gente ordinaria, nuestro Dios extraordinario

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“pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria y hasta lo último de la tierra.” Hechos 1:8

 

Dios no me necesita, pero Él desea usarme. Dios no te necesita, pero Él desea usarte. Cuando comprendemos una parte de la grandeza de nuestro Dios, cuando asombrados comprendemos Sus maravillas, Su poder, Su majestad, Su santidad, cuando comprendemos que Él creó el universo con sólo pronunciarlo, cuando comprendemos cuán maravillosa obra Él hizo por nosotros en la cruz, cuando comprendemos que ni la muerte pudo detenerle, es entonces que comprendemos nuestra pequeñez delante de un Dios extraordinario.

Me sorprende Dios en cada uno de mis hermanos en la fe. Ver nuestras debilidades, ver nuestras fallas, ver nuestras flaquezas, ver nuestra imperfección, ver nuestra limitada y humana capacidad, y aún así Dios nos ama, y no sólo eso, Él desea glorificarse a través de nuestra vida. Y esto es gracias al perfecto sacrificio de Jesús en la cruz.

Constantemente Dios nos llevará a un punto en nuestra vida en la que reconozcamos que no somos nada, que no podemos en nuestras capacidades y habilidades cumplir con la obra que nos ha encomendado, que serle testigo en Jerusalén, o en Judea, o en Samaria, o en Ayotlán, o en Guadalajara, o en este planeta, es una tarea sumamente difícil. Necesitamos nosotros llegar a ese punto en el que vemos que no soy ni inteligente, ni capaz, ni elocuente, ni fuerte, ni perfecto, para poder cumplir Su obra. Que somos personas muy ordinarias.

Es necesario que lleguemos a ese punto, porque es ahí cuando Dios nos dirá: “Bien has dicho, tú eres incapaz pero Yo soy el todo poderoso que desea usarte”. Y cuando esto sucede, cuando su Espíritu obra a través de nosotros, es que nuestra vida en humildad queda rendida y apasionada por Él, por Su tremenda misericordia por este pobre pecador.

Dios debe completamente llevarse toda la gloria en nuestra vida. Desde que nos levantamos hasta que nos acostamos, aun cuando dormimos. Porque cada segundo, cada uno de ellos, necesita ser entregado y vivido por Su Espíritu en nosotros.

¿Qué cosas hoy en tu vida resultan imposibles, verdaderamente imposibles? ¿Tu matrimonio, tu anhelo por tener un hijo, tu relación con tus padres, una enfermedad? ¿Has recibido de Dios sueños, sueños grandes que crees que nunca podrás alcanzar? No te veas a ti, no trates de resolver o lograr a través de tus medios, no resistas a Su gracia. Dios desea profundamente usar tu vida, así de ordinaria e imperfecta. Dios desea profundamente ayudarte a crecer: en fe, en carácter, en santidad, en entrega, en obediencia, en amor.

Nuestro Dios es extraordinario. Nunca lo olvides.

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  1. Tu eres gozoso y maravilloso, y Dios debe sonreír a tu y lo que te declara de Su grandeza, de una persona imperfecta, un pecador, tu voz no es lo que necesita, pero sin duda se lleva tanta alegría que tu alma es de Su, que tu fe eres tan útil para Sus otros hijos!

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