estar atentos

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“Y dijo Elí a Samuel: Ve y acuéstate; y si te llamare, dirás: Habla, Señor, porque tu siervo oye. Así se fue Samuel, y se acostó en su lugar. Y vino el Señor y se paró, y llamó como las otras veces: ¡Samuel, Samuel! Entonces Samuel dijo: Habla, porque Tu siervo oye.” 1 Samuel 3.9,10

Tres veces llamó Dios a Samuel, pero las dos primeras veces Samuel no reconoció la voz de Dios porque aún no le había conocido, “ni la palabra del Señor le había sido revelada” (1 Sam. 3.7), sin embargo a la tercera vez, una vez que el sacerdote Elí entendió que quien hablaba a Samuel era Dios, Samuel prestó atención y escuchó. A partir de ese momento Samuel recibiría palabra que, aunque difícil para Israel y para el sacerdote Elí, ayudarían a limpiar una nación que se había alejado de Dios. En ese momento Samuel iniciaría una relación tan íntima con Dios que le ayudaría a crecer e impactaría una nación por completo. Samuel era aún joven cuando escuchó por primera vez la voz de Dios. Pudiera haber sido menospreciado por el pueblo o por los mismos servidores del templo, pero Dios cumpliría Su propósito en él.

Quizá con frecuencia el ruido del mundo y todo lo que nos rodea pueden estar haciendo que el llamado de Dios no esté siendo escuchado por nosotros, por nuestros oídos espirituales. Dios tiene planes eternos para cada uno de nosotros, planes que inician desde esta tierra y se prologan hasta la eternidad, y Dios desea revelarnos esos planes. Sin embargo, quizá nuestros oídos y nuestra vida aun no han conocido la voz de Dios o, conociéndola, puede que no estemos atentos a Su voz.

Antes de comenzar a escribir este texto, pedía a Dios guía para saber que escribir. Intenté recordar alguna palabra que durante la semana Dios me permitió aprender y que Dios quisiera usar para compartirla a través de este texto, pero no podía recordar algo. Pedí a Dios su ayuda. Y sentí como Dios me pedía estar atento. No solo hoy antes de escribir este texto, sino cada día, cada momento, estar atento a Su voz.

Cuando Dios llamó a Samuel era de noche y Samuel dormía. Lo primero que Samuel mostró fue un ánimo dispuesto a escuchar y obedecer, pero aún la palabra no le había sido revelada. Fueron después de tres veces que Samuel entendió que quien le hablaba era Dios. Imagina a Samuel, que después de la segunda ocasión que creyó que quien hablaba era el sacerdote Elí, Samuel hubiera regresado molesto a su dormitorio diciendo que no volvería a prestar atención. Si esto hubiera sucedido, su llamado para él que terminaría por impactar una nación pudo haber sido afectado.

Dios puede estar hablándonos hoy en lo personal. Puede ser a través de la lectura de Su Palabra, o en una predicación, o en la alabanza. Puede que sea mientras duermes. Cuando trabajas o estás manejando rumbo a tu casa. Aún en la escuela o en casa. Y solo necesitamos estar atentos con un espíritu dispuesto y obediente, diciendo siempre a Dios: habla, porque tu siervo oye.

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  1. Estoy segura, que cuando escuchaste a Dios por eso pudiste escribir este texto de Bendición 🙂 Hoy Dios me hablo en la reunión de hoy sobre las misiones:):) y estoy dispuesta a obedecer, y le digo hoy tu sierva te oye 😀 gracias a Dios por este texto y a ti bro

    • Estoy segura, que escuchaste a Dios por eso pudiste escribir este texto de Bendición 🙂 A mi Hoy Dios me hablo en la reunión de hoy sobre las misiones:):) y estoy dispuesta a obedecer, y le digo hoy tu sierva te oye 😀 gracias a Dios por este texto y a ti bro .Dios te Bendiga mucho.

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