el cristianismo que conocí

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Tenía 13 años cuando decidí rendir mi vida a Cristo. Hoy esas palabras (el rendir la vida a Cristo) suenan más a un cliché de la religión cristiana que el reflejo de una verdadera convicción. Para mí no fueron un cliché, firmemente confío que fueron una decisión personal que transformó y sigue transformando mi vida desde lo más profundo.

Hace un par de días, justo en vísperas de Navidad, mi alma fue impactada grandemente por una realidad que ha llenado una sociedad como la estadounidense de un profundo rencor sobre el cristianismo. Un contacto reciente de mi cuenta de facebook publicó aquello que impactaría mi alma. Un chico criado en la religión cristiana, abusado sexualmente de niño por su padrastro quien justificaba los abusos a través de una mente perversa que usaba la Biblia para tal atrocidad, un chico que se adentró al doloroso e infructuoso camino de los ministerios cristianos de ex-gays, un chico que fuera conocido en esos movimientos como un ejemplo “real” de que la homosexualidad podría ser curada. Este chico, en un comentario, dejó ver cuánto daño la religión cristiana causó por largo tiempo en su vida. La religión usada como arma, la religión usada como medio de manipulación, la religión usada para cegar los ojos y para justificar los abusos, la religión como medio de control, de un control malvado y perverso. Esa fue la religión que conoció él y que le lastimó tanto.

Pero también, a través de su comentario, este chico dejó ver algo con lo que la religión contribuyó para su vida: un sentido de comunidad. Un lugar donde sentirse aceptado, un lugar donde sentirse protegido, un lugar donde las personas pertenecían hasta que… no aceptaras que eres gay y continuamente lucharas contra esa “inclinación pecaminosa”. Ese fue el cristianismo que este chico conoció.

Tristemente, y con montón de ideas en mi mente después de leer ese comentario en facebook, tuve que reconocer que, como cristianos, hemos hecho tanto daño a personas que como este chico han sido lastimados hasta lo más profundo. Tristemente tuve que aceptar que esa realidad es la realidad que muchos jóvenes, millones quizá, hemos enfrentado y seguimos enfrentando. Una realidad que me ha tocado vivir personalmente y en la vida de personas cercanas que he conocido.

Hoy el cristianismo en muchos lugares suena más a una membrecía de un club social, que lo que realmente es. Hoy el cristianismo ha servido como medio para acumular riqueza en sus líderes y negar constantemente el mensaje y propósito principal: salvación en JESÚS.

Pero eso no fue el cristianismo que yo conocí. El cristianismo que conocí es aquel que está basado completamente en Cristo, no en los hombres. Porque aprendí que mientras la religión es ese intento de los hombres de acercarse a Dios, el cristianismo (como convicción y no como religión) es Dios acercándose a los hombres. De Dios amando a la raza humana y buscando con gran angustia que no perezca en sus pecados y maldad. De Dios reconciliando a los hombres con Él a través de la justicia consumada en Cristo. De Dios cargando todo el peso de Su ira en Su Hijo para que no fuera cargada en pobres hombres que no teníamos con que pagar ni un pequeño ápice de salvación toda la maldad que hemos cometido. Porque le es bueno al hombre estar cercano a Dios. Insisto: cercano a Dios, no a la religión.

Hay un agradecimiento grande en mí a Dios por todo eso que ha hecho por mí. Y también hay en mí una tristeza y angustia tal por saber que ese mensaje, ese mensaje de salvación en Cristo, sigue siendo manipulado para lastimar y lastimar grandemente a jóvenes y niños, y mujeres y hombres. Porque si bien he tenido la gran bendición de poder estar en una iglesia local donde Dios ha manifestado Su gran misericordia y salvación, también sé que hay mucho trabajo aun por hacer en la iglesia alrededor del mundo en lo que se refiere al tema de la orientación sexual.

Aquel día en vísperas de Navidad cuando leí el mensaje en facebook, sentí un desagrado por todo. Un desagrado por saber que hemos hecho tanto daño. Un desagrado por saber que millones de niños y jóvenes son llevados a una vida sin sentido tanto en la religión como fuera de ella, donde el cristianismo, el verdadero cristianismo, ha sido reemplazado por cosas de hombres que lo hacen una religión más.

Quisiera poder transmitirles no sólo a estos chicos que como yo hemos enfrentado un rechazo por nuestra sexualidad, sino a toda la iglesia alrededor del mundo lo que Dios me ha permitido aprender y conocer acerca de Él a través de Su Palabra y del caminar continuo con Él. Quisiera compartir cuán bueno Dios ha sido en esta travesía de aceptación que, aunque dolorosa, me ha permitido agradecerle a Dios por lo que soy pero más por lo que Él es. Quisiera poder abrazar a cada chico y chica que han sido rechazados, abusados, estigmatizados, asesinados por su sexualidad. Quisiera poder compartirles a cada uno de ellos que en JESÚS una vida con propósito es posible, una vida de un aprendizaje y transformación interminable y de un amor inigualable. Porque la Navidad… la Navidad es salvación.

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  1. Pingback: correos a Carlos Erazo de @ProyectoGTG | i am a gay christian

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