¿hay palabra del Señor?

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“Entró, pues, Jeremías en la casa de la cisterna, y en las bóvedas. Y habiendo estado allá Jeremías por muchos días, el rey Sedequías envió y le sacó; y le preguntó el rey secretamente en su casa, y dijo: ¿Hay palabra del Señor? Y Jeremías dijo: Hay.” Jeremías 37:16,16.

 

Cuando el rey Sedequías veía que las palabras del profeta Jeremías se estaban cumpliendo, su ánimo buscó desesperadamente del profeta Jeremías al cual había dejado que fuera encarcelado. El rey, al ver que las profecías de sus falsos profetas no habían sido más que mentiras, buscó nuevamente de aquel profeta que había hablado la verdad de Dios aunque esta representara cautividad, destrucción y exilio por 70 años en Babilonia debido a la desobediencia del pueblo, incluido el rey.

Mientras que los falsos profetas hablaban a Sedequías tiempos de bonanza, tiempos de “buena onda”, tiempos de libertad, cada vez que el profeta Jeremías era llamado delante del rey, Jeremías hablaba aquellas palabras que venían de Dios y que representaban una disciplina bastante severa por parte de Dios debido la idolatría a la que el pueblo se había vuelto. El gran imperio de Babilonia temido por las naciones estaba por conquistar al pueblo de Judá y, aun cuando esto fue hablado por Jeremías previamente, al rey le llegó un profundo temor. Sin embargo, en medio de estos tiempos de disciplina, Dios mostraría misericordia con Su pueblo.

Esta historia nos enseña algo importante en nuestra vida: necesitamos atender las Palabras de Dios cuanto antes, sin buscar pretextos, porque esto nos llevará a vida.

Es muy cierto, y la Biblia lo menciona, que Dios es grande en misericordia tan grande que no nos podemos imaginar de cuántas cosas Dios nos libra. Sin embargo, si solo nos quedamos con esto, podemos perder de vista que Dios también es justo y que Él nos disciplinará cuando andemos mal porque nos ama y no desea que perezcamos.

La disciplina de Dios es buena y debemos amarla porque es para bien nuestro. Necesitamos desarrollar un corazón humilde para atender Su Palabra de inmediato, pero si hemos llegado a tiempos de disciplina por parte de Dios, debemos volvernos humildemente a Él y reconocer nuestros errores y pecados, pidiéndole Su guía para regresar a Sus caminos.

Si estás atravesando por momentos de prueba, pide a Dios que te revele si son tiempos de disciplina por parte de Él en tu vida. Pide que te revele aquello que en tu vida necesita ser cambiado, pide a Dios de Su gracia para salir de ello. Y da gracias a Dios por Su disciplina, porque Él, como nuestro Padre, al que ama corrige. Nunca olvides que Dios es bueno y aun su disciplina es buena para nosotros.

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