un llamado a la angustia

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“En mi angustia invoqué al Señor, y clamé a mi Dios. Él oyó mi voz desde Su templo, y mi clamor llegó delante de Él, a Sus oídos. La tierra fue conmovida y tembló; se conmovieron los cimientos de los montes, y se estremecieron porque se indignó Él.” Salmos 18:6,7

Hoy mi familia atraviesa por un tiempo de prueba y gran lucha. Una prueba de fe, una lucha por la vida, por Su salvación. Aquellos que han estado cerca de mi familia podrán entender cuán grande es esta lucha, cuánta angustia en nuestro corazón hay. No es una angustia basada en la carne o en cosas del mundo, es una angustia que nos mueve a orar, que nos mueve confiar, que nos mueve a esperar en Dios activamente, es una angustia que nos mueve a poner nuestros ojos plenamente en Dios.

Y Él ha hablado: “Yo tengo el control, Yo voy delante de ustedes”. Sí, Señor, en Ti esperamos, sí, Señor, trae salvación para gloria de Tu Nombre.

Hace ya algún tiempo, Dios me permitió escuchar el siguiente texto del pastor David Wilkerson. Y hoy pude entenderle mejor.

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Un llamado a la angustia

“[…] y veo toda la escena religiosa hoy y todo lo que veo son inventos y ministerios de hombres y de la carne, mayormente sin poder, sin impacto en el mundo. Y veo más al mundo entrando a la iglesia e impactando a la iglesia, en lugar de que la iglesia impacte al mundo.

Veo la música manejando la Casa de Dios. Veo entretenimiento manejando la Casa de Dios. Obsesión con el entretenimiento en la Casa de Dios. Un odio a la corrección y un odio a reprobarlo. Nadie quiere escucharlo más.

¿Qué es lo que le pasa a la angustia en la Casa de Dios? ¿Qué es lo que le pasa a la angustia en el ministerio? Es una palabra que no escuchas en esta época de gente mimada, no la escuchas.

Angustia significa un extremo dolor y aflicción. Las emociones tan conmovidas que eso llega a ser tan doloroso. Dolor interno profundamente agudo, dolor interior por tu condición en ti, o alrededor de ti. ¡Angustia! Un profundo dolor, profundo pesar. ¡Agonía en el corazón de Dios!

Hemos sostenido mucho nuestra retórica religiosa y nuestro avivamiento habla, pero hemos llegado a ser tan pasivos. Todas las verdaderas pasiones nacen de la angustia. Todas las verdaderas pasiones por Cristo vienen de un bautismo de angustia.

Busca en la Escritura y encontrarás que cuando Dios determina recobrar una situación arruinada, Él comparte Su propia angustia, porque Dios vio algo que pasaba en Su iglesia o en Su pueblo, y Él encontraba a un hombre de oración y Él tomaba a este hombre y literalmente lo bautizaba en angustia. Lo encuentras en el libro de Nehemías. Jerusalén está en ruinas. ¿Cómo va Dios a lidiar con esto? ¿Cómo va Dios a restaurar las ruinas?

Amados, miren, Nehemías no era un predicador, Él era un cargador. Él  era un hombre de oración. Dios encontró a un hombre que no sería un momento de emociones, no solo alguna repentina irrupción de interés y luego morir. Él dijo: no. Me quebranté y lloré. Madrugué y ayuné, entonces empecé a orar día y noche.

¿Por qué ningún otro hombre? ¿Por qué ninguno tuvo respuesta? ¿Por qué no los usó en la restauración? ¿Por qué ellos no tenían una palabra? ¡Porque no había ninguna señal de angustia! ¡Ninguno lloró! ¡Ninguna palabra de oración! ¡Todo es ruina!

¿Hoy te pasa eso a ti? ¿Te pasa por completo? Esa es la Jerusalén espiritual de Dios: la iglesia. ¡Está casada con el mundo!

Hay tanta frialdad inundando la tierra. Peor aún, nos pasa lo de Jerusalén en nuestros corazones. La señal de ruinas que lentamente van sacando el poder espiritual y la pasión. Ceguera para la tibieza, ceguera para la mezcla que está entrando sigilosamente. Eso es lo que quiere hacer el diablo, sacarte de la batalla y matarte. Entonces ya no orarás más, no llorarás más ante Dios. Te puedes sentar y ver televisión, ¡y tu familia yéndose al infierno!

Te pregunto: ¿lo que acabo de decir te trajo convicción al menos? Hay una gran diferencia entre angustia y solo preocupación. Preocupación es algo que empieza a interesarte, te interesas por un proyecto o alguna causa o una preocupación o necesidad. Quiero decirte algo que he aprendido durante todos mis años, de 50 años de predicar: si no has nacido en angustia, sino has sido nacido del Espíritu Santo, donde lo que tú ves y oyes de las ruinas, que conduce tus rodillas, te lleva a un bautismo de angustia donde empiezas a orar y buscar a Dios.

¡Yo sé ahora! ¡Oh, Dios mío! ¿Yo lo sé? ¡Hasta que yo estoy en agonía! ¡Hasta que he estado angustiado! Y todos nuestros proyectos, todos nuestros ministerios, todo lo que hacemos. ¿Dónde están los maestros de escuela dominical que lloran por los niños que saben que no escuchan y se están yendo al infierno?

Mira, una verdadera vida de oración empieza en el lugar de la angustia. Mira, si tú pones tu corazón a orar, Dios va a venir y empieza a compartir Su corazón contigo. Tu corazón empieza a llorar, ¡oh, Dios mío, Tu Nombre está siendo blasfemado! El Espíritu Santo está siendo burlado, el enemigo está afuera tratando de destruir el testimonio de la fe del Señor y, en gran parte, ya lo hizo.

Está llegando a ser no una renovación, ni avivamiento, ni despertamiento, hasta nosotros estamos dispuestos para permitirle quebrantarnos una vez más. Hermanos, se está haciendo tarde, y se está volviendo serio. Por favor, no me digas que tú estás interesado cuando estás pasando horas frente al televisor o en internet.

Señor, hay algunos que necesitan venir a este altar y confesar: no soy lo que solía ser, no estoy donde se supone que debo estar, Dios, no tengo Tu corazón o Tu carga. Lo quería muy fácil, sólo quise… ser feliz. Pero Señor, el verdadero gozo viene… el verdadero gozo viene de la angustia. No  hay nada de la carne que te dé gozo. No me importa cuánto dinero, no me importa cuál casa nueva, no hay absolutamente nada físico que pueda darte gozo. Se completa sólo por el Espíritu Santo cuando lo obedeces y te comparte Su corazón.

Construye los muros alrededor de tu familia. Construye los muros alrededor de tu propio corazón. Sé fuerte e impenetrable contra el enemigo. Dios, eso es lo que deseamos.

A call to anguish by David Wilkerson

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  1. El texto es muy cierto, cuanto tiempo podemos estar “ocupados” en otras cosas , y viendo nuestra familia perderse,no debemos de perder de vista las cosas de Dios…,…que nuestro tiempo este mas en Él y no en la tv o internet,, o en cosas que no valen la pena y que te alejan de Dios, no dejar de orar……Gracias por compartirlo …no se que sea lo que este pasando tu familia bro pero sabes que Dios tiene el control de todo…estare en oracion por ti y tu fam…Bendiciones 🙂

  2. No recordaba ya haberlo leído, y para mi volverlo a leer me ha hecho entender varias cosas, y ay brooo en momentos d angustia creeme q Dios es nuestro mejor consuelo……Justo ayer escribía un texto sobre las angustias y en vdd me ayuda aun mas leer tu texto 🙂 gracias por volverlo a compartir…..Y claro ay una gran diferencia entre angustia y Preocupación….Yo ya lo vivi y vale en vdd Dios ha sidooo muy bueno conmigo 🙂

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