amarás a Dios

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“Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento en la ley? JESÚS dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas.” Mateo 22.36-40

 

En dos ocasiones de esta semana Dios me permitió recordar la importancia del primero de los 10 mandamientos. Aún JESÚS afirmó que de éste y el segundo mandamiento toda la ley y todos los profetas dependen. ¿Puedes imaginar cuánta importancia radica en estos dos mandamientos? Toda la ley depende de amar a Dios y amar a nuestro prójimo. Todas las enseñanzas y exhortaciones y profecías de cada profeta dependen de amar a Dios y amar a nuestro prójimo.

Dios me permitía hacer una evaluación personal respecto al primero de los mandamientos: ¿realmente estoy amando a Dios con todo mi corazón, con toda mi alma, y con toda mi mente? ¿O hay algo en mi vida que está teniendo mayor atención y mayor devoción? Si tan solo cada día recordáramos la importancia de este mandamiento. Si al despertar recordáramos que debemos amar a Dios con todo lo que somos. Si al desayunar, al comer y al cenar recordáramos que debemos amar a Dios con todo lo que somos. Si en cada momento de nuestro día pudiéramos recordar este mandamiento: amarás a Dios.

Mientras meditaba en ello, llegué a una fuerte conclusión: soy incapaz de amar a Dios tal como Él debe ser amado. No soy lo suficientemente capaz de poder amar a Dios de tal forma. Estoy tan limitado, soy tan débil, soy tan humano, que mi capacidad de amar a Dios es tan limitada que no podría amarle tal como Él merece ser amado: con todo.

En esta misma semana, cuando descubría mi incapacidad, Dios me llevó a un verdad poderosa: por Su gracia podemos amarle, por Su Espíritu en nosotros podemos amarle tal como Él merece ser amado. Y en medio de esta verdad, Dios nos mueve a orar a Él para clamar por Su gracia para que podamos ser capacitados por Su Espíritu para amarle con todo nuestro corazón, con toda nuestra alma y con toda nuestra mente.

Pide a Dios hoy y en cada día, Su gracia para amarle con todo lo que somos.

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