el amor edifica

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“En cuanto a lo sacrificado a los ídolos, sabemos que todos tenemos conocimiento. El conocimiento envanece, pero el amor edifica. Y si alguno se imagina que sabe algo, aún no sabe nada como debe saberlo. Pero si alguno ama a Dios, es conocido por Él.” 1 Corintios 8.1-3

La iglesia en Corinto atravesaba por varias dificultades internas que eran ocasionadas por divisiones en la iglesia, por actos de inmoralidad y, aún más, por una falta de amor a Dios y a los hermanos en Cristo. Cuando Pablo escribe la primera carta a esta iglesia, Pablo no tarda en exponer ante ellos la situación por la que estaba atravesando la iglesia con el único propósito de ayudar a que esta iglesia pudiera superar esas dificultades.

Una de los aspectos que Pablo trata en la primera carta tiene que ver con una falta de amor hacia los hermanos que se venía a mostrar por la falta de cuidado en las acciones que podían ser ocasión de caer para otros hermanos. Estas acciones (comer de lo sacrificado a los ídolos) se veían bien en el exterior, pero su motivación era la causa real del problema. En términos muy sencillos, una parte de los creyentes (los que tenían conocimiento) en Corinto creían que comer de lo sacrificado a los ídolos no tenía nada de malo, ya que Dios lo había purificado, pero otra parte de la iglesia (los débiles) consideraban que aquello estaba mal. Pero en esa división había un factor que ninguno de los dos grupos había considerado y que Pablo, de una manera muy especial, menciona: el amor unos por otros.

Pablo lo expresa con una verdad que pareciera no tiene nada que ver con el problema, sin embargo, Pablo guiado por el Espíritu solía ir al corazón y la motivación de los creyentes, no las apariencias. Pablo expresa: el conocimiento envanece, pero el amor edifica. Es decir, Pablo veía que un grupo se estaba envaneciendo por saber que el comer de lo sacrificado a los ídolos no estaba mal, pero el problema no era saber eso, sino que esto hacía que este conocimiento provocaba que estos creyentes subestimaran a los creyentes más débiles, haciéndoles ver como inferiores por su falta de conocimiento. Si bien Pablo afirma que el comer de lo sacrificado a los ídolos no está mal, Pablo también sostiene que si eso ocasiona que un hermano tuyo caiga, entonces tienes que evitarlo por amor a él, es decir, tu conocimiento tiene que sujetarse al amor, no al revés.

¿Cuántas divisiones en nuestras iglesias pudieron haberse evitado por el amor unos a otros? ¿Cuántas divisiones son ocasionadas por un envanecimiento del corazón de los hombres y enfriamiento del amor unos por otros? Y las divisiones y diferencias en la iglesia no tienen que ser en gran escala para ser llamadas malas y peligrosas, sino puede que entre grupos pequeños de hermanos, o aún entre dos personas solamente, estas divisiones se estén dando. No hay peor peligro que un ejército dividido, no hay peor tragedia que una iglesia dividida por falta de amor.

Cada vez que Dios nos permite aprender más de Él a través de Su Palabra y el andar día a día con Él, ese aprendizaje puede quedarse en simple conocimiento o puede llevarnos a desarrollar más amor por Dios y por los demás. Preguntémonos cada vez que aprendamos algo: ¿esto me ayuda a amar más a Dios y a mi prójimo o solo me está envaneciendo? Porque en el amar a Dios y a nuestro prójimo, toda la ley es cumplida. Porque el verdadero amor busca edificar (ayudar a crecer) a los demás.

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