Archivo de la categoría: Fe

Christian resources for LGBT+ / Recursos cristianos de apoyo para personas LGBT+

Estándar

Importante: ¡Esta lista es actualizada regularmente! Sugerencias son bienvenidas

Después de hablar con mi pastor sobre mi orientación sexual  en 2015, algo  que noté es que no tenía una lista formal de recursos para compartir con cristianos para apoyar su proceso como cristianos LGBT+. En años de mi propia experiencia y proceso,  he leído, visto y escuchado varios recursos, y esta lista tiene varios de ellos.

Confío que estos recursos sean una  bendición para muchas  personas como lo han sido para mí.

Nota. Esta lista ha sido creada en base a mi propia experiencia y proceso y  en base a sugerencias de otros cristianos LGBT+.  Sugerencias son bienvenidas.

LGBT+ es el acrónimo para Lesbianas, Gays, Bisexuales, Transgénero, Asexuales, Intersex, Queer, y más identidades para minorías sexuales.

************************

Important: This list is being updated! Suggestions are welcome!

After coming out to my pastor in 2015, something I noticed is that I don’t have a formal list of resources to share with Christians to support their LGBT+ journey! In years of my own journey,  I have read, watched and listened to several great resources, and here you have some of them.

Hope these resources can be a blessing for many as they have been for me!

Note. This list was created based on my own journey and based on other LGBT Christians recommendations. Suggestions are welcome!!! 🙂

LGBT+ stands for Lesbian, Gay, Bisexual, Transgender, Asexual, Intersex, Queer and more sexual more sexual minorities identities.

Link directo al archivo: https://docs.google.com/spreadsheets/d/1-JeirboS_xgsmglSvLq6_CXjmGYzoY01T3E2_nYcg4E/edit?usp=sharing

Anuncios

nosotros que en otro tiempo estábamos lejos

Estándar

“No olviden que ustedes, los gentiles, antes estaban excluidos. Eran llamados «paganos incircuncisos» por los judíos, quienes estaban orgullosos de la circuncisión, aun cuando esa práctica solo afectaba su cuerpo, no su corazón. En esos tiempos, ustedes vivían apartados de Cristo. No se les permitía ser ciudadanos de Israel, y no conocían las promesas del pacto que Dios había hecho con ellos. Ustedes vivían en este mundo sin Dios y sin esperanza, pero ahora han sido unidos a Cristo Jesús. Antes estaban muy lejos de Dios, pero ahora fueron acercados por medio de la sangre de Cristo.” Efesios 2.11-13 NTV

 

Acabo de terminar de atender el servicio en línea de The Gathering y estoy agradecido y asombrado cómo Dios trae palabra y aliento en tiempos cuanto más le necesitamos. Justo esta semana que concluye después de un par de sucesos que me hacían sentir aislado/segregado del cuerpo de Cristo que es la iglesia, Dios trae palabra para recordarme: en otro tiempo estabas lejano, pero ya has sido hecho cercano por la sangre de Cristo. Dios recordándonos nuevamente que pertenecemos, que somos hechos Suyos.

Escribía hace un par de semanas el reto que ha significado encontrar una iglesia affirming en la cual congregarme. Y estos meses de búsqueda a veces han golpeado mi ánimo con mentiras que dicen: ya no perteneces, ya no eres parte del cuerpo. Sin embargo, palabras como las de hoy, traen aliento y verdad: perteneces por la sangre de Cristo.

Extraño mucho la iglesia, extraño la comunión, extraño el tiempo de alabanza y adoración en la comunión de la iglesia. Sí, extraño a mis hermanos.

Pero Dios ha sido fiel, Dios ha provisto a través de distintas formas oportunidad de congregarme y adorarle. De servirle y conocerle. Aun cuando pudiera yo sentir ese aislamiento, esa lejanía, Dios es cercano.

Aun cuando pudiera yo sentir ese aislamiento, esa lejanía, Dios es cercano.

La predicación hoy en The Gathering me ha permitido recordar que aún hay muchos que se sienten alejados, que han sido aislados y segregados, y que Dios nos llama a buscarles y mostrarles que Dios está por ellos, que Dios es cercano, que han sido acercados por la sangre de Cristo.

Confío que pronto, la iglesia será esa extensión del cuerpo de Cristo para aquellos que han sido alejados. Confío que pronto, la iglesia será movida por el Espíritu para ir a buscar esa oveja perdida, porque hay más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente.

searching for Sunday: mi búsqueda por una iglesia como cristiano gay

Estándar

Parte 1

Hoy se cumplen 6 meses de que tuve que tomar la decisión de dejar mi iglesia local por ser gay, iglesia que estuve atendiendo por casi 15 años, y sirviendo de manera activa la mitad de esos años en el ministerio de alabanza y como maestro de pre-adolescentes. No hubo otra razón por la cual se me pidió dejar de servir más que por ser gay y porque este tema ya era público en la iglesia debido a que ya había yo hablado de mi orientación sexual en mi blog personal.

Por más de dos años tuve que vivir un proceso doloroso que definiría mi situación como creyente gay en una iglesia que sostiene una postura tradicional respecto a la orientación sexual, la identidad de género y el matrimonio. Una iglesia, como gran parte de las iglesias cristianas, que llama a los creyentes gays, como mi caso, a enfrentar un proceso para buscar ser sanado de la homosexualidad, defendiendo siempre que la inclinación homosexual es pecaminosa y es contraria al diseño de Dios.

Años antes de decidir ser abierto respecto a mi orientación sexual en la iglesia, Dios ya me había llevado por un proceso de años para encontrar reconciliación y sanidad entre mi orientación sexual y mi fe, un proceso que me afirma como creyente y como gay, no como cosas contrarias, sino como dos aspectos de mi identidad.

Sí, soy gay. Sí, soy cristiano. Sí, amo la Palabra de Dios. Sí, amo a Dios.

Ser gay y ser cristiano es una disyuntiva aún en nuestro tiempo actual. Se dice que somos la minoría dentro de la minoría. Minoría como cristiano en la comunidad LGBT+, minoría como gay en la comunidad cristiana. Dos esferas de nuestra identidad donde es difícil, no imposible, encontrar espacios que nos afirmen y nos reten a desarrollarnos en ambientes sanos.

Estos 6 meses me han mostrado ese reto que significa a un cristiano gay encontrar un espacio, una comunidad, un parte del cuerpo de JESÚS donde congregarnos y aprender de Dios y Su Palabra. Un espacio sano y seguro donde desarrollarnos, una comunidad donde encontrar comunión con otros hermanos, una parte del cuerpo donde servir.

La iglesia es indispensable para todo creyente. Es un espacio de comunión, de exhortación, de refugio, de aliento. La iglesia es necesaria, mayor aún, en tiempos tan polarizados como los nuestros. La iglesia, entendida como la reunión de Sus hijos, es la congregación donde Dios se deleita y se manifiesta de manera sublimes. Pero, ¿qué sucede cuando algunos de esos hijos somos excluidos de esa congregación?

 

Parte 2

He tenido oportunidad de en estos meses poder atender los servicios en línea de una iglesia metodista en Estados Unidos que es affirming (incluyente hacia las personas LGBT+). Esta iglesia metodista ha sido una bendición porque a través de un proceso de varios años, Dios los ha llevado a reconocer a los creyentes LGBT+ como personas con una dignidad y un valor igual al de cualquier otro creyente. He tenido oportunidad de compartir algunos correos con algunos de sus líderes, y aún a pesar de la distancia, esta iglesia se ha convertido en un espacio de aprendizaje y aliento. Sin embargo, aún sigo anhelando esa comunión física con la iglesia, esa comunión que no solo se da con las palabras sino con la convivencia.

También en estos meses Dios me ha permitido poder atender físicamente servicios en iglesias affirming en Estados Unidos. Un par de iglesias bautistas donde he sido recibido de una manera abierta, amable y honesta.

Pero también, en estos meses he podido atender servicios en iglesias cuyas políticas, lineamientos y creencias respecto a los creyentes LGBT+ son poco claras y, en algunos casos, pueden llegar a ser hostiles. Por ejemplo, una iglesia en Estados Unidos que encontré a través de google decía como mensaje principal en su página: Come as you are (Ven como tú eres). Decidí ir, y durante la predicación algunos de los mensajes empezaban a hablar de cómo la familia está en riesgo y que debemos defenderla. Tuve temor que durante algún momento de la predicación mencionaran que esos enemigos de la familia éramos los homosexuales, pero no fue dicho. Después de atender el servicio en esa iglesia, mandé un correo a uno de sus líderes preguntando sus políticas y creencias respecto a los creyentes homosexuales, mencionado que yo era gay. La respuesta tomó días y fue, como lo esperaba, non-affirming, iniciando con las palabras: Jacob, Dios te ama, pero como iglesia creemos en el modelo del matrimonio que Dios define en la Biblia.

“Cuando el mensaje de ‘come as you are’ (ven como eres) es solo una táctica de marketing, las personas resultan dañadas”, menciona Nathanial Totten en Church Clarity.

Ese mensaje de Nathanial resonó mucho conmigo después de atender este servicio en esta iglesia y recibir ese correo.

 

Parte 3

Estos meses he mandado varios correos a diferentes iglesias en Estados Unidos y aquí en Guadalajara preguntando sobre sus lineamientos, políticas y creencias respecto a las personas LGBT+. Church Clarity ha sido una herramienta muy importante para poder tener más certeza de qué tipo de respuesta esperar y que tipo de ambiente pudiera encontrar en algunas iglesias como creyente gay.

En Guadalajara, por ejemplo, compartiendo mensajes por algunas semanas con una iglesia y preguntando por sus lineamientos, nunca pude obtener una respuesta clara de esta iglesia. En otra ocasión, buscando en la página de una iglesia muy conocida en Guadalajara, una frase era muy directa: “Creemos que la pureza moral y sexual es necesaria para todos los hijos de Dios, con abstinencia total dede adulterio, fornicación, incesto, homosexualidad y otras prácticas de relaciones sexuales prohibidas por la Escritura”.

“Y sin embargo, ¿cómo son estas comparaciones válidas si se considera que el matrimonio homosexual es la formación de una relación comprometida, mientras que el adulterio es una traición a ese compromiso?”, cuestiona Misty Irons en uno de sus discursos sobre la homosexualidad.

La falta de claridad en las iglesias cristianas para los creyentes LGBT+ es algo que he descubierto en los últimos meses. He descubierto que algunas iglesias con tal de atraer asistentes a sus servicios pueden ofrecer mensajes amigables, pero en la práctica los creyentes LGBT+ podrán enfrentar dobles mensajes y una segregación que termina por lastimarles emocional y espiritualmente.

Cuando las iglesias no pueden dar una respuesta clara respecto a sus lineamientos, políticas y creencias respecto a los creyentes LGBT+, esto anticipa mucho el ambiente que estos creyentes vamos a enfrentar en esas iglesias.

Por mucho que he intentado obtener una respuesta directa y clara de algunas iglesias, no la ha habido. Es doloroso pensar que hay creyentes LGBT+ en esas iglesias que tienen que ocultarse entre la multitud para ser aceptados. Y aquellos que ya han sido descubiertos, son llevados por procesos que solo reafirman vergüenza y falta de auto aceptación, desarrollando con ello una imagen incorrecta de quien es Dios.

Tengo la confianza y la fe que, así como Dios me ha permitido atender los servicios en iglesias affirming, especialmente los servicios en la iglesia metodista que sigo en línea, así un día Dios me permitirá encontrar y volver a ser miembro de una iglesia local donde pueda crecer como creyente gay.

Tengo la confianza y es mi oración que cada persona LGBT+ alrededor del mundo puedan encontrar esos espacios de aceptación y crecimiento en su fe y en el conocimiento de JESÚS. Tengo la confianza y es mi oración que un día la iglesia local dejará de ser un espacio de condenación y segregación, y volverá a ser una extensión del cuerpo de JESÚS donde habrá restauración y donde JESÚS sea reflejado completamente. Un día donde cada creyente LGBT+ no tenga que estar buscando por un domingo donde pueda volver alabar y adorar a Dios en la comunión de la iglesia, porque ese domingo será todos los días.

 


* El título de este blog fue tomado del libro Searching for Sunday de Rachel Held Evans

¿tú qué dices?

Estándar

“Jesús regresó al monte de los Olivos, pero muy temprano a la mañana siguiente, estaba de vuelta en el templo. Pronto se juntó una multitud, y él se sentó a enseñarles. Mientras hablaba, los maestros de la ley religiosa y los fariseos le llevaron a una mujer que había sido sorprendida en el acto de adulterio; la pusieron en medio de la multitud.

«Maestro —le dijeron a Jesús—, esta mujer fue sorprendida en el acto de adulterio. La ley de Moisés manda apedrearla; ¿tú qué dices?».

Intentaban tenderle una trampa para que dijera algo que pudieran usar en su contra, pero Jesús se inclinó y escribió con el dedo en el polvo. Como ellos seguían exigiéndole una respuesta, él se incorporó nuevamente y les dijo: «¡Muy bien, pero el que nunca haya pecado que tire la primera piedra!». Luego volvió a inclinarse y siguió escribiendo en el polvo.

Al oír eso, los acusadores se fueron retirando uno tras otro, comenzando por los de más edad, hasta que quedaron solo Jesús y la mujer en medio de la multitud. Entonces Jesús se incorporó de nuevo y le dijo a la mujer:

—¿Dónde están los que te acusaban? ¿Ni uno de ellos te condenó?

—Ni uno, Señor —dijo ella.

—Yo tampoco —le dijo Jesús—. Vete y no peques más.” Juan 8.1-11

 

Hay ocasiones en los que una porción de la Biblia se queda con uno por semanas, aún años, y aún toda la vida. La Palabra es viva.

En esta ocasión, en mi mente se ha quedado ese pasaje cuando la mujer adúltera es traída a JESÚS para ser apedreada. Compartía la semana pasada cómo Dios nos recuerda que no debemos temer a los acusadores, Él es nuestro abogado.

Dios me ha permitido meditar en aquellos que trajeron a la mujer, aquellos que traían consigo piedras, listos para lanzarlas, aquellos que moralmente se sienten superiores.

Hay una tendencia humana de ver al otro como inferior a nosotros. Hay una tendencia malvada  por rechazar, por señalar, por juzgar. Pareciera cada vez que, en lo personal, cuando juzgo al otro, yo me siento moralmente mejor, como si mi estatura moral creciera.

¿Traemos piedras listas con nosotros para lanzar a otros? ¿Nos hemos convertido en acusadores de otros?

De las cosas extraordinarias de las enseñanzas de JESÚS, es ver cómo Él se movía en un Espíritu diferente al del mundo, a la tendencia natural de los humanos, Él se mueve en el Espíritu y nos manda: como ha sido hecho contigo, así haz a los demás. Perdona. Extiende gracia y misericordia. Aún a tus enemigos, a los que te persiguen, a los que buscan tu muerte.

“¿Tú que dices?”, le preguntan con una motivación malvada los religiosos y fariseos a JESÚS. ¡Oh, cuando usamos la Palabra de Dios en contra del mismo Espíritu de Dios! Para satisfacer nuestro ego moral, para alimentar esa tendencia a sentirnos “mejores”, más “perfectos”, más “santos”.

El Espíritu de humildad nos mueve a ver a otros de una manera diferente, como superiores a nosotros y no lo contrario. El Espíritu de gracia y misericordia nos lleva a extender perdón, nos lleva a amar, nos lleva a ver a otros como personas reales.

Cada que vez que estés listo para lanzar una piedra, suéltala, no la lances. Que esas piedras que traemos con nosotros sean soltadas. Que en humildad y arrepentimiento busquemos el perdón de Dios, porque el espíritu de religiosidad, de superioridad, es quien busca justificarnos por nosotros mismos delante de un Dios Santo.

¿dónde están los que te acusaban?

Estándar

“Jesús regresó al monte de los Olivos, pero muy temprano a la mañana siguiente, estaba de vuelta en el templo. Pronto se juntó una multitud, y él se sentó a enseñarles. Mientras hablaba, los maestros de la ley religiosa y los fariseos le llevaron a una mujer que había sido sorprendida en el acto de adulterio; la pusieron en medio de la multitud.

«Maestro —le dijeron a Jesús—, esta mujer fue sorprendida en el acto de adulterio. La ley de Moisés manda apedrearla; ¿tú qué dices?».

Intentaban tenderle una trampa para que dijera algo que pudieran usar en su contra, pero Jesús se inclinó y escribió con el dedo en el polvo. Como ellos seguían exigiéndole una respuesta, él se incorporó nuevamente y les dijo: «¡Muy bien, pero el que nunca haya pecado que tire la primera piedra!». Luego volvió a inclinarse y siguió escribiendo en el polvo.

Al oír eso, los acusadores se fueron retirando uno tras otro, comenzando por los de más edad, hasta que quedaron solo Jesús y la mujer en medio de la multitud. Entonces Jesús se incorporó de nuevo y le dijo a la mujer:

—¿Dónde están los que te acusaban? ¿Ni uno de ellos te condenó?

—Ni uno, Señor —dijo ella.

—Yo tampoco —le dijo Jesús—. Vete y no peques más.” Juan 8.1-11

 

Escuché sobre esta porción en el Evangelio de Juan la semana pasada a través de un video. Es una historia tan conocida que por todo el tiempo en que le conocí, perdí de vista algunos detalles. En términos muy generales los religiosos del tiempo de JESÚS buscaban la menor, sí, la menor oportunidad para acusar a JESÚS y poder condenarle. Este pasaje narra solo uno de tantos encuentros de JESÚS con los religiosos de Su tiempo donde ellos intentan buscar razones para, primero, justificar su “entendimiento” de JESÚS era un peligro y, segundo, para llevar a JESÚS a la muerte. Los religiosos estaban siendo incomodados por JESÚS al punto que querían matarle.

Lo importante en señalar en este pasaje es que los religiosos realmente no buscaban que la ley se cumpliera al llevar a una mujer que había cometido adulterio, las verdaderas intenciones eran cumplir sus deseos: acusar y matar a JESÚS.

Pero JESÚS (me encanta esto de JESÚS que siempre iba un paso adelante) JESÚS, tan tranquilo mientras predicaba, le presentan a la mujer, Él se inclina hacía el suelo y empieza a escribir con Su dedo en el polvo, y mientras los religiosos le exigen respuesta.

Unas cuantas palabras de JESÚS fueron suficientes para callar los gritos de condena: ¿acaso tú no has pecado?

La única persona que se queda con la mujer es JESÚS mismo. El Único que podría acusarle era JESÚS, el Único que nunca había pecado era Él y tenía toda la autoridad para “apedrearla” (condenarla). Pero JESÚS no opta por esa vía, sino por una vía aún mayor: Yo no te condeno. Yo no soy tu acusador. Yo soy tu defensor.

La mayor pregunta en ese texto que quedó clavada en mi mente fue: ¿dónde están tus acusadores? JESÚS hizo que unos a uno de sus acusadores se fueran, ella había sido perdonada, redimida.

¿Dónde están nuestros acusadores? Mira que JESÚS los ha ahuyentado todos, andemos, ya no pequemos más, somos libres no solo de nuestros acusadores, sino también del pecado.

¿Dónde están nuestros acusadores? ¿En el pasado? ¿En nuestros miedos? ¿En los religiosos de nuestro tiempo? ¿En quienes nos rodean? Recordemos: el Único que puede condenarnos nos ha dicho: mira Yo no te condeno, anda y no peques más.

 

Que la revelación del Espíritu nos ayude a acallar cada acusador, que la gracia de Dios nos lleve a una vida en libertad. Porque Abogado tenemos para con el Padre.

¡Ábrannos su corazón!

Estándar

“Demostramos lo que somos por nuestra pureza, nuestro entendimiento, nuestra paciencia, nuestra bondad, por el Espíritu Santo que está dentro de nosotros y por nuestro amor sincero. Con fidelidad predicamos la verdad. El poder de Dios actúa en nosotros. Usamos las armas de la justicia con la mano derecha para atacar y con la izquierda para defender. Servimos a Dios, ya sea que la gente nos honre o nos desprecie, sea que nos calumnie o nos elogie. Somos sinceros, pero nos llaman impostores. Nos ignoran aun cuando somos bien conocidos. Vivimos al borde de la muerte, pero aún seguimos con vida. Nos han golpeado, pero no matado. Hay dolor en nuestro corazón, pero siempre tenemos alegría. Somos pobres, pero damos riquezas espirituales a otros. No poseemos nada, y sin embargo, lo tenemos todo.

¡Oh, queridos amigos corintios!, les hemos hablado con toda sinceridad y nuestro corazón está abierto a ustedes. No hay falta de amor de nuestra parte, pero ustedes nos han negado su amor. Les pido que respondan como si fueran mis propios hijos. ¡Ábrannos su corazón!” 2 Corintios 6.6-13

 

Tuve oportunidad de atender un servicio en una iglesia bautista affirming (incluyente hacia personas LGBT+) hace un par de semanas. Una iglesia muy normal (muy seguramente la únicamente persona LGBT+ en ese servicio era yo) donde por momentos me sentía un poco torpe en seguir la liturgia de un servicio bautista tradicional (he crecido como cristiano evangélico). A pesar de la breve torpeza, pude aprender, recibir aliento, ser desafiado para crecer.

Tengo la convicción que la Palabra tiene poder. Cuando leyeron la Palabra en el segundo libro de Corintios, dos enseñanzas quedaron conmigo: ¿estamos siendo embajadores de Cristo? (2 Cor. 5.20) y ¡Ábrannos su corazón! (2 Cor. 6.13). Y son estas enseñanzas que de manera continua he estado meditando en los últimos días.

Después de que Pablo explica a la iglesia a Corinto todo lo que han enfrentado a causa del Evangelio, Pablo les dice: “pero ustedes nos han negado su amor”, y concluye con un ruego: “¡Ábrannos su corazón!”

¿Por qué Pablo les pide eso? ¿Por qué Pablo le pide a la iglesia que le abran su corazón?

 

Algunos de los creyentes con una fe más transparente, genuina, fuerte, profunda, con resiliencia,  que he conocido, han sido cristianos LGBT+. Creyentes que aun a pesar de las dificultades que representa ser cristiano y ser LGBT+, que aun a pesar del rechazo no solo fuera de la iglesia sino en sus iglesias y sus familias, siguen firmes en su convicción de seguir a JESÚS.

Son cristianos que, en la mayoría de los casos, han enfrentado ambientes adversos desde pequeños pero que, a través de la gracia de Dios y la guía del Espíritu, logran sobreponerse en su andar con JESÚS.

Son personas que me han enseñado que el cristianismo no es solo de domingos, ni que es una faceta más en su vida, son personas que aún sin una iglesia local donde congregarse, buscan y anhelan la comunión con el cuerpo de Cristo, porque ahí, ahí Dios se deleita.

Son personas que han entendido la gracia y el amor de Dios de una manera tan profunda que difícilmente algo más puede definir su vida. Personas que se equivocan pero que saben sobreponerse. Personas que se saben aceptadas y amadas, vulnerables pero siempre fortalecidas, alejadas pero nunca ajenas.

Hacia los creyentes LGBT+ y hacia cada grupo que ha vivido en la marginación dentro y fuera de nuestros espacios, hoy se nos llama: “¡Abramos nuestro corazón a ellos!”

Yo hago cosa nueva

Estándar

“Esto dice el Señor, tu Redentor, el Santo de Israel:

«Por tu bien, enviaré un ejército contra Babilonia
y obligaré a los babilonios a huir en esos barcos de los que están tan orgullosos.
Yo soy el Señor, tu Santo,
el Creador y Rey de Israel.
Yo soy el Señor, que abrió un camino a través de las aguas,
e hizo una senda seca a través del mar.
Yo llamé al poderoso ejército de Egipto
con todos sus carros de guerra y sus caballos.
Los sumergí debajo de las olas, y se ahogaron;
su vida se apagó como mecha humeante.

Pero olvida todo eso;
no es nada comparado con lo que voy a hacer.
Pues estoy a punto de hacer algo nuevo.
¡Mira, ya he comenzado! ¿No lo ves?
Haré un camino a través del desierto;
crearé ríos en la tierra árida y baldía.
Los animales salvajes de los campos me darán las gracias,
y también los chacales y los búhos,
por darles agua en el desierto.
Sí, haré ríos en la tierra árida y baldía,
para que mi pueblo escogido pueda refrescarse.
Yo hice a Israel para mí mismo,
y algún día me honrará delante del mundo entero.»” Isaías 43.14-21 (NTV)

 

Podrán los tiempos ser oscuros y difíciles, pero nuestro Dios es mayor a ellos, más fuerte, poderoso, invencible. Las promesas de nuestro Dios no tardarán en cumplirse, no tardarán. ¿Acaso podremos ignorarlas?

El pasaje anterior es verdaderamente maravilloso. Dios nos recuerda de las grandes cosas que ha hecho a nuestra vida. Le dice a Su pueblo: “mira, Yo te saqué de Egipto, abrí el mar, hice camino seco, sumergí al ejercito de Egipto”, pero… pero… pero: “olvida todo eso, no es nada comparado con lo que voy a hacer, pues Yo haré cosa nueva…” y lo más maravilloso: “¡Mira, ya he comenzado!”

¡Cuán maravilloso es nuestro Dios! ¡Cuán fieles son Sus promesas! Él mismo que ha rescatado tu vida una y otra y otra vez, Él volverá a hacer cosa nueva… y Él ya ha comenzado. ¿Lo ves?

¡Oh, nuestro Dios! ¡Cuán sublime es Su gracia! No temas, ¡confía! ¡Porque le honraremos delante del mundo entero!

 

 

camino en el desierto y ríos en la soledad

Estándar

“No os acordéis de las cosas pasadas, ni traigáis a memoria las cosas antiguas. He aquí que Yo hago cosa nueva; pronto saldrá a la luz; ¿no la conoceréis? Otra vez abriré camino en el desierto, y ríos en la soledad.” Isaías 43.18,19

 

Hoy celebramos 500 años del inicio del movimiento de Reforma Protestante. Un día como hoy pero de hace 500 años, en 1517, un hombre desafío uno los poderes más corruptos y dominantes de esa época. Ese hombre después sería por los siguientes años perseguido, difamado, y muchos buscarían su muerte.

La vida de hombres de fe como Martín Lutero nos invita a reflexionar las bendiciones con las que contamos hoy, y también nos llama a reflexionar sobre la historia y ver la mano de Dios a través de ella: en la historia personal, en la historia familiar, en la historia nacional, en la historia de iglesia.

¿Qué buscaba, no Lutero, pero Dios a través del movimiento de Reforma? ¿Qué busca Dios a través de lo que está haciendo en nuestra vida?

Tengo una fascinación personal por la historia, tengo un gusto especial por aprender de otros tiempos para entender nuestro tiempo actual. Es un hecho que los tiempos actuales son resultado de vidas en el pasado que no dejaron de luchar, que no se rindieron, de vidas que de manera directa o indirectamente nos bendicen hoy. Hoy es un buen día pare recordar esas vidas y honrar la memoria de tantos hombres que no negaron a Dios aun en los momentos más oscuros. Los tiempos de Lutero sí que eran tiempos de profunda oscuridad.

Cuando reflexiono al respecto, tengo la certeza que Dios trae tiempos nuevos de después de tiempos de gran oscuridad. Lo leemos en la Biblia, lo podemos confirmar en la historia. Porque solo en esos tiempos Dios puede mostrarnos Su gloria de una manera muy especial, donde toda la honra y gloria sea dada a Él.

Dios promete que Él hará cosa nueva que pronto saldrá a la luz. ¿Acaso podremos ignorarla? Y Él confirma: abriré camino ahí donde parece que no hay esperanza, habrá ríos ahí donde hay sequedad, donde hay tierra estéril, ahí donde hay soledad.

Este pasaje de Isaías 43 habla mucho a mi vida en este tiempo que atravieso en lo personal. Este versículo llegó a través de una gran amiga. Y ese versículo afirma que cuando todo se ve como si fuera un desierto (quizá es en tu fe, en tu familia, en tu relación con Dios, en tu iglesia local), ahí Dios abrirá camino.

Dios no nos ha abandonado y Él tiene propósito, Él tiene propósito. ¿Acaso podremos ignorarlo?

Yo mismo iré a buscar Mis ovejas, y las reconoceré

Estándar

“Hijo de hombre, profetiza contra los pastores de Israel; profetiza, y di a los pastores: Así ha dicho Dios el Señor: ¡Ay de los pastores de Israel, que se apacientan a sí mismos! ¿No apacientan los pastores a los rebaños? Coméis la grosura, y os vestís de lana; la engordada degolláis, mas no apacentáis a las ovejas. No fortalecisteis las débiles, ni curasteis la enferma; no vendasteis la perniquebrada, no volvisteis al redil la descarriada, ni buscasteis le perdida, sino que os habéis enseñoreado de ellas con dureza y con violencia. Y andan errantes por falta de pastor, y son presa de todas las fieras del campo, y se han dispersado.” Ezequiel 34.2-5

“Porque así ha dicho Dios el Señor: He aquí Yo, Yo mismo iré a buscar Mis ovejas, y las reconoceré. Como reconoce su rebaño el pastor el día que está en medio de sus ovejas esparcidas, así reconoceré Mis ovejas, y las libraré de todos los lugares en que fueron esparcidas el día del nublado y de la oscuridad.” Ezequiel 34.11,12

 

Nuestra vida está hecha de ciclos. Cada ciclo que concluye trae consigo un ciclo que comienza. Con nostalgia podemos sujetarnos a lo que dejamos atrás para caminar hacia lo que viene adelante. La vida de cada uno de nosotros se puede ir desarrollando a través de cada ciclo, a través de cada etapa. Es difícil terminar un ciclo, pero es muchísimo más sublime comenzar nuevos que traerán más crecimiento, especialmente en nuestra relación con Dios y los demás.

Mientras escribo este texto, medito en este ciclo de mi vida que está por concluir, un ciclo en mi iglesia local que me ha tenido meditando por mucho tiempo porque intento sujetarme de la nostalgia por todo aquello que Dios me permitió vivir, aprender y crecer. Hoy, sin tener el mapa completo de lo que viene adelante, es tiempo de confiar aún más en Dios, y crecer más en Él.

Mientras medito en esta decisión que necesito tomar, Dios me ha permitido también encontrar refugio en Su Palabra. Los profetas pueden ser libros de gran tristeza y confrontación, pero también son libros de consuelo y gran esperanza. A través del profeta Ezequiel, Dios reprende a los líderes por haber olvidado su labor como pastores del pueblo, y haberse dedicado a satisfacer su propia vanidad y deseos. Con tristeza, Dios dice: No apacentaste, no fortaleciste, no curaste, no vendaste, no rescataste ni buscaste.

Y esa realidad que Dios mostraba a través del profeta Ezequiel es, tristemente, la realidad de la iglesia cristiana alrededor del mundo respecto a los creyentes LGBT+. Como iglesia no hemos ni apacentado, ni fortalecido, ni curado, ni rescatado, ni buscado a cada creyente LGBT+, quienes sufren gran violencia, con gran tristeza lo digo, dentro de la misma iglesia. Nuestros creyentes LGBT+ son dispersados y arrojados.

Pero este grupo de creyentes no son solo los únicos excluidos de la comunión del cuerpo de Cristo. Mientras camino en este tiempo decisivo en mi vida, Dios me ha permitido comprender que muchos creyentes han sido dispersados porque en la iglesia no han encontrado un lugar de refugio, de descanso, de sanidad.

No hablo de una iglesia local específica, sino de una realidad espiritual que poco a poco descubro se puede estar repitiendo en muchas partes de la iglesia a nivel mundial. La iglesia de Cristo, llamada a ser la comunión de los santos, de los hijos de Dios.

Es por eso mi ausencia en escribir regularmente en este blog durante el último par de meses. He necesitado meditar, orar, pedir dirección de Dios. Dejar la iglesia local no es una decisión fácil. Para un creyente es una de las decisiones más difíciles. Dejar la iglesia local porque uno, como creyente LGBT+, es orillado a ello. Eso es triste, eso duele, es una realidad que se repite día tras día.

Y en medio de esa realidad desoladora, también Dios habla consuelo y gran esperanza. Al leer al profeta Ezequiel, después de que Dios reprende a los líderes, Dios mismo dice: He aquí Yo, Yo mismo iré a buscar Mis ovejas, y las reconoceré. Como reconoce su rebaño el pastor el día que está en medio de sus ovejas esparcidas, así reconoceré Mis ovejas, y las libraré de todos los lugares en que fueron esparcidas el día del nublado y de la oscuridad.

Esta es una verdad para ti, es una verdad para mí. Para ti que has sido hecho ajeno de la comunión de la iglesia, para ti que buscas profundamente regresar a esa comunión, porque somos familia, porque somos Su pueblo.

Dios traerá nuevos ciclos en nuestra vida, nuevos tiempos para crecer y conocerle y amarle más. Dios no nos ha abandonado.

como un fuego ardiente

Estándar

“Me sedujiste, oh Señor, y fue seducido; más fuerte fuisto que yo, y Me venciste; cada día he sido escarnecido cada cual se burla de mí. Porque cuantas veces hablo, doy voces, grito: Violencia y destrucción; porque la palabra del Señor me ha sido para afrenta y escarnio cada día. Y dije: No me acordaré más de Él, ni hablaré más en Su nombre; no obstante, había en mi corazón como un fuego ardiente metido en mis huesos; traté de sufrirlo, y no pude.” Jeremías 20.7-9

 

El capítulo 20 del libro de Jeremías narra uno de los tiempos más difíciles del profeta, diría un pastor, una de las oraciones más doloras de un hombre de Dios en angustia, un hombre que sufría afrenta por obedecer al Señor. Si bien el profeta sufría persecución de parte de líderes y demás personas, el mayor sufrimiento vino cuando Jeremías quiere negar el llamado de Dios en su vida, cuando decide no acordarse más de Dios, ni de Sus palabras. Pero hubo algo que lo detuvo.

Jeremías es llamado a predicar destrucción y cautividad a un pueblo acostumbrado a pecar, cegado por sus pecados. Pero a la vez, también Jeremías predica arrepentimiento, predica esperanza, predica la fidelidad de Dios. El libro de Jeremías narra uno de los tiempos de mayor oscuridad en el pueblo de Dios: la caída de Jerusalén, pero también él predica libertad.

La vida de Jeremías ha sido, en lo personal, un testimonio a mi fe. A veces nos es enseñado que nuestro llamado de Dios son cosas padres y muy agradables. Algunos soñarán con ser predicadores, otros quizá soñarán con ser ministros de alabanza, algunos quizá son llamados a predicar a otros países. Sin embargo, a veces podemos perder de vista que hay un llamado que pudiera no ser tan “agradable”: predicar arrepentimiento a un pueblo que no escuchará.

No quiero decir que este llamado no sea algo de Dios, sino al contrario, a veces Dios usa hombres y mujeres para dar testimonio de justicia y de su gracia, de su misericordia y amor.

A veces, las situaciones que resultan como consecuencia de un llamado de Dios pueden no ser del todo cómodas y podrían ser muy terribles: persecución, enfermedad, aún quizá estar al borde la muerte, pero Dios en todo eso permanece fiel.

Hay algo que como hijos de Dios necesitamos tener presente: no podemos escapar de Dios, de Su amor, de Su llamado. Habrá siempre en nosotros ese fuego ardiente en nuestro corazón por Dios y Su reino, por Dios y Su justicia, por Dios y Su gracia, por Dios y Su amor.

Si hoy atraviesas un tiempo de dificultad como consecuencia de obedecer a Dios y Sus propósitos, no te rindas. Deja que Su Espíritu despierte ese fuego en ti para continuar, para no negarle. Dios no te ha traído hasta aquí para abandonarte.  Confía, Él está cercano.