golpe fuerte

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“Por tanto, no desmayamos; antes aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día. Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria.” 2 Corintios 4.16,17

Hay noticias que llegan y golpean fuertemente nuestra vida. Son dardos que intentan hacernos caer y en los que la fe en el Señor JESÚS es probada. Noticias que son terribles porque reflejan cuan débil es el hombre y cuán astuto es el enemigo.

En esta semana, una noticia que causó un golpe fuerte, no solo en mí, sino en muchos creyentes fue que un líder cristiano a nivel mundial de décadas había sido cesado de la organización cristiana que dirigía debido a acusaciones serias contra su persona. Habían sido acusaciones no de actos recientes, sino de actos que de manera frecuente este líder estuvo repitiendo hasta que las ahora víctimas decidieron hacer públicas.

Al momento de enterarme de esta situación, mi alma se dolió, sí por las víctimas pero también por este líder. Al ver cuántos ataques del enemigo y de la carne están continuamente operando en contra de grandes hombres de la fe, de grandes líderes, de nuestros gobernantes. Alrededor de ellos se libran batallas donde un factor determinante es la oración de la iglesia, nuestra oración.

A veces, como iglesia, caemos en idolatrar a nuestros líderes. Hablamos de la gran predicación que ha dado, del gran llamado que ha recibido de Dios, de su gran capacidad para dar la palabra. Hacemos de ellos grandes ídolos que terminan por ser golpeados por Dios para demostrarnos dónde hemos puesto nuestra fe.

Y también, como iglesia, llegamos a ignorar que nuestros líderes también son personas, tan humanas como nosotros, sujetos a las mismas tentaciones. Creemos que nuestros líderes nunca caerán, que nuestros líderes siempre serán fuertes, que nuestros líderes tienen una vida sobrenatural donde el mal nunca les tocará.

El enemigo busca en todo momento dañarles porque sabe que si ellos caen la iglesia será conmovida, sacudida y puesta en prueba. Iglesia: ¿hemos orado por nuestros líderes? ¿Hemos orado por nuestros pastores esta semana, por nuestras autoridades espirituales, por nuestro gobierno? Iglesia: el enemigo busca en cada momento destrozarles, ellos luchan batallas espirituales fuertes donde la oración de la iglesia es determinante.

Esta semana, sí ha sido un golpe fuerte, pero si algo podemos estar ciertos es que nuestra fe está única y exclusivamente puesta en Aquel que ha vencido y donde toda victoria ya es Suya: JESÚS. Sí, la tribulación puede desgastarnos pero esa tribulación es usada por Dios para gloria Suya. No desmayes iglesia aun cuando todo esté siendo probado alrededor tuyo. No desmayes en la oración, fortalécete en el Espíritu, confía plenamente en Dios. Ora cada momento por tus líderes, que Dios les fortalezca y les dé victoria en toda batalla y tentación.

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