la señal del profeta Jonás

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“La generación mala y adúltera demanda señal; pero señal no le será dada, sino la señal del profeta Jonás. Y dejándolos, se fue.” Mateo 16.4

Si hubo un profeta muy peculiar en la Biblia, fue el profeta Jonás. Un profeta que huía de la voluntad de Dios hasta terminar dentro de un gran pez. Un profeta que sabiendo a donde ir enviado por Dios, prefirió ir justo al lugar contrario. Un profeta que sin haber recibido revelación alguna de profecías tremendas del futuro como la mayoría de los profetas en el Antiguo Testamento, ese profeta solo recibió una profecía: pregonar destrucción de parte de Dios sobre Nínive porque su maldad había subido delante de Dios.

Un profeta peculiar porque enviado, huía. Porque fue llamado a pregonar una sencilla pero poderosa palabra: arrepentimiento en Nínive. (Jonás 3.8).

Es de maravillarnos cuando JESÚS hace referencia de Jonás a los fariseos y saduceos (religiosos hasta el extremo). Cuando estos religiosos cegados por su entendimiento se acercan a JESÚS, le demandan una señal que demostrara que Él, JESÚS, era realmente el Hijo de Dios, el Mesías. Lo interesante aquí es que cuando estos religiosos se acercan a Dios, la fama de JESÚS por todo Israel era imparable, y había hecho muchos milagros nunca antes presenciados por alguna generación narrada en la Biblia. Sin embargo, estos religiosos querían probar a JESÚS, querían saciar su morbosa carne, no realmente conocer a Dios.

Pero JESÚS, es maravilloso leerlo, no responde como los humanos esperaríamos que respondiera, sino que responde simplemente con: la señal de Jonás, será esa la señal que ustedes recibirán. ¿Pero cuál señal si Jonás no hizo milagro alguno ni obra grande delante de los hombres? Pero JESÚS sabía que esa generación no abriría su corazón aún viendo a JESÚS sujetando al sol con Su mano, porque ellos estaban cegados, cegados profundamente.

Hoy en nuestro tiempo la situación no es diferente al tiempo de JESÚS. Hombres envanecidos en su oscuro entendimiento, seducidos por las cosas y los placeres del mundo sin siquiera poder ver a JESÚS cuando aun puede que estén hablando de Dios, como aquellos religiosos. Hoy nuestra generación demanda señales por todos lados, esperan escuchar la siguiente mentira sobre el fin del mundo, o el hombre que hace milagros, o la falsa profecía que se pregona por doquier. Busca, nuestra generación, encontrar señales en la ciencia, y encontrar sentido de la vida en el conocimiento de hombres. Nuestra generación, tan llena de ciencia y conocimiento, está tan cegada como la generación del tiempo de JESÚS, y aún más.

Pero así como en el tiempo de JESÚS, hay una sola señal que será mostrada a nuestra generación: arrepentimiento, porque Dios habita ahí, con el quebrantado y humilde de espíritu.

JESÚS hizo milagros que trastornaron a un imperio entero como el romano, pero una señal solo fue dada y esa señal es tan vigente en nuestros días: reconocer nuestros pecados, apartarnos de ellos, y creer que JESÚS ya pagó toda la deuda por esa maldad. No hay mejor señal que esa, no hay mejor profecía que esa.

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