sólo una cosa es necesaria

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“Pero Marta se preocupaba con muchos quehaceres, y acercándose, dijo: Señor, ¿no te da cuidado que mi hermana me deje servir sola? Dile, pues, que me ayude.
Respondiendo JESÚS, le dijo: Marta, Marta, afanada y turbada estás con muchas cosas. Pero sólo una cosa es necesaria; y María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada.” Lucas 10.40-42

¿Cuántas veces huimos de Dios creyendo que estamos con Él? ¿Cuántas veces en nuestros pensamientos de cada día tenemos a Dios y Su Palabra? ¿Nos gozamos al estar cerca de Dios? ¿Buscamos a Dios en todo momento?

Los quehaceres y actividades diarias pueden estar ahogando nuestra relación con Dios. La escuela, el trabajo, los quehaceres, la familia, la iglesia, el ministerio, todo puede estar haciendo que cada día estemos huyendo de Dios. Dirás: ¿entonces es necesario quedarme encerrado en mi recámara y orar todo el día?

Estar con Dios no es sólo en los momentos de oración que son importantes. Estar con Dios es una condición con la que Sus hijos son bendecidos en todo momento. Puedes ir manejando y estar con Dios y platicar con Él. Puedes estar en tu trabajo y estar con Dios y platicar con Él. Puedes estar en tu casa en los quehaceres y estar con Dios y platicar con él. Sin duda la comunión íntima en tiempos exclusivos con Dios es importante, pero en todo el día debemos perseverar en Dios y Su Palabra.

Cuando JESÚS llegó a la casa de Marta y María, María se “derramó” a los pies de JESÚS y oía Su Palabra, pero Marta estaba ocupada con todo lo que tenía que hacer. ¿Puedes imaginar esta escena? Dios visita tu casa y tú le dices: espera que estoy ocupado.

Hoy, en la oración de la mañana, Dios puso esta oración: que nos podamos derramar a Ti, que Tu iglesia pueda derramarse a Ti, porque bienaventurado es el hombre en cuyos pensamientos Tú estás.

Cuando uno se derrama a Dios uno permite que nuestra vida quede rendida delante de Él porque nos complace el escucharle y el servirle. Anhelamos Sus Palabras, Su presencia en nuestra casa, en nuestra vida. Necesitamos sí perseverar en esos tiempos de intimidad con Dios todos los días, y también necesitamos perseverar para que en nuestros pensamientos Dios esté sin importar si estamos en la casa, o el trabajo, o la escuela, o en la calle.

Una iglesia derramada a Dios es una iglesia que persevera en Su Palabra porque se deleita en ella.

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