no dejaría minar su casa

Estándar

“Velad, pues, porque no sabéis a qué hora ha de venir vuestro Señor. Pero sabed esto, que si el padre de familia supiese a qué hora el ladrón habría de venir, velaría, y no dejaría minar su casa.

Por tanto, también vosotros estad preparados; porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que no pensáis.” Mateo 24.42-44

¿Cómo saber si el cristianismo en el que creemos es mera religión y entretenimiento o una verdadera convicción? Creo que la respuesta está determinada por ¿qué produce en nosotros el pensar en la segunda venida de Cristo? La pregunta sería: ¿qué causa en ti al escuchar sobre la segunda venida de Cristo? ¿Es un anhelo en tu vida, un anhelo ardiente? ¿Produce en ti un temor reverente al grado de saber que nuestra vida necesita ser vivida en Él, por Él y para Él? ¿Causa una urgencia, una necesidad por desear que las naciones conozcan de JESÚS? O, simplemente, ¿ves esa pregunta como algo retórico, lejano, que no tiene mayor relevancia para tu vida hoy?

La segunda venida de Cristo, leía en un devocional esta semana, ha salido en cierta forma del programa de la iglesia de este tiempo. Ya casi no se predica sobre ello, de hecho, a veces lo podemos ver con algo de reserva por recordar lo que en décadas pasadas esta idea ocasionó alrededor del mundo: falsos cristos, falsas fechas del fin del mundo, falsos maestros predicando la venida de JESÚS al grado que personas se suicidaban. La venida de Cristo, si bien podemos saber que será una realidad, a veces podemos estar viviendo como si fuera algo lejano, algo que de lo que no seremos parte.

No escribiré si creo que el tiempo de la venida de Cristo está cerca, de hecho, la Biblia es clara al respecto: nadie lo sabe, ni siquiera los ángeles, solo Dios Padre. Sin embargo, como creyentes se nos ha dado una orden: velar (estar atentos a todo tiempo). Sí hay señales que en la Biblia se señalan como acontecimientos que serán previos a la venida, sin embargo, la venida de Cristo nadie la sabe.

En un mundo agonizante en el que vivimos (y no quiero sonar pesimista) el anhelo de los hijos de Dios por JESÚS se vuelve un anhelo profundo, un pensamiento diario, una convicción en el corazón. Ese anhelo, lo explicaba JESÚS, nos debe llevar a constantemente estar cuidando que nuestra casa (nuestra vida) no vaya a estar siendo minada (penetrada, asaltada) por el enemigo. Sobre todo, en tiempos de terrible maldad como en los días postreros, nuestro cuidado por no dejar que nuestra vida sea penetrada es de vida o muerte.

Escuchaba un canto que es una oración. Este canto, que comparto a continuación al español, habla de ese anhelo por cuidar nuestra vida. Confío este canto se vuelva también nuestra oración constantemente.

Del amor a mi propia comodidad
Del miedo a no tener nada
De una vida de pasiones de este mundo
Líbrame, oh, Dios.

De la necesidad de ser entendido
De la necesidad de ser aceptado
Del miedo a estar solo
Líbrame, oh, Dios
Líbrame, oh, Dios

Y nada me faltará, nada me faltará
Cuando yo pruebo Tu bondad nada me faltará

Del miedo a servir a otros,
Del miedo a la muerte o el juicio
Del miedo a la humildad
Líbrame, oh, Dios
Líbrame, oh, Dios

Y nada me faltará, nada me faltará
Cuando yo pruebo Tu bondad nada me faltará

 

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