Jesús busca jóvenes valientes, jóvenes de guerra, que tomen todo principado de maldad que hay a su alrededor y lo rindan a Él. Recuerda, nuestra guerra no es contra personas, sino contra todos los espíritus de maldad que están operando alrededor de ellos.

Esta es nuestra guerra, una guerra que ha sido ganada por Jesús en la cruz y en Su resurrección. Esa es la guerra que necesitamos pelear todos los días, creyendo en fe que somos más que vencedores en Jesús.

Anuncios

Un comentario »

  1. ¡Nunca una guerra debe ir contra las personas! Ese es uno de los mayores horrores en que hemos podido caer los humanos. Si hubiéramos seguido la senda de combatir la miseria espiritual, ya habríamos vencido todas las demás miserias que vemos crecer y desarrollarse en nuestro entorno. ánimo, mi pequeño David, en esa lucha en la que crees. Un abrazo

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s