¿vida en otro planeta?

Estándar

Cuando era niño tenía una fascinación tremenda por el universo, los planetas, las estrellas, las galaxias. El ver en la noche las estrellas y descubrir después que esos diminutos puntos en la bóveda nocturna eran gigantes estrellas o planetas que se encontraban a distancias impensables me hacía pensar en lo enorme que es el universo y lo pequeño que somos nosotros. En esa enorme fascinación siempre en mí había esa pregunta que al hombre ha intrigado por siglos: ¿hay vida en otros planetas?

El hombre, y sobretodo el hombre del siglo pasado y de este siglo, ha gastado tremendas cantidades de dinero en tecnología, investigación y en desarrollo de herramientas que le permitan encontrar al menos el mínimo hallazgo de vida en otro lugar del universo. Hay proyectos actualmente cuyo principal y único objetivo es el encontrar indicios de vida en otro planeta.

El hombre ha tenido desde hace mucho tiempo la necesidad de respuestas a tantas interrogantes como ésta. A veces viajamos años y años en búsqueda de respuestas sin darnos cuenta que estamos tan cerca de esas respuestas y a la vez tan lejos de ellas. Estamos, como humanidad, tan ocupados en buscar vida en otro planeta pero no nos hemos hecho la pregunta tan básica como: ¿hay vida en este planeta? ¿Hay vida en nuestro país? ¿Hay vida en nuestra ciudad? ¿Hay vida en nuestra familia? ¿Hay vida en ti?

Sé que mientras el hombre busca vida biológica en otros planetas, las preguntas anteriores tienen un énfasis en la vida espiritual, que es más importante y más trascendente que la vida biológica, porque la vida espiritual no perece mientras que la vida biológica pronto, muy pronto, dejará de ser.

La pregunta para nosotros hoy es: ¿hay vida espiritual en ti? ¿Está la vida del Espíritu en tu familia, en tu trabajo, en tu iglesia, en tu país? ¿Hay vida en lo que haces?

Cuando JESÚS estuvo en la tierra, Él hizo una declaración acerca de sí mismo que es impresionante, Él dijo: Yo soy el camino, Yo soy la verdad, Yo soy la vida, y nadie viene al Padre, sino es por Mí. (Juan 14.6). Y en varias ocasiones, JESÚS confirma: Yo soy la resurrección y la vida (Juan 11.25), Yo he venido para que tengan vida y vida en abundancia (Juan 10.10). Lo impresionante de estas declaraciones es que JESÚS no sólo nos da vida, sino que Él es la vida; esto no quiere decir que Él tiene vida, sino que Él mismo es la vida, y fuera de Él no hay vida.

Hay algo que un pastor dijo: un verdadero cristiano no estará preocupado por encontrar una iglesia donde la música le agrade, donde el predicador le agrade, donde la forma de servir o vestir o saludar o hablar le agrade, o donde siquiera la doctrina de esa iglesia le agrade, sino que un verdadero cristiano estará atento para discernir si en la iglesia donde Dios le permita estar hay vida. Esto es bien fuerte, porque el lugar donde estemos no dependerá de nuestras expectativas pero sí donde Dios ha derramado vida. Un verdadero creyente es un conducto, un canal para que esa vida sea derramada a donde quiera que vaya.

Nos preguntaremos: ¿cómo sabemos si hay vida espiritual en un lugar, o en un creyente, o en nosotros mismos? Las respuestas pueden ser tan simples como complejas teológicamente hablando. Pero hay evidencias bien palpables: cuando una persona recibí en su espíritu la revelación de quién es JESÚS, que Él es Dios, Él es el Cristo. Esto traerá en el creyente una perspectiva para entender que su vida es tan corrompida y tan sucia que necesita urgentemente de JESÚS no sólo una vez, sino cada día de su vida, es decir, un creyente sabe bien cada día que es un pecador y que por pura gracia Dios nos limpia día a día por el perfecto sacrificio de JESÚS. Esto lleva a un creyente a vivir en una humildad profunda, en un agradecimiento constante, y buscará desesperadamente alinear su vida a Dios y Su Palabra. Un creyente no es un súper hombre, un creyente es una persona tan ordinaria que está siendo cambiado por Dios extraordinariamente, y esto no puede ocultarse. En un creyente su forma de vivir, su forma de hablar, su forma de pensar, en todo él hay vida. En un creyente sus ojos están puestos en lo eterno y no en las cosas temporales.

Hay muchas más evidencias que se van desarrollando a lo largo de la vida de un creyente. Esto es lo más hermosos de la vida en Cristo: que nuestra vida constantemente está creciendo en más vida, porque JESÚS mismo, Su Espíritu, está en nosotros.

Yo hoy sigo impresionado por el universo, y los planetas, y las estrellas, y las galaxias. Cada vez que veo noticias de que han descubierto más galaxias, o más planetas, quedo sorprendido por lo hermoso y lo inmenso del universo. El universo declara tan fuerte que Dios es, el universo declara lo temible y poderoso y grande que es nuestro Dios.

Te invito esta semana a que tomes un tiempo para observar las estrellas. Mientras las observas evalúa tu vida y pide a Dios discernimiento para entender si hay vida en ti, si hay vida en todo lo que haces. Pide a Dios que te lleve a crecer en Su vida para gloria de Su Nombre.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s