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me quedo con Ghana, Ghana se queda conmigo

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La música se escucha en este cuarto (el 207) de hotel que por un mes me dio habitación, nos dio habitación a Dios, a mí, a Sus sueños en mí por este país que lejano se ha vuelto cercano a ambos.

no sé lo que viste en mí

para amarme tanto así

tanta paciencia

tanta misericordia

me hiciste deseable para Ti

 

Esta música que día a día sonaba porque la paz, el gozo, la gratitud, Su amor habitaron también con nosotros en este tiempo, un tiempo preparado por Él mucho antes de que yo supiera, este tiempo que se fue más que un proyecto de voluntariado, este tiempo que fue en oraciones, en conversaciones, en Su Palabra, en las personas que llegaron y difícilmente podrán alejarse porque ellas son ahora hechas cercanos en Él.

Un mes que sucedió como un instante. Un mes que sucedió en risas, en lágrimas, en abrazos, en palabras, en compañías de un país que busca glorificar a Dios, que busca declarar que Dios reina. Un país que en su conquista aún tiene retos por superar, cambios por lograr, transformaciones por alcanzar. Ghana vestida de montañas y valles, vestida del mar que le acaricia con fuerza, bañada por el calor que al extranjero sorprende. Ghana habitada en amistades de un pueblo que sabe sonreír y ser amable, que invita a casa para saborear la comida que siempre alcanza aunque la multitud sorprenda. Porque tú, Ghana, aun en tus limitaciones te deleitas en compartir.

Ghana, hoy me quedo contigo. Me quedo porque al empacar sé que Dios ha preparado este tiempo para hacerlo nuestro, tuyo, mío, nuestro siempre. Porque mientras escribo, las lágrimas de esta despedida llegan por la nostalgia de saberme bendecido por ti, por tu gente, por Dios. Ghana, hoy me quedo contigo, porque tu sonrisa es también mi sonrisa, porque tu generosidad me enseñó a ser agradecido, porque en tus sueños, me enseñaste cuán bendecido somos. Ghana, hoy me quedo contigo, porque en tus propuestas de matrimonio sorprendido fui por tu inocencia. Ghana, hoy me quedo contigo, porque te conocí aún más aquel domingo en la iglesia en la que el Espíritu trajo promesa eterna. Ghana, hoy me quedo contigo en tus niños, en tus niñas, en tus adolescentes que envueltos en una realidad que puede ser trémula, jamás Dios les abandona. Me quedo contigo en tus jóvenes que llenos de sueños de sus generaciones luchan hasta lograr en vida una realidad amable.

Ghana, hoy te quedas conmigo. Con mis sonrisas que conquistaste cada día, sonrisas por saberme vivo, por saberme amado, por saber aceptado por Aquel que todo lo llena en todo. Ghana, hoy te quedas conmigo. Con la música que en mis susurros del Espíritu fluía, porque siempre quise cantar con tu gente, porque aquel viernes entre la música del piano de un hermano nuestro me llevaste a cantar con emoción. Ghana, hoy te quedas conmigo porque usaste mis manos para enseñarme a comer, por enseñarme que la comida es diferente cuando con las manos se come. Ghana, hoy te quedas conmigo. En los saludos, en las amistades, en las historias, en los tiempos que compartimos juntos. Ghana, hoy te quedas conmigo porque Dios me ha traído a ti para jamás dejarte porque hoy yo también me quedo contigo.

Ghana hoy te quedas conmigo. En oraciones, y en sueños, y en palabras, y en música. Te quedas conmigo porque de Dios la palabra de transformación llegará a ti para establecer Su reino. Porque Su Palabra nunca vuelve vacía.

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el administrador de planetas

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Su labor le había sido asignada desde mucho antes de haber nacido, de hecho, desde antes que todo este universo hubiera sido creado. Era una labor sumamente complicada que ocupaba la mayor parte de su existencia, sin embargo, él la disfrutaba en gran manera porque veía en ella un deleite sin igual, un gozo que enarbolaba su alma en cada instante, una diversión que le sorprendía en todo momento y un aprendizaje que nunca terminaba. No había otro al que se le hubiera asignado una labor tan compleja desde nunca. Esa labor había sido creada para él, no él para esa labor.

Su Padre, un hombre extremadamente perfecto no sólo en Su Ser, sino en todo lo que hacía, veía en su pequeño hijo un talento excelso que Él disfrutaba; pero más allá de ese talento, veía en su pequeño hijo una pasión por Él y un anhelo exorbitante por agradarle no sólo a través de lo que su labor le permitía hacer, sino con su existencia misma. Su Padre es, mientras que su pequeño hijo existe. Dueño de este y todos los universos, creador de los mismos, este Padre se complacía mucho más en el trabajo de Su hijo que en los universos que destilaban belleza por doquier.

En uno de aquellos momentos en el que este pequeño administrador de planetas se ocupaba de orbitar un planeta bebé que había nacido de un proceso maravilloso entre una colisión de dos estrellas gigantes, un hombre joven se acercó a él viendo su diligencia para con ese bebé recién nacido.

– Veo que orbitar un planeta no es tarea fácil. ¿Ya has encontrado lugar para él en esta galaxia?

Sin distraerse ni un poco, el administrador de planetas que empujaba con sus diminutos brazos (comparados con el tamaño del planeta) a su nuevo bebé contestó:

– Tarea fácil no es, pero divertida sí que lo es. ¿Quién dijo que lo divertido es fácil? ¿O qué lo fácil era divertido? Enseñar a orbitar a un planeta nos llevará muchas lecciones. Y sobre su lugar en esta galaxia… creo que lo dejaré en cuidados de la Estrella Azul, la mayor de las estrellas en esta galaxia, ella es muy cuidadosa de los bebés.

– ¿Les llevará muchas lecciones? Así que hay más de uno trabajando junto contigo.

– Bueno, mi Padre lo hace todo, yo sólo me encargo de cuidar a estos planetas. – Y con una sonrisa en su rostro que siempre le caracterizaba, preguntó: – ¿Has visto como se divierten los planetas de la galaxia próxima?

– Por supuesto. Sus risas se escuchan en todas las galaxias vecinas. Muchos nos hemos preguntado qué les mantiene tan divertidos.

– Sin duda es mi Padre, Él se encarga de hacerles reír con su ingenio.

El administrador de planetas que había empujado su planeta ya por un largo trayecto en el inmenso espacio oscuro detuvo su actividad.

– He sido un poco atento hacia con usted. Mi nombre es Jack. – Extendiendo su mano hacia el visitante, el administrador de planetas se presentó.

El visitante observó con asombro el rostro, y sobretodo los ojos, del tan joven administrador de planetas.

– ¿Jack? ¿Tu nombre es Jack? – El asombro seguía en su rostro.

– Así es. ¿Cuál es el nombre de usted? – Preguntó Jack sin percibir el asombro en su nuevo compañero.

– Mi nombre… ah sí… mi nombre… soy Omr, vengo del universo Pasix.

– ¡Oh! ¿Ha venido del universo Pasix? He estado ahí antes, es un lugar profundamente azul. Nunca descubrí al administrador de planetas en Pasix.

Asombrado aún Omr, respondió sin quitar su mirada de los ojos de Jack.

– No hay administrador de planetas en ningún universo, mas que en éste.

– ¡Oh!, entiendo. Mi Padre me comentó sobre ello, ahora lo recuerdo. – Respondió Jack, y de inmediato volvió a su actividad de empujar su pequeño planeta.

– Jack… ¿te agradaría escuchar una historia? Es una historia escrita hace muchos universos, de hecho, el universo Pasix no existían cuando esta historia fue escrita.

Jack, con una curiosidad en su rostro, detuvo su actividad nuevamente y respondió emocionado:

– ¿Una historia? Claro, me encantan las historias. Conozco muchas, y me gusta aprender nuevas.

– Es una historia diferente a las que quizá conoces, porque es una canción.

– Bien, me agradan las canciones, seguro es como las canciones de este universo. – Con su enorme sonrisa y sus ojos atentos contestaba Jack.

– Sí, es como las canciones de este universo, pero seguro algunas personas conoce esta canción aquí.

– ¿En este universo? Si es una historia que se ha contado en este universo, seguramente le he escuchado. – Y la curiosidad en sus ojos disminuía.

– Es una historia que muy pocos conocen, y es probable que sea nueva para ti. – Omr, al ver que el interés de Jack disminuía, empezó a cantar la historia: – La historia comienza así:

“Cruzaba galaxias como un rayo láser el astronauta Jack

Danzando con cometas y astros, mil planetas descubrió

Buscando una nueva atmósfera para la humanidad

Que con gran negligencia la suya destruyó”

Jack interrumpió:

– ¿Jack? ¿La historia habla de un… astro… nauta… que se llama Jack?

– Sí, sí. Igual que tú, Jack. Es por eso que le recordé. Y un astronauta, sé que la palabra es nueva para ti, pero es un hombre que vive en un planeta y su trabajo es salir de su planeta para conocer el universo.

– Vaya, ¡qué actividad tan más extraña!  En este universo las personas no viven en los planetas sino con mi Padre.

– Sí, sí, – respondía Omr – también en mi universo las personas no viven en los planetas, sino en la eternidad, y así sucede en todos los universos. Pero esta historia fue escrita hace muchos universos atrás cuando las personas vivían en un planeta.

– ¿En un planeta? ¿Sólo uno? ¿Entonces eran pocas personas para poder vivir sólo en un planeta?

– En realidad eran muchas personas pero… – Omr detuvo la explicación, porque de ella podrían surgir muchas más dudas en Jack. – Te cantaré la siguiente parte de la historia…

 

“Tantos que ya habían zarpado antes y ninguno regresó

Pero Jack tenía una pasión

Cumpliría su cometido sin importar lo que hubiera que dejar

Para Jack no había obstáculo”

Cada frase que cantaba Omr, ocasionaba en Jack muchas dudas, pero Jack no interrumpió, escuchaba con atención a Omr.

“En una de sus aventuras a una princesa rescató

Bella como sólo ella sin querer de Jack se enamoró

“Ven conmigo y únete a mi causa” – decía Jack a su amor

Pero ella aún dudaba, y repetía – “Espérame”

 

Mas para Jack no había, no había tiempo que perder

Primero estaba su misión

Pero a punto de partir su corazón le reclamó

A su princesa regresó”

La canción comenzó a gustarle a Jack, más que por la historia que contaba, por la forma en que Omr le cantaba. De manera muy rápida, Jack le guardaba en su mente.

“Incontables soles en el firmamento había visto Jack

Pero ninguno tan brillante como su princesa estelar

El Universo era testigo de que Jack era fiel a su misión

¿Podría ser hoy su oportunidad para aprender a amar?

 

“En busca de su bella estrella todo el planeta recorrió

Cada vez más la amaba y nunca imaginó lo que encontró

Su princesa ya no era la misma y lo menospreció en su corazón

Ya se había enamorado de una estrella fugaz

 

“¿Cómo fue posible que tan pronto su princesa le olvidó?

Para Jack no había explicación

¿Tan malo fue aquel deseo de aferrarse a su misión?

Aún así el amor prevaleció

“Ninguna luna sabe si algún día Jack la volverá a encontrar

Pero si sabe que hoy ella es feliz sin él, tendrá que soportar

Pues si su amor es verdadero le dará su completa libertad

¿Podrá llegar otra oportunidad para aprender a amar?

Tranquilo Jack, habrá oportunidad para volver a amar”

“Pues sólo Dios sabe lo que depara al corazón de Jack

Miles de aventuras, tanto espacio y emoción por explorar

Quizá un quasar, un hoyo negro, un alien, o nebulosas de color

Cuatro, tres, dos, uno, cero, el viaje reinició”

 

Al terminar de cantar, Omr fijó sus ojos en Jack pues veía en él un asombro poco peculiar. Omr pensó por un momento que Jack recordaría la canción, sin embargo Jack comentó:

–          Es una historia… – se quedó callado por un momento- habla de amor.

– Así es, Jack, es una canción para ti. – Contestó emocionado Omr.

– Gracias, Omr, mi Padre se sentirá emocionado al escucharla. – Con una sonrisa enorme Jack agradecía. – Pero ahora necesito llevar este pequeño planeta con la Estrella Azul.

Y mientras se alejaba Jack, Omr no perdió de vista a él  y a su pequeño planeta hasta que la inmensidad del espacio les desdibujó. Se dijo para sí:

– Sí que es tu historia.

Notas:

La canción “Jack el astronauta” fue escrita por Omar Viazcán mucho antes de escribir esta historia. Ha sido tomada como referencia para escribirle.

el niño a la puerta

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“He aquí, Yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye Mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.” Apocalipsis 3:20

 

“Él prometió volver”, se repite para sí el niño que con una mirada fija sobre la Puerta Dorada espera apasionado por su Rey.

Habían pasado milenios cuando su Rey había prometido volver. Aún lo había prometido antes de venir la primera vez.

El niño, quien llevaba en ese lugar milenios enteros,  nunca desesperaba pues sus ojos fijos llenos de esperanza y fe aguardaban cada segundo esperando que en el segundo siguiente que sucedía al que se consumía su Rey llegaría lleno de gloria, lleno de poder, lleno de autoridad, lleno de paz, lleno de justicia, lleno de Verdad.

Muchos habían intentado convencerle de que su espera era innecesaria y que un rey nunca tarda tanto. Habían intentado arrebatarlo de ese lugar, pero él entre su gran fe siempre lograba permanecer. Nada, absolutamente nada, ha logrado convencerle. Guerras pasaron, muros cayeron, el pueblo se alejó de su primer amor, pero él permanece ahí. El pueblo fue disperso a todas las regiones de la tierra, sus hombres y mujeres fueron llevadas cautivas a reinos lejanos, sus casas fueron destrozadas, pero el niño consigue escaparse de toda persecución y siempre espera ahí, cerca de la Puerta Dorada con sus ojos siempre fijos.

¿Has visto a un niño que con asombro recibe un regalo? El espera de esta forma, asombrado por el regalo dado en promesa que aun no había recibido, pero que sabe que en algún momento estará ahí, su Rey.

“Ábranse puertas antiguas”, grita en ocasiones el niño sintiendo en su corazón un anhelo que le consume por ver a su Rey. Más la Puerta Dorada continua ahí, esperando también.

Su Rey ha prometido volver, Él no tarda. El Dios de Jacob, Él ha prometido y Él es fiel a su Palabra. ¿Qué más que Su Palabra para aguardar Su llegada?

“Ábranse puertas antiguas”, el niño gritará cuando su Rey esté ahí, para abrazarle y nunca dejarle. Para permanecer siempre con Él porque la espera habrá sido suficiente, habrá sido necesaria, habrá sido cumplida.

El niño espera a la puerta, su Rey espera el cumplimiento de los tiempos para volver por los Suyos.

“Ábranse, puertas antiguas, y dejen que entre el Rey de gloria. ¿Quién es el Rey de gloria? El Señor de los Ejércitos Celestiales, Él es el Rey de gloria.” Salmo 24.10

una oración por nuestros niños

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Padre no permitas que ninguno de nuestros niños, aquellos hijos que nos has dado, se pierdan en la maldad de este mundo y en las manos del enemigo. Permite que ellos procedan al arrepentimiento y conozcan la salvación en ti, Jesús.

Que cada niño que es enseñado e instruido en Tu Palabra desde pequeño en la escuela dominical, no se aparte cuando crezca de Tus Caminos. Que su anhelo sea glorificarte a Ti con sus vidas, y que su pasión sea servirte a Ti en todo momento y en todo lugar donde les permitas estar. Permite que ellos crezcan conociendo de Ti, y conociéndote sin distorsiones humanas o perversas, que crezcan conociendo al único y verdadero Dios quien por amor les has tomado para que sus vidas no se corrompan.

Enséñales justicia y misericordia, enséñales perdón y reconciliación, enséñales rectitud e integridad, enséñales mansedumbre y humildad, enséñales amor y entrega a Ti, y que todo esto quede grabado en sus corazones por toda la eternidad, escribe en sus corazones Tu ley. Que sus vidas sean fundamentas en la roca que eres Tú, Jesús, que sus vidas sean dirigidas hacia la salvación y transformación de la vidas de millones en este planeta que clama a lo alto por Tu justicia.

Sé que muchos padres pueden estar preocupados por la vida de sus hijos, y el mundo donde viven. Sé que muchos padres tienen miedo que sus hijos se pierdan. Sé que muchos padres desean fervientemente que la maldad no toque la vida de sus hijos. Y también sé, que Dios es más grande y más fuerte que la maldad de todas las potestades que dominan al mundo, y Tú, Dios, más que nadie anhela y ama a estos pequeños.

Ayúdanos Padre, a nosotros como jóvenes y adultos, a instruir a esta generación de niños en Tu Ley y en Tu Verdad. Ayúdanos a que nuestro hablar de Ti no sea sólo a través de nuestras bocas, sino también a través de nuestras vidas. Que nuestro testimonio, nuestra forma de vivir, nuestra forma de conducirnos por el mundo sea para ellos luz y no piedra de tropiezo.

Sé, Padre, que Tú estás levantando a una generación diferente, una generación poderosa, una generación que trastornará el mundo para entregártelo a Ti, Jesús. Sé que ellos, nuestros niños, tendrán por basura las cosas y deleites que este mundo puede ofrecerles, y que vivirán apasionados por agradarte a Ti, en santidad y pureza de corazón y de manos.

Guárdales del mal, Padre, aún dentro de sus casas. Guárdales del mal, aún en sus escuelas. Guárdales del mal, aún en la sociedad. Que nada toque sus vidas para destrucción sino para edificación, porque sabemos que ellos están y estarán en Tus manos por la eternidad. Por Jesús, Salvador nuestro, Dios nuestro. Amén.

Sin esperanza. Hay esperanza.

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LA música de alguna agrupación del norte de México sonaba intensa a medida que nos acercábamos al lugar. El sonido de los tambores típicos de la música popular mexicana, de la voz de quien entonaba aquella canción se hacían cada vez más molesto para los oídos de aquel que siempre había sentido cierto desagrado por ese tipo de música por la carencia de un mensaje justo y la insistencia enfermiza de narrar amores corruptos o vidas de “héroes” del pueblo que se dedicaban a ganancias ilícitas. Esta música salía de un auto ostentoso que estacionado a un costado del restaurante tenía las puertas abiertas para que la música pudiera escucharse con mayor intensidad.

Al llegar a ese lugar donde se disponía a comer junto con dos estimadas amigas, aquel hombre miró con molestia a algunos trabajadores del lugar debido a la permisividad para tener una música que nunca antes aquel hombre había escuchado ahí, y más la molestia por la intensidad del sonido que lastimaba a los oídos. Al entrar al lugar, después de expresar su molestia con la mirada, el hombre caminó hacia el baño y alcanzó a ver  los que parecían ser los dueños del auto y los aficionados a  la música: dos hombres, uno sin camisa pero cubierto su pecho y espalda con vendas que sostenían a un brazo que parecía haber sido herido, el otro hombre con una mochila pequeña que sujetaba con cuidado.

El recién llegado hombre, dentro del baño, apagó su molestia al deducir que aquellos hombres eran narcotraficantes y que cualquier intento por pedirles mesura en el sonido de la música tendría consecuencias ya conocidas que podrían llegar a la muerte en un país donde portar un arma y ser narcotraficante es algo que se escucha con frecuencia. Dentro del baño, el hombre escuchó dentro sí Aquella voz que le decía: ten cordura y ora por ellos para que este lugar esté en paz y no haya consecuencias. Y así sucedió.

Al salir y tomar asiento en la mesa donde sus amigas estaban, el hombre observó los ojos de alguno de aquellos otros y entendió la mayor lucha que los hombres del narcotráfico enfrentan: la nula esperanza de una vida que va encaminada a la muerte. Y es que estar dentro del narcotráfico sólo, pareciera, tiene una salida: morir. Aquí surgió la mayor oración a Dios para ellos: Padre, lleva a ellos esperanza de una vida diferente, de una vida con vida, de una vida que Tú puedes restaurar aún ahí donde todo indica que morir es la única salida, pero donde Tú puedes hacer vidas nuevas y restaurar lo corrompido.

———

Sé que Dios hará grandes milagros en ellos,  y en muchos otros en Jesús. Porque lo ha hecho y el testimonio de vidas transformadas cuando el Espíritu llama a vida es innegable.

Sé que Jesús es grande para salvar de una vida sin esperanza. Hay esperanza en Jesús.

Estamos en guerra

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La década cero de este siglo ha marcado la historia nacional como un periodo en el que se ha enfrentado una de las luchas más crueles en la historia de México. Una lucha sangrienta, de actos inhumanos contra la vida, de una ambición desmesurada por el poder y el dinero, de inseguridad social, de muertes.

Algunas cifras aseguran que más 40,000 vidas han sido concluidas como consecuencia de esta lucha. Vidas de civiles, de militares, gente del gobierno, de los mismos grupos delictivos. Entre los civiles: algunos reporteros, algunos otros empresarios, estudiantes, inmigrantes de Centroamérica, gente de la farándula. Entre los políticos: presidentes municipales, jefes policiales, secretarios de gobierno, candidatos a cargos públicos. Y las organizaciones criminales han visto reducidas sus filas que se nutren día a día con los anhelos de jóvenes en busca de ambiciones económicas maliciosas.

Esta década ha sido el pretexto de algunos políticos para salvaguardar sus intereses de carrera justificando las armas como medio de paz y estabilidad social. Políticos que viendo una crisis social por la denunciada ilegitimidad de los procesos electorales que les dieron cargos públicos, buscaron legitimidad a través de una guerra contra las organizaciones delictivas, principalmente las relacionadas al mercado de las drogas.

Del otro lado, los delincuentes, han visto la oportunidad para operar sin miedo a la muerte y sin el mínimo respeto por la vida con tal de adjudicarse el control de mercados, el aumento de ganancias económicas ilícitas y la confrontación a las estructuras del Estado.

Una lucha no iniciada desde la sociedad hacia el gobierno en turno como sucedió con los movimientos de hace cien y doscientos años, sino del gobierno en turno hacia grupos criminales que gobiernos anteriores auspiciaron por décadas. Hace doscientos años golpeábamos la monarquía española con la búsqueda de emancipación no sólo de los territorios actuales que hoy conocemos como México, sino de algunos otros que ahora conforman naciones. Hace cien años enfrentamos la lucha del sufragio efectivo y la no reelección y la estructuración de una democracia real. Cien años después, en esta década ¿cuál es nuestra lucha?

La situación actual de nuestro país –específicamente el control político, social y económico de las organizaciones de las drogas – ha sido el resultado de años de acuerdos y la corrupción de los servidores públicos pasados y algunos actuales con esas organizaciones. Por años, la estabilidad era lograda a través de negociar la libertad de sus operaciones ilícitas con el propósito de no ocasionar disturbios sociales a cambio de beneficios económicos para los servidores públicos. Era un acuerdo conciente y malvado que como sociedad veíamos y permitíamos por temor a represalias.  Era un mal que creíamos podía ser controlado siempre.

Por años, grupos de jóvenes eran llevados, algunos concientes y otros obligados, a participar como miembros de estas organizaciones a cambio del sustento económico para una vida opulenta. Por años, el mercado de las drogas se extendió del país del norte a nuestras escuelas y espacios públicos. Por años, la edad de consumo de drogas llegó a los niveles infantiles. Por años, el consumo de las drogas era algo común: conocíamos gente adicta en nuestras familias, amigos, o vecinos; hacíamos bromas, la veíamos normal mientras no tocará nuestra casa.

Sí, tenemos una lucha que se ha convertido en guerra. Y no sólo es una guerra en contra de las organizaciones delictivas, sino de la corrupción misma, de la enfermedad misma de la que sufre México. Si perdemos esta guerra, si nos permitimos ceder contra esta guerra, estaríamos siendo sometidos, como país,  por grupos cuyo objetivo está centrado en el dinero y el poder por encima de las leyes y el bienestar social.

Más que cuestionar si esta lucha debe continuar o no, debemos trabajar en formas para que esta lucha sea menos con armas y más con el desarrollo de inteligencia que permita identificar los miembros de estas organizaciones y desarticular todo su aparato armamentista y estructural.

No sólo estamos obligados a deshacer la estructura de los grupos delictivos que en ocasiones funcionan mejor que la policía misma, sino que también estamos obligados a reducir el mercado de las drogas y de otros males como el secuestro, la esclavitud sexual y laboral, y los que se desprenden de estos. Estamos obligados a reformar el funcionamiento de nuestras instituciones que procuran justicia y del Poder Judicial, de nuestras organizaciones policiales, de los sistemas de readaptación social, del gobierno mismo. Estamos obligados a erradicar de nuestra cultura mexicana la corrupción como forma de vida, como forma de pensamiento, como algo normal con lo que podemos convivir, porque como toda enfermedad que no es atendida, termina por matar el cuerpo.

Concluiré con el siguiente texto escrito hace 6 años y con el cual me inicié en el mundo de los blogs. Texto que hace referencia a una de las ciudades mexicanas más dañadas, ciudad ubicada al norte, ubicada en la frontera.

 

“Ciudad Juárez no es una mancha en el mapa de nuestro país, sino un síntoma. Es como ese pequeño lunar negro que aparece en la piel, el melanoma, que con frecuencia anuncia un cáncer que ya ha comenzado a invadir todo el cuerpo. Es México el que está enfermo”

Fernando del Paso

<Texto publicado: Gaceta Universitaria Año V, No. 394, 13 de junio de 2005>

 

Y hay sanidad para México.

echemos de nosotros Sus cuerdas

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Parte 1

Uno de los mayores logros que el hombre ha conseguido en el último siglo ha sido el desarrollo de la ciencia y sus bastas repercusiones en la vida del hombre y del ambiente que le rodea. Y fue en el último siglo no porque en los siglos previos no se haya tenido un avance científico trascendental, sino porque este siglo proveyó de los avances tecnológicos que impulsaría rápidamente a la ciencia, avances tecnológicos desarrollados a partir de las investigaciones científicas y el apoyo económico y político de los gobiernos e instituciones educativas.

La edad media, caracterizada por un profundo apego a supuestos principios divinos y el poder manipulado y corrompido de las autoridades monárquicas y eclesiales, fue la etapa última de represión hacia el “por qué” del entorno y del hombre mismo. En esta época, acceder al conocimiento descubierto sólo era posible a través de adentrarse en la estructura jerárquica de la única institución religiosa. El acceso a las letras, relativamente simple en nuestro tiempo, era el privilegio de muy pocos no sólo por la dificultad de transmisión y reproducción de los textos con los que se contaban en ese entonces, sino por el control que el poder religioso tenía sobre ellos.

La Era de los descubrimientos y el Renacimiento permitieron cuestionar nuestro entorno y darle un sentido distinto a lo que nos rodeaba. El hombre se adentro en conocer de maneras detalladas la forma en que su ambiente funcionaba, y el hombre comenzó el análisis de sí mismo en su área física y emocional. Todo esto permitió la reestructuración de la sociedad de ese entonces, y los aspectos económicos, religiosos y políticos que le soportaban.

Los avances de ese tiempo y los siglos venideros formalizaron a la ciencia como un aspecto central de la vida del ser humano. Esa formalización vino a través de las instituciones educativas las cuales se encargaban de divulgar el conocimiento descubierto, del perfeccionamiento de éste y del descubrimiento de nuevos principios. También, la ciencia fue formalizada a través de la definición del método científico que proporcionaría la base para acreditar todo futuro descubrimiento. No fue sólo una década o de varias de éstas, sino de un constante perfeccionamiento del método científico que se prolongaría a través de los siglos.

Gran cantidad de investigaciones fueron soportadas por la ciencia de manera absoluta. Investigaciones en las ciencias biológicas, en las ciencias exactas como las matemáticas, la física y la química. Fueron soportadas, después perfeccionadas, porque lograron ser verdaderas a partir de los principios científicos ya descubiertos para conseguir con este el ensanchamiento de este grupo de principios. Pero había, y hay, una serie de investigaciones que el método científico refutaba ó no podían aún ser demostrables como ciertos por las limitaciones que se tenían y se tienen. Ese grupo de supuestos aún no demostrables quedarían clasificados dentro de la categoría, no de principios científicos, sino de teorías. Y con esto surgió una gran limitante y un gran riesgo.

El gran riesgo que para la ciencia representan las teorías consiste en basar futuras investigaciones en hechos aún no demostrables completamente, pero que a través de lo ya investigado provee un alto índice de probabilidad para ser ciertas, más no son ciertas. Representa un riesgo porque basar el conocimiento en hechos aun no demostrables puede traer como consecuencia que investigaciones y esfuerzos de años sean rechazados, además del impacto social de divulgar algo como cierto cuando éste tiene aún una probabilidad de ser falso. Y es aquí donde surge una la gran limitación de la ciencia, limitación que ha sido enfrentada año tras año, época tras época: lo instrumentado del mundo actual aún no nos provee la certeza de que todo lo teorizado puede ser verdadero, especialmente en aquellas ramas de la investigación donde no todo puede percibirse por los sentidos humanos (aún con las extensiones de estos sentidos a través de los avances tecnológicos con los que se cuentan).

 

Parte 2

La ciencia ha determinado nuestra forma de vida, la ha adaptado, la ha transformado. La ciencia ha determinado la forma en la que el hombre concibe su mundo exterior y deja de lado un mundo subjetivo por el entorno más objetivo, más razonable, más moldeable (concebible) en la mente humana. La ciencia es, en la actualidad, lo que determina en gran manera nuestra forma de pensar y de relacionarnos con nuestro entorno: lo más razonable es lo aceptable, razonable desde un punto de vista científico, o al menos esto se intenta lograr.

Lo anterior ha permitido que el principio escolástico de la era medieval fuera invertido al subordinar la fe a la razón: creer en todo lo que razonablemente es verdadero, o no hay más fuera de lo científicamente comprobable. Con esto se consiguió que la “verdad” es lo que la ciencia puede soportar.

La ciencia es, sin duda, el mayor desarrollo de la ciencia misma. Estructurarla, formalizarla y divulgarla ha sido uno de sus grandes avances. Depender de ella para el desarrollo, para la toma de decisiones, para establecer supuestos que sostengan creencias. El hombre no creó la ciencia, la ciencia fue descubierta por éste a través los sucesivos cuestionamientos de su entorno y de sí mismo. La ciencia fue revelada al hombre a partir de su interés por conocer más allá de los límites humanos.

Pero a pesar de esos grandes avances, la ciencia ha sido el pretexto para colocar al hombre en un alta estima sobre sí mismo que lo enarbola como un ser pensante que no depende más de lo que la ciencia concibe. Un ser que a través de cuestionarse e investigar ha logrado conseguir cosas que en tiempo pasado eran inimaginables.

Si bien la ciencia ha conseguido ser un aspecto importante para el desarrollo y la toma de decisiones, la definición de dos grandes grupos en la comunidad científica y sus allegados sociales siguen siendo claramente diferenciados. Por una parte tenemos este grupo que considera a la ciencia como el mayor logro de la humanidad y que nada puede existir fuera de ella, deshaciendo toda atadura hacia creencias que sostienen la existencia de un Ser superior y echando de lado toda sujeción que hacia este Ser se pudieran tener. Por otra parte, existe ese pequeño grupo de científicos que ha visto en la ciencia la confirmación de una perfecta relación entre todo lo existente, y que detrás de este perfecto, diseñado y creado macro sistema existe un Ser superior a todo con una creatividad y una mente inconcebible en mente humana, Ser Superior que se encuentra por encima de la ciencia.

La ciencia ha echado fuera teorías que hacían al hombre un ser supersticioso y temeros de su ambiente, y han permitido que el hombre ejerza un mayor control sobre su entorno y sobre sí mismo. El tema pendiente para la ciencia es lograr que en ella a través de todos sus principios científicos el hombre encuentre plenitud real y permanente, una plenitud más allá del aspecto físico y del aspecto emocional, aunque ambos aún siguen pendientes.

un hombre demócrata que espera a su Rey

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Entonces todos los ancianos de Israel se juntaron, y vinieron a Ramá para ver a Samuel, y le dijeron: He aquí tú has envejecido, y tus hijos no andan en tus caminos, por tanto, constitúyenos ahora un rey que nos juzgue, como tienen todas las naciones.

2 Samuel 8.4,5

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Concebida desde antes de Cristo por los griegos y perfeccionada a través de los siglos por el imperio Romano, los pensadores Siglo de las Luces, y los gobiernos democráticos del siglo pasado, la democracia se ha extendido por todas las naciones de la Tierra y consiste en la forma de organización política, social y económica más avanzada que la humanidad ha desarrollado.

Soy un serio defensor de esta forma de organización ya que permite distribuir la toma de decisiones y el poder que esto representa no sólo en una persona o un pequeño grupo de éstas, sino a través de los representantes que el pueblo mismo ha considerado como aptos para los cargos que de esta organización se desprenden. Un avance importante que este sistema aportó en comparación con los sistemas que le han precedido fue la renovación de los cargos en los organismos o instituciones a través de procesos electorales definidos en periodos considerablemente sanos para el desarrollo de la sociedad.

La democracia ha evolucionado y se ha perfeccionado sobre todo en el siglo pasado. Ha conseguido formas dignas de análisis en distintos países que han procurado un equilibrio en el ejercicio de los procesos democráticos no sólo al comienzo de cada administración electa, sino en el transcurso de la gestión de ésta, lo cual ha permitido corregir huecos que la democracia en papel no contemplaba y ha permitido mejorar los principios que este sistema pregona.

Tenemos democracias desarrolladas con una madurez profunda en sus estructuras que le sostienen; de igual forma, también existen democracias en un proceso de crecimiento por la inmediatez de su existencia en determinados países; y otras sociedades, aún en este siglo, buscan la adopción de este sistema.

Cada país requiere un análisis individual para entender su proceso democrático y cómo la democracia se ha ido adaptando a su vida política. Si en un principio la democracia fue contemplada como un sistema que podría ser adaptado de manera homogénea con ligeras interpretaciones, actualmente ese precepto ha resultado distante y se ha confirmado que la cultura tiene una influencia decisiva en el desarrollo democrático. Pero no sólo la cultura ha demostrado influir, sino también los movimientos sociales que durante el siglo XX tuvieron lugar en distintas regiones que arrojaron sistemas híbridos que, si bien son democráticos, también contienen principios adaptados de otros sistemas. Ejemplos inmediatos tenemos la socialdemocracia, la democracia liberal, la democracia con monarquías constitucionales.

La democracia ha sido insertada a la cultura de los pueblos. Ser demócrata significa consenso, apertura, equilibrio del poder, tolerancia, análisis de todas las partes involucradas, y más que esto. La democracia revela que hemos evolucionado y que esta evolución ha permitido el desarrollo que otros sistemas no han proporcionado. Pero además, ha fecundado y criado otros problemas que impiden un desarrollo homogéneo en todos los individuos.

Históricamente, hemos desechado los sistemas añejos que no cubren nuestras expectativas y que no han mitigado los problemas sociales, económicos o políticos que impiden el desarrollo, y hemos adoptado, de manera muy conciente, lo que parece que al vecino le ha funcionado. Es decir, cuando México (como democracia en la que me desenvuelvo) se independizó, la democracia fue gestionada y defendida debido a nuestras mayores influencias de ese entonces: la casi inaugurada democracia del vecino del norte (EUA) y los efectos que la Revolución Francesa dejó en Europa. Fue un proceso doloroso de décadas con ligeros destellos de monarquías breves hasta llegar a la “moda” de finales del siglo XIX en América Latina: el apropiamiento del poder por un líder que democráticamente electo o que con un ejército supeditado a intereses, descuartizaba todos los principios democráticos a través de procesos corrompidos y engañosos. Cuando esto cansó a los mexicanos y la valentía se hizo de recursos, lo más cercano y “seguro” era adaptar lo que estaba en boga en el ambiente político internacional: la revolución Rusa, el marxismo y la Primera Guerra Mundial. Estos eventos ocasionaron que el comunismo entrará a nuestra cultura, pero debido a la influencia del norte y el riesgo de que el sistema volviera a entregar el poder a un solo individuo, se instituyó el proceso democrático que ahora, como país, nos sostiene en la actualidad y se mezcló con las ideas socialistas que del comunismo se heredaron. La mayoría de los mexicanos sabemos que esta democracia no era en verdad una democracia real, era el cumplimiento del riesgo de entregar el poder, no a un individuo, sino a un grupo que a través de reformas socialistas y la manipulación de las instituciones sostuvo el poder durante casi todo el siglo XX. El fin de la Guerra Fría (me atrevería a decir que marco oficialmente el fin de la Segunda Guerra Mundial) acabo de golpe con los ideales socialistas que durante las dos décadas anteriores intentaron sumergir al país en esa ideología que fracasó. Y surgió globalmente el neoliberalismo que fue adoptado por nuestro gobierno con el afán de ocultar la corrupción como forma de vida que se había apoderado del país desde hacia  décadas, de hecho esta adopción al neoliberalismo dio la sensación de que México estaba a algunos años de ser nación desarrollado, de primer mundo. El neoliberalismo sostenido por la democracia instaurada en la segunda década del siglo XX en México, sigue con vida hasta el día de hoy. Existen movimientos sociales que intentan llevarnos a una democracia con fuertes principios socialistas pero la corrupción en los altos niveles del gobierno, los intereses económicos de las compañías trasnacionales y la somnolencia social, han reducido esos intentos a simples movimientos de grupos radicales que sólo están enfermos por adquirir el poder (he de reconocer que existen aportaciones de estos grupos bastante complejas y muy necesarias para el país).

A pesar de nuestra situación actual como país, sigo sosteniendo que soy un fuerte seguidor y defensor de la democracia. Nos falta madurar, pero más allá nos falta renovarnos en nuestra totalidad como individuos y como sociedad. Sí, la democracia ha sido insertada en nuestra cultura, pero también la corrupción ha dejado rastros en nuestra forma de vida: en como pensamos, en como actuamos, en como nos desarrollamos.

Platicaba el jueves pasado con una persona que quiero y estimo mucho acerca de este tema. Platicamos de manera breve que México, y sin duda muchas naciones, tiene un potencial tremendo en sus ciudadanos para poder desarrollar arte y lo que de ésta se sostiene, ciudadanos con un potencial fuerte para aportar tecnológicamente al desarrollo de este país. Pero, sí, pero la mayoría de los mexicanos ni creamos arte digno, ni aportes tecnológicos innovadores. Sin duda hay más aspectos en los que los mexicanos nos pudiéramos desarrollar de maneras excepcionales, no sólo el arte o la tecnología.

La democracia nos permite ser una sociedad abierta y libre. Tenemos de muchos colores para vestir, tenemos de muchos sabores para probar, tenemos de muchas sonidos para apreciar, y más, pero a pesar de eso aun en el hombre en lo individual refleja que carece de plenitud.

México en su sistema democrático ha evolucionado, se ha esforzado, ha logrado, ha imitado lo que otras naciones han desarrollado. Muchas naciones, la mayoría sobre esta Tierra, lo han hecho también. Pero todo vuelve a lo que hace ya un par de años me he cuestionado: cuánto tarda un sistema corrompido con principios muy honestos en la teoría en caer, en fracasar, en ser desechado. Toda radica en una falta de apego a principios lo que ha colocado a cada sistema que la humanidad ha desarrollado en el fracaso. Un apego firme, honesto y, he decirlo en estas palabras, de todo corazón. Lo que ha demostrado, y sigue demostrando, cada uno de estos fracasos es lo que en el corazón del hombre hay.

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Y dijo el Señor a Samuel: Oye la voz del pueblo en todo lo que te digan; porque no te han desechado a ti, sino a mí me han desechado, para que reine sobre ellos.

Conforme a todas las obras que han hecho desde el día que los saqué de Egipto hasta hoy, dejándome a mí y sirviendo a dioses ajenos, así hacen también conmigo.

Ahora, pues, oye su voz; más protesta solemnemente contra ellos, y muéstrales cómo les tratará el rey que reinará sobre ellos.

2 Samuel 8:7-9

destilen los cielos la justicia

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“Rociad, cielos, de arriba, y las nubes destilen la justicia; ábrase la tierra, y prodúzcanse la salvación y la justicia; háganse brotar juntamente. Yo Jehová lo he creado.”

Isaías 45.8

Después de las terribles inundaciones por el desbordamiento del río Santa Cantarina en Monterrey en el que mi padre y uno de mis hermanos no podían salir de aquella ciudad a través de medios terrestres, al llegar a casa mi padre, platicábamos sobre el suceso y, no recuerdo la razón, pero le comenté:

“Dios está haciendo justicia en México. Todos los sucesos que ahora vemos, la guerra que vivimos, los desastres naturales, los desagradables sucesos sociales y políticos, es porque Dios está juzgando a esta tierra.”

Como país hemos ofendido a Dios, hemos sido corruptos, hemos vivido por décadas en un sistema deshonesto, hemos ido corriendo tras ídolos para postrarnos ante ellos y adorarles dejando de lado al verdadero Dios. Nuestros medios de comunicación están tan contaminados por el deseo al poder y el dinero que no les importa lo que comunican con tal de conseguir control de las masas. Hemos sido egoístas con nosotros mismos, hemos impedido el desarrollo de nuestro vecino por la gran envidia que existe en nosotros. Nos corrompen, y nos dejamos corromper. Sí, hemos pecado.

El día de ayer desperté molesto, quise pretextar la molestia haciendo uso de un suceso laborar que había pasado el viernes, pero realmente la molestia venía desde más atrás, desde más dentro. Durante ya varias semanas he leído periódicos y documentos, he visto algunos documentales que exponen la vergonzosa realidad de nuestra política nacional e internacional. Estaba cansado, no de no poder dormir, sino de no poder contemplar entre las primeras horas de ayer un ápice de honestidad en quienes nos gobiernan. Ver que el próximo año inicia la desgastante “carrera” por la silla presidencial de nuestro país y no poder vislumbrar a un digno dirigente que pueda ocuparle. Darme cuenta que los medios nos venderán al que mejor les conviene, y la gente se dejará manipular a través de encuestas tendenciosas, de propaganda farandulera, de candidatos que posan a las cámaras para elevar su ego, hacen espectáculo en las tribunas, pronuncian discursos hipócritas. Estaba molesto porque muchas cosas apuntan a que en el 2006 se repitió lo que en 1988, que por conveniencia social, estabilidad política y económica, muchos callamos, muchos fuimos engañados. Sí, hemos pecado.

Molesto, con ánimo de correr hacia los brazos de mi Padre, me recosté sobre mi cama y sólo dije: Padre, quisiera poder estar abrazado a Ti.  Más tarde, todo fue resuelto con una sola palabra: justicia. Justicia inquebrantable, incambiable, que no se deja manipular, no de hombres, sino basada en la Verdad.

Hoy por la mañana, todo apuntaba a ello. Rey justo, Rey de justicia. Dios justo, Dios de justicia. Quien por amor a nosotros, por amor a mí, descargó su justicia sobre su Hijo porque Él no puede negarse a sí mismo. Y aún más, por amor a cada uno de esas personas que ha cometido pecado: políticos, secuestradores, narcotraficantes, por cada persona que ha cometido maldad, que ha quebrantado leyes, por todos y cada uno de los que han pisado, hemos pisado y pisarán este mundo, Él llama a arrepentimiento, para salvación.

Eso es la verdadera Navidad: cuando el Rey reina en nuestros corazones, en nuestra vida con completa libertad.

Eso es la verdadera Navidad.

Y sabiendo que pronto vendrás para reinar, la tranquilidad y el gozo llegaron a mí.

Mi oración hoy: Padre, enseña justicia a este país. Porque confío en que por amor, estás llamando a arrepentimiento a todos los que habitamos en esta tierra. Perdona nuestro pecado, nuestra maldad, nuestra autoconfianza, auto complacencia, por buscar aquello que el orín y la polilla corrompen, en donde los ladrones minan y hurtan. Enséñanos justicia. En Jesús.

ojos verdes

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Nunca había visto ojos más hermosos. Son verdes. Llenos de anhelos, de sueños. Son sus ojos la ventana a su alma cargada de inocencia. Un espíritu sosegado que transmitía esa sensación a quien pudiese estar apreciando sus ojos.

Contemplaba yo, todo ingenuo, sus ojos. Podía contemplarles por horas. Sí que son hermosos.

[…]

Los minutos pasaban entre juegos de cartas de colores, de fichas que formadas caían al empujar de su dedo sobre uno de extremo de esa fila, de crayolas y lápices de colores que entre la mano aprendiz llenaban espacios blancos en dibujos impresos, de torres de fichas que eran deshechas por el pasar de su coche volador.

[…]

Me quedé con algo más que esa gratitud al contemplar sus ojos hermosos. Una carta que ahora tengo, una carta para pedir un regalo que ha escrito con mi mano por la inocencia de sus letras. No dudó al responder aquella pregunta mía: ¿qué deseas de regalo para esta Navidad? Él contestó con tanta seguridad y prontitud.

[…]

¿Cómo alguien como yo puede competir en idear juegos con un niño como él? Un niño agotado por su estadía en una cama de aquel lugar deseoso de jugar cosas nuevas. Me decía: hay que jugar algo más. Yo pensaba, y nada se me ocurría. Al final sólo le dije: que estas fichas de dominó sean nuestros coches. Se divirtió mucho derribando torres, volando en su coche, con los sonidos de su boca que imitaban a un motor.

[…]

Sus ojos brillan. Su sonrisa es pura y natural. No hice yo nada para merecer esas sonrisas, esa mirada que me contemplaba a ratos.

Y mis palabras a él: confía en Dios, y cuando sientas que algo te duele mucho, pide a Él que te ayude.

Él lo hará.

[…]

Su dulce preferido: chicles.

Su nombre, sí, José Fernando. Tan pequeño como el mayor de mis sobrinos varón.

Aun sigo contemplando sus ojos. Sí que son los más hermosos que he visto.