llenos de Su Verdad

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“Hablará mi lengua Tus dichos, porque todos tus mandamientos son justicia.” Salmos 119.172

En más de una ocasión he tenido ciertas pláticas con familiares y amigos respecto a lo que nosotros vemos en televisión y cómo eso que en televisión se transmite llega a tener influencia en nuestra vida, y una influencia bien fuerte que de manera inconsciente termina por controlarnos. No pretendo, sin embargo, satanizar la televisión y otros tantos medios de comunicación como la radio o el internet, sino simplemente compartir cuán importante es cuidar de lo que estamos llenando nuestra vida.

Si de algo podemos estar seguros es que el mundo está plagado de tantas filosofías, de tantas ideas humanas, de tanta maldad, que todas ellas forman parte de lo que nos rodea. Jesús, al orar por nosotros, pidió al Padre algo hermoso: no te pido que los quites del mundo, sino que los guardes del mal (Juan 17.15). La pregunta no es tanto si Dios nos guarda del mal, sino más bien si nosotros estamos guardando nuestra vida del mal. Podemos decir que somos unos cristianos súper maduros, que nos guardamos de todas esas cosas horribles que el mundo hace, sin embargo hay cosas de las que nos estamos llenando y que, sutilmente, están llenando nuestra vida con ideas y creencias malas.

La importancia de leer la Biblia continuamente no es un requerimiento religioso para quedar bien con Dios. En lo absoluto. La importancia de leer la Biblia continuamente radica en que solo en ella podemos encontrar verdades en las cuales fundamentar nuestra vida. Mientras más crezcamos en el conocimiento de la Palabra, más podremos discernir entre el bien y el mal, entre lo que Dios aprueba, y lo que Dios rechaza, entre lo que Dios llama bueno y lo que Dios llama pecado.

Durante esta semana, Dios me permitía recordar la importancia de llenar nuestra vida con Su Verdad, llenar nuestra mente y corazón con verdades que pueden apagar toda mentira. Hoy podemos recordar que somos Hijos de Dios a través de JESÚS porque la Biblia lo enseña y que cuando el enemigo, o el mundo, o cualquier idea falsa intenten decirnos que no tenemos valor, nosotros podemos permanecer firmes diciendo que nuestro valor proviene de Dios. Podemos confiar continuamente en la Palabra de Dios, no como un asunto religioso pero sí como verdad que alimenta nuestra alma.

En el salmo 119, el salmista expresa que su boca hablaría los dichos (verdades) de Dios porque en ellos hay justicia. Sin embargo, para hablar los dichos (verdades) necesitamos estar llenándonos de ellos.

Un predicador en una ocasión mencionó que en su casa ellos no tenían televisión porque para él, el tener televisión era como tener una tubería del drenaje entrando a su casa. ¿Puedes imaginar lo que eso significa? Un desagüe de aguas negras entrando a tu casa. E insisto, no pretendo satanizar la televisión y otros medios, pero sí despertar en nosotros la necesidad de cuidar continuamente de lo que llenamos nuestra vida. La televisión, la radio, el internet, los medios de comunicación masivos, las pláticas que tenemos con otras personas, en general transmiten continuamente tanta mentira y basura disfrazas de cosas “buenas”.

Esforcémonos como creyentes en llenar nuestra vida de la verdad de Dios, no para sentirnos superiores a los demás, pero sí para encontrar un lugar firme en donde edificar nuestra vida. Cierra la puerta a todo aquello que está llenando tu vida con mentiras, y no le permitas a Satanás tener una puerta abierta donde pueda engañarte.

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