Yo mismo iré a buscar Mis ovejas, y las reconoceré

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“Hijo de hombre, profetiza contra los pastores de Israel; profetiza, y di a los pastores: Así ha dicho Dios el Señor: ¡Ay de los pastores de Israel, que se apacientan a sí mismos! ¿No apacientan los pastores a los rebaños? Coméis la grosura, y os vestís de lana; la engordada degolláis, mas no apacentáis a las ovejas. No fortalecisteis las débiles, ni curasteis la enferma; no vendasteis la perniquebrada, no volvisteis al redil la descarriada, ni buscasteis le perdida, sino que os habéis enseñoreado de ellas con dureza y con violencia. Y andan errantes por falta de pastor, y son presa de todas las fieras del campo, y se han dispersado.” Ezequiel 34.2-5

“Porque así ha dicho Dios el Señor: He aquí Yo, Yo mismo iré a buscar Mis ovejas, y las reconoceré. Como reconoce su rebaño el pastor el día que está en medio de sus ovejas esparcidas, así reconoceré Mis ovejas, y las libraré de todos los lugares en que fueron esparcidas el día del nublado y de la oscuridad.” Ezequiel 34.11,12

 

Nuestra vida está hecha de ciclos. Cada ciclo que concluye trae consigo un ciclo que comienza. Con nostalgia podemos sujetarnos a lo que dejamos atrás para caminar hacia lo que viene adelante. La vida de cada uno de nosotros se puede ir desarrollando a través de cada ciclo, a través de cada etapa. Es difícil terminar un ciclo, pero es muchísimo más sublime comenzar nuevos que traerán más crecimiento, especialmente en nuestra relación con Dios y los demás.

Mientras escribo este texto, medito en este ciclo de mi vida que está por concluir, un ciclo en mi iglesia local que me ha tenido meditando por mucho tiempo porque intento sujetarme de la nostalgia por todo aquello que Dios me permitió vivir, aprender y crecer. Hoy, sin tener el mapa completo de lo que viene adelante, es tiempo de confiar aún más en Dios, y crecer más en Él.

Mientras medito en esta decisión que necesito tomar, Dios me ha permitido también encontrar refugio en Su Palabra. Los profetas pueden ser libros de gran tristeza y confrontación, pero también son libros de consuelo y gran esperanza. A través del profeta Ezequiel, Dios reprende a los líderes por haber olvidado su labor como pastores del pueblo, y haberse dedicado a satisfacer su propia vanidad y deseos. Con tristeza, Dios dice: No apacentaste, no fortaleciste, no curaste, no vendaste, no rescataste ni buscaste.

Y esa realidad que Dios mostraba a través del profeta Ezequiel es, tristemente, la realidad de la iglesia cristiana alrededor del mundo respecto a los creyentes LGBT+. Como iglesia no hemos ni apacentado, ni fortalecido, ni curado, ni rescatado, ni buscado a cada creyente LGBT+, quienes sufren gran violencia, con gran tristeza lo digo, dentro de la misma iglesia. Nuestros creyentes LGBT+ son dispersados y arrojados.

Pero este grupo de creyentes no son solo los únicos excluidos de la comunión del cuerpo de Cristo. Mientras camino en este tiempo decisivo en mi vida, Dios me ha permitido comprender que muchos creyentes han sido dispersados porque en la iglesia no han encontrado un lugar de refugio, de descanso, de sanidad.

No hablo de una iglesia local específica, sino de una realidad espiritual que poco a poco descubro se puede estar repitiendo en muchas partes de la iglesia a nivel mundial. La iglesia de Cristo, llamada a ser la comunión de los santos, de los hijos de Dios.

Es por eso mi ausencia en escribir regularmente en este blog durante el último par de meses. He necesitado meditar, orar, pedir dirección de Dios. Dejar la iglesia local no es una decisión fácil. Para un creyente es una de las decisiones más difíciles. Dejar la iglesia local porque uno, como creyente LGBT+, es orillado a ello. Eso es triste, eso duele, es una realidad que se repite día tras día.

Y en medio de esa realidad desoladora, también Dios habla consuelo y gran esperanza. Al leer al profeta Ezequiel, después de que Dios reprende a los líderes, Dios mismo dice: He aquí Yo, Yo mismo iré a buscar Mis ovejas, y las reconoceré. Como reconoce su rebaño el pastor el día que está en medio de sus ovejas esparcidas, así reconoceré Mis ovejas, y las libraré de todos los lugares en que fueron esparcidas el día del nublado y de la oscuridad.

Esta es una verdad para ti, es una verdad para mí. Para ti que has sido hecho ajeno de la comunión de la iglesia, para ti que buscas profundamente regresar a esa comunión, porque somos familia, porque somos Su pueblo.

Dios traerá nuevos ciclos en nuestra vida, nuevos tiempos para crecer y conocerle y amarle más. Dios no nos ha abandonado.

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