pensamientos de bien

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“Porque Yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice el Señor, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis.

Entonces me invocaréis, y vendréis y oraréis a Mí, y Yo os oiré; y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón.”  Jeremías 29.11

 

“Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?” Lucas 11.13

 

En nuestra cultura es muy común creer que Dios es severo y vive enojado en contra de nosotros, que Dios no quiere nuestro bienestar sino simplemente sujetarnos a rutinas religiosas que parecieran sin sentido, y que si no las hiciéramos acarrearíamos maldición sobre nosotros. Constantemente la tradición popular en nuestro país nos enseña un dios distante, ajeno a nuestros sentimientos y necesidades, un dios de domingos al que solo acudimos por cumplir preceptos religiosos y tranquilizar la conciencia.

Sin embargo, Dios está más cerca de lo que creemos. Dios nos anhela más de lo que imaginamos, Dios desea estar con los Suyos. Dios proveyó un medio perfecto para acercarnos a Él y poder acercarnos confiadamente. Dios proveyó a Jesús para que nosotros fuéramos hechos limpios delante de Dios.

Al leer el capítulo 29 del libro del profeta Jeremías, puedo encontrar una esperanza tremenda en cada letra. Es Dios hablando a los Suyos que después de ser llevados cautivos, Dios los rescata y los trae con bien para habitar en medio de ellos. Es Dios cuidando de Sus hijos.

Preguntaremos, ¿por qué entonces Dios permitió que Su pueblo fuera llevado cautivo y viviera cosas terribles? La respuesta es porque Dios es justo y no podía pasar por alto la desobediencia y el pecado de Su pueblo. A pesar de ello, en cada castigo el corazón de Dios tenía un profundo dolor, como un padre cuando disciplina a su hijo sabiendo que la disciplina traerá bendición a su hijo, mientras que el pasar por alto el castigo traería maldición. Así es Dios, aun Su disciplina es buena para nosotros, porque nos libra de perdernos.

Constantemente Dios tiene pensamientos de bien para nuestra vida, cada situación que vivimos no le toma por sorpresa a Dios. Él conoce cada momento de nuestra vida con tal exactitud que podemos estar confiados que en Sus manos, nuestra vida está segura. Dios trabajará con el pecado en nuestras vidas, con nuestras inseguridades, con nuestras ideas equivocadas, con nuestros pensamientos incorrectos, con nuestros complejos. Dios necesita trabajar en cada parte de nuestra vida porque Él desea el bien para nosotros, Él desea que nuestra vida esté enfocada en Él, Quien es la fuente de todo bien.

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Un comentario »

  1. Wow, Jacob. Estoy impresionado. Qué trabajo! Si leo en esta pagina cada día, voy a aprender muchas cosas sobre textos religiosos, y tu pensamientos, y Español (añade a marcadores!)

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