Archivo de la categoría: mi historia toda Suya

Del Desierto a Libertad

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Dios me ha bendecido con una amistad maravillosa, la de Liliberta! Una hermana en la fe que me ha enseñado tanto, su apoyo es algo que valoro grandemente y sus palabras son de gran consuelo, guía y ánimo.

Liliberta, graciaaaas por este texto. Gracias por sus consejos, su tiempo, su apoyo. Usted ha sido un gran apoyo en este tiempo, sin usted, este tiempo hubiera sido aún mucho más difícil. Dios le bendiga mucho mucho mucho! Le quiero mucho 🙂

Vida

Dedicado a mi mejor Amigo Jacob Pintle ( Jacsh) Por: Astrid Ramos .

1480956994185_1484_320x320Nunca sabremos como actúa Dios, pero tenemos que tener toda nuestra confianza puesta en Él, y creer que siempre actuará para nuestro bien . -Astrid R.-

    “Pues el Señor es el Espíritu, y donde está el   Espíritu del Señor, allí hay libertad”
2 Corintios 3:17 Ntv.
Así que, todos nosotros, a quienes nos ha sido quitado el velo, podemos ver y reflejar la gloria del Señor. El Señor, quien es el Espíritu, nos hace más y más parecidos a él a medida que somos transformados a su gloriosa imagen.” Ver.18 y 19 Ntv.

Parte 1

Quise empezar con la imagen y el versículo porque aunque va dirigido a ti, tu sabes que siempre Jesús es el centro y mi gran inspiracion al escribir y en todo. Un versículo nos dice que no sabemos como Dios hace todas…

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como mirando al Invisible

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“Por la fe [Moisés] dejó a Egipto, no temiendo la ira del rey; porque se sostuvo como viendo al Invisible.”

Hebreos 11.27

 

Mientras venía conduciendo, recordaba esta imagen que hace algunos meses un querido amigo me regaló. Esta frase me hizo recordar una verdad importante: fijar nuestros ojos y nuestra vida en lo eterno.

jim-elliot

“No es tonto quien da lo que no puede guardar para ganar lo que no puede perder” Jim Elliot

nuevos comienzos

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“Porque Mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos Mis caminos, dijo el Señor. Como son más altos los cielos que la tierra, así son Mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos.

Porque como desciende de los cielos la lluvia y la nieve, y no vuelve allá, sino que riega la tierra, y la hace germinar y producir, y da semilla al que siembra, y pan al que come, así será Mi palabra que sale de Mi boca; no volverá a Mí vacía, sino que hará lo que Yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié.

Porque con alegría saldréis, y con paz seréis vueltos; los montes y los collados levantarán canción delante de vosotros, y todos los árboles del campo darán palmadas de aplauso. En lugar de la zarza crecerá ciprés, y en lugar de la ortiga crecerá arrayán; y será al Señor por nombre, por señal eterna que nunca será raída” Isaías 55.8-13

 

Cada año que Dios me permite cumplir un año más de vida, Dios pone en mi corazón una palabra o un propósito para el año que ha de venir. Es una oportunidad para rendir y dedicar el año a Dios y Sus planes, para reconocer que Él ha sido quien ha permitido que este hijo Suyo haya llegado hasta este tiempo.

En un par de días estaré cumpliendo años, y mientras meditaba con Dios respecto al propósito, Dios ponía en mi corazón: nuevos comienzos.

Este año que está por concluir fue un año donde Dios confirmó muchas cosas: Su Palabra, Su fidelidad, Su protección y guía, Su consuelo, Su amor, confirmó Su Nombre, confirmó que hijo Suyo soy. Fue un año de pruebas tan fuertes que parecía que mi alma iba a desfallecer, que no iba a resistir. Fue un año de un desierto profundo donde Él confirmó Quien es Él.

Y ahora, mientras medito en este año que está por comenzar, Dios trae a mi mente que nuevos comienzos llegarán. Tiempos para restaurar, para caminar en fe, para crecer. Tiempos de nuevas oportunidades, de nuevos sueños, más grandes, más profundos, más eternos. Este año que concluye me ha permitido dejar atrás miedos, inseguridades, dudas, y me han permitido confirmar que Dios es fiel y es bueno.

Porque Sus caminos, son más altos que nuestros caminos, y Sus pensamientos, más que nuestros pensamientos. Porque Su palabra nunca vuelve vacía.

Expressing my Identity with Courage and Confidence

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Expressing my Identity with Courage and Confidence

Aquí la razón por lo cual decidí ser abierto sobre mi orientación sexual en el trabajo y por qué es importante.

IBM Jobs Blog

Every year, IBM selects top employees and deploys them to emerging markets around the world on assignments related to society as part of the IBM Corporate Service Corps (CSC) program. Participants spend four weeks in groups of 10 to 15 to help solve economic and social problems. Teams work collaboratively with their government and community counterparts to understand how to implement socially responsible business practices with measurable results in a global context.

In this interview, Jacob Castañeda, IT Project Manager for Mergers, Acquisitions and Divestitures at IBM Mexico shares how he had a life-transforming experience during his IBM Corporate Service Corps program in Ghana and also how this experience gave him the confidence to come out at work.

jacobTell us about your career journey.

I was 22 years old when I joined IBM Mexico in Guadalajara. It was my first job after my graduation as a computer engineer…

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“en Dios no hay parcialidad” por pastor Bill Hybels

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Bill Hybels es un pastor reconocido con una mega iglesia con influencia mundial. Cada año, Willow Creek Church, organiza un congreso de liderazgo que tiene alcance a nivel internacional (Global Leadership Summit). Mi iglesia, y varias iglesias en Guadalajara, participan en este congreso.

El día de ayer, un conocido cristiano compartió este video. Con sorpresa, el pastor Bill aborda el tema sobre personas Gays, Lesbianas, Bisexuales y Transgénero (LGBT) de una manera que poco se ve en iglesias evangélicas, sobretodo en iglesias con la influencia que tiene Willow Creek Church. En esta entrevista en inglés, comenzando en el minuto 19:10 y terminando en el minuto 31:43, el pastor Bill con emoción y visiblemente conmovido reconoce que como iglesia debe haber una forma en que podemos mantenernos en una posición bíblica sobre el  matrimonio tradicional y ser respetuosos e incluyentes hacia creyentes LGBT.

Aún a pesar de que el pastor Bill no menciona en detalle cómo la iglesia debe abordar esta posición, creo de valor que el poder escuchar de líderes cristianos tan influyentes una posición más abierta y respetuosa ayudará a que muchas iglesias alrededor del mundo comiencen a abordar el tema de la orientación sexual y la identidad de género con profunda seriedad en lo bíblico, espiritual y emocional.

Sé, y lo he mencionado anteriormente, que este es un proceso para la iglesia, un proceso que puede llevar años. Pero es mejor inciarle que no inciarle, es mejor hablar que permanecer en silencio, es mejor movernos a quedar inertes. Porque así como para cada cristiano que es gay su reconocimiento y aceptación es un proceso que puede, en muchos casos, ser doloroso, así también para la iglesia y las familias es un proceso que vale la pena caminar con Dios.

Recomiendo mucho ver esta sección (en inglés) del video del minuto 19:10 al 31:43. Aquí el link al video: https://willowcreek.tv/sermons/south-barrington/2016/05/ask-bill/#ask-bill

bill

porque si callas

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“Porque si callas absolutamente en este tiempo, respiro y liberación vendrá de alguna otra parte para los judíos; más tú y la casa de tu padre pereceréis. ¿Y quién sabe si para esta hora has llegado al reino?” Ester 4.14

 

Durante estos seis meses, y probablemente ya casi un año, de que inicié este proceso en mi iglesia por ser gay, han venido a mí preguntas acerca de si este era el tiempo correcto o debí esperar más. Solo una persona, mi mejor amiga, ha estado de cerca todos estos años y en más de una ocasión hace algunos años le comentaba a ella, y lo platicaba con Dios, que quería hablar con mi pastor y con mis líderes sobre mi sexualidad, sin embargo, la respuesta de Dios era: espera.

Durante esos años cuando me encontraba con fuertes dudas si estaba honrado a Dios y honrado a mis líderes, hubo un tiempo en que quería dejar el grupo de alabanza por la presión que sentía por sentirme indigno e incapaz de servir en la iglesia, sin embargo, Dios me dio una respuesta que recuerdo continuamente: tú estás ahí por Mí, no por ti, no por tus líderes. Y recordaba continuamente cómo es que Dios me abrió puertas para que sirviera en el grupo de alabanza, fue completamente de Él, literalmente yo no hice nada más que creerle y dar el paso en fe. No era ni bueno en la música, nunca había tenido experiencia en grupos de alabanza, y tenía tremendos nervios por estar enfrente de la gente y mucho más cantando, algo que nunca había hecho antes. Imagina ahora que representó para mí un chico gay (considerado indigno por la iglesia) siendo guiado por Dios a servirle en la alabanza. El problema es que en más de una ocasión yo me sentía no solo incapaz sino también indigno de estar ahí.

Dios ha sido tremendamente bueno.

Este domingo, mientras daban los avisos en el servicio en la iglesia, hubo una palabra que estaba en uno de los anuncios, esta palabra era Ester 4.14. Al leerle descubrí algo hermoso: Dios le dice a Ester que vendrían tiempos de respiro y liberación para los judíos, aunque ella respondiera o no a Dios. Lo maravilloso de este texto es que Dios anhelaba profundamente ese respiro y esa liberación para Su pueblo, y estaba en Su corazón, en Su voluntad. Me encanta el amor de Dios por Su pueblo.

Me imagino a Ester, temerosa, sin saber que hacer por la gran destrucción que viene al pueblo judío, y de pronto Dios, a través de Mardoqueo, primo de Ester, le dice: la voluntad de Dios es salvar a los judíos, y aún si tú no hablas, Su voluntad será hecha.

Yo me sentí muy identificado con Ester en ese texto. La voluntad de Dios era que en este tiempo yo hablara a mi pastor sobre mi sexualidad. Y no es que el tema de mi sexualidad sea lo importante, de hecho, en más de una ocasión yo le comentaba a mi pastor que eso era secundario, lo que sentía de parte de Dios que es importante es cómo la iglesia se ha movido más por prejuicios, conceptos y entendimiento humano que por la voluntad de Dios, no solo en este tema de la homosexualidad, sino en otros temas a lo largo de la historia. Y Dios está llamando a Su iglesia a tiempo de arrepentimiento, de romper paradigmas viejos y de hombres, a moverse a niveles mayores de fe donde la guía de Su Espíritu será primordial. ¡Qué tremendo amor tiene Dios por Su iglesia!

Al leer este texto de Ester, sentía como Dios me decía: hubieras o no hablado, Yo tengo este deseo (dolor) en mi corazón por Mi iglesia. Yo solo fui el mensajero, no el mensaje. Y siento en estos días que Dios me ha estado confirmando que el mensaje ha sido dado. Que es el tiempo, y es Su voluntad. Que no hay nada que temer. Porque Su Palabra nunca vuelve vacía, porque si el grano de trigo no cae a la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto (Juan 12.24).

 

Homosexualidad: ¿Qué sigue para la Iglesia Evangélica conservadora?

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por Misty Irons

traducción al español por Jacob Pintle

Como alguien que es miembro de la rama reformada de la iglesia evangélica conservadora, me he estado preguntando lo que me gustaría ver que suceda en el futuro para nosotros los cristianos heterosexuales que se sujetan a una perspectiva lado B sobre la homosexualidad. Por lado B, nos referimos a la creencia de que la intención original de Dios en la creación es que la unión matrimonial sea entre un hombre y una mujer. ¿Cómo podemos mantenernos en nuestras creencias de tal forma que sean más fieles al Evangelio de Jesucristo y menos fieles a nuestros propios miedos, prejuicios y agendas humanas?

Algunos años atrás, cuando estaba recientemente buscando relacionarme con más cristianos LGBT, me di cuenta que mi postura conservadora iba a ser un problema. No quería mostrar una etiqueta que hiciera que la gente se sintiera incómoda, y siendo heterosexual y lado B podría cerrar la conversación antes de que incluso iniciara. Así que un día, sintiéndome bastante estresada por todo el asunto, decidí que iba a ser lado A. Nada de estudio, ni preparación, ni nada, yo sólo quería ser incluyente (affirming). De esa manera podría etiquetarme a mí misma como algo que dijera a las personas LGBT: “Mira, no te quiero hacer daño, no quiero ser una amenaza.” Además, había una serie de aspectos de la postura incluyente (affirming) que encontraba interesantes.

Ese experimento duró sólo unos dos meses. Estaba teniendo problemas para ligar la perspectiva lado A con mi comprensión más amplia de la Biblia, en la que veo una progresión Creación-Caída-Redención-Consumación. A mi entender, la doctrina de la caída prepara el escenario para nuestra necesidad de redención, convirtiéndose en la ocasión para que Dios muestre su amor por nosotros de manera tan dramática mediante el envío de Su Hijo. Por lo tanto, mi comprensión de la Biblia está vinculada con mi comprensión del mensaje del Evangelio. Actualmente entiendo la orientación sexual cuya atracción es hacia el mismo sexo como caído (como consecuencia de la caída), pero no es algo pecaminoso en sí. “Caído pero no pecaminoso” hace referencia a la mejor manera con que puedo describir algo que, he encontrado, parece desafiar todas las categorías y el lenguaje teológico.

Al final, decidí abrazar la etiqueta lado B por razones de simplicidad y, sin embargo, siempre he estado dividida entre las dos perspectivas, el lado B y el lado A, debido a que ambos parecen tener cosas legítimas sobre cómo los cristianos homosexuales deben vivir sus vidas en términos prácticos. Me he hecho amiga de cristianos homosexuales piadosos en ambos lados del debate.

El apóstol Pablo reconoce en el capítulo 14 de Romanos que hay ciertos temas en los que los cristianos tomarán lados opuestos, pero ambos lados son capaces de mantener su posición en buena conciencia. Él dice que la clave para tener una buena conciencia es la fe. En Romanos 14: 22-23 Pablo escribe: ” ¿Tienes tú fe? Tenla para contigo delante de Dios. Bienaventurado el que no se condena a sí mismo en lo que aprueba… y todo lo que no proviene de fe, es pecado.”

El apóstol Pablo afirma que la clave para tener una buena conciencia es fe

Debido a que en la perspectiva lado B los cristianos homosexuales creen que Dios originalmente instauró que el matrimonio sea entre un hombre y una mujer, ellos (los cristianos homosexuales en esta perspectiva) tratan de honrar a Cristo abrazando la vocación de celibato, o siendo fieles en su matrimonio heterosexual (mixed-oriented marriage), o por la búsqueda de amistades más profundas dentro de la Iglesia. Para esto se necesita fe. Por su parte, cristianos homosexuales cuya perspectiva es lado A creen que Dios los creó para ser gay y que no puede haber nada pecaminoso en amar a otro ser humano. Ellos buscan honrar a Cristo a través de estar en una relación amorosa y comprometida con otra persona del mismo sexo. Esto también requiere fe. Hay cristianos homosexuales en ambos lados que han confiado en mí para preguntarme si es realmente la otra perspectiva la que es correcta, sin embargo, los dudosos en ambas perspectivas se ponen en manos de Dios confiando en que Él los guiará en el camino correcto. Esta es otra expresión de la fe.

Teniendo en cuenta las cuestiones teológicas, los problemas humanos, y las cuestiones de conciencia implicados, nunca estaremos totalmente de acuerdo, sin embargo, todavía se puede reconocer la unidad cristiana que todos compartimos, incluso en medio de nuestras diversas experiencias y puntos de vista. Así que, cuando pienso en lo que sigue para la iglesia evangélica conservadora, esa es la dirección que me gustaría veamos delante de nosotros. Me gustaría vernos trabajar hacia una mayor unidad incluso en medio de nuestros desacuerdos sobre la fe y la sexualidad.

Este podría ser el final de este artículo, pero me doy cuenta que sólo he planteado más preguntas: ¿Por qué no están los evangélicos conservadores encabezando una dirección de mayor entendimiento y mayor conciliación? ¿Por qué los evangélicos dicen cosas similares a lo que estoy diciendo acerca de la caída, la redención en Cristo, y caminar por fe, sin embargo, en lugar de buscar una mayor unidad de los cristianos, trazan una línea en la arena, tratando a las personas LGBT con actitudes que van desde el frío distanciamiento hasta la hostilidad abierta?

Para responder a esta pregunta, tendría que hablar sobre dónde creo que los evangélicos han estado en el pasado, dónde están en este momento, y por qué no hemos avanzado hacia una relación más conciliadora con la comunidad LGBT. Y aunque diga “LGBT”, lamento que no tengo mucho que decir que pudiera ser relevante para cristianos bisexuales y transgénero, por no hablar de los que se identifican como queer, intersexual o asexual. El hecho es que la iglesia conservadora está todavía solamente hablando de las letras L y G, y no está ni siquiera teniendo conversaciones sobre las otras identidades. O, si hay tales conversaciones, no han alcanzado un nivel bastante decente para ser digno de mención.

No soy una ministra ordenada; no tengo un título teológico de ninguna clase. Sólo soy una persona común con un poco de educación teológica que sirve fielmente en su iglesia, mientras soy esposa y ama de casa y madre. Te ofrezco lo siguiente como mis observaciones personales.

 

Slogans vs. Verdad

Recuerdo una vez, sobre todo en la década de los 80s y 90s, cuando todo lo que había oído desde los púlpitos evangélicos en Estados Unidos era que la homosexualidad era una “elección de estilo de vida pecaminoso”. La explicación para la existencia de personas homosexuales era algo como esto: Eran personas que, en algún momento de sus vidas, ya sea por curiosidad ingenua o impulsados por la lujuria perversa, participan en conductas sexuales con personas del mismo sexo en contra de sus deseos heterosexuales naturales. Entonces se convirtieron en adictos a este estilo de vida y pronto se hicieron tan detestable a Dios que “los entregó” a sus deseos de modo que ya no podían apartarse de su estilo de vida elegido. En otras palabras, eran una categoría de personas que estaban más allá de la redención, y por lo tanto palabras como “depravados” eran lanzadas libremente para describir a aquellos que aparentemente cayeron en esta terrible condición espiritual.

A medida que estas ideas fueron aceptadas sin cuestionamientos en la iglesia, hubo otro movimiento que también fue ganando algo de terreno, aunque más suave y gradualmente. Ministerios ex-gay empezaban a crecer en importancia y popularidad. Y como estos ministerios parecían prosperar, se hizo cada vez más difícil explicar por qué las personas que supuestamente eligieron ser homosexuales estaban, al mismo tiempo, eligiendo unirse a los ministerios que se comprometían en hacerlos heterosexuales. ¿Por qué las personas que supuestamente estaban más allá del arrepentimiento acudían a los ministerios que les ayudaban a hacer algo tan similar al arrepentimiento? Tantas tragedias terribles salieron de ministros ex-gay, sin embargo, la popularidad temporal de estos ministerios llamados efectivos puso en tela de juicio algunas de las peores acusaciones formuladas por los conservadores contra las personas gays y lesbianas.

Ahora, cuando la iglesia conservadora tiene la sensación de que podríamos haber estado equivocados sobre algo, no nos disculpamos. En cambio, cambiamos de tema. Nos decimos a nosotros mismos que estamos básicamente en lo correcto, que estamos haciendo algunos ajustes, e intentamos pretender que no hemos hecho algunas de esas declaraciones extravagantes en el pasado, a pesar de que toleramos perfectamente a los que siguen haciendo esas declaraciones.

Alrededor de la década de los 2000 comencé a escuchar un nuevo slogan que circulaba entre los evangélicos que era algo como esto: “Incluso si ser gay no es una elección, el actuar en base a ello sí lo es”. La idea es: “Mira, nosotros no estamos dejando la idea de que es una elección, sólo estamos diciendo si no es una elección. Y aunque no sea una elección, todavía nos reservamos el derecho de señalar lo que es obvio, que es que tú tienes que tomar buenas decisiones acerca de qué hacer con tu homosexualidad”. ¿Qué es considerada una buena decisión? Tú puedes preguntar. Los líderes de la iglesia dirigían a las personas hacia las opciones impulsadas por los ministerios ex-gay: buscar el cambio de orientación, y si es posible comienza un matrimonio heterosexual. También existe el celibato, pero esa opción era vista como sólo medio satisfactoria.

A medida que los años pasaban, un creciente número de líderes ex-gays se convirtieron en líderes ex-ex-gay, y así ministerios ex-gay tras otro empezaron a admitir sus tasas de éxito tan bajas respecto a cambiar la orientación sexual en las personas. A pesar de que los ex líderes de estos ministerios dieron un paso adelante y pidieron perdón por el daño hecho, se dice que la mayoría de los líderes cristianos heterosexuales que una vez les habían apoyado les dieron la espalda a ellos por no guardar su fe. Sin embargo, no hay duda de que, en la actualidad, nos encontramos en un lugar donde se puede decir que el apogeo de los ministerios ex-gay ha terminado.

Y ahora, al igual que antes, el viejo slogan ha sido abandonado por uno nuevo con apenas una explicación dada. En estos días he estado escuchando un slogan que dice así: “No debes llamarte a ti mismo homosexual, debido a que tu identidad está en Cristo”. Otra versión que he escuchado es: “Llamarte gay cristiano es un oxímoron”. Estoy todavía tratando de averiguar por qué tantas personas en la iglesia se han aferrado a este mantra, como si haber estado equivocados en el slogan de la elección y haber estado mal en el slogan de cambio, de alguna manera nos pone en la posición creíble de ahora ser capaces de dictar a las personas homosexuales sobre un asunto tan personal como cómo deben llamarse a sí mismos. Mi suposición es que debido a que la etiqueta de “ex-gay” ha caído de la gracia, y esta era la etiqueta con la que los conservadores se sentían cómodos para usar, lo único que queda por hacer es atacar el término “homosexual”, a pesar de que yo no escucho a nadie sugiriendo alternativas viables.

¿Qué sanidad se puede lograr al suavizar el lenguaje y al cambiar el énfasis cuando nuestro argumento original (que la homosexualidad es un estilo de vida que uno elige ocasionado por rebelión espiritual y lujuria desmedida) nunca se ha quitado oficialmente de la mesa?

Teniendo en cuenta todos los cambios de slogans, el pensamiento de la iglesia evangélica sobre la homosexualidad parece haber tenido algún progreso, pero me parece que el progreso ha sido superficial. En el aspecto público de la iglesia evangélica se ha suavizado su lenguaje, y muchos líderes están ahora poniendo más énfasis en la necesidad de amor en lugar de golpear el tambor de la condenación. Pero, ¿qué sanidad se puede lograr al suavizar el lenguaje y al cambiar el énfasis cuando nuestro argumento original (que la homosexualidad es un estilo de vida que uno elige ocasionado por rebelión espiritual y lujuria desmedida) nunca se ha quitado oficialmente de la mesa? ¿Cómo es que simplemente haciendo ajustes en nuestro lenguaje puede ser un remedio por haber hecho esa clase de acusaciones que destruyeron relaciones familiares, arruinaron reputaciones, despojaron a personas de su fe, aplastando su esperanza, y, en algunos casos trágicos, obligaron a la gente a tomar su propia vida? No he sabido de alguna disculpa pública pronunciada por la iglesia evangélica conservadora, ni tampoco de algún acto importante de arrepentimiento que hayamos realizado colectivamente para mostrar que hemos hecho una clara ruptura con las muchas acusaciones falsas que hemos formulado contra los gays y lesbianas durante tanto tiempo en nuestra historia reciente.

Hemos tomado medidas a medias para hacer frente a esta situación, diciéndonos a nosotros mismos que estamos bien porque hemos abrazado lo que se supone que es lo más amable y lo más gentil del evangelismo. Por ejemplo, me he dado cuenta en estos días que algunos cristianos heterosexuales se harán cargo de destacar que todos nosotros, ya sea heterosexual u homosexual, somos pecadores que necesitamos escuchar el mensaje del evangelio. Pueden incluso ir tan lejos como para explicar que a veces escuchar la verdad acerca de nuestro pecado puede ser doloroso, pero la intención es ser amorosos y que no debería ser tomado como odio contra los homosexuales, pero como una forma de hablar la verdad en amor. Sin embargo, cuando estos cristianos dicen que están “hablando la verdad en amor,” ¿qué es lo que entienden que es la verdad sobre la homosexualidad? Porque si ese entendimiento no es exacto, entonces lo que uno tiene que decir difícilmente podría calificarse como amor, no importa que tan amoroso sea el tono que se use para hablarlo.

Cuando se trata de ejercer el amor cristiano, fácilmente nos convencemos a nosotros mismos de que ser amoroso tiene que ver con nuestras buenas intenciones y de querer lo mejor para la otra persona de acuerdo a lo que creemos que deberían ser en lo espiritual. Lo que no siempre nos ocupamos de examinar es el contenido de lo que estamos diciendo, si se trata de hechos, si es preciso, o si es que tiene algún sentido en absoluto para la vida de la otra persona.

Lo que no siempre nos ocupamos de examinar es el contenido de lo que estamos diciendo, si se trata de hechos, si es preciso, o si es que tiene algún sentido en absoluto para la vida de la otra persona.

He oído a algunos cristianos heterosexuales decir en un tono muy simpático: “Tú sabes, todos somos pecadores, y la homosexualidad es simplemente otro pecado.” Y luego añaden: “como el asesinato.” Ahora, ¿cómo amar a una persona del mismo sexo se puede incluso comparar con tomar la vida de otra persona? O escucharía a la gente decir que ven el tema del matrimonio entre personas del mismo sexo al igual que lo harían con cualquier pecado sexual, como el adulterio o la fornicación. Y sin embargo, ¿cómo son estas comparaciones válidas si se considera que el matrimonio homosexual es la formación de una relación comprometida, mientras que el adulterio es una traición a ese compromiso? La fornicación es sexo fuera del matrimonio, mientras que el matrimonio del mismo sexo permite el sexo dentro del matrimonio.

Muchos cristianos heterosexuales han llegado a comprender que ser gay se refiere a tener atracciones hacia el mismo sexo y no necesariamente significa que uno es sexualmente activo. Pero entonces los escucho sostener que la atracción sexual entre personas del mismo sexo como una tentación contra la cual hay que seguir luchando. Todos los cristianos luchan con la tentación, dicen. Y para aquellos que tienen atracción hacia el mismo sexo, lo que estamos pidiéndoles hacer no es diferente de lo que se le requiere a cualquier cristiano en sus luchas diarias contra el pecado.

Pero aquí está mi problema. Una lucha contra la tentación implica que una batalla se debe luchar para volver las cosas a un estado de normalidad. Insistir en que la atracción hacia las personas del mismo sexo en sí misma debe ser vista como una tentación contra la cual luchar continuamente plantea la cuestión de ¿qué es lo que cristianos homosexuales deberían estar luchando para lograr? ¿Cómo sería la victoria en caso de que ellos tengan éxito?

¿Deberían ellos deshacerse de todo sentimiento sexual en lo absoluto, sólo para reemplazarlo con nada, para existir en un vacío emocional? Cristianos heterosexuales no creen que eso es lo que están tratando de decir, pero en realidad esa es la única conclusión a la que muchos cristianos homosexuales prácticamente pueden llegar. He visto personas que se entregan al trabajo, en diversas adicciones, y en la desesperación y conductas destructivas porque sentían que a ellos no les es permitido sentir y existir como seres sexuales. Se les está pidiendo que hagan algo humanamente imposible.

¿O estamos diciendo que su lucha les debería llevar a convertirse en heterosexuales? Esto es sólo otro camino de regreso a la terapia ex-gay. Sin embargo, nuestro experimento de casi cuatro décadas con los ministerios ex-gay debería habernos mostrado lo equivocados que estábamos sobre la capacidad de las personas para cambiar su orientación sexual. Imagine por un momento qué pasaría si hubiera un experimento financiado por el gobierno que se ejecutó durante casi cuatro décadas. Este experimento utilizó un tamaño de muestra de participantes que llegaron a los miles, tal vez incluso decenas de miles, de los cuales todos estaban muy motivados y tenían todas las ganas de ver que el experimento fuera exitoso. Sin embargo, al final, los expertos estimaron que la tasa de fracaso era alrededor del 99,9%. Supongamos ahora que algunos funcionarios del gobierno seguían insistiendo en continuar con el programa porque pensaban que los participantes no habían estado tratando lo suficientemente duro para tener éxito. ¿No habría la mayor protesta pública sobre la ceguera y la estupidez y el despilfarro de dinero de los contribuyentes, con memes enviados por todas partes y las redes sociales a punto de explotar?

Los cristianos evangélicos necesitamos darnos cuenta de que nuestro experimento fallido de convertir personas homosexuales en heterosexuales debió resultar en un importante cambio de paradigma en nuestro pensamiento. Esto significa admitir que nos hemos equivocado en tantas cosas. Significa arrepentirse. Y arrepentimiento significa cambiar nuestros caminos y nuestro pensamiento. Significa hacer una clara ruptura con las viejas tendencias de pensamiento y comenzar desde un sitio nuevo.

Yo sugeriría que el lugar más útil para la iglesia conservadora para comenzar de nuevo es pensando en la homosexualidad como una simple orientación sexual. Debido a que la orientación sexual es algo que se aplica a todas las personas. Yo tengo una orientación sexual; tú tienes una orientación sexual. Nos diferenciamos en nuestras respectivas orientaciones, pero lo que tenemos en común es nuestra sexualidad humana. Aquellos de nosotros que somos lado B podemos creer que la existencia de la orientación sexual cuya atracción es hacia las personas del mismo sexo es un resultado de la caída, mientras que los que están en el lado A puede creer que Dios creó a las personas para ser gay. Pero cualquiera que sea la perspectiva en la que te mantienes, debemos ser capaces de llegar a un acuerdo de que, aparte de las diferencias de orientación, tanto gays como heterosexuales experimentamos la sexualidad de la misma manera. Por eso, la mejor analogía que puedes utilizar para entender la homosexualidad no es el adulterio, ni la fornicación, ni alguna lucha o tentación. La mejor analogía, lo más útil que puedes utilizar para entender la homosexualidad es la heterosexualidad.

La mejor analogía, lo más útil que puedes utilizar para entender la homosexualidad es la heterosexualidad.

He oído muchas historias de mis amigos homosexuales acerca de lo que representó para ellos salir del clóset por primera vez con sus amigos o miembros de la familia. A menudo, la primera pregunta formulada es: “¿Cómo sabes que eres gay?” Interesante, porque yo no creo que nadie jamás me haya preguntado: “¿Cómo sabes tú que eres heterosexual? ” Apostaría que a la mayoría de los heterosexuales nunca les han hecho esa pregunta.

¿Cómo sé que soy heterosexual? Es porque siento una atracción hacia los hombres -no todos los hombres, pero sí determinados hombres- y es algo que nunca siento hacia las mujeres. Se le puede llamar atracción, aprecio, fascinación. No es sólo un buen sentimiento hacia esa otra persona, pero algo que me hace pensar en esa persona y me hace sentir bien. Primero lo noté en la escuela primaria. Tenía alrededor de 10 años de edad, y me fijé en un muchacho que era parte de nuestro carpool de nuestro vecindario. Él y su familia se acababan de mudar a la casa de al lado y a veces mi hermano mayor iba a su casa para jugar baloncesto. Ahora, yo no era una de esas chicas que veían a un niño como algo fantásticamente emocional. Me sentí amenazada por ello. No tenía ni idea de dónde estos sentimientos ridículos venían, y también me parecía confuso que un chico tuviera esa clase de efecto en mí cuando en realidad no lo conocía tan bien. De hecho, no había nada que él o yo hubiéramos hecho, tan pronto como puedo decir, para hacer que esto sucediera.

A medida que pasaban los años y que llegué a mi adolescencia, repetí el mismo patrón a través de varias otras atracciones hacia muchachos con los que tomaba clases en la escuela secundaria, chicos jóvenes que conocí en grupos de comunidad cristiana. Yo sabía cómo ejercer el autocontrol, pero también empecé a entender que los sentimientos sexuales no son algo que pueden ser ignorados o apagados. Era algo que necesitaba entender sobre mí misma, y me di cuenta de que mis amigos atravesaban el mismo proceso también.

Así que ¿elegí yo ser heterosexual? ¿Les suena como si hubiera yo hecho una elección cuando tenía 10 años? ¿Estoy exhibiendo mi vida sexual delante de ustedes al estar hablando de esto? Pero ahora ven, no he hablado de sexo, no he mencionado nada sobre tener sexo. Estoy hablando de mis sentimientos de atracción hacia el sexo opuesto y cómo por primera vez supe de ellos. Todo lo que he hablado fue mi orientación sexual.

Las personas que tratan de explicar su orientación sexual van a contar historias similares a la mía, y miles de estas historias ya han sido dichas. Pero como persona heterosexual algunas veces no reconoces que, si tú fueras a contar tu historia de tu primer amor hacia el sexo opuesto, no va a sonar bastante diferente de la historia de alguien que explica cómo ellos supieron por primera vez que eran gays o lesbiana. Este reconocimiento es el punto de partida no sólo para la conversación, pero para relacionarse, para comprender hasta qué punto nuestras experiencias son paralelas.

La mejor definición que he encontrado de lo que significa ser gay o lesbiana está en el libro de R. Holben Lo que los cristianos piensan acerca de la homosexualidad . Él escribe:

Lo más importante para referirse a los gays, lesbianas o persona homosexual… es que voy a hablar de [alguien] en quien no sólo los impulsos sexuales, sino también los impulsos emocionales y psicológicos más profundos que fuerzan a la auto-revelación, la intimidad y la conexión, la unión, la cercanía y el compromiso- todo lo que llamamos amor romántico/erótico-encuentran su cumplimiento interno, espontáneo no en el sexo opuesto, pero en el mismo sexo.

Esta es una definición con la que los heterosexuales también nos podemos identificar.

La mayoría de los cristianos conservadores heterosexuales que conozco ven a los cristianos homosexuales cuya perspectiva es lado B como ciudadanos de segunda clase y los cristianos homosexuales cuya perspectiva es lado A como no cristianos. Pero entender a los cristianos homosexuales a la luz de las palabras de Holben nos debe llevar a estimar a los que están en la perspectiva lado B como quienes viven con una ética sexual que supera con creces lo que esperamos de nosotros mismos, así como a reconocer que los que están en la perspectiva lado A tienen deseos y objetivos para sus vidas que son los mismos a las nuestros.

 

La Biblia vs. La Biblia

He dedicado todo este tiempo explicando cómo creo que los cristianos evangélicos heterosexuales deberíamos ver la homosexualidad, y sin embargo, sabemos perfectamente bien por qué la mayoría de ellos responderían a mi propuesta con algo que puede ir desde la renuencia hasta con un rechazo frontal. Esta razón se puede resumir en dos palabras: La Biblia.

La Biblia parece dar una presentación diferente sobre las personas que buscan o se involucran en relaciones sexuales con personas del mismo sexo. Está la historia de los hombres movidos en lujuria de Sodoma. Están las abominaciones de Levítico. Existen las condenas de Pablo en Romanos 1, 1 Corintios 6, y 1 Timoteo 1. Aquellos de ustedes que han estudiado estos pasajes con profundidad saben que, en estos dos últimos pasajes, el término griego fuertemente debatido de arsenokoitai aparece con muchos de los pecados fuertes: la fornicación, la idolatría, el adulterio y el asesinato. Así que, a pesar de que vivimos en una época cuando mucha exposición a las historias y perspectivas de personas homosexuales debería hacernos pensar dos veces, muchos cristianos heterosexuales todavía compararán automáticamente las relaciones homosexuales con estos pecados fuertes porque la Biblia parece hacerlo. Cuando tú tienes la Palabra inspirada, infalible, y la autoridad de la Palabra de Dios por un lado en contra de la experiencia subjetiva de personas falibles por el otro, es obvio con cuál tú te quedarías. Tú te quedas con la Biblia.

Estoy tratando de no ser desdeñosa de esa elección, como si “quedarte con la Biblia” siempre se realiza sin sentido y con una ortodoxia ciega. Para todos los cristianos que creen en la Biblia, ya sea homosexual o heterosexual, sabemos que es mucho más profundo que eso. La palabra de Dios está estrechamente entrelazada con nuestra propia espiritualidad. A medida que crecemos y maduramos como cristianos, nuestra comprensión de la Biblia, combinado con años de aprender a caminar con Cristo por la fe, nos enseña reflexivamente e instintivamente a interpretar las cosas que vemos y la experiencia en el mundo a través del lente de un entendimiento bíblico.

Hay miles de ejemplos de cómo usamos la Biblia para tener ánimo y tener una perspectiva espiritual. Las Escrituras son como lentes que colocamos en frente de nuestros ojos miopes para que por la fe podemos ver las verdades de Dios con más claridad. Por ejemplo, cuando siento que la violencia en el mundo está aumentando fuera de control, tomo mi Biblia y leo: “¡El Señor es el Rey! ¡Regocíjese la tierra!” (Sal. 97:1). No se siente como si Dios estuviera reinando, pero debe ser cierto porque la Biblia lo dice, y entonces tengo que ajustar mi perspectiva en consecuencia. Cuando veo a personas siendo víctimas de aquellos que tienen poder, leo: “El Señor es el que hace justicia y derecho a todos los que padecen violencia” (Sal. 103:6). No parece como si Dios se preocupa por los oprimidos, pero confío en que lo hace, porque la Biblia lo dice.

Y entonces, ¿qué ocurre? Tú lees algo en la Biblia que tiene que ver con las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo y tú concluyes que esto debe ser la verdad acerca de la homosexualidad, incluso si las personas homosexuales están diciendo lo contrario. Nada es más natural para el cristiano evangélico que interpretar la experiencia humana a través del lente de la Escritura.

Nada es más natural para el cristiano evangélico que interpretar la experiencia humana a través del lente de la Escritura.

Hay ejemplos en la historia de la iglesia cuando nos dimos cuenta que la dirección de nuestra interpretación necesitaba ser invertida, donde la experiencia humana y la observación nos informaban y aclaraban nuestra interpretación de la Escritura. El caso más famoso fue cuando la defensa de Galileo de la teoría de Copérnico de que la Tierra giraba alrededor del Sol parecía contradecir pasajes bíblicos que parecían decir que Dios había establecido la tierra como un cuerpo estacionario. Sin embargo, con el tiempo aprendimos a interpretar esos pasajes metafóricamente para dar cabida a una comprensión heliocéntrica del sistema solar. Así que a pesar de que no es la dirección interpretativa que tomamos habitualmente, existe un precedente para el ajuste de nuestra comprensión de la Escritura en lugar de nuestra comprensión de lo que observamos en el mundo.

En este punto, alguien podría objetar: Bueno, una cosa es cuando las observaciones científicas se realizan utilizando un telescopio, pero ¿cómo puede ser esto comprable con tener algunas conversaciones con homosexuales sobre cómo experimentan su orientación sexual? Su experiencia no es un hecho científico objetivo. Es sólo el auto-informe de unos pecadores, y al igual que cualquier pecador, ellos podrían estar motivados por un interés egoísta. Ellos pueden estar siendo tentados en hacer ver que su pecado es mejor de lo que realmente es. O pueden estar influidos por las ideas del mundo de la comunidad homosexual secular. O tal vez sólo se están rebelando en contra de la Palabra de Dios y en realidad no les importa lo que dice. ¿Cómo puedes justificar el poner más peso en el testimonio humano falible en contra del testimonio infalible de la Sagrada Escritura?

Aquí está cómo: Porque cuando tú empiezas a escuchar las historias de las personas homosexuales y desarrollas amistades significativas, el dilema real con el que te enfrentas es mucho peor. El dilema no es el testimonio de las personas homosexuales contra el testimonio de la Escritura. El dilema real es la aplicación de la Escritura contra el testimonio de la Escritura. Aplicación contra testimonio. ¿Qué haces cuando la aplicación del mandato bíblico de amar a la gente te lleva a la conclusión de que la Biblia parece estar colocando a esas personas en una peor luz de lo que merecen? Este es el verdadero dilema. Es realmente la Biblia contra la Biblia.

Tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento enseñan que la forma en que debes amar a tu prójimo es al estar tan preocupados por él o ella como lo estarías por ti mismo. Levítico 19:18 dice: “Ama a tu prójimo como a ti mismo.” En Lucas 6:31 Jesús reitera la misma enseñanza, cuando dice: “Trata a los demás de la misma manera que quieres que te traten.” Al parafrasear estos mandamientos de esta manera, el Espíritu Santo nos está instruyendo a utilizar nuestros propios estándares de cómo nos gustaría ser tratados como un punto de referencia para la forma en que debemos de relacionarnos con los demás.

Para lograr esto hay que ponerse en los zapatos de la otra persona. Hay que imaginarse a uno mismo como una persona que, en esa situación, enfrenta sus desafíos particulares. Puede que tengas que interactuar con esa persona de tal forma que tengas que salir de tu área de confort para darte una idea de lo que son su perspectiva y su situación y sus desafíos. Entonces te preguntas, “¿Cómo me sentiría si fuera ellos? ¿Cómo me gustaría ser entendido? ¿Qué tipo de respuesta necesitaría si estuviera en sus zapatos?” Entonces tienes que regresar a ti mismo y tratar de darle a esa persona lo que necesita en función de lo que has entendido al pasar por ese proceso. Todos estos pasos están implicados al interpretar estos simples mandamientos bíblicos sobre el amor que son tan familiares para todos nosotros y que son bastante centrales en nuestra fe cristiana.

Si los cristianos heterosexuales amaramos a nuestros hermanos y hermanas gays en Cristo así, probablemente no habría ninguna necesidad de una organización como The Gay Christian Network, porque la iglesia regular antigua estaría haciendo su trabajo. Entonces, ¿por qué no nos amamos como se supone que debemos? Incluso he oído que algunos cristianos conservadores hablan de amor de una forma un tanto cínica e incluso con desprecio, como si el amor fuera la consigna sentimental de los que no tienen interés en la verdad objetiva y en la doctrina.

He oído que algunos cristianos conservadores hablan de amor de una forma un tanto cínica e incluso con desprecio, como si el amor fuera la consigna sentimental de los que no tienen interés en la verdad objetiva y en la doctrina.

Tal vez decimos esto porque ya sentimos que la dirección de este camino basado en el amor nos podría llevar a conclusiones acerca de la homosexualidad que nos pondría en desacuerdo con lo que la Biblia parece decir. Para evitar este conflicto, retenemos completamente la medida de empatía hacia nuestros amigos homosexuales, familiares o conocidos, porque no queremos dejarnos atrapar por su perspectiva. Debemos descubrir la homosexualidad como algo que es desviado y desordenado. Si no la estamos viendo de esa manera, es porque las personas homosexuales no nos están diciendo todo, o que ellos no están tratando con las fuerzas suficientes para ver su condición tal como lo que es, o porque su trastorno está tan profundamente arraigado que sólo Dios lo ve, pero sabemos que está ahí. Acumulamos un arsenal de protestas y argumentos para dar rienda suelta a nuestra propia mente cada vez que sentimos que esa peligrosa empatía viene a nosotros. La empatía que nos podría desviar de la verdad.

Pero, ¿es ese el enfoque fiel al mandamiento de Jesús acerca de cómo debemos amarnos unos a otros? Él dijo: “Trata a los demás de la misma manera como quieres que te traten a ti.” Y por lo tanto estás obligados a preguntar: ¿Cómo me sentiría si estuviera tratando de explicar una experiencia profundamente personal a alguien que no comparte esa experiencia, y esa persona descarta lo que yo tenía que decir, ya sea como una mentira, o como un producto del auto-engaño, o como una ilusión, o como una prueba de que yo carezco de fe, todo porque ellos tenían un compromiso previo con un conjunto de creencias teológicas?

Una vez tuve un amigo ateo homosexual, ya fallecido, con quien compartía muchos intereses comunes. Él era muy decente cuando se trataba de hablar sobre religión, sin embargo, yo sabía que, en privado, él consideraba a los cristianos que afirmaban tener una relación con Jesucristo como, esencialmente, alguien que sufre de una psicosis. A veces yo misma me preguntaba sobre eso. Me preguntaba: “Me conoce bastante bien. ¿De verdad cree que soy psicótica? ¿De verdad cree que soy el tipo de persona que se imagina cosas acerca de su relación con una deidad?” Realmente nunca supe a ciencia cierta, pero he aprendido de esa experiencia que cuando alguien ha decidido creer algo acerca de ti,- independientemente de lo que tus interacciones con esas personas deberían decirle acerca de tu verdadero carácter, y es todo porque tienen un compromiso previo con un determinado sistema de creencias- es seguro que es difícil tener una relación significativa con ellos. Muy seguramente no dirías que te sientes amado con el amor de Cristo.

Creo que muchos cristianos heterosexuales saben, en el fondo, cuando ellos están reteniendo la medida completa del amor de Cristo con homosexuales y lesbianas, pero lo hacen por devoción a la palabra de Dios, para proteger la Palabra de ser cuestionada, de que sea interpretada mal, y parece una razón noble y justificable. Lo que se reduce a que ellos tienen miedo de obedecer el mandamiento de Dios de amar plenamente porque temen que puede abrirse la puerta para desacreditar la palabra de Dios.

Ellos tienen miedo de obedecer el mandamiento de Dios de amar plenamente porque temen que puede abrirse la puerta para desacreditar la palabra de Dios.

Había una vez un hombre que se encontró en un dilema similar. De hecho, era mucho peor. Era una situación en la que, si obedecía la orden de Dios, destruiría la promesa de Dios. Dios prometió a Abraham que lo haría una gran nación, y Dios lograría esto al darle un hijo. Isaac era la encarnación de todo lo que Dios había prometido. Reyes y naciones vendrían de él. A través de él, los descendientes de Abraham serían tan numerosos como las estrellas del cielo y como la arena del mar. Todo lo que Abraham había esperado y sufrido en su larga y dolorosa vida valió la pena porque Dios había cumplido su promesa dándole a Isaac.

Entonces, un día, cuando Isaac tenía sólo 12 años de edad, Dios vino a Abraham y le ordenó llevar a su hijo y lo ofreciera en holocausto sobre uno de los montes de Moriá. Y Abraham se enfrentó con la madre de todos los dilemas. Si obedecía la Palabra de Dios, destruiría todas las promesas de Dios a través de Isaac.

En sus años de juventud Abraham podría haber discutido con Dios, hubiera tratado de negociar con Él, o hubiera tratado de tomar un atajo para resolver el dilema. Pero este era el Abraham maduro, y no consideraba ya tales opciones. Tan pronto como recibió la orden de Dios, se levantó temprano a la mañana siguiente, ensilló su asno, recogió un poco de madera, llevó a Isaac, trajo consigo un par de servidores, subió la montaña, colocó a su hijo en el altar, y levantó su cuchillo para sacrificarlo.

Estoy seguro de que recuerdas cómo terminó la historia, pero si no lo recuerdas, mira en la Biblia. Está en el libro de Génesis, capítulo 22.

El punto que nos interesa es la siguiente: ¿Por qué Abraham obedeció de inmediato, de una forma tan decisiva? ¿No le daba miedo destruir el hijo prometido? ¿No estaba angustiado por la aparente contradicción? ¿No era consciente de la catástrofe que su obediencia al mandato de Dios traería?

Seguro que sí lo estaba, pero su actitud fue: No es mi problema. No es mi trabajo resolver cualquier desastre o aparente contracción que resulte de la obediencia a una orden clara de Dios. Eso es problema de Dios. Mi trabajo consiste en obedecer.

Y lo mismo ocurre aquí.

Amar a los homosexuales y lesbianas en la forma que Dios ordena puede dar lugar a problemas en nuestro entendimiento de ciertos pasajes de la Biblia. También puede dar lugar a problemas al vernos cara a cara con nuestros hermanos cristianos, con la preservación de nuestro buen nombre en la iglesia, con seguir empleados en la organización cristiana en la que trabajamos, o con saber qué es lo que está bien y lo que está mal en la vida cristiana en general. Pero si vamos a tener que hacer frente a estos problemas, por lo menos podemos hacerlo con la confianza de saber que estamos obedeciendo un mandamiento claro de Dios.

Una cosa sí sé: Dios no nos manda a amar con el fin de debilitar las Escrituras, o comprometer la verdad, o cegarnos de discernir el pecado, o conducir nuestra fe por un precipicio, o cualesquiera que sean las consecuencias espirituales que puedan ser imaginadas. Incluso si esas consecuencias parecen ineludibles, todavía tenemos que confiar en Él tan plenamente como lo hizo Abraham. Estoy seguro de que Abraham sentía como si estuviera conduciendo su fe por un precipicio. Sin embargo, se metió en el coche, encendió el motor, se puso en marcha, y pisó el acelerador. ¿Qué es la fe, sino obedecer a pesar de tus miedos?

Todo el mundo piensa que el problema con los cristianos evangélicos es que creemos en la Biblia demasiado. Yo no creo eso. Nuestro verdadero problema es que no la creemos lo suficiente.

Todo el mundo piensa que el problema con los cristianos evangélicos es que creemos en la Biblia demasiado. Yo no creo eso. Nuestro verdadero problema es que no la creemos lo suficiente.

El autor Robert Brault dijo: “Hoy he doblado la verdad por ser amable, y no tengo ningún pesar, porque yo estoy mucho más seguro de lo que es ser amable de lo que estoy seguro que es verdadero.”

Nosotros los evangélicos cristianos creemos en la verdad objetiva. Estamos desesperadamente interesados en conocer la verdad, presumiblemente para que podamos obedecerla. Pero tal vez Dios nos está mostrando que hemos hecho un ídolo de perseguir la verdad, y la prueba es que parece que estamos más interesados en tener la razón que en ser obedientes. Es posible que Dios está deliberadamente guardando las respuestas que queremos fuera de nuestro alcance, para que seamos forzados a regresar a las cosas verdaderas que sí sabemos: que el amarnos unos a otros es el segundo más grande mandamiento justo después de amar a Dios, que es el amor el cumplimiento de la ley, y que este es el amor: no que nosotros hayamos amado a Dios, sino que Él nos amó y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados. Amados, si Dios nos ha amado así, debemos también nosotros amarnos unos a otros.

 

Misty Irons es blogger , esposa y madre de tres hijos. Ella ha estado escribiendo sobre la relación entre la iglesia conservadora y comunidad LGBT durante los últimos 15 años. Ella tiene una maestría en Estudios Bíblicos por Seminario Teológico Westminster, California. En 2002, su ensayo “Un caso cristiano conservador para el matrimonio civil entre personas del mismo sexo” provocó gran controversia dentro de su denominación muy conservadora. Después de 18 meses de debate, de discusión y de procesos judiciales en el tribunal eclesiástico, ella y su esposo, el Rev. Lee Irons, se vieron obligados a abandonar la denominación y disolver la iglesia que habían estado sembrando durante 10 años.

Este artículo es una adaptación de la plenaria que ella ofreció en enero de 2016 en The Gay Christian Network Conference. Esta traducción ha sido reproducida aquí con su amable permiso.

 

Texto originalmente publicado en inglés en: http://www.evangelicalsforsocialaction.org/oriented-to-love-sexual-justice/homosexuality-whats-next-for-the-conservative-evangelical-church/

Conferencia de Misty Irons en #GCNconf 2016: http://livestream.com/GCNconf/events/4664542

Don’t Ask, Don’t Tell: No Preguntes, No digas y el silencio como discriminación

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“¿Cómo podemos mantenernos en nuestras creencias de tal forma que sean más fieles al Evangelio de Cristo JESÚS y menos fieles a nuestros propios miedos, prejuicios y agendas humanas?” por Misty Irons

En 1994, el presidente Clinton, de formación demócrata, instituyó la política Don’t Ask, Don’t Tell (DADT) en el ejército estadounidense. Esta política, si bien podía buscar cierto respeto a chicos y chicas gays, lesbianas y bisexuales que servían en el ejército, no era más que la institucionalización de la discriminación hacia esta minoría. En términos generales, esta reglamentación en el ejército prohibía explícitamente al personal discriminar o acosar a miembros o solicitantes homosexuales y bisexuales que permanecieran en el “clóset” (que no hablaran ni fueran evidentes respecto a su orientación sexual), pero a su vez no permitía que miembros o solicitantes homosexuales y bisexuales sirvieran en el ejército si estos eran abiertos respecto a su orientación sexual (Don’t tell: No digas).  Aunado a ello, esta reglamentación prohibía a los superiores del ejército iniciar investigaciones respecto a la orientación sexual de alguno de sus miembros si es que estos no mostraban evidencias de ser homosexuales o bisexuales (Don’t ask: No preguntes).

En el 2010, el actual presidente Obama, de formación también demócrata, después de debates y de un proceso de años, firmó la revocación de dicha política por ser considerada discriminatoria. Fue una celebración que no sólo tocó el ámbito militar, sino que se extendió como un gran logro para la lucha de los derechos de esta minoría. Esta revocación venía a soportar lo que ya por años investigaciones científicas venían confirmando: existen fuertes evidencias que la orientación sexual está determinada por factores biológicos, genéticos y ambientales y no debe ser considerada como desorden psicológico o biológico; cualquier procedimiento o proceso para “curarle”, ocultarle, o negarle, trae por consecuencia altos niveles de frustración, depresión y tendencias autodestructivas en quienes son sometidos. Esta revocación, en simples palabras, abría la puerta a muchos clósets en los que chicos y chicas homosexuales y bisexuales estaban obligados a permanecer para poder servir a su país en el ejército.

En el documental For the Bible tells me so (Porque la Biblia lo dice), uno de los entrevistados comentaba que la política DADT no es exclusiva del ejército, sino que de una manera no oficial pero tácita muchos creyentes gays cristianos son orillados a vivir de esa forma en la iglesia. Es decir, en la mayoría de las iglesias el tema de la orientación sexual sigue siendo tratado con superficialidad y prejuicio y los chicos y chicas creyentes homosexuales y bisexuales son orillados a callar respecto a su orientación sexual, obligándolos a vivir en silencio una travesía que puede llegar a costar la vida. Aún más, en algunas iglesias si eres un cristiano gay, lesbiana o bisexual que esté guardando su vida en integridad física, emocional y espiritual, no podrás estar activamente sirviendo hasta que esa inclinación sea erradicada de tu vida a través de terapias de reparación o conversión o exorcismos, cuidando en todo momento no hablar del tema de manera pública debido al estigma que tanto dentro como fuera de la iglesia existe respecto al tema de la orientación sexual.

Mientras meditaba en estos días en aquella analogía que se presentaba en el documental, pude confirmar con cierto dolor que mi situación actual viene a estar determinada por esa política no escrita en muchas iglesias cristianas. El proceso que comencé a vivir en mi iglesia desde agosto pasado por mi sexualidad ha sido un proceso que, si bien Dios ha mostrado Su mano y Su propósito, no deja de ser doloroso por las implicaciones futuras respecto a mi permanencia y la posibilidad de servir activamente en la iglesia local.

Cuando ese proceso comenzó en agosto, firmemente confiado en que fue el tiempo de Dios para ello, Dios mostró de manera asombrosa Su propósito permitiéndome compartir con mi pastor recursos cristianos que abordan el tema de la homosexualidad desde una perspectiva bíblica revisionista. Aunado a ello, mi pastor, con un interés y amor genuino, se ofreció a caminar la segunda milla conmigo en este proceso. Meses después, en diciembre, mi pastor me pidió que volviéramos a vernos para platicar sobre sus conclusiones respecto a los recursos que le había compartido. Durante esta plática en diciembre, que la sentí apresurada por la forma en que fue planeada, mi pastor confirmó su amor e interés y compartió un texto donde sus conclusiones sostenían su desacuerdo a lo planteado en esos recursos revisionistas, principalmente porque esos recursos carecían de un sustento hermenéutico. Durante la plática, confirmó su interés por seguir aprendiendo y me pidió compartir con él algunos estudios hermenéuticos que soportaran la posición revisionista. Si bien el motivo de esta plática era compartir sus conclusiones, había un motivo adicional. Una persona de la iglesia había leído en mi blog sobre mi sexualidad y esta persona había llamado a mi pastor para comentarle. Debido a que el tema ahora era en cierta forma público, la oportunidad para seguir sirviendo en la iglesia ya no sería posible. Mi pastor mostró su preocupación por mantener a la iglesia segura mientras al mismo tiempo continuábamos este proceso.

La decisión si bien podía ser esperada, fue y sigue siendo dolorosa. Por años los chicos y chicas cristianas que enfrentan el descubrimiento de su sexualidad, viven enfrentando el miedo por ser descubiertos porque esto trae por consecuencia el rechazo, el señalamiento y aún la exclusión, tal como sucedía en el ejército estadounidense bajo la política DADT. Es por eso, que muchos chicos y chicas mantienen en silencio su sexualidad y aún la negación de ella con el único propósito de ser aceptados. ¿Debemos callar para ser aceptados? La respuesta es completamente no. No creo en el silencio basado en el temor cuando vidas piden que clamemos por ellas también, mas creo en los tiempos de Dios para hablar, y también para esperar en silencio.

Entiendo que el proceso para la iglesia es doloroso y podrá ser largo. Para varias iglesias también lo ha sido. Sin embargo, el iniciarle es de mucho más valor que el no iniciarle. El caminarle requerirá mayor fe que el permanecer perplejos e inactivos. El concluirle es nuestra responsabilidad y nos mostrará el tremendo amor y la sublime gracia de nuestro Gran Dios, al cual servimos y a quien pertenecemos.

Porque si en lo individual uno requiere salir del clóset para vencer ese silencio que asfixia, así también las familias, la iglesia, y la sociedad necesitarán enfrentar sus propios clósets y vencer sus propios silencios. Porque el mayor testimonio de nuestra fe en Cristo es que el que se dice con la vida.

IBMers without borders

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IBMers without borders

my experience in the Corporate Service Corps program in Accra, Ghana!

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I feel so blessed to and proud of being an IBMer like never before! In 2014 I was selected to participate in the Corporate Service Corps program and in October 2015 I received my assignment: Accra, Ghana in Africa. After three months of pre-work, my team deployed on Feb 19 2016 for a month assignment. It was a long journey since my application in May 2014 until my team deployment in Feb 2016, but it has been one of the best experiences I have ever had at IBM and in my life, really, one of the best experiences!!!

My team (the CSC Ghana 12 team), a team of twelve experienced and creative IBMers from 8 countries (Belgium, Canada, Czech Republic, India, Korea, Japan, US and Mexico), was the first pilot of the partnership between Peace Corps and IBM. Our projects were dedicated to support the initiative #LetGirlsLearn launched by the first lady of the United States Michele Obama to help women to access education around the world (more than 62 million girls worldwide do not have access to education nowadays).

CSC Ghana 12 team with Gina Tesla, Director, IBM Corporate Citizenship Initiatives (1st from Left) and Angela Kyerematen Jimoh, IBM Ghana GM (4th from Right)

CSC Ghana 12 team with Gina Tesla, Director, IBM Corporate Citizenship Initiatives (1st from Left) and Angela Kyerematen Jimoh, IBM Ghana GM (4th from Right)

We worked with the Ministries of Education & Gender, Children & Social Protection and TECHAiDE (a social enterprise that is using technologies to support education in Ghana and in others West-African countries).

With the Ministries, six members of this amazing team worked to develop a national mentoring framework for women with the objective to connect professional women with girls in elementary schools and high schools to support their development and prevent these girls leave school. This framework is supported by a web-based information management system designed to implement ownership, outreach and impact analysis of empowerment camps, education programs and workshops.

The other six members (where I was) of this great team worked with TECHAiDE to develop its business model that includes financial, marketing and supply chain strategies. Additionally, we supported TECHAiDE in the creation of the prototype of one of their products (ASANKA), as well as the architecture, content strategy and business strategy for this product in order to reach 400 schools in Ghana in September 2016.

The work that would take five months to be completed, we did it in just one month. In total, we were able to create over 15 deliverables.

Members of the IBM-TECHAiDE team following final presentations

Members of the IBM-TECHAiDE team following final presentations

In a school visit talking with junior and senior high school students

In a school visit talking with junior and senior high school students

Additionally, we had a service community day where we collaborated with Ashesi University and Peace Corps to provide mentoring to high school girls students from different regions of Ghana as well as students from Ashesi University. This was one of the best days of my assignment in Ghana where we spent time with these amazing generation of future leaders!

IBM and Peace Corps partner with Ashesi in Let Girls Learn Initiative

IBM and Peace Corps partner with Ashesi in Let Girls Learn Initiative

Mentoring session with high school and university students

Mentoring session with high school and university students

But not everything was about work. We had time to spend together as a team visiting Volta Region and Central region. In weekends, we visited Elmina Castle, Cape Coast Castle, Monkeys Sanctuary, Kamum National Park, and several other tourist areas.

CSC Ghana 12 team climbing Mont Gemi

CSC Ghana 12 team climbing Mont Gemi

 This time in Accra helped to realize that we, as IBMers, can use our skills, knowledge, expertise and capabilities to impact our communities. We, as citizens, have a deep responsibility to help each other to grow. We, as humans, have a purpose far beyond what we can imagine to transform this world and make it a better place to live!

Here is some of the press coverage:

cuando la iglesia no tiene todas las respuestas

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“Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa extraña os aconteciese, sino gozaos por cuanto sois participantes de los padecimientos de Cristo, para que también en la revelación de su gloria os gocéis con gran alegría.  Si sois vituperados por el nombre de Cristo, sois bienaventurados, porque el glorioso Espíritu de Dios reposa sobre vosotros. Ciertamente, de parte de ellos, Él es blasfemado, pero por vosotros es glorificado.” 1 Pedro 4.12-14

parte 1: el temor a regresar

He regresado de Ghana y este tiempo después de Ghana ha sido un mundo de emociones. Estoy muy agradecido con Dios por el gran privilegio y bendición de poder viajar a este país y poder ser un instrumento de bendición para esta tierra. Estoy, sin duda, muy agradecido por esta oportunidad que confío en Dios podrá ser la primera de muchas muchas más. Las personas que conocí, los lugares que visité, las vidas que tocaron mi vida, y un pueblo que en su necesidad busca superarle.

Y también siento una profunda tristeza, quizá depresión, a la que no he podido ponerle palabras para describirle completamente. Compartía en Facebook con un toque de broma que siento como si tuviera una depresión post-parto pero sin el parto. Justo después de compartir en Facebook, amigos, hermanos, con una preocupación e interés genuino comentaron palabras de ánimo. Un amigo, un querido amigo cristiano, me comentaba que esta depresión/tristeza era algo normal después de vivir un tiempo tan grande y tan impactante; este amigo, hermano, compartía que él enfrentó algo similar al regreso de un viaje de misiones. Una querida amiga-hermana-confidente-mi mejor amiga compartió algunos versículos de la Biblia y se ofreció a orar por mí, algo que valoro grandemente.

Los días pasaron y la tristeza parecía no menguar sino crecer. Algunos días mis ojos se han llenado de lágrimas y algo dentro parece no contenerse y querer explotar en llanto. Aun recuerdo, que estando en el aeropuerto quizá de Londres o de Dallas ya de regreso, quería llorar y llorar con una profunda tristeza que estaba ahí sin saber por qué. Y hoy, mientras escribo estas letras, mis ojos y aún más mi corazón están bañados de una tristeza que platicaba con Dios no sé como describirle y sigo sin entender por qué está ahí. He estado entre pensativo, retraído, sin muchas palabras, ensimismado.

Mientras platicaba con Dios, Él me recordaba que no hay nada de que temer, no somos más esclavos del temor. Y me preguntaba, ¿acaso tengo temor? Y la respuesta es quizá tan extraña como cierta: tenía temor de regresar a México. No es porque México está enfrentando sus propias luchas como sociedad, que son muchas y son terribles, sino porque aún no sé qué sucederá en mi iglesia local después de que tuve que dejar de servir en mi iglesia por ser gay e iniciar un proceso con mi pastor para entender qué es lo que la Biblia dice sobre la homosexualidad. Aunado a ello, no sé cómo mi familia reaccionará ante esta situación. No han sido meses fáciles, pero han sido meses en los que visto la mano de Dios de manera asombrosa. Y sé que Dios me sostendrá, en verdad confío que así será.

Aún más dentro, a veces siento que no pertenezco a donde creí pertenecer, a una iglesia local que tanto amo y donde mis líderes y grandes personas han sido de bendición durante muchos años. Cuando tengo oportunidad de platicar con algunos (muy pocos) amigos respecto a esta situación, he visto una reacción de enojo y de impotencia de parte de ellos contra la iglesia, sin embargo, he pedido a ellos no sentir eso en contra de mi iglesia, porque eso me dolería aún mucho más. No es una lucha de ellos contra mí, sino es una lucha donde la verdad y lo que viene de Dios necesita ser revelado a Su iglesia. Y una angustia desde hace meses en mí es que si como iglesia estamos listos para recibirlo.

Dios ha dado Palabra a mi vida durante estos meses: No temas, ya no eres esclavo del temor, eres hijo Mío; Yo te he hecho valiente; esfuérzate y sé valiente; este es el tiempo, no temas. Y Dios ha confirmado a través de oraciones, palabras, respuestas asombrosas. En verdad he visto la mano de Dios de una manera muy especial, muy especial.

La tristeza, si bien puede estar ahí, sé que ha revelado el temor que aún hay en mí. Un temor que, si bien puede ser justificado, ya ha sido derrotado porque el verdadero amor echa fuera todo temor.

 

parte 2: cuando ser gay es ilegal

Ghana es uno de los 76 países donde existen legislaciones que condenan a las personas LGBT con prisión hasta la pena de muerte. En el caso específico de Ghana, la condena puede llegar hasta 25 años de cárcel y no existen, por consecuencia, alguna legislación que evite la discriminación en base a la orientación sexual o la identidad de género.

En contraste, IBM, la compañía donde tengo oportunidad de trabajar, ha sido pionera en desarrollar políticas de inclusión y no-discriminación hacia las personas LGBT aún antes de que las legislaciones en los países les hayan desarrollado. Además, IBM ha desarrollado políticas que incluyen beneficios para sus empleados que han formado familias homoparentales. IBM ha logrado, gracias a sus avances de inclusión y no-discriminación, ser clasificada continuamente como una de las compañías más seguras para trabajar para personas LGBT.

Cuando recibí la noticia de que viajaría a Ghana, una de mis primeras búsquedas acerca de este país fue el entender sus legislaciones respecto a este tema. Con cierta reserva comencé a buscar información respecto a qué lineamientos IBM recomienda seguir para empleados gays que, como en mi caso, necesitamos viajar a este país. IBM, consciente de esta situación en diversos países, dentro del tiempo de preparación antes de viajar recomendaba ser prudentes, cuidando en todo momento la seguridad de sus empleados.

Siguiendo esta recomendación, uno de mis primeras preocupaciones fue el contenido en mi blog personal y mis cuentas de redes sociales que pudieran de cierta forma identificarme como gay. Sin embargo, Dios continuamente me recordaba que, si bien necesito ser cuidadoso y prudente durante mi tiempo allá, no había porque temer.

Cuidé mucho el tema en la medida de lo posible durante mi tiempo en Ghana y, personalmente, no soy de las personas que suelan platicar con toda persona respeto a mi sexualidad, no por miedo ni vergüenza, pero sí por prudencia y sabiendo que el ser gay cristiano sigue siendo un tema en el que aún hay mucho trabajo por hacer tanto dentro de la iglesia como fuera de ella.

Durante mi tiempo en Ghana hubo tres ocasiones donde el tema de mi sexualidad pudo ser “descubierto”. La primera de ellas se dio cuando algunas personas comentaron sobre la homosexualidad con cierta burla; yo con una reserva un tanto evidente durante la plática, decidí no comentar al respecto. La segunda ocasión fue cuando una persona estaba revisando en mi computadora una información usando el navegador. Cuando esta persona intentó abrir la página de Google, en el historial de páginas visitadas se mostró como sugerencia al teclear la letra “g” la página del sitio cristiano para personas LGBT donde colaboro.

La tercera ocasión fue mucho más personal. Dios me permitió durante este tiempo en Ghana desarrollar una amistad con un chico cristiano al que estimo y quiero muchísimo. Esta amistad basada completamente en nuestra en fe JESÚS ha sido de los más grandes regalos de parte de Dios durante este viaje. Una amistad profunda, con mucha confianza y con una plena convicción de que es una amistad de parte de Dios. Durante los días en Ghana, un tema que siempre estaba presente era mi situación en la iglesia y el porqué ya no me era posible servir en mi iglesia. Mi respuesta a este chico era: es un tema que es un tanto difícil que si Dios permite platicaremos en su momento.

Oré a Dios durante varios días. No quería primero que esta amistad fuera dañada por el tema de mi sexualidad, pero también quería ser prudente respecto a la situación que chicos gays enfrentan en Ghana. Dios me guió a un tiempo en el que Su Palabra fue de gran paz y consuelo. Días después, pude escribir una carta para mi amigo (mi hermano espiritual) donde compartía la situación que estoy viviendo en mi iglesia y la razón de todo ello (mi sexualidad). Sin embargo, el tiempo para entregarle esta carta no sé dio hasta el día en que tuvimos que despedirnos porque era tiempo para regresar a México. Quería ser prudente a las recomendaciones de IBM y también, quería ser sensible a los tiempos de Dios. Ese tiempo, así lo creo, fue justo ese último día en que nos despedimos.

Quiero ser sincero que mi cariño por Ghana no ha cambiado en lo absoluto. Ghana, su gente, el tiempo ahí, han sido una de las mayores bendiciones que Dios ha traído a mi vida. Agradezco a Dios profundamente este regalo. Fue un tiempo que cambió muchas cosas en mí para bien y que han ayudado a que este hijo Suyo pueda crecer. Además, Ghana no es el único el país con ambientes hostiles para personas LGBT. En México, ya con legislaciones que buscan la inclusión y el respeto, la discriminación sigue siendo una realidad no solo para personas LGBT, sino también para mujeres, para indígenas, para inmigrantes.

 

parte 3: cuando la iglesia no tiene todas las respuestas

Ya de regreso en México, platicaba con Dios cómo a veces no es sencillo el ser gay (no como queja o vergüenza, sino como un dolor dentro de mí). Visitar un país con legislaciones que te hacen “delincuente” por ser gay. Cuando desarrollas una amistad profunda con alguna persona (chico o chica) y se llega el momento de compartir que eres gay. Cuando tienes que enfrentar procesos en tu iglesia, o en tu familia, o en tu círculo de amigos, o en tu trabajo donde tu sexualidad pone en riesgo muchas cosas, principalmente tu relación con esas personas.

Dios ponía en mí que esta situación no es exclusiva de mi sexualidad, sino que mujeres siguen enfrentando situaciones similares. Hoy en día, en Jalisco, la alerta de género ha sido declarada debido al alto índice de asesinatos hacia mujeres. Y Jalisco es, lamentablemente, uno de más estados en México donde ser mujer es un riesgo.

Aunado a ello, Dios también me permitió comprender una realidad espiritual aún mayor. Durante el tiempo en que JESÚS estuvo en la Tierra, los líderes religiosos y la sociedad judía no comprendían como Él podía ser el Mesías, el Hijo de Dios, Dios hecho hombre. El entendimiento de los líderes religiosos respecto a la Palabra de Dios no les permitía comprender quién era JESÚS, al grado que tuvieron que asesinarle por considerarle un riesgo muy fuerte a sus creencias y la sociedad.

Mi situación como gay cristiano es en poco, y muy poco, comparable a lo que vivió JESÚS. Sin embargo, Dios me recordaba cómo esta situación personal puede ser usada para comprender cómo podemos ser partícipes de los padecimientos de Cristo (1 Pedro 4.13), padecimientos mostrados en rechazos, burlas, exclusión, y aún la muerte. Para muchas personas en la iglesia los chicos y chicas que somos LGBT y que guardan su fe cristiana con una profunda reverencian y cuidado, somos considerados una contradicción, un anatema, una imposibilidad dentro del cristianismo. Y ahí Dios nos llama aún más a guardar nuestra fe, a ser como Cristo: mansos, humildes, amando en todo momento aún aquellos quienes buscan nuestra muerte.

Esto no sugiere que debemos conformarnos a esos ambientes hostiles y no buscar cambiarles. Sin embargo, nuestra más grande herramienta para impactar esos ambientes y transformarles para bien es permitir que Cristo brille en nosotros cuando esos ambientes tratan de consumir nuestra fe y nuestra vida. Las tinieblas no se vencen con tinieblas, sino se vencen con luz. El mal no se vence con mal, sino con el bien. Porque en la medida que más chicos LGBT verdaderamente cristianos se levanten con el carácter de Cristo en medio de sus iglesias, en esa misma medida Dios irá transformando a la Iglesia que tanto necesita de Dios.

Es doloroso imaginar y enfrentar que el ambiente hostil que muchos chicos y chicas LGBT enfrentan en sus familias, en sus escuelas, en sus trabajos, en la sociedad, pueden ser ambientes que pueden estar viviendo también en la iglesia y, aún peor, que la iglesia pueda ser usada como un instrumento humano para promover, justificar y alentar esos ambientes. Y es ahí cuando descubrimos a una iglesia que se ha alejado de su propósito y su llamado, a una iglesia que, llamada a ser luz y el cuerpo de Cristo, ha sido llevada cautiva por el entendimiento humano.

Quiero ser nuevamente claro: amo a la iglesia (entendida como el cuerpo de Cristo) y a mis líderes y hermanos en Cristo. No quiero ser un medio de condenación y juicio hacia la iglesia donde con profunda fe sé que pertenezco y cuya permanencia y acceso es dada a través de la fe en JESÚS. La iglesia, esa comunidad de miembros imperfectos que unidos a través del Espíritu es un medio a través del cual Dios restaura, consuela, alienta, exhorta, enseña, disciplina.

En este tiempo de tristeza después de Ghana he comprendido que nosotros como iglesia necesitamos movernos hacia niveles mayores de fe y obediencia a Cristo y Su Palabra, más allá que nuestro entendimiento humano. He comprendido, con dolor y quizá temor, que como iglesia carecemos de todas las respuestas, y es por ello que necesitamos ser guiados por el Espíritu a toda verdad porque solo Su Espíritu y no nuestro entendimiento podrán liberarnos de toda atadura, porque Su Verdad nos hará libres, porque donde está el Espíritu de Dios ahí, y solo ahí, hay libertad.