¿haces tú bien en enojarte tanto?

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“Pero Jonás se apesadumbró en extremo, y se enojó. Y oró al Señor y dijo: Ahora, oh Señor, ¿no es esto lo que yo decía estando aún en mi tierra? Por eso me apresuré a huir a Tarsis; porque sabía yo que Tú eres Dios clemente y piadoso, tardo en enojarte, y de grande misericordia, y que te arrepientes del mal. Ahora pues, oh Señor, te ruego que me quites la vida; porque mejor me es la muerte que la vida.

Y el Señor le dijo: ¿Haces tú bien en enojarte tanto?” Jonás 4.1-4

¿Alguna vez te has enojado con Dios? ¿Alguna vez has creído que lo que Dios ha hecho es “injusto” o sin sentido? ¿Quizá has pasado por tiempos muy difíciles y las cosas no parecen ir bien, y al levantar tu mirada al cielo, le reclamas a Dios por tan terrible situación? O quizá al ver tanto mal y al ver que Dios no actúa como uno espera, ¿te enojas con Él?

Esta situación la vivió Jonás después de que Dios perdonó a tan perverso pueblo Nínive, ciudad grande. Pero, ¿por qué Dios perdonó a Nínive cuando había declarado que le iba a destruir? Una clave tremenda: creyeron a Dios y se arrepintieron de Su maldad. Y en Jonás 3.10 vemos algo maravilloso: “Y vio Dios lo que hicieron, que se convirtieron de su mal camino”.

Jonás esperaba la destrucción de Nínive. Él entendía que había sido enviado a declarar juicio contra Nínive aún a pesar de saber que Dios es clemente y piadoso, pero en esta lección Jonás confirmó aún más las misericordias de Dios.

Dios anhela que nadie se pierda. Un anhelo fuerte en el corazón de Dios es que todos los hombres en la tierra, aún los más perversos, puedan crearle a Dios y arrepentirse de sus malos caminos. JESÚS inició su predicación en la tierra con tan fuerte mandato: Arrepiéntete, porque el Reino de los cielos se ha acercado.

¿Pero arrepentirnos de qué? La mayoría de los hombres se consideran buenos en su propia opinión. Es por eso que la salvación sin arrepentimiento es mera mentira, ya que los hombres entenderán la salvación y lo trascendente de ella en la medida en que entiendan la maldad de la cual Dios nos ha perdonado. Eso es algo maravilloso del Espíritu Santo: convencernos de pecado.

Jonás fue usado por Dios en Nínive para convencer a esa ciudad grande y perversa de pecado, hoy en día Dios nos da Su Palabra y la guía de Su Santo Espíritu para mostrar cuán perversos somos separados de Él y la necesidad diaria de ser limpiados por la sangre de Cristo.

¿Has estado enojado con Dios? Creo que hoy es un buen momento para que te acerques a Él y en confesión pidas que Su Espíritu revele la maldad en ti. El Espíritu de Dios estará ahí, cerca de nosotros, para ayudarnos en esa tarea que, aunque dolorosa y aun penosa, es buena para nuestra vida: limpiarnos del mal.

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  1. Esta canción no la había escuchado y me ha gustado muchoooo 🙂

    Un gran texto que nos hace reflexionar, en que debemos de aceptar los planes de Dios, y que todo lo que haga en nuestras vidas es para bien….Todo lo que hace Dios es Justo 🙂

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