Dios no quiere perderte

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“El señor no retarda Su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.” 2 Pedro 3:9

 

El libre albedrío: esa capacidad que Dios otorgó al hombre para decidir y entregar su vida a aquello que deseara. Por el libre albedrío el hombre y la mujer comieron del fruto del árbol que les fue prohibido; por el libre albedrío Caín tomó la vida de su hermano Abel; por el libre albedrío la maldad del hombre se multiplicó sobre toda la tierra en los tiempos de Noé; por el libre albedrío Sarai ofreció a su sierva para que intimará con su esposo Abram y le nació un hijo llamado Ismael; por el libre albedrío […]

La voluntad de Dios: buena, agradable y perfecta (Romanos 12:2). Por la voluntad de Dios todo lo creado existe; por la voluntad de Dios el hombre y la mujer fueron hechos a Su imagen y semejanza; por la voluntad de Dios el hombre y la mujer fueron puestos como mayordomos de la creación; por la voluntad de Dios Noé y su familia fueron guardados del diluvio; por la voluntad de Dios Abram y su esposa Sarai concibieron a Isaac; por la voluntad de Dios […]

Cuando caminamos en la voluntad de Dios, aún en medio de pruebas y aflicciones, aún en medio de gozo y paz, aun en medio de destrucción y de sombra de muerte, aun en medio de prosperidad y libertad, sabemos que todo tiene un propósito eterno. La voluntad de Dios para la humanidad siempre ha sido buena, siempre ha sido agradable, siempre ha sido perfecta; pero por el libre albedrío los hombres y  mujeres, por esa naturaleza caída que se nos fue heredada desde que Adán y Eva desobedecieron, buscamos continuamente aquello que no agrada a Dios. Pablo describe esa naturaleza humana en Romanos 7:19: “Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago.” Esa lucha interna de querer agradar a Dios, pero nunca conseguirlo en nuestras fuerzas; esa lucha interna de querer vivir “bien” alejados de Dios; esa lucha interna de buscar continuamente lo que mejor creemos conveniente sin consultar y depender de Dios.

Dios conoce esa naturaleza humana mejor que nadie. Dios ha vencido esa incapacidad en el hombre de no poder agradar a Dios por sus propias fuerzas. Dios ha provisto un sacrificio una vez y para siempre para que nosotros, los humanos, podamos acercarnos a Él confiadamente y sin limitaciones. Jesús fue completamente humano, fue tentado en todo como hombre, pero jamás desobedeció. Jesús es completamente Dios que venció por nosotros lo que no podíamos vencer: la muerte reservada por nuestra desobediencia. ¿Pero por qué Dios hizo eso? ¿Por qué Dios en lugar de hacerse hombre y morir no dejó que la humanidad pereciera en su libre albedrío? Entenderlo nos llevará toda la eternidad, porque en Su voluntad que es buena, agradable y perfecta, encontramos el corazón de Dios lleno de misericordia por los hombres. Dios se hizo hombre porque no quería perderte, es Su voluntad que nadie, absolutamente nadie sobre este planeta se pierda en el infierno. Sin embargo, así como Dios dejó que Adán y Eva hicieran uso de su libre albedrío, así también Dios permite que cada hombre y mujer sobre este planeta se acerquen a Él voluntariamente y ofrezcan su vida a Jesús en fe por su sacrificio en la cruz. ¿Qué decidirás hoy? ¿Tu libre albedrío sometido a tu voluntad ó tu libre albedrío sometido a la voluntad de Dios, que es buena, agradable y perfecta?

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