¿cuál de ellos le amará más?

Estándar

“y no teniendo ellos con qué pagar, perdonó a ambos. Di, pues, ¿cuál de ellos le amará más?” Lucas 7:42

 

Al leer las historias en la Biblia puede que muy comúnmente las entendamos como hechos que pasaron hace mucho mucho tiempo, como historias con una enseñanza moral e espiritual solamente. Son muy ciertas ambas cosas, pero en cada una de esas historias hay vidas que estuvieron involucradas, personas como tú o como yo que lucharon día a día por su fe, y por su amor a Dios.

En esta semana, Dios ha traído a mi mente la historia de aquella mujer prostituta que entró a una casa donde JESÚS estaba a la mesa con un fariseo, esta mujer se hizo paso entro en la multitud que la juzgaba y la tenía por indigna y pecadora. Ella, con sus lágrimas, enjugó los pies de JESÚS y le ungió con un perfume muy costoso. Los hombres en aquel lugar, incluidos los discípulos de JESÚS, la juzgaron y le decían a JESÚS cómo es que permitía que una mujer tan pecadora se acercara a Él. Y ahí, JESÚS nos da una enseñanza tremenda:

Un hombre tenía dos deudores, uno le debía mucho dinero, el otro le debía poco. Este hombre al ver que no tenían con qué pagarle, perdonó a ambos. JESÚS pregunta: ¿cuál de ellos amará más a quien le perdonó? Y el fariseo dice: pienso que aquel a quien perdonó más. JESÚS dice: Rectamente has juzgado, porque al que muchos pecados le son perdonados, ama mucho, pero a quien se le perdona poco, poco ama. (Lucas 7:41-47).

Nuestro problema no es con saber que somos perdonados por Dios, sino que nuestro problema está en reconocer y entender de cuánto Dios nos ha perdonado. Esa diferencia está en esta enseñanza: ambos fueron perdonados, pero ambos sabían cuán grande era la deuda con su acreedor.

Quizá podamos decir que me perdonó de mentir, Dios me ha perdonado de ofender a otros, Dios me ha perdonado por ser un mal hijo o un mal esposo o un mal hermano. Y todo esto es muy cierto, pero hay algo más allá en ese perdón, algo muchísimo más profundo y poderoso: Dios nos ha perdonado de la muerte y muerte eterna. Cuando logramos entender que Dios nos ha perdonado de ello, y no sólo eso, sino que nos ha dado un lugar cerca de Él, es cuando nuestro amor hacia Dios es tan intenso y profundo que caemos rendidos en lágrimas a los pies de JESÚS, ofreciéndolo lo más valioso que podamos tener.

¡Oh, el perdón de Dios es tan fuerte en nuestra vida que nadie puede cambiar eso! Y esto nos lleva indudablemente a vivir en humildad delante de Dios y delante de los hombres, porque nuestro pecado, al igual que el pecado de la prostituta, o del asesino, o del narcotraficante, o del que roba, merecía la muerte total.

Somos perdonados de todo, sin merecerlo, sin haberlo buscado. Y así como Dios nos ha perdonado, nos pide que también perdonemos a quienes nos han ofendido, porque damos de gracia lo que hemos recibido por gracia.

Hoy pido porque Dios nos revele cada día más lo maravilloso de su perdón, la gran magnitud de su perdón, porque al que mucho se le perdona, mucho ama.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s