no dejarse engañar

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“Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. Él ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira.

Y a mí, porque digo la verdad, no me creéis.”

Cuando uno se aleja del Camino de Dios, o simplemente cuando alguien no se acerca al Camino de Dios, indudablemente la mentira ha llenado nuestro corazón y nuestra mente. Y es tan fácil que la mentira llegue a nuestra vida: encender la TV, tomar un periódico, leer una revista, escuchar una plática con personas que no conocen a Dios, convivir con gente que no busca las cosas de Dios, escuchar y dejarse seducir por la canción de moda, encender la radio, navegar en Internet, ver los espectaculares en las avenidas, esto está impregnado de todo menos del corazón de Dios. Es fácil que la mentira intente seducir nuestros corazones.

Cuando una persona se aleja del Camino de Dios, no sucede de un día a otro, de una semana a otra, sino que es un proceso de ir injertando en su mente y en su corazón verdades a medias que sin duda son mentiras completas. La mentira está en todos lados, está desde que el hombre y la mujer fueron tentados en el huerto del Edén. Y la humanidad ha sido testigo de cómo la mentira día a día ha formado sociedades y las ha destruido, de cómo se han alzado filosofías que terminan por corromper al hombre.

Se dice que nuestra generación, la generación de este nuevo milenio, es la generación con menos verdades absolutas en su vida pero con más mentiras que creen como ciertas. Hay tantas filosofías que es común que no sólo un individuo o una familia, sino sociedades completas vivan sujetándose día a día en ellas. Y hay mentiras para todo.

Cuando una llega al conocimiento de Dios, Su Espíritu empieza a revelar su Verdad a través de su Palabra en nuestras vidas. Su Espíritu empieza a trabajar en nuestra mente, en nuestro corazón, en nuestra alma, en nuestro espíritu, en nuestro cuerpo para erradicar de nuestra vida la corrupción. Y este proceso de ser transformados no termina hasta estar en Su presencia.

Habrá días en que las mentiras serán mayores y más astutas, es por ello que necesitamos sujetarnos de Su Palabra y de Su Espíritu en cada momento. No se trata de ser un buen religioso o un cristiano responsable al leer Su palabra y estar en constante oración, sino se trata de un asunto de vida y de muerte. Y cuando el padre de mentira llegue con su mejor arma para destruirnos y engañarnos debemos recordar:

“Hijitos, vosotros sois de Dios, y los habéis vencido; porque mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo. Ellos son del mundo; por eso hablan del mundo, y el mundo los oye. Nosotros somos de Dios; el que conoce a Dios, nos oye; el que no es de Dios, no nos oye. En esto conocemos el espíritu de verdad y el espíritu de error.” 1 Juan 4:4-6. 

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A Lili, quien con las palabras que Dios ha puesto en su boca me ha recordado que no debemos dejarnos engañar, y con mayor cuidado en los momentos en los que la esperanza y la fe son puestos a prueba. Porque ella ha hecho un compromiso con Dios de no dejarse engañar con mentiras ni de este mundo, ni del diablo, ni con los deseos de la carne. Dios bendiga su vida con gracia y una pasión tremenda por Su Palabra y por Él.

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