llevado por el Espíritu al desierto

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“JESÚS, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán, y fue llevado por el Espíritu al desierto por cuarenta días, y era tentado por el diablo. Y no comió nada en aquellos días, pasados los cuales, tuvo hambre.” Lucas 4.1,2

 

Si algo define este tiempo en mi vida, podría definirse como un desierto, un desierto oscuro. Es un tiempo de grandes pruebas, donde la fe es puesta a prueba, donde nuestra única y completa dependencia se vuelve hacia el Espíritu de Dios, Dios mismo. Un tiempo de “incertidumbre”, donde no tenemos las cosas bajo nuestro control, y donde solo dependemos de Dios y Su misericordia, de Dios y Sus propósitos.

El desierto en la Biblia representa una transición: de Egipto a la Tierra Prometida. El desierto representa prueba: de dejar lo pasado y moverse en fe hacia el futuro. El desierto representa dependencia a Dios: donde lo único que nos sostendrá será Su Espíritu. El desierto representa movernos de nuestro estatus de comodidad y movernos hacia niveles que, aunque dolorosos en su trayecto, nos ayudarán a crecer y a madurar en fe.

Cuando JESÚS es llevado al desierto algo importante es que quien lo llevó al desierto no fue ni Él, ni el diablo, ni su familia, ni sus seres cercanos. JESÚS fue llevado al desierto por el Espíritu. Y es aquí donde vemos un profundo propósito: los desiertos son tiempos de crecimiento, difíciles, pero con propósito.

Durante ese tiempo JESÚS fue tentado por el diablo. Un diablo astuto y engañador que conocía la Palabra de Dios y le usó para intentar seducir a JESÚS con mentiras. Pero JESÚS, nuestro JESÚS, conocía el corazón detrás de la ley, conocía al Autor de Vida. Y JESÚS responde con la verdadera Palabra, no la palabra amañada, pero la Palabra de Vida.

Este tiempo de prueba, este desierto oscuro, me ha ayudado a algo que sumamente agradezco: revelar más a JESÚS. A ver a JESÚS y Su Palabra y Su sacrificio y Su tiempo en la tierra como algo tan sublime y de proporciones eternas que JESÚS cada vez más toma control de áreas y de sueños y de propósitos y de todo.

¿Ha sido un buen año? Me preguntaba a mí mismo mientras platicaba con Dios. Y la respuesta es: sí, ha sido un año de crecimiento. Un año que confío en Dios nos podrá revelar más y más a nuestro Gran Rey y Salvador, a quien anhelamos profundamente.

El Espíritu guíe a cada hijo Suyo en tiempos de prueba, que Su Espíritu nos revele más a Cristo a través de Su Verdad.

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  1. Aprendi algo de lo que escribes en tu texto en el congreso y todo esto es parte de un proposito en Dios.. Te comportó esta cancion que en lo personal cuando la cantamos en el congreso recorde cuando he estado en dificultades y como mi confisnza descansa en Él, de todo lo q Dios habla a traves de mis pruebas.

  2. Pingback: en el poder del Espíritu | En construcción: Un Mejor País, Un Mejor Planeta

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