instrumentos de justicia

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“No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, de modo que lo que obedezcáis en sus concupiscencias; ni tampoco presentéis vuestros miembros al pecado como instrumentos de iniquidad, sino presentaos vosotros mismos a Dios como vivos de entre los muertos, y a vuestros miembros a Dios como instrumentos de justicia.” Romanos 6:12,13

 

Ya no somos más esclavos del pecado, sino por precio de sangre hemos sido comprados por Dios para ser ahora siervos de la justicia. Pero ¿qué significa ser siervos de la justicia?

Uno de los grandes retos que los cristianos enfrentamos día a día es ser testimonios vivos de JESÚS y Su salvación, de Dios y Su justicia. El ser cristiano no se logra a través de un decreto por parte del gobierno, o a través de un acta o documento donde se certifique que uno es cristiano, tampoco se logra al decirse miembro de una iglesia local, o de alguna asociación. El ser cristiano se logra única y exclusivamente por la fe en JESÚS, a través de una fe sincera, una fe genuina, una fe sin vacilaciones, una fe que comprende día a día que estábamos condenados a muerte eterna por nuestros pecados pero que JESÚS ha pagado el precio por cada uno de ellos.

Cuando comencé a escribir este texto, preguntaba a Dios ¿cómo podemos ser instrumentos de Tu justicia?  Y hoy Dios me permite entenderlo mejor. El mundo a nuestro alrededor no se acercará a JESÚS o buscará de Él solo por lo que prediquemos, de hecho la predicación más fuerte a las personas que no creen en JESÚS es aquella que se vive a diario. Es decir, nosotros podemos conocer la Biblia mejor que nadie, pero si nuestra vida no habla la salvación y la justicia de Dios a través de cómo vivimos, de cómo pensamos, de cómo actuamos, difícilmente alguien creerá lo que predicamos.

No se trata de ser legalistas. No se trata de eso. De hecho JESÚS continuamente llamaba hipócritas a los sacerdotes del templo porque estaban tan cegados por sus legalismos que nunca pudieron reconocer a JESÚS como Dios vivo. Imagínese cuán grande tragedia: tener tan cerca (literalmente) al Dios del universo y no percibir ni siquiera por un momento Quién es Él.

El ser instrumento de justicia no es algo que se logra en méritos de hombres, es algo que viene como consecuencia de ser salvos. Es un milagro inexplicable. Cuando uno recibe salvación, literalmente nuestra vida cambia: nuestros deseos son otros, nuestra confianza es cierta, nuestra paz es inexplicable, nuestro espíritu vive. Y nada de eso se puede ocultar o acaso ¿una ciudad asentada sobre un monte puede esconderse?

Creyente, sé que muchas enseñanzas nos llaman a vivir una vida justa, pero es necesario tener en mente que la salvación trae como consecuencia esa forma de vida, es una necesidad en nuestro interior que nada ni  nadie puede detener. Sin embargo, si creemos que a través de vivir “justamente” lograremos ser salvos, o ser más “buenos”, o ser más amados por Dios, lamento decir que eso es religión, son legalismos de hombres.

Hay algo que ni el mundo ni Satanás pueden detener y esto es la vida que JESÚS nos ha dado. La vida que hemos recibido no la pueden callar, no la pueden detener. Somos instrumentos que declaran Su justicia a través de dejar que el Espíritu de Dios obre libremente en nosotros y a través de nosotros. No resistamos Su gracia, no resistamos Su Espíritu.

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