Tú vuelves a Ti el corazón

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“Cuando llegó la hora de ofrecerse el holocausto, se acercó el profeta Elías y dijo: Señor Dios de Abraham, de Isaac y de Israel, sea hoy manifiesto que Tú eres Dios en Israel, y que yo soy Tu siervo, y que por mandato Tuyo he hecho todas estas cosas. Respóndeme, Señor, respóndeme, para que conozca este pueblo que Tú, oh Señor, eres el Dios, y que Tú vuelves a Ti el corazón de ellos.” 1 Reyes 18.36,37

 

Bastaron unas cuantas generaciones después de David para que el corazón de la nación entera se pervirtiera. Y en todo ese tiempo Dios mostró Su misericordia al enviar hombres que hablarán palabra de parte de Él para que la nación no pereciera en su propia maldad. ¿Te suena familiar?

Lo más asombroso en tiempos de profunda maldad no es las terribles cosas que como humanidad podemos llegar a hacer, sino lo más asombroso es Dios queriendo que no perezcamos en todo ello. El profundo amor de Dios por Su Pueblo sobrepasa nuestro entendimiento, y el amor que Él tiene por cada uno de nosotros sobrepasa por mucho lo que nosotros pudiéramos hacer para agradecer Su amor y misericordia.

La pregunta que viene después de leer estas historias en los libros de Reyes no es si Dios enviaría Su Palabra, que sin duda podemos confirmar así fue, pero la pregunta es si el pueblo estaría preparado para recibirle y volverse de Sus malos caminos. Pero llega un tiempo, en que el pueblo está tan cegado por su pecado que Dios no puede detener Su juicio y castigo sobre ellos, porque Él también es justo.

Cuando Dios usó a Elías para que orara para que lloviera después de algunos años de terrible sequía, la oración de Elías no apela más que a Dios para que confirme que Él es Dios a través de hacer ese milagro y, mayor aún, a través de volver los corazones de ellos a Él. Este es el mayor milagro: ¡Dios volviendo los corazones a Él!

¿Podemos orar hoy por ello? ¿Para que Dios vuelva el corazón de Su Iglesia a Él?  ¿Para que nuestro país conozca que Él es Dios? ¿Para que la oscuridad ya no prevalezca más? Porque nada podrá darnos verdadero descanso sino es por Él.

 

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