la fe de los valientes

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La Biblia está llena de historias reales de hombres valientes. Desde el Antiguo Testamento y, en gran medida, en el Nuevo Testamento podemos aprender de hombres y mujeres que tomados únicamente de la fe en Dios lograron grandes hazañas para el Reino de Dios. Y en la medida que estos hombres y mujeres crecían en fe, sus ojos tantos físicos como espirituales podían ver a Dios de una manera más clara, más real, más sublime. Es aquí cuando Pablo escribe: “somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen [del Señor]”.

Creer en Jesús como Salvador suficiente es el primer paso de fe en una vida llena de emocionantes sucesos en los que  nuestra fe necesita crecer. Una fe que da frutos porque está constantemente en crecimiento. Levantarse cada día, tener un tiempo a solas con Dios, leer y aprender más de su Palabra, orar a Él para que nos guíe en cada minuto de ese día, es el inicio que debe acompañar nuestra de vida fe: creer que Dios nos escucha y desea revelarnos Su voluntad para ese día. Y la fe entra en acción en todo momento del día: creer que Dios nos guarda, creer que Dios nos protege, creer que Dios nos guía, creer que Dios nos usa para salvación, creer que Dios está en todo  momento con nosotros.

Escuchaba en la semana la predicación de un misionero que estuvo por más de dos años en África. Al principio, cuando comenzó a predicar, algo llegó a mi  mente: él ha visto cosas mayores por su fe, cosas que muchos de nosotros no hemos visto. Este hombre sin importar su comodidad que esta ciudad o país pueden ofrecerle, arriesgó hasta su vida para hacer la voluntad de Dios. Desde el principio de su viaje hasta el último momento de éste, su mover requería cada vez más fe, porque sólo así es como viven los hombres de Dios: por fe. Porque la fe nos hace cada vez más dependientes de Dios, tan dependientes que necesidades tan triviales en nuestras vidas como comer, vestir, despertar, respirar, o caminar, necesitan ser puestas en manos de Dios para ser cubiertas.

¡Y vaya que vivir por fe requiere valentía! Cuando las situaciones más terribles suceden en nuestra vida, cuando nuestro ánimo decae hasta pensar que todo está perdido, cuando la enfermedad toca tan fuerte nuestro cuerpo que aun respirar resulta difícil, es ahí cuando el valor de nuestro espíritu debe sujetarse en la fe creyendo en Dios y su Palabra.

Y al pasar de todo suceso, veremos que hemos sido llevados de gloria en gloria, porque en cada situación complicada Dios siempre obra y obra de maneras asombrosas. Es cuestión de ser valientes, de creer que Dios tiene el control de todo.

 

“Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor”. 2 Corintios 3:18

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