deleitarnos en la obediencia

Estándar

“Y Él [JESÚS] dijo: Antes bienaventurados los que oyen la Palabra de Dios, y la guardan”. Lucas 11:28

 

Cuando un padre ordena a su hijo pequeño hacer algo es común que el hijo pequeño responda con cierta reserva o enojo ante el mandato de su padre, cuestionando por qué él debe hacer aquello. Quizá te sea familiar esta situación cuando ordenas a tu hijo ducharse, o cepillarse los dientes, o terminar su comida, o tomar medicina, levantarse para ir a la escuela, hacer su tarea.

Lo anterior no es exclusivo en nuestros hijos, esta situación suele pasar con muchos hijos de Dios, cuando Dios nos ordena alinear nuestra vida a su Palabra y voluntad, es muy común que algunos de Sus hijos respondan con justificaciones antes de ser obedientes al Padre.

Dios se complace en la obediencia de Sus hijos (1 Samuel 15:22), así como los padres se complacen en la obediencia de sus hijos. Aquí está nuestra primera lección: si queremos agradar el corazón del Padre, debemos ser obedientes a Él en todo.

La obediencia se vuele una carga para muchos creyentes porque ven en ella una limitación a su libertad. Muchos adolescentes y jóvenes prefieren no acercarse a JESÚS porque creen que su vida terminará siendo limitada a tal grado de hacerla aburrida y sin mayor gozo, sin embargo es todo lo contrario. Así como un hijo al ser obediente a sus padres recibe bendición porque a través de los mandatos de sus padres su vida está siendo formada y cuidada, así también sucede con los hijos de Dios. La obediencia a Dios trae bendición porque en ella Dios nos guía hacia aquello que guardará nuestra alma y espíritu de caer.

Uno quisiera como padre que nuestros hijos siempre obedecieran sin reproches, que a la primera orden pronunciada ellos obedecieran y de buena gana. Pero la pregunta a nosotros como padres es: ¿estamos nosotros obedeciendo a Dios, lo estamos obedeciendo sin reproches y de buena gana? Recuerda: el primer ejemplo de obediencia que tienen los hijos son sus propios padres.

Cuando empezamos a ver los mandamientos de Dios desde una perspectiva diferente, es cuando empezamos a deleitarnos en ellos. Esa perspectiva es: nuestro Padre es bueno y en sus mandatos podemos deleitarnos porque son buenos para nuestra vida. Aun a pesar de que no los entendamos, sabemos que Él es bueno.

Dios nos permita deleitarnos en cada uno de Sus mandamientos a través de obedecerles.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s