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Homosexualidad: ¿Qué sigue para la Iglesia Evangélica conservadora?

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por Misty Irons

traducción al español por Jacob Pintle

Como alguien que es miembro de la rama reformada de la iglesia evangélica conservadora, me he estado preguntando lo que me gustaría ver que suceda en el futuro para nosotros los cristianos heterosexuales que se sujetan a una perspectiva lado B sobre la homosexualidad. Por lado B, nos referimos a la creencia de que la intención original de Dios en la creación es que la unión matrimonial sea entre un hombre y una mujer. ¿Cómo podemos mantenernos en nuestras creencias de tal forma que sean más fieles al Evangelio de Jesucristo y menos fieles a nuestros propios miedos, prejuicios y agendas humanas?

Algunos años atrás, cuando estaba recientemente buscando relacionarme con más cristianos LGBT, me di cuenta que mi postura conservadora iba a ser un problema. No quería mostrar una etiqueta que hiciera que la gente se sintiera incómoda, y siendo heterosexual y lado B podría cerrar la conversación antes de que incluso iniciara. Así que un día, sintiéndome bastante estresada por todo el asunto, decidí que iba a ser lado A. Nada de estudio, ni preparación, ni nada, yo sólo quería ser incluyente (affirming). De esa manera podría etiquetarme a mí misma como algo que dijera a las personas LGBT: “Mira, no te quiero hacer daño, no quiero ser una amenaza.” Además, había una serie de aspectos de la postura incluyente (affirming) que encontraba interesantes.

Ese experimento duró sólo unos dos meses. Estaba teniendo problemas para ligar la perspectiva lado A con mi comprensión más amplia de la Biblia, en la que veo una progresión Creación-Caída-Redención-Consumación. A mi entender, la doctrina de la caída prepara el escenario para nuestra necesidad de redención, convirtiéndose en la ocasión para que Dios muestre su amor por nosotros de manera tan dramática mediante el envío de Su Hijo. Por lo tanto, mi comprensión de la Biblia está vinculada con mi comprensión del mensaje del Evangelio. Actualmente entiendo la orientación sexual cuya atracción es hacia el mismo sexo como caído (como consecuencia de la caída), pero no es algo pecaminoso en sí. “Caído pero no pecaminoso” hace referencia a la mejor manera con que puedo describir algo que, he encontrado, parece desafiar todas las categorías y el lenguaje teológico.

Al final, decidí abrazar la etiqueta lado B por razones de simplicidad y, sin embargo, siempre he estado dividida entre las dos perspectivas, el lado B y el lado A, debido a que ambos parecen tener cosas legítimas sobre cómo los cristianos homosexuales deben vivir sus vidas en términos prácticos. Me he hecho amiga de cristianos homosexuales piadosos en ambos lados del debate.

El apóstol Pablo reconoce en el capítulo 14 de Romanos que hay ciertos temas en los que los cristianos tomarán lados opuestos, pero ambos lados son capaces de mantener su posición en buena conciencia. Él dice que la clave para tener una buena conciencia es la fe. En Romanos 14: 22-23 Pablo escribe: ” ¿Tienes tú fe? Tenla para contigo delante de Dios. Bienaventurado el que no se condena a sí mismo en lo que aprueba… y todo lo que no proviene de fe, es pecado.”

El apóstol Pablo afirma que la clave para tener una buena conciencia es fe

Debido a que en la perspectiva lado B los cristianos homosexuales creen que Dios originalmente instauró que el matrimonio sea entre un hombre y una mujer, ellos (los cristianos homosexuales en esta perspectiva) tratan de honrar a Cristo abrazando la vocación de celibato, o siendo fieles en su matrimonio heterosexual (mixed-oriented marriage), o por la búsqueda de amistades más profundas dentro de la Iglesia. Para esto se necesita fe. Por su parte, cristianos homosexuales cuya perspectiva es lado A creen que Dios los creó para ser gay y que no puede haber nada pecaminoso en amar a otro ser humano. Ellos buscan honrar a Cristo a través de estar en una relación amorosa y comprometida con otra persona del mismo sexo. Esto también requiere fe. Hay cristianos homosexuales en ambos lados que han confiado en mí para preguntarme si es realmente la otra perspectiva la que es correcta, sin embargo, los dudosos en ambas perspectivas se ponen en manos de Dios confiando en que Él los guiará en el camino correcto. Esta es otra expresión de la fe.

Teniendo en cuenta las cuestiones teológicas, los problemas humanos, y las cuestiones de conciencia implicados, nunca estaremos totalmente de acuerdo, sin embargo, todavía se puede reconocer la unidad cristiana que todos compartimos, incluso en medio de nuestras diversas experiencias y puntos de vista. Así que, cuando pienso en lo que sigue para la iglesia evangélica conservadora, esa es la dirección que me gustaría veamos delante de nosotros. Me gustaría vernos trabajar hacia una mayor unidad incluso en medio de nuestros desacuerdos sobre la fe y la sexualidad.

Este podría ser el final de este artículo, pero me doy cuenta que sólo he planteado más preguntas: ¿Por qué no están los evangélicos conservadores encabezando una dirección de mayor entendimiento y mayor conciliación? ¿Por qué los evangélicos dicen cosas similares a lo que estoy diciendo acerca de la caída, la redención en Cristo, y caminar por fe, sin embargo, en lugar de buscar una mayor unidad de los cristianos, trazan una línea en la arena, tratando a las personas LGBT con actitudes que van desde el frío distanciamiento hasta la hostilidad abierta?

Para responder a esta pregunta, tendría que hablar sobre dónde creo que los evangélicos han estado en el pasado, dónde están en este momento, y por qué no hemos avanzado hacia una relación más conciliadora con la comunidad LGBT. Y aunque diga “LGBT”, lamento que no tengo mucho que decir que pudiera ser relevante para cristianos bisexuales y transgénero, por no hablar de los que se identifican como queer, intersexual o asexual. El hecho es que la iglesia conservadora está todavía solamente hablando de las letras L y G, y no está ni siquiera teniendo conversaciones sobre las otras identidades. O, si hay tales conversaciones, no han alcanzado un nivel bastante decente para ser digno de mención.

No soy una ministra ordenada; no tengo un título teológico de ninguna clase. Sólo soy una persona común con un poco de educación teológica que sirve fielmente en su iglesia, mientras soy esposa y ama de casa y madre. Te ofrezco lo siguiente como mis observaciones personales.

 

Slogans vs. Verdad

Recuerdo una vez, sobre todo en la década de los 80s y 90s, cuando todo lo que había oído desde los púlpitos evangélicos en Estados Unidos era que la homosexualidad era una “elección de estilo de vida pecaminoso”. La explicación para la existencia de personas homosexuales era algo como esto: Eran personas que, en algún momento de sus vidas, ya sea por curiosidad ingenua o impulsados por la lujuria perversa, participan en conductas sexuales con personas del mismo sexo en contra de sus deseos heterosexuales naturales. Entonces se convirtieron en adictos a este estilo de vida y pronto se hicieron tan detestable a Dios que “los entregó” a sus deseos de modo que ya no podían apartarse de su estilo de vida elegido. En otras palabras, eran una categoría de personas que estaban más allá de la redención, y por lo tanto palabras como “depravados” eran lanzadas libremente para describir a aquellos que aparentemente cayeron en esta terrible condición espiritual.

A medida que estas ideas fueron aceptadas sin cuestionamientos en la iglesia, hubo otro movimiento que también fue ganando algo de terreno, aunque más suave y gradualmente. Ministerios ex-gay empezaban a crecer en importancia y popularidad. Y como estos ministerios parecían prosperar, se hizo cada vez más difícil explicar por qué las personas que supuestamente eligieron ser homosexuales estaban, al mismo tiempo, eligiendo unirse a los ministerios que se comprometían en hacerlos heterosexuales. ¿Por qué las personas que supuestamente estaban más allá del arrepentimiento acudían a los ministerios que les ayudaban a hacer algo tan similar al arrepentimiento? Tantas tragedias terribles salieron de ministros ex-gay, sin embargo, la popularidad temporal de estos ministerios llamados efectivos puso en tela de juicio algunas de las peores acusaciones formuladas por los conservadores contra las personas gays y lesbianas.

Ahora, cuando la iglesia conservadora tiene la sensación de que podríamos haber estado equivocados sobre algo, no nos disculpamos. En cambio, cambiamos de tema. Nos decimos a nosotros mismos que estamos básicamente en lo correcto, que estamos haciendo algunos ajustes, e intentamos pretender que no hemos hecho algunas de esas declaraciones extravagantes en el pasado, a pesar de que toleramos perfectamente a los que siguen haciendo esas declaraciones.

Alrededor de la década de los 2000 comencé a escuchar un nuevo slogan que circulaba entre los evangélicos que era algo como esto: “Incluso si ser gay no es una elección, el actuar en base a ello sí lo es”. La idea es: “Mira, nosotros no estamos dejando la idea de que es una elección, sólo estamos diciendo si no es una elección. Y aunque no sea una elección, todavía nos reservamos el derecho de señalar lo que es obvio, que es que tú tienes que tomar buenas decisiones acerca de qué hacer con tu homosexualidad”. ¿Qué es considerada una buena decisión? Tú puedes preguntar. Los líderes de la iglesia dirigían a las personas hacia las opciones impulsadas por los ministerios ex-gay: buscar el cambio de orientación, y si es posible comienza un matrimonio heterosexual. También existe el celibato, pero esa opción era vista como sólo medio satisfactoria.

A medida que los años pasaban, un creciente número de líderes ex-gays se convirtieron en líderes ex-ex-gay, y así ministerios ex-gay tras otro empezaron a admitir sus tasas de éxito tan bajas respecto a cambiar la orientación sexual en las personas. A pesar de que los ex líderes de estos ministerios dieron un paso adelante y pidieron perdón por el daño hecho, se dice que la mayoría de los líderes cristianos heterosexuales que una vez les habían apoyado les dieron la espalda a ellos por no guardar su fe. Sin embargo, no hay duda de que, en la actualidad, nos encontramos en un lugar donde se puede decir que el apogeo de los ministerios ex-gay ha terminado.

Y ahora, al igual que antes, el viejo slogan ha sido abandonado por uno nuevo con apenas una explicación dada. En estos días he estado escuchando un slogan que dice así: “No debes llamarte a ti mismo homosexual, debido a que tu identidad está en Cristo”. Otra versión que he escuchado es: “Llamarte gay cristiano es un oxímoron”. Estoy todavía tratando de averiguar por qué tantas personas en la iglesia se han aferrado a este mantra, como si haber estado equivocados en el slogan de la elección y haber estado mal en el slogan de cambio, de alguna manera nos pone en la posición creíble de ahora ser capaces de dictar a las personas homosexuales sobre un asunto tan personal como cómo deben llamarse a sí mismos. Mi suposición es que debido a que la etiqueta de “ex-gay” ha caído de la gracia, y esta era la etiqueta con la que los conservadores se sentían cómodos para usar, lo único que queda por hacer es atacar el término “homosexual”, a pesar de que yo no escucho a nadie sugiriendo alternativas viables.

¿Qué sanidad se puede lograr al suavizar el lenguaje y al cambiar el énfasis cuando nuestro argumento original (que la homosexualidad es un estilo de vida que uno elige ocasionado por rebelión espiritual y lujuria desmedida) nunca se ha quitado oficialmente de la mesa?

Teniendo en cuenta todos los cambios de slogans, el pensamiento de la iglesia evangélica sobre la homosexualidad parece haber tenido algún progreso, pero me parece que el progreso ha sido superficial. En el aspecto público de la iglesia evangélica se ha suavizado su lenguaje, y muchos líderes están ahora poniendo más énfasis en la necesidad de amor en lugar de golpear el tambor de la condenación. Pero, ¿qué sanidad se puede lograr al suavizar el lenguaje y al cambiar el énfasis cuando nuestro argumento original (que la homosexualidad es un estilo de vida que uno elige ocasionado por rebelión espiritual y lujuria desmedida) nunca se ha quitado oficialmente de la mesa? ¿Cómo es que simplemente haciendo ajustes en nuestro lenguaje puede ser un remedio por haber hecho esa clase de acusaciones que destruyeron relaciones familiares, arruinaron reputaciones, despojaron a personas de su fe, aplastando su esperanza, y, en algunos casos trágicos, obligaron a la gente a tomar su propia vida? No he sabido de alguna disculpa pública pronunciada por la iglesia evangélica conservadora, ni tampoco de algún acto importante de arrepentimiento que hayamos realizado colectivamente para mostrar que hemos hecho una clara ruptura con las muchas acusaciones falsas que hemos formulado contra los gays y lesbianas durante tanto tiempo en nuestra historia reciente.

Hemos tomado medidas a medias para hacer frente a esta situación, diciéndonos a nosotros mismos que estamos bien porque hemos abrazado lo que se supone que es lo más amable y lo más gentil del evangelismo. Por ejemplo, me he dado cuenta en estos días que algunos cristianos heterosexuales se harán cargo de destacar que todos nosotros, ya sea heterosexual u homosexual, somos pecadores que necesitamos escuchar el mensaje del evangelio. Pueden incluso ir tan lejos como para explicar que a veces escuchar la verdad acerca de nuestro pecado puede ser doloroso, pero la intención es ser amorosos y que no debería ser tomado como odio contra los homosexuales, pero como una forma de hablar la verdad en amor. Sin embargo, cuando estos cristianos dicen que están “hablando la verdad en amor,” ¿qué es lo que entienden que es la verdad sobre la homosexualidad? Porque si ese entendimiento no es exacto, entonces lo que uno tiene que decir difícilmente podría calificarse como amor, no importa que tan amoroso sea el tono que se use para hablarlo.

Cuando se trata de ejercer el amor cristiano, fácilmente nos convencemos a nosotros mismos de que ser amoroso tiene que ver con nuestras buenas intenciones y de querer lo mejor para la otra persona de acuerdo a lo que creemos que deberían ser en lo espiritual. Lo que no siempre nos ocupamos de examinar es el contenido de lo que estamos diciendo, si se trata de hechos, si es preciso, o si es que tiene algún sentido en absoluto para la vida de la otra persona.

Lo que no siempre nos ocupamos de examinar es el contenido de lo que estamos diciendo, si se trata de hechos, si es preciso, o si es que tiene algún sentido en absoluto para la vida de la otra persona.

He oído a algunos cristianos heterosexuales decir en un tono muy simpático: “Tú sabes, todos somos pecadores, y la homosexualidad es simplemente otro pecado.” Y luego añaden: “como el asesinato.” Ahora, ¿cómo amar a una persona del mismo sexo se puede incluso comparar con tomar la vida de otra persona? O escucharía a la gente decir que ven el tema del matrimonio entre personas del mismo sexo al igual que lo harían con cualquier pecado sexual, como el adulterio o la fornicación. Y sin embargo, ¿cómo son estas comparaciones válidas si se considera que el matrimonio homosexual es la formación de una relación comprometida, mientras que el adulterio es una traición a ese compromiso? La fornicación es sexo fuera del matrimonio, mientras que el matrimonio del mismo sexo permite el sexo dentro del matrimonio.

Muchos cristianos heterosexuales han llegado a comprender que ser gay se refiere a tener atracciones hacia el mismo sexo y no necesariamente significa que uno es sexualmente activo. Pero entonces los escucho sostener que la atracción sexual entre personas del mismo sexo como una tentación contra la cual hay que seguir luchando. Todos los cristianos luchan con la tentación, dicen. Y para aquellos que tienen atracción hacia el mismo sexo, lo que estamos pidiéndoles hacer no es diferente de lo que se le requiere a cualquier cristiano en sus luchas diarias contra el pecado.

Pero aquí está mi problema. Una lucha contra la tentación implica que una batalla se debe luchar para volver las cosas a un estado de normalidad. Insistir en que la atracción hacia las personas del mismo sexo en sí misma debe ser vista como una tentación contra la cual luchar continuamente plantea la cuestión de ¿qué es lo que cristianos homosexuales deberían estar luchando para lograr? ¿Cómo sería la victoria en caso de que ellos tengan éxito?

¿Deberían ellos deshacerse de todo sentimiento sexual en lo absoluto, sólo para reemplazarlo con nada, para existir en un vacío emocional? Cristianos heterosexuales no creen que eso es lo que están tratando de decir, pero en realidad esa es la única conclusión a la que muchos cristianos homosexuales prácticamente pueden llegar. He visto personas que se entregan al trabajo, en diversas adicciones, y en la desesperación y conductas destructivas porque sentían que a ellos no les es permitido sentir y existir como seres sexuales. Se les está pidiendo que hagan algo humanamente imposible.

¿O estamos diciendo que su lucha les debería llevar a convertirse en heterosexuales? Esto es sólo otro camino de regreso a la terapia ex-gay. Sin embargo, nuestro experimento de casi cuatro décadas con los ministerios ex-gay debería habernos mostrado lo equivocados que estábamos sobre la capacidad de las personas para cambiar su orientación sexual. Imagine por un momento qué pasaría si hubiera un experimento financiado por el gobierno que se ejecutó durante casi cuatro décadas. Este experimento utilizó un tamaño de muestra de participantes que llegaron a los miles, tal vez incluso decenas de miles, de los cuales todos estaban muy motivados y tenían todas las ganas de ver que el experimento fuera exitoso. Sin embargo, al final, los expertos estimaron que la tasa de fracaso era alrededor del 99,9%. Supongamos ahora que algunos funcionarios del gobierno seguían insistiendo en continuar con el programa porque pensaban que los participantes no habían estado tratando lo suficientemente duro para tener éxito. ¿No habría la mayor protesta pública sobre la ceguera y la estupidez y el despilfarro de dinero de los contribuyentes, con memes enviados por todas partes y las redes sociales a punto de explotar?

Los cristianos evangélicos necesitamos darnos cuenta de que nuestro experimento fallido de convertir personas homosexuales en heterosexuales debió resultar en un importante cambio de paradigma en nuestro pensamiento. Esto significa admitir que nos hemos equivocado en tantas cosas. Significa arrepentirse. Y arrepentimiento significa cambiar nuestros caminos y nuestro pensamiento. Significa hacer una clara ruptura con las viejas tendencias de pensamiento y comenzar desde un sitio nuevo.

Yo sugeriría que el lugar más útil para la iglesia conservadora para comenzar de nuevo es pensando en la homosexualidad como una simple orientación sexual. Debido a que la orientación sexual es algo que se aplica a todas las personas. Yo tengo una orientación sexual; tú tienes una orientación sexual. Nos diferenciamos en nuestras respectivas orientaciones, pero lo que tenemos en común es nuestra sexualidad humana. Aquellos de nosotros que somos lado B podemos creer que la existencia de la orientación sexual cuya atracción es hacia las personas del mismo sexo es un resultado de la caída, mientras que los que están en el lado A puede creer que Dios creó a las personas para ser gay. Pero cualquiera que sea la perspectiva en la que te mantienes, debemos ser capaces de llegar a un acuerdo de que, aparte de las diferencias de orientación, tanto gays como heterosexuales experimentamos la sexualidad de la misma manera. Por eso, la mejor analogía que puedes utilizar para entender la homosexualidad no es el adulterio, ni la fornicación, ni alguna lucha o tentación. La mejor analogía, lo más útil que puedes utilizar para entender la homosexualidad es la heterosexualidad.

La mejor analogía, lo más útil que puedes utilizar para entender la homosexualidad es la heterosexualidad.

He oído muchas historias de mis amigos homosexuales acerca de lo que representó para ellos salir del clóset por primera vez con sus amigos o miembros de la familia. A menudo, la primera pregunta formulada es: “¿Cómo sabes que eres gay?” Interesante, porque yo no creo que nadie jamás me haya preguntado: “¿Cómo sabes tú que eres heterosexual? ” Apostaría que a la mayoría de los heterosexuales nunca les han hecho esa pregunta.

¿Cómo sé que soy heterosexual? Es porque siento una atracción hacia los hombres -no todos los hombres, pero sí determinados hombres- y es algo que nunca siento hacia las mujeres. Se le puede llamar atracción, aprecio, fascinación. No es sólo un buen sentimiento hacia esa otra persona, pero algo que me hace pensar en esa persona y me hace sentir bien. Primero lo noté en la escuela primaria. Tenía alrededor de 10 años de edad, y me fijé en un muchacho que era parte de nuestro carpool de nuestro vecindario. Él y su familia se acababan de mudar a la casa de al lado y a veces mi hermano mayor iba a su casa para jugar baloncesto. Ahora, yo no era una de esas chicas que veían a un niño como algo fantásticamente emocional. Me sentí amenazada por ello. No tenía ni idea de dónde estos sentimientos ridículos venían, y también me parecía confuso que un chico tuviera esa clase de efecto en mí cuando en realidad no lo conocía tan bien. De hecho, no había nada que él o yo hubiéramos hecho, tan pronto como puedo decir, para hacer que esto sucediera.

A medida que pasaban los años y que llegué a mi adolescencia, repetí el mismo patrón a través de varias otras atracciones hacia muchachos con los que tomaba clases en la escuela secundaria, chicos jóvenes que conocí en grupos de comunidad cristiana. Yo sabía cómo ejercer el autocontrol, pero también empecé a entender que los sentimientos sexuales no son algo que pueden ser ignorados o apagados. Era algo que necesitaba entender sobre mí misma, y me di cuenta de que mis amigos atravesaban el mismo proceso también.

Así que ¿elegí yo ser heterosexual? ¿Les suena como si hubiera yo hecho una elección cuando tenía 10 años? ¿Estoy exhibiendo mi vida sexual delante de ustedes al estar hablando de esto? Pero ahora ven, no he hablado de sexo, no he mencionado nada sobre tener sexo. Estoy hablando de mis sentimientos de atracción hacia el sexo opuesto y cómo por primera vez supe de ellos. Todo lo que he hablado fue mi orientación sexual.

Las personas que tratan de explicar su orientación sexual van a contar historias similares a la mía, y miles de estas historias ya han sido dichas. Pero como persona heterosexual algunas veces no reconoces que, si tú fueras a contar tu historia de tu primer amor hacia el sexo opuesto, no va a sonar bastante diferente de la historia de alguien que explica cómo ellos supieron por primera vez que eran gays o lesbiana. Este reconocimiento es el punto de partida no sólo para la conversación, pero para relacionarse, para comprender hasta qué punto nuestras experiencias son paralelas.

La mejor definición que he encontrado de lo que significa ser gay o lesbiana está en el libro de R. Holben Lo que los cristianos piensan acerca de la homosexualidad . Él escribe:

Lo más importante para referirse a los gays, lesbianas o persona homosexual… es que voy a hablar de [alguien] en quien no sólo los impulsos sexuales, sino también los impulsos emocionales y psicológicos más profundos que fuerzan a la auto-revelación, la intimidad y la conexión, la unión, la cercanía y el compromiso- todo lo que llamamos amor romántico/erótico-encuentran su cumplimiento interno, espontáneo no en el sexo opuesto, pero en el mismo sexo.

Esta es una definición con la que los heterosexuales también nos podemos identificar.

La mayoría de los cristianos conservadores heterosexuales que conozco ven a los cristianos homosexuales cuya perspectiva es lado B como ciudadanos de segunda clase y los cristianos homosexuales cuya perspectiva es lado A como no cristianos. Pero entender a los cristianos homosexuales a la luz de las palabras de Holben nos debe llevar a estimar a los que están en la perspectiva lado B como quienes viven con una ética sexual que supera con creces lo que esperamos de nosotros mismos, así como a reconocer que los que están en la perspectiva lado A tienen deseos y objetivos para sus vidas que son los mismos a las nuestros.

 

La Biblia vs. La Biblia

He dedicado todo este tiempo explicando cómo creo que los cristianos evangélicos heterosexuales deberíamos ver la homosexualidad, y sin embargo, sabemos perfectamente bien por qué la mayoría de ellos responderían a mi propuesta con algo que puede ir desde la renuencia hasta con un rechazo frontal. Esta razón se puede resumir en dos palabras: La Biblia.

La Biblia parece dar una presentación diferente sobre las personas que buscan o se involucran en relaciones sexuales con personas del mismo sexo. Está la historia de los hombres movidos en lujuria de Sodoma. Están las abominaciones de Levítico. Existen las condenas de Pablo en Romanos 1, 1 Corintios 6, y 1 Timoteo 1. Aquellos de ustedes que han estudiado estos pasajes con profundidad saben que, en estos dos últimos pasajes, el término griego fuertemente debatido de arsenokoitai aparece con muchos de los pecados fuertes: la fornicación, la idolatría, el adulterio y el asesinato. Así que, a pesar de que vivimos en una época cuando mucha exposición a las historias y perspectivas de personas homosexuales debería hacernos pensar dos veces, muchos cristianos heterosexuales todavía compararán automáticamente las relaciones homosexuales con estos pecados fuertes porque la Biblia parece hacerlo. Cuando tú tienes la Palabra inspirada, infalible, y la autoridad de la Palabra de Dios por un lado en contra de la experiencia subjetiva de personas falibles por el otro, es obvio con cuál tú te quedarías. Tú te quedas con la Biblia.

Estoy tratando de no ser desdeñosa de esa elección, como si “quedarte con la Biblia” siempre se realiza sin sentido y con una ortodoxia ciega. Para todos los cristianos que creen en la Biblia, ya sea homosexual o heterosexual, sabemos que es mucho más profundo que eso. La palabra de Dios está estrechamente entrelazada con nuestra propia espiritualidad. A medida que crecemos y maduramos como cristianos, nuestra comprensión de la Biblia, combinado con años de aprender a caminar con Cristo por la fe, nos enseña reflexivamente e instintivamente a interpretar las cosas que vemos y la experiencia en el mundo a través del lente de un entendimiento bíblico.

Hay miles de ejemplos de cómo usamos la Biblia para tener ánimo y tener una perspectiva espiritual. Las Escrituras son como lentes que colocamos en frente de nuestros ojos miopes para que por la fe podemos ver las verdades de Dios con más claridad. Por ejemplo, cuando siento que la violencia en el mundo está aumentando fuera de control, tomo mi Biblia y leo: “¡El Señor es el Rey! ¡Regocíjese la tierra!” (Sal. 97:1). No se siente como si Dios estuviera reinando, pero debe ser cierto porque la Biblia lo dice, y entonces tengo que ajustar mi perspectiva en consecuencia. Cuando veo a personas siendo víctimas de aquellos que tienen poder, leo: “El Señor es el que hace justicia y derecho a todos los que padecen violencia” (Sal. 103:6). No parece como si Dios se preocupa por los oprimidos, pero confío en que lo hace, porque la Biblia lo dice.

Y entonces, ¿qué ocurre? Tú lees algo en la Biblia que tiene que ver con las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo y tú concluyes que esto debe ser la verdad acerca de la homosexualidad, incluso si las personas homosexuales están diciendo lo contrario. Nada es más natural para el cristiano evangélico que interpretar la experiencia humana a través del lente de la Escritura.

Nada es más natural para el cristiano evangélico que interpretar la experiencia humana a través del lente de la Escritura.

Hay ejemplos en la historia de la iglesia cuando nos dimos cuenta que la dirección de nuestra interpretación necesitaba ser invertida, donde la experiencia humana y la observación nos informaban y aclaraban nuestra interpretación de la Escritura. El caso más famoso fue cuando la defensa de Galileo de la teoría de Copérnico de que la Tierra giraba alrededor del Sol parecía contradecir pasajes bíblicos que parecían decir que Dios había establecido la tierra como un cuerpo estacionario. Sin embargo, con el tiempo aprendimos a interpretar esos pasajes metafóricamente para dar cabida a una comprensión heliocéntrica del sistema solar. Así que a pesar de que no es la dirección interpretativa que tomamos habitualmente, existe un precedente para el ajuste de nuestra comprensión de la Escritura en lugar de nuestra comprensión de lo que observamos en el mundo.

En este punto, alguien podría objetar: Bueno, una cosa es cuando las observaciones científicas se realizan utilizando un telescopio, pero ¿cómo puede ser esto comprable con tener algunas conversaciones con homosexuales sobre cómo experimentan su orientación sexual? Su experiencia no es un hecho científico objetivo. Es sólo el auto-informe de unos pecadores, y al igual que cualquier pecador, ellos podrían estar motivados por un interés egoísta. Ellos pueden estar siendo tentados en hacer ver que su pecado es mejor de lo que realmente es. O pueden estar influidos por las ideas del mundo de la comunidad homosexual secular. O tal vez sólo se están rebelando en contra de la Palabra de Dios y en realidad no les importa lo que dice. ¿Cómo puedes justificar el poner más peso en el testimonio humano falible en contra del testimonio infalible de la Sagrada Escritura?

Aquí está cómo: Porque cuando tú empiezas a escuchar las historias de las personas homosexuales y desarrollas amistades significativas, el dilema real con el que te enfrentas es mucho peor. El dilema no es el testimonio de las personas homosexuales contra el testimonio de la Escritura. El dilema real es la aplicación de la Escritura contra el testimonio de la Escritura. Aplicación contra testimonio. ¿Qué haces cuando la aplicación del mandato bíblico de amar a la gente te lleva a la conclusión de que la Biblia parece estar colocando a esas personas en una peor luz de lo que merecen? Este es el verdadero dilema. Es realmente la Biblia contra la Biblia.

Tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento enseñan que la forma en que debes amar a tu prójimo es al estar tan preocupados por él o ella como lo estarías por ti mismo. Levítico 19:18 dice: “Ama a tu prójimo como a ti mismo.” En Lucas 6:31 Jesús reitera la misma enseñanza, cuando dice: “Trata a los demás de la misma manera que quieres que te traten.” Al parafrasear estos mandamientos de esta manera, el Espíritu Santo nos está instruyendo a utilizar nuestros propios estándares de cómo nos gustaría ser tratados como un punto de referencia para la forma en que debemos de relacionarnos con los demás.

Para lograr esto hay que ponerse en los zapatos de la otra persona. Hay que imaginarse a uno mismo como una persona que, en esa situación, enfrenta sus desafíos particulares. Puede que tengas que interactuar con esa persona de tal forma que tengas que salir de tu área de confort para darte una idea de lo que son su perspectiva y su situación y sus desafíos. Entonces te preguntas, “¿Cómo me sentiría si fuera ellos? ¿Cómo me gustaría ser entendido? ¿Qué tipo de respuesta necesitaría si estuviera en sus zapatos?” Entonces tienes que regresar a ti mismo y tratar de darle a esa persona lo que necesita en función de lo que has entendido al pasar por ese proceso. Todos estos pasos están implicados al interpretar estos simples mandamientos bíblicos sobre el amor que son tan familiares para todos nosotros y que son bastante centrales en nuestra fe cristiana.

Si los cristianos heterosexuales amaramos a nuestros hermanos y hermanas gays en Cristo así, probablemente no habría ninguna necesidad de una organización como The Gay Christian Network, porque la iglesia regular antigua estaría haciendo su trabajo. Entonces, ¿por qué no nos amamos como se supone que debemos? Incluso he oído que algunos cristianos conservadores hablan de amor de una forma un tanto cínica e incluso con desprecio, como si el amor fuera la consigna sentimental de los que no tienen interés en la verdad objetiva y en la doctrina.

He oído que algunos cristianos conservadores hablan de amor de una forma un tanto cínica e incluso con desprecio, como si el amor fuera la consigna sentimental de los que no tienen interés en la verdad objetiva y en la doctrina.

Tal vez decimos esto porque ya sentimos que la dirección de este camino basado en el amor nos podría llevar a conclusiones acerca de la homosexualidad que nos pondría en desacuerdo con lo que la Biblia parece decir. Para evitar este conflicto, retenemos completamente la medida de empatía hacia nuestros amigos homosexuales, familiares o conocidos, porque no queremos dejarnos atrapar por su perspectiva. Debemos descubrir la homosexualidad como algo que es desviado y desordenado. Si no la estamos viendo de esa manera, es porque las personas homosexuales no nos están diciendo todo, o que ellos no están tratando con las fuerzas suficientes para ver su condición tal como lo que es, o porque su trastorno está tan profundamente arraigado que sólo Dios lo ve, pero sabemos que está ahí. Acumulamos un arsenal de protestas y argumentos para dar rienda suelta a nuestra propia mente cada vez que sentimos que esa peligrosa empatía viene a nosotros. La empatía que nos podría desviar de la verdad.

Pero, ¿es ese el enfoque fiel al mandamiento de Jesús acerca de cómo debemos amarnos unos a otros? Él dijo: “Trata a los demás de la misma manera como quieres que te traten a ti.” Y por lo tanto estás obligados a preguntar: ¿Cómo me sentiría si estuviera tratando de explicar una experiencia profundamente personal a alguien que no comparte esa experiencia, y esa persona descarta lo que yo tenía que decir, ya sea como una mentira, o como un producto del auto-engaño, o como una ilusión, o como una prueba de que yo carezco de fe, todo porque ellos tenían un compromiso previo con un conjunto de creencias teológicas?

Una vez tuve un amigo ateo homosexual, ya fallecido, con quien compartía muchos intereses comunes. Él era muy decente cuando se trataba de hablar sobre religión, sin embargo, yo sabía que, en privado, él consideraba a los cristianos que afirmaban tener una relación con Jesucristo como, esencialmente, alguien que sufre de una psicosis. A veces yo misma me preguntaba sobre eso. Me preguntaba: “Me conoce bastante bien. ¿De verdad cree que soy psicótica? ¿De verdad cree que soy el tipo de persona que se imagina cosas acerca de su relación con una deidad?” Realmente nunca supe a ciencia cierta, pero he aprendido de esa experiencia que cuando alguien ha decidido creer algo acerca de ti,- independientemente de lo que tus interacciones con esas personas deberían decirle acerca de tu verdadero carácter, y es todo porque tienen un compromiso previo con un determinado sistema de creencias- es seguro que es difícil tener una relación significativa con ellos. Muy seguramente no dirías que te sientes amado con el amor de Cristo.

Creo que muchos cristianos heterosexuales saben, en el fondo, cuando ellos están reteniendo la medida completa del amor de Cristo con homosexuales y lesbianas, pero lo hacen por devoción a la palabra de Dios, para proteger la Palabra de ser cuestionada, de que sea interpretada mal, y parece una razón noble y justificable. Lo que se reduce a que ellos tienen miedo de obedecer el mandamiento de Dios de amar plenamente porque temen que puede abrirse la puerta para desacreditar la palabra de Dios.

Ellos tienen miedo de obedecer el mandamiento de Dios de amar plenamente porque temen que puede abrirse la puerta para desacreditar la palabra de Dios.

Había una vez un hombre que se encontró en un dilema similar. De hecho, era mucho peor. Era una situación en la que, si obedecía la orden de Dios, destruiría la promesa de Dios. Dios prometió a Abraham que lo haría una gran nación, y Dios lograría esto al darle un hijo. Isaac era la encarnación de todo lo que Dios había prometido. Reyes y naciones vendrían de él. A través de él, los descendientes de Abraham serían tan numerosos como las estrellas del cielo y como la arena del mar. Todo lo que Abraham había esperado y sufrido en su larga y dolorosa vida valió la pena porque Dios había cumplido su promesa dándole a Isaac.

Entonces, un día, cuando Isaac tenía sólo 12 años de edad, Dios vino a Abraham y le ordenó llevar a su hijo y lo ofreciera en holocausto sobre uno de los montes de Moriá. Y Abraham se enfrentó con la madre de todos los dilemas. Si obedecía la Palabra de Dios, destruiría todas las promesas de Dios a través de Isaac.

En sus años de juventud Abraham podría haber discutido con Dios, hubiera tratado de negociar con Él, o hubiera tratado de tomar un atajo para resolver el dilema. Pero este era el Abraham maduro, y no consideraba ya tales opciones. Tan pronto como recibió la orden de Dios, se levantó temprano a la mañana siguiente, ensilló su asno, recogió un poco de madera, llevó a Isaac, trajo consigo un par de servidores, subió la montaña, colocó a su hijo en el altar, y levantó su cuchillo para sacrificarlo.

Estoy seguro de que recuerdas cómo terminó la historia, pero si no lo recuerdas, mira en la Biblia. Está en el libro de Génesis, capítulo 22.

El punto que nos interesa es la siguiente: ¿Por qué Abraham obedeció de inmediato, de una forma tan decisiva? ¿No le daba miedo destruir el hijo prometido? ¿No estaba angustiado por la aparente contradicción? ¿No era consciente de la catástrofe que su obediencia al mandato de Dios traería?

Seguro que sí lo estaba, pero su actitud fue: No es mi problema. No es mi trabajo resolver cualquier desastre o aparente contracción que resulte de la obediencia a una orden clara de Dios. Eso es problema de Dios. Mi trabajo consiste en obedecer.

Y lo mismo ocurre aquí.

Amar a los homosexuales y lesbianas en la forma que Dios ordena puede dar lugar a problemas en nuestro entendimiento de ciertos pasajes de la Biblia. También puede dar lugar a problemas al vernos cara a cara con nuestros hermanos cristianos, con la preservación de nuestro buen nombre en la iglesia, con seguir empleados en la organización cristiana en la que trabajamos, o con saber qué es lo que está bien y lo que está mal en la vida cristiana en general. Pero si vamos a tener que hacer frente a estos problemas, por lo menos podemos hacerlo con la confianza de saber que estamos obedeciendo un mandamiento claro de Dios.

Una cosa sí sé: Dios no nos manda a amar con el fin de debilitar las Escrituras, o comprometer la verdad, o cegarnos de discernir el pecado, o conducir nuestra fe por un precipicio, o cualesquiera que sean las consecuencias espirituales que puedan ser imaginadas. Incluso si esas consecuencias parecen ineludibles, todavía tenemos que confiar en Él tan plenamente como lo hizo Abraham. Estoy seguro de que Abraham sentía como si estuviera conduciendo su fe por un precipicio. Sin embargo, se metió en el coche, encendió el motor, se puso en marcha, y pisó el acelerador. ¿Qué es la fe, sino obedecer a pesar de tus miedos?

Todo el mundo piensa que el problema con los cristianos evangélicos es que creemos en la Biblia demasiado. Yo no creo eso. Nuestro verdadero problema es que no la creemos lo suficiente.

Todo el mundo piensa que el problema con los cristianos evangélicos es que creemos en la Biblia demasiado. Yo no creo eso. Nuestro verdadero problema es que no la creemos lo suficiente.

El autor Robert Brault dijo: “Hoy he doblado la verdad por ser amable, y no tengo ningún pesar, porque yo estoy mucho más seguro de lo que es ser amable de lo que estoy seguro que es verdadero.”

Nosotros los evangélicos cristianos creemos en la verdad objetiva. Estamos desesperadamente interesados en conocer la verdad, presumiblemente para que podamos obedecerla. Pero tal vez Dios nos está mostrando que hemos hecho un ídolo de perseguir la verdad, y la prueba es que parece que estamos más interesados en tener la razón que en ser obedientes. Es posible que Dios está deliberadamente guardando las respuestas que queremos fuera de nuestro alcance, para que seamos forzados a regresar a las cosas verdaderas que sí sabemos: que el amarnos unos a otros es el segundo más grande mandamiento justo después de amar a Dios, que es el amor el cumplimiento de la ley, y que este es el amor: no que nosotros hayamos amado a Dios, sino que Él nos amó y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados. Amados, si Dios nos ha amado así, debemos también nosotros amarnos unos a otros.

 

Misty Irons es blogger , esposa y madre de tres hijos. Ella ha estado escribiendo sobre la relación entre la iglesia conservadora y comunidad LGBT durante los últimos 15 años. Ella tiene una maestría en Estudios Bíblicos por Seminario Teológico Westminster, California. En 2002, su ensayo “Un caso cristiano conservador para el matrimonio civil entre personas del mismo sexo” provocó gran controversia dentro de su denominación muy conservadora. Después de 18 meses de debate, de discusión y de procesos judiciales en el tribunal eclesiástico, ella y su esposo, el Rev. Lee Irons, se vieron obligados a abandonar la denominación y disolver la iglesia que habían estado sembrando durante 10 años.

Este artículo es una adaptación de la plenaria que ella ofreció en enero de 2016 en The Gay Christian Network Conference. Esta traducción ha sido reproducida aquí con su amable permiso.

 

Texto originalmente publicado en inglés en: http://www.evangelicalsforsocialaction.org/oriented-to-love-sexual-justice/homosexuality-whats-next-for-the-conservative-evangelical-church/

Conferencia de Misty Irons en #GCNconf 2016: http://livestream.com/GCNconf/events/4664542

Don’t Ask, Don’t Tell: No Preguntes, No digas y el silencio como discriminación

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“¿Cómo podemos mantenernos en nuestras creencias de tal forma que sean más fieles al Evangelio de Cristo JESÚS y menos fieles a nuestros propios miedos, prejuicios y agendas humanas?” por Misty Irons

En 1994, el presidente Clinton, de formación demócrata, instituyó la política Don’t Ask, Don’t Tell (DADT) en el ejército estadounidense. Esta política, si bien podía buscar cierto respeto a chicos y chicas gays, lesbianas y bisexuales que servían en el ejército, no era más que la institucionalización de la discriminación hacia esta minoría. En términos generales, esta reglamentación en el ejército prohibía explícitamente al personal discriminar o acosar a miembros o solicitantes homosexuales y bisexuales que permanecieran en el “clóset” (que no hablaran ni fueran evidentes respecto a su orientación sexual), pero a su vez no permitía que miembros o solicitantes homosexuales y bisexuales sirvieran en el ejército si estos eran abiertos respecto a su orientación sexual (Don’t tell: No digas).  Aunado a ello, esta reglamentación prohibía a los superiores del ejército iniciar investigaciones respecto a la orientación sexual de alguno de sus miembros si es que estos no mostraban evidencias de ser homosexuales o bisexuales (Don’t ask: No preguntes).

En el 2010, el actual presidente Obama, de formación también demócrata, después de debates y de un proceso de años, firmó la revocación de dicha política por ser considerada discriminatoria. Fue una celebración que no sólo tocó el ámbito militar, sino que se extendió como un gran logro para la lucha de los derechos de esta minoría. Esta revocación venía a soportar lo que ya por años investigaciones científicas venían confirmando: existen fuertes evidencias que la orientación sexual está determinada por factores biológicos, genéticos y ambientales y no debe ser considerada como desorden psicológico o biológico; cualquier procedimiento o proceso para “curarle”, ocultarle, o negarle, trae por consecuencia altos niveles de frustración, depresión y tendencias autodestructivas en quienes son sometidos. Esta revocación, en simples palabras, abría la puerta a muchos clósets en los que chicos y chicas homosexuales y bisexuales estaban obligados a permanecer para poder servir a su país en el ejército.

En el documental For the Bible tells me so (Porque la Biblia lo dice), uno de los entrevistados comentaba que la política DADT no es exclusiva del ejército, sino que de una manera no oficial pero tácita muchos creyentes gays cristianos son orillados a vivir de esa forma en la iglesia. Es decir, en la mayoría de las iglesias el tema de la orientación sexual sigue siendo tratado con superficialidad y prejuicio y los chicos y chicas creyentes homosexuales y bisexuales son orillados a callar respecto a su orientación sexual, obligándolos a vivir en silencio una travesía que puede llegar a costar la vida. Aún más, en algunas iglesias si eres un cristiano gay, lesbiana o bisexual que esté guardando su vida en integridad física, emocional y espiritual, no podrás estar activamente sirviendo hasta que esa inclinación sea erradicada de tu vida a través de terapias de reparación o conversión o exorcismos, cuidando en todo momento no hablar del tema de manera pública debido al estigma que tanto dentro como fuera de la iglesia existe respecto al tema de la orientación sexual.

Mientras meditaba en estos días en aquella analogía que se presentaba en el documental, pude confirmar con cierto dolor que mi situación actual viene a estar determinada por esa política no escrita en muchas iglesias cristianas. El proceso que comencé a vivir en mi iglesia desde agosto pasado por mi sexualidad ha sido un proceso que, si bien Dios ha mostrado Su mano y Su propósito, no deja de ser doloroso por las implicaciones futuras respecto a mi permanencia y la posibilidad de servir activamente en la iglesia local.

Cuando ese proceso comenzó en agosto, firmemente confiado en que fue el tiempo de Dios para ello, Dios mostró de manera asombrosa Su propósito permitiéndome compartir con mi pastor recursos cristianos que abordan el tema de la homosexualidad desde una perspectiva bíblica revisionista. Aunado a ello, mi pastor, con un interés y amor genuino, se ofreció a caminar la segunda milla conmigo en este proceso. Meses después, en diciembre, mi pastor me pidió que volviéramos a vernos para platicar sobre sus conclusiones respecto a los recursos que le había compartido. Durante esta plática en diciembre, que la sentí apresurada por la forma en que fue planeada, mi pastor confirmó su amor e interés y compartió un texto donde sus conclusiones sostenían su desacuerdo a lo planteado en esos recursos revisionistas, principalmente porque esos recursos carecían de un sustento hermenéutico. Durante la plática, confirmó su interés por seguir aprendiendo y me pidió compartir con él algunos estudios hermenéuticos que soportaran la posición revisionista. Si bien el motivo de esta plática era compartir sus conclusiones, había un motivo adicional. Una persona de la iglesia había leído en mi blog sobre mi sexualidad y esta persona había llamado a mi pastor para comentarle. Debido a que el tema ahora era en cierta forma público, la oportunidad para seguir sirviendo en la iglesia ya no sería posible. Mi pastor mostró su preocupación por mantener a la iglesia segura mientras al mismo tiempo continuábamos este proceso.

La decisión si bien podía ser esperada, fue y sigue siendo dolorosa. Por años los chicos y chicas cristianas que enfrentan el descubrimiento de su sexualidad, viven enfrentando el miedo por ser descubiertos porque esto trae por consecuencia el rechazo, el señalamiento y aún la exclusión, tal como sucedía en el ejército estadounidense bajo la política DADT. Es por eso, que muchos chicos y chicas mantienen en silencio su sexualidad y aún la negación de ella con el único propósito de ser aceptados. ¿Debemos callar para ser aceptados? La respuesta es completamente no. No creo en el silencio basado en el temor cuando vidas piden que clamemos por ellas también, mas creo en los tiempos de Dios para hablar, y también para esperar en silencio.

Entiendo que el proceso para la iglesia es doloroso y podrá ser largo. Para varias iglesias también lo ha sido. Sin embargo, el iniciarle es de mucho más valor que el no iniciarle. El caminarle requerirá mayor fe que el permanecer perplejos e inactivos. El concluirle es nuestra responsabilidad y nos mostrará el tremendo amor y la sublime gracia de nuestro Gran Dios, al cual servimos y a quien pertenecemos.

Porque si en lo individual uno requiere salir del clóset para vencer ese silencio que asfixia, así también las familias, la iglesia, y la sociedad necesitarán enfrentar sus propios clósets y vencer sus propios silencios. Porque el mayor testimonio de nuestra fe en Cristo es que el que se dice con la vida.

IBMers without borders

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IBMers without borders

my experience in the Corporate Service Corps program in Accra, Ghana!

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I feel so blessed to and proud of being an IBMer like never before! In 2014 I was selected to participate in the Corporate Service Corps program and in October 2015 I received my assignment: Accra, Ghana in Africa. After three months of pre-work, my team deployed on Feb 19 2016 for a month assignment. It was a long journey since my application in May 2014 until my team deployment in Feb 2016, but it has been one of the best experiences I have ever had at IBM and in my life, really, one of the best experiences!!!

My team (the CSC Ghana 12 team), a team of twelve experienced and creative IBMers from 8 countries (Belgium, Canada, Czech Republic, India, Korea, Japan, US and Mexico), was the first pilot of the partnership between Peace Corps and IBM. Our projects were dedicated to support the initiative #LetGirlsLearn launched by the first lady of the United States Michele Obama to help women to access education around the world (more than 62 million girls worldwide do not have access to education nowadays).

CSC Ghana 12 team with Gina Tesla, Director, IBM Corporate Citizenship Initiatives (1st from Left) and Angela Kyerematen Jimoh, IBM Ghana GM (4th from Right)

CSC Ghana 12 team with Gina Tesla, Director, IBM Corporate Citizenship Initiatives (1st from Left) and Angela Kyerematen Jimoh, IBM Ghana GM (4th from Right)

We worked with the Ministries of Education & Gender, Children & Social Protection and TECHAiDE (a social enterprise that is using technologies to support education in Ghana and in others West-African countries).

With the Ministries, six members of this amazing team worked to develop a national mentoring framework for women with the objective to connect professional women with girls in elementary schools and high schools to support their development and prevent these girls leave school. This framework is supported by a web-based information management system designed to implement ownership, outreach and impact analysis of empowerment camps, education programs and workshops.

The other six members (where I was) of this great team worked with TECHAiDE to develop its business model that includes financial, marketing and supply chain strategies. Additionally, we supported TECHAiDE in the creation of the prototype of one of their products (ASANKA), as well as the architecture, content strategy and business strategy for this product in order to reach 400 schools in Ghana in September 2016.

The work that would take five months to be completed, we did it in just one month. In total, we were able to create over 15 deliverables.

Members of the IBM-TECHAiDE team following final presentations

Members of the IBM-TECHAiDE team following final presentations

In a school visit talking with junior and senior high school students

In a school visit talking with junior and senior high school students

Additionally, we had a service community day where we collaborated with Ashesi University and Peace Corps to provide mentoring to high school girls students from different regions of Ghana as well as students from Ashesi University. This was one of the best days of my assignment in Ghana where we spent time with these amazing generation of future leaders!

IBM and Peace Corps partner with Ashesi in Let Girls Learn Initiative

IBM and Peace Corps partner with Ashesi in Let Girls Learn Initiative

Mentoring session with high school and university students

Mentoring session with high school and university students

But not everything was about work. We had time to spend together as a team visiting Volta Region and Central region. In weekends, we visited Elmina Castle, Cape Coast Castle, Monkeys Sanctuary, Kamum National Park, and several other tourist areas.

CSC Ghana 12 team climbing Mont Gemi

CSC Ghana 12 team climbing Mont Gemi

 This time in Accra helped to realize that we, as IBMers, can use our skills, knowledge, expertise and capabilities to impact our communities. We, as citizens, have a deep responsibility to help each other to grow. We, as humans, have a purpose far beyond what we can imagine to transform this world and make it a better place to live!

Here is some of the press coverage:

IBM CSC & Peace Corps – My journey in Ghana episode 3: The project

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Disclaimer: Views are my own and don’t reflect the views of my employer, Peace Corps or any other organization or people mentioned in the video.

My journey in Ghana is a series of videos to share my assignment in Ghana as part of the IBM Corporate Service Corp program. In this third video I share about the projects that we are going to support there in Ghana with the Ministry of Gender and TECHAiDE (a social enterprise).

Links for reference:
* TECHAiDE (the social enterprise we are going to support): http://techaide.net/
* IBM Design Thinking: https://design.ibm.com/thinking.html
* IBM Watson services: http://www.ibm.com/smarterplanet/us/e…

 

Sorry for the sound in the video! I am using my smartphone to record it! 😀

Transcript in Spanish

“Hola chicos, soy Jacob y este es el tercer video que estoy compartiendo con ustedes sobre mi asignación a Ghana. Hoy quisiera compartir acerca de los proyectos que vamos a desarrollar.

Como mencioné en el primer video, somos 12 IBMistas que vamos a trabajar con el Ministerio de Género y una compañía social ahí en Ghana. Seis IBMistas van a trabajar con el Ministerio de Género, y los otros seis trabajarán con esta compañía social. Yo estoy en el segundo equipo, y nosotros vamos a ayudar a esta organización con dos áreas:

  1. Desarrollar su plan de negocios que necesitará cubrir indicadores claves de desempeño, marketing, finanzas, involucramiento de partes interesadas y cadena de suministro.
  2. Ayudar y  mejorar el desarrollo de uno de los productos que esta compañía tiene para proveer material de aprendizaje a diferentes comunidades en Ghana.

Nosotros planeamos usar el enfoque de IBM Design Thinking, prácticas de Agile, y evaluar los servicios de IBM Watson para soportar estos dos proyectos. Abajo puedes encontrar más información sobre esta compañía social, y adicionalmente información sobre IBM Design Thinking y los servicios de IBM Watson.

Esto es todo por hoy. Gracias por ver este video :)”

IBM CSC & Peace Corps – My journey in Ghana episode 2: Ghana VISA, immunization and vaccination

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Disclaimer: Views are my own and don’t reflect the views of my employer, Peace Corps or any other organization or people mentioned in the video.

My journey in Ghana is a series of videos to share my assignment in Ghana as part of the IBM Corporate Service Corp program. In this second video I share general information about Ghana VISA, immunization and vaccination.

 

Transcript in Spanish

“Hola chicos, soy Jacob y este es mi segundo video sobre mi asignación a Ghana. Hoy voy a compartir acerca del proceso que tuve que seguir para obtener mi VISA.

Aquí en México y varios países de Latinoamérica no tenemos una embajada de Ghana. Esa es la razón por cual necesite usar los servicios del consulado de Ghana en Houston para obtener mi VISA. También, tenemos un consulado en Nueva York y también la embajada de Ghana en Washington, DC. Puedes usar estos dos consulados o la embajada para obtener tu VISA.

Mi recomendación es revisar toda la información que comparto en estos enlaces o la información sobre este proceso que necesitarás seguir.

Lo segundo que quisiera compartir es sobre inmunización y vacunas. Voy a compartir un enlace aquí con todo lo referente a inmunización y vacunas antes de que viajes a Ghana. Mi recomendación es si vas a viajar a Ghana o algún otro país, favor revisa este enlace y vas a poder tener toda la información relacionado a inmunización y vacunas.

Es todo lo que tengo por compartir hoy. Gracias por ver este video.”

 

Embassy of Ghana in Washington, DC: http://www.ghanaembassy.org/index.php?page=visas

Consulate of Ghana in Houston, TX.: http://ghanavisahouston.com/c/4/business-visa

 

Immunization & vaccinations information for Ghana: http://wwwnc.cdc.gov/travel/destinations/traveler/none/ghana

In Mexico, you can contact clinicadelviajero.com.mx for any information about immunization and vaccionation.

 

IBM CSC & Peace Corps – My journey in Ghana episode 1: The pilot

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Disclaimer: Views are my own and don’t reflect the views of my employer, Peace Corps or any other organization or people mentioned in the video.

My journey in Ghana is a series of videos to share my assignment in Ghana as part of the IBM Corporate Service Corp program. In this first video I share general information about this assignment and the partnership that IBM is doing with Peace Corps (an organization from the US). We are going to support the initiative #LetGirlsLearn, launched by Michelle Obama last year. Here you have the information:

 

Transcript in Spanish:

“Hola a todos, soy Jacob y este es el primer video que comparto con usted acerca de mi asignación en Ghana como parte del programa IBM Corporate Service Corp. Este programa, IBM Corporate Service Corp, es un programa en IBM (la compañía donde trabajo) que tiene el propósito de desarrollar diferentes proyectos en diferentes países con la intención de soportar, desarrollar y mejorar las condiciones en esos países. IBM, cada año, seleccionada IBMistas de diferentes países y mi equipo, Ghana 12, tiene personas de Japón, Corea, Bélgica, República Checa, Francia, Canada, Estados Unidos y México, yo soy de México.

Nosotros vamos a apoyar diferentes proyectos en Ghana, África. Vamos a estar ubicados en Accra, la capital de Ghana. La parte interesante, o la parte padre de este equipo es que nosotros somos el piloto de una relación que IBM ha iniciado con Peace Corps. Peace Corps es una organización del gobierno de Estados Unidos, y nosotros vamos a apoyar una iniciativa que la primera dama de los Estados Unidos, Michelle Obama, inició el año pasado para apoyar educación para mujeres. El nombre de esta iniciativa es Dejar que las mujeres aprendan (#LetGirlsLearn). Nosotros vamos a trabajar con dos organizaciones en Ghana para apoyar esta iniciativa con el propósito de proveer educación para mujeres.

Las dos organizaciones que vamos a soportar es el Ministerio de Género en asociación con el Ministerio de Educación, ahí en Ghana, y también vamos a trabjar con una orgazación social o empresa social que está usando tecnologías para proveer educación en diferentes comunidades en Ghana y también en otros países ahí en África.

Estamos muy emocionados. También algo que quiero compartir con ustedes es que recibí mi VISA la semana pasada. Fue un proceso interesante para obtener esta VISA aquí en México. Estamos listos para ir. Mi equipo está muy emocionado. También yo estoy muy emocionado por tener esta oportunidad.

Y la razón de compartir estos videos con ustedes es para compartir mi viaje, para compartir qué cosas estamos haciendo en Ghana, qué clase de actividades de preparación necesitamos tener antes de viajar a Ghana. Y también me gustaría pedirles que oraran por mí. Sé que va a ser un tiempo interesante para mí porque la cultura es diferente, la situación y las condiciones que vamos a tener en Ghana van a ser diferentes a las de nuestros países. Necesito mucha ayuda de Dios para poder desarrollar esta clase de proyectos y estar ahí por un mes en Ghana.

También estoy planeando compartir con ustedes diferentes videos una vez que esté en Ghana, y también antes de viajar a Ghana planeó compartir acerca de las actividades de preparación que necesito completar para poder estar listo para viajar a Ghana. También, comparte tus comentarios aquí. Si tienes alguna pregunta sobre Peace Corps, IBM Corporate Service Corp, sobre las cosas que estamos haciendo para estar listos para este viaje. Por favor házmelo saber, y estaré compartiendo toda la información que tengo. También estoy planeando compartir acerca de la cultura, las cosas que vamos estar haciendo en Ghana.

Bueno chicos, muchas gracias por ver este video. Nos vemos pronto.”

 

Additional information:
IBM CSC program: http://www.ibm.com/ibm/responsibility…
IBM CSC and PeaceCorps partnership: http://www.peacecorps.gov/media/forpr…
Michelle Obama’s video: http://fortune.com/tag/let-girls-learn/
#LetGirlsLearn official announcement the White House site: https://www.whitehouse.gov/the-press-…

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mi sexualidad no me define

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Texto originalmente publicado el 31 de marzo de 2015

“¿Cuándo una sociedad gozará de plenitud de derechos para todos sus miembros? ¿Cuándo podremos alzar la bandera de la inclusión y el respeto a toda característica que define una identidad sana? ¿Cuándo leeremos esas luchas y batallas y guerras por la búsqueda derechos como una narración histórica que añade gozo por sabernos respetados todos?”

La lucha por la búsqueda de derechos se vuelve una batalla, incluso una guerra, que puede extenderse por generaciones. Estas batallas, estas guerras, luchan por el establecimiento de principios que permitan que todas las personas que se desarrollan en una sociedad puedan crecer en ambientes sanamente construidos y mantenidos con un fuerte reconocimiento y respeto a las diferencias de cada persona, diferencias que siendo intrínsecas obedecen a cuestiones de un diseño y propósito Superior para nada malo sino que ayudan a la construcción de una identidad tanto individual como de grupo.

La búsqueda de la definición y el establecimiento de derechos para grupos específicos se extiende por generaciones debido a que aspectos tanto culturales, sociales, políticos y religiosos llegan a influenciar de manera muy fuerte toda esa construcción de derechos, influencia que puede convertirse en un motor o en un freno para esa búsqueda. Hay derechos cuyo establecimiento es mucho más inmediato por la obviedad de determinas características de las que gozan las mayorías, sin embargo hay derechos que son negados por siglos a través de la falta definición de ellos o porque aun ciertas características de ciertos grupos vulnerables son penalizadas porque no encuadran en lo cultural, lo social, lo político o lo religioso, considerando como hecho que esas características vienen determinadas como parte de ese diseño y propósito Superior.

Algunas luchas ya ganadas se vuelven una narración histórica en nuestros centros educativos o como parte de la conciencia social que se alimenta por la narración generacional. Para algunas personas esas narraciones se vuelven un mero ejercicio para recordar que lo que hoy gozamos es el resultado de un esfuerzo de nuestros antepasados; tal es el caso de los derechos de las mujeres, la abolición de la esclavitud, los derechos para gente de color, los derechos para discapacitados, los derechos indígenas, o los derechos de inmigrantes, todos ellos aun con asignaturas pendientes. Para otras personas esas narraciones son más que un ejercicio mental, se vuelven una inspiración para creer que toda lucha, en cuyos fundamentos hay principios muy honestos, llega a transformar una sociedad entera y construye sociedades mucho más sanas para nosotros, para nuestros hijos y las generaciones que han de vivir.

Al descubrir esas narraciones, pocos, muy pocos de nosotros, consideran en su niñez, aun en su adolescencia, que un llamado social está a la puerta de nuestra vida para emprender esa búsqueda de derechos, ya sea porque esos derechos aúnan una mejor vida para nosotros mismos o porque un ser querido, el cual pudo haber ya sido asesinado por la negación de derechos, se vería soportado. Esta última razón explica porqué en la búsqueda derechos para las mujeres, hubo hombres detrás luchando también, porqué en la búsqueda de la abolición de la esclavitud, hubo hombres y mujeres libres que iniciaron y continuaron esas luchas, porqué en la lucha por los derechos de discapacitados, hubo hombres sin ninguna limitación que emprendieron un esfuerzo loable. Porque sea una razón o la otra, la búsqueda de derechos por beneficio personal o la búsqueda derechos para un ser querido, en ambos casos había una firme convicción de que una mejor sociedad era posible.

En mi caso específico esa búsqueda derechos estaba en mi mente desde la niñez pero esa búsqueda era encaminada hacia los derechos de grupos vulnerables de los cuales mi inocencia descubría que le rodeaban. Mujeres ultrajadas, expatriados por movimientos armados en Europa del este, niños abandonados, las difíciles historias de las personas en los países en África. Mi infancia era despertada continuamente por saber que allá afuera, más allá de mis límites, había gente con nombre que moría por las injusticias que un mundo caído propicia. Esa búsqueda era, a pesar de que existía, un simple ideal que se alimentaba de sueños infantiles basados en el sueño de un mundo mucho más justos y digno.

Al pasar de los años mi vida fue confrontada por una realidad que no sólo estaba más allá de mis límites, sino que era una realidad que yo vivía, y vivía con profundo dolor: mi sexualidad. Justo en esa confrontación en mi adolescencia, justo en ese tiempo de muchos cambios, también mi vida fue consolada al ser rendida a mi Gran Rey. Hoy puedo entender que no era una coincidencia de la confrontación y el consuelo, sino era un propósito muy planeado por Aquel que me había encontrado y amado.

El descubrimiento de mi sexualidad trajo consigo años enteros de muchas luchas internas, luchas que fueron acompañadas día a día por la presencia de Aquel que todo lo llena en todo. En ese proceso descubrí algo que impactaría mi vida por completo: mi identidad no era definida por lo que yo era o podía llegar a ser, sino que mi identidad estaba completamente determinada por JESÚS. En ese proceso de rendición diaria, JESÚS me llevó a un tiempo de profunda paz donde mi fe, el diseño y el propósito en mí habían encontrado la reconciliación. Ese diseño no era, como yo lo había creído antes, un asunto contrario a mi fe, sino era un diseño encaminado a un propósito que, sin conocerlo en ese momento de reconciliación, tenía la certeza de que existía.

Nuevamente descubrí algo mucho más sublime que no podía estar sujeto a la coincidencia. En esos tiempos de reconciliación interna, algunos congresos y gobiernos alrededor del mundo comenzaron a prestar atención a una lucha por la búsqueda de derechos que había costado vidas de adolescentes, jóvenes y adultos. Era una lucha que, iniciada muchas décadas atrás por hombres y mujeres estigmatizados por la sociedad durante siglos, veía a la puerta la oportunidad de una discusión seria y con fuertes posibilidades de que su fin encontrara cabida. Poco a poco, y con burlas de algunos, con desdén de otros, con miedo de muchos, los derechos de esa minoría arribaron a una sociedad que seguía sin entenderles del todo pero que sabía que estaban ahí para un propósito.

Mi juventud veía con poco interés lo que pasaba en aquellas sociedades. Mi juventud se mantenía aún muy ocupada en entenderse a sí misma y entender los planes que JESÚS traía consigo. Sin embargo, al pasar de los años, esas discusiones, esas luchas, esos tiempos llegaron a la puerta de mi país sin darme cuenta del todo. La búsqueda de derechos que traía consigo una inclusión de mi vida a esta sociedad había arribado a la capital del país. Después, poco después, esa búsqueda de derechos tomaría fuerza en aquella potencia mundial donde muchas iglesias cristianas serían confrontadas. Mi expectación era mayor porque si bien la búsqueda derechos era entendida por mí como un aspecto distante del cristianismo, ahí entendí que la reconciliación que había sido dada entre mi fe y mi sexualidad en lo individual, necesitaba también ser llevada a la iglesia, aunque esto doliera demasiado.

Y fue ahí cuando descubrí que alzar la voz con respeto, amor y con fuerte determinación era necesario. Que vidas aun en la iglesia eran y siguen siendo perdidas por la falta de esa reconciliación. Que había y hay jóvenes, y adolescentes y adultos que buscaban y buscan respuestas a un aspecto de un diseño Superior en sus vidas que no había siquiera sido considerado como tal. Porque cuando hablamos de la búsqueda de derechos es necesario siempre tener presente que hay vidas que se pierden de muchas personas con nombre que pueden ser tan cercanas como un ser querido.

#Lovewins – el amor gana

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una alegría por compartir

Hay una alegría especial en mí desde el viernes antepasado (12 de junio). Este viernes 26 de junio la hay también. Han sido días que pasarán a la historia, el 12 en la mexicana y el 26 en la historia estadounidense, uniéndose así a la historia de otros 16 países que ya habían reservado en sus calendarios victorias para el derecho de una minoría, minoría en la que descubrí pertenecía desde mis 12 años.

Ser parte de una minoría te marca para siempre. Te marca porque te recuerda que eres diferente en un mundo donde los derechos de las mayorías son obviedad. Si eres negro, si eres mujer, si eres discapacitado, si eres indígena, si eres gay, si eres verdaderamente cristiano, seguro sabrás qué representa vivir en una sociedad mayoritariamente blanca, dominantemente controlada por hombres, complicadamente creada para personas sin limitaciones físicas, clasistamente definida por una historia imperialista, sexualmente estereotipada y estigmatizada, culturalmente manipulada por creencias humanas alejadas del corazón de Dios.

Y no es que ellos, las mayorías, sean los malos, pero sí los que en mucho cuentan con libertades que difícilmente de manera voluntaria desearían compartir con las minorías, hasta que éstas, las minorías, se arriesgan a perder hasta la vida misma para conquistarles y hacer notar que existimos, y existimos tan cercanamente. Como humanos, como amigos, como hermanos, como hijos, como padres, como vecinos, como compañeros de trabajo y escuela, como miembros de la iglesia, como personas merecedoras de una dignidad igualmente (no mayor, no menor) a la de las mayorías.

No se trata de homogenizar a los individuos para eliminar las diferencias, sino de reconocer en derechos la diversidad que a nuestro alrededor existe, diversidad entendida como natural y definida por un diseño Superior que en muchas ocasiones nos limitamos y negamos a reconocer.

Es por eso que las victorias alcanzadas para el reconocimiento de derechos se vuelven una celebración que se anida en la historia y, desde ese nido, incuba luchas interminables para continuar transformándonos para llegar a ser sociedades más incluyentes, más humanas, más cercanas. Esas victorias, como las del viernes 12 y del viernes 26, saben tan dulces como la libertad misma, porque son victorias que nos reconocen, nos acercan, nos aceptan, nos incluyen a la mesa de los derechos de todos.

 ***

una lucha que aún no termina

La alegría que en mí hay desde el viernes 12 pudo haber sido menguada por los comentarios y actitudes de personas a las que estimo mucho. Familiares, amigos, hermanos en la fe, líderes que han ayudado y que han sido usados por Dios de una u otra manera para formar a la persona que ahora soy. Si bien la alegría en mí está, no deja de haber también una cierta tristeza y un dolor por saber que esas personas, a las que tanto respeto y amo, ven en este reconocimiento de derechos una negación de la Palabra de Dios, una negación de Dios. Y es aquí donde quiero profundizar, porque si bien el reconocimiento de derechos no trae por consecuencia directa el fin de la discriminación hacia las minorías que se ven soportadas por esos derechos, este reconocimiento sí abre puertas donde marcos de respeto e inclusión son establecidos.

No quisiera abundar en cómo los esclavos lo fueron por muchos siglos y la abolición de la esclavitud causó hasta movimientos armados donde la Palabra de Dios, el Nombre de Dios mismo era usado para justificar la esclavitud. Tampoco quisiera adentrarme en platicar como las personas negras y los indígenas eran catalogados como ciudadanos de segunda clase y en algunas ocasiones comparados con animales, todo ello también justificado en aspectos religiosos que impedían aún el matrimonio interracial. Y ni siquiera podré explicar cómo las mujeres no podían siquiera tomar una tribuna para expresar su opinión, ni estar al frente de una iglesia predicando, ni participar de la vida democrática del país, porque ellas también eran consideradas inferiores, también justificando en aspectos “bíblicos” esa inferioridad. Y no es que la Biblia, la Palabra de Dios, Dios mismo sea retrógrada, tirano, injusto, opresor, sino que nuestra humanidad ha sido siempre tan limitada para entender el corazón de Dios por nuestras propias fuerzas.

Pero sí quisiera invitarte a entrar conmigo a este clóset, donde por años muchos chicos como yo permanecemos en silencio. Cuando uno se sabe parte de una minoría, uno es golpeado profundamente. En el caso de mi sexualidad, el saberme diferente trajo consigo una revolución, literalmente una revolución en mi interior desde los 12 años. Golpeó ideas, sacudió sueños, confrontó miedos. Por meses y años, uno camina en un valle de sombra y de muerte, y en muchos casos, los caminamos solos porque ni nosotros ni nuestros seres cercanos estamos preparados verdaderamente para entender esta situación. Son caminos de sombras donde el primer miedo a vencer es la homofobia interna, la homofobia a uno mismo, vencer ese odio a uno mismo auspiciado por sabernos diferentes. Son caminos de muerte porque para muchos chicos y chicas la única salida que logran vislumbrar es, lamentablemente, la muerte misma. Es por eso que el reconocimiento de derechos trae alegría, porque abren una puerta de luz en medio de esos caminos oscuros.

En ese clóset de muerte, como algunas personas lo han definido acertadamente, uno vive enfrentando no sólo el miedo y los prejuicios propios, sino también los miedos y prejuicios sociales que nos rodean. Donde uno es obligado a permanecer callado para ser aceptado. Donde uno tiene que callar cuando escucha comentarios que duelen hasta lo más profundo de nosotros. Porque ser parte de esta minoría es razón para que uno sea considerado como pervertido por querer compartir su vida con la persona que ama, como alguien que genera asco en las personas por ir en contra de lo que en sus mentes se ha definido como “normal”, como egoístas y perversos por anhelar ser padre como también ellos lo han anhelado, como enemigos de Dios por creer que es un asunto de elección el ser parte de esta minoría.

Pero cuando uno sale de ese clóset, nuestra vida cambia para bien y para mal. Para bien porque nuestras relaciones se hacen más honestas y cercanas con aquellos que nos ven como iguales. Para bien porque uno vence el miedo de sentirse observado y señalado. Para bien porque uno puede celebrar abiertamente la alegría que dejan días como los viernes pasados. Para bien porque uno es visto como realmente es. Pero también el dejar ese clóset de muerte cambia nuestra vida para mal. Para mal porque somos señalados, ridiculizados y, en algunos casos, sujetos de crímenes de odio. Para mal porque corremos el riesgo de ser rechazados por nuestras familias. Para mal porque nuestra iglesia condicionará nuestra permanencia en la medida que coincidamos con su entendimiento de Dios y Su Palabra y aceptemos ser exorcizados o adentrados en el infructuoso camino de los ministerios “reparativos”. Para mal porque somos vistos como un ejemplo terrible y los causantes directos de porqué el pecado abunda y de cómo el mundo llama a lo malo bueno. Y es ahí donde uno, ya dando pasos de valentía para dejar ese clóset de muerte, es guiado aún más por Dios en Su gracia y Su libertad.

Es cierto que el pecado abunda, coincido completamente con ello, pero no por el logro de derechos y libertades para grupos vulnerables. El pecado abunda porque nos hemos hecho indiferentes a lo malo: a hombres que asesinan, a la corrupción vista como normal, a personas que discriminan y justificado en ello cometen violencia, porque el amor, el verdadero amor, cada vez se enfría y se apaga. Hemos alejado nuestro corazón de Dios porque nos hemos creído autosuficientes al grado de negar a Dios en todo lo que hacemos. Porque aun en nuestras familias hemos dejado que montón de basura y real perversidad sea contemplada como algo normal, sin siquiera darnos cuenta.

Porque si como iglesia podemos levantarnos en contra del reconocimiento de derechos de minorías por considerarles un atentado a nuestras creencias, creo aún de más valor y congruencia el alzar la voz por aquellos que son asesinados de maneras terribles, por aquellos que son humillados, por aquellos que son desechados y sirven de burla para el mundo. Porque nuestra guía siempre debe ser el Espíritu de Dios en nosotros, y no nuestro entendimiento limitado de Su Palabra.

Las victorias de estos viernes pasados no son el fin de una lucha, sino el comienzo de otras más donde el mayor de los retos a vencer es la discriminación real. Discriminación expresada en comentarios, justificada en rechazos, y promovida con ideas falsas. Porque la discriminación, sea cual fuere el grupo al que se discrimina, la discriminación es un mal que se vence primero en uno mismo, en nuestras familias, en nuestras generaciones.

Porque la discriminación está ahí, tan cerca de nosotros. Porque viviendo en una sociedad donde ser moreno y de baja estatura, te hace inferior en la mente de aquellos donde la gente blanca y de ojo de color es superior. Porque para ofender a alguien le puedes decir indio, o indígena, o niña, u homosexual. Porque para burlarte de alguien le puedes decir retrasado mental. Esa es la discriminación con la que vivimos y abrazamos a veces de manera tan natural.

Esa es la lucha que nos queda por vencer, y que se vencerá en la medida en que vivamos vidas justas y alineadas a los propósitos de Dios, y no a los nuestros. Que se vencerá en la medida en que demostremos amor, un amor incondicional y verdadero aun a aquellos quienes buscan terminar con nuestra vida. Porque el amor jamás debe rendirse.

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un amor que no se rinde

Hay un dolor en mí por los chicos que se pierden en vidas desordenadas y vacías, justificando todo en su sexualidad y su supuesta libertad por vivir la vida que mejor les plazca. Hay un profundo dolor por saber que esos chicos, aun sin darse cuenta, ellos mismos atentan contra su vida misma. Porque si bien yo puedo ser una minoría dentro de la minoría, no dejo de creer que aquellos cuyas vidas se centran en el hedonismo y en los placeres sensuales, también tienen un valor delante de Dios, un valor que pocas veces podemos vislumbrar. Pero también siento un dolor profundo por saber que chicos en la iglesia enfrentan luchas similares a las mías: en silencio, solos, confundidos. Chicos y chicas con un corazón hermoso, con un anhelo por agradar a Dios profundamente, con sueños grandes para glorificar el Nombre de Dios, pero que su “secreto” es razón para mantenerse en un silencio que los paraliza y asfixia.

Quiero ser claro: sí, quiero ayudar a chicos y chicas que como yo vivimos el rechazo por nuestra sexualidad, quiero ayudarlos a encontrar aquella paz que sólo da JESÚS. Sin embargo, estoy completamente en contra de aquellas expresiones que llegan al exhibicionismo y que no agregan nada en la construcción de una sociedad honesta y de respeto. Y tampoco coincido con vidas centradas en el mero placer sensual y físico atadas en la adicción al sexo, las drogas y el alcohol. Porque eso no es mi sexualidad, porque eso añade cargas innecesarias a nuestra lucha, porque esos estilos de vida destructivos también los hay en las mayorías. Por eso, con una convicción firme sostengo que ser parte de una minoría que ha sido respaldada por el reconocimiento de derechos no nos otorga una libertad para sumergirnos en ambientes terriblemente destructivos y banales.

Quienes me conocen de cerca podrán confirmar cuán preciosa e indispensable me es la Palabra de Dios, la Biblia. Quienes han podido adentrarse un poco en esta lucha interior podrán comprender que antes que mi sexualidad está la Palabra de Dios, que antes de mí mismo está Dios. Y en ese caminar en valles de terrible oscuridad, Su Palabra siempre fue luz, Su Espíritu siempre fue guía, Su amor siempre fue cierto. En ese caminar continuo, aquellos que han sido tocados por Dios, podremos confirmar cuántos días clamamos, cuántas noches lloramos, cuántos miedos vencimos. Porque Su Palabra siempre ha sido nuestra razón de seguir buscando respuestas, porque sabíamos que en medio de toda esa batalla había razones valiosas para lucharla con Dios.

En ese tiempo de búsqueda de respuestas Dios me guió a encontrar documentales como “For the Bible tells me so” donde a través de testimonios reales de familias se aborda el tema de manera seria. También, a través de documentales como Brideroom pude entender aún más las luchas que enfrentan las parejas desprotegidas por la falta de derechos. Hubo libros como Torn de Justin Lee donde muchos nos vimos identificados porque el amor a Dios y a nuestra iglesia era algo confrontado por nuestra sexualidad. Predicaciones como las de jóvenes valientes como Matthew Vines que exponían un panorama mucho más amplio de la Palabra de Dios, sin negar siquiera una coma en ella. Testimonios de pastores como Danny Cortez cuya vida y ministerio fueron fuertemente golpeados por la realidad de uno de sus hijos. Y vidas como las de Vicky Beeching que siendo una cantante reconocida en el ambiente cristiano y donde sus canciones fueron vetadas del repertorio de cantos en las iglesias una vez que decidió ser honesta respecto a su sexualidad. Porque en ese tiempo de búsqueda de respuestas, uno tuvo que dejarse guiar por la gracia de Dios de maneras que, aunque pudieron ser dolorosas, fueron completamente provechosas, tiempos que nos ayudaron a ver el amor de Dios de una manera muchísimo más real.

Ese amor de Dios que jamás nos deja, ese amor de Dios que jamás se cansa, ese amor de Dios que camina este sufrimiento de cerca, ese amor de Dios que jamás se rinde, el amor de Dios que en completa entrega nos llevó a reconocer en Su Palabra el por qué somos parte de esta minoría, donde hay propósitos que vale la pena buscar.

Amo a Dios con todo lo que soy. Le pertenezco completamente. He podido percibir Su compañía en esos caminos de oscuridad que por años fueron disipando dudas, miedos, prejuicios, y esas formas de entender Su Palabra en base a lo que la tradición humana entiende. Él me guió, y me sigue guiando, para conocerle y entenderle más en este tiempo de saberme diferente. Agradezco a Dios por lo que Él ha hecho en mí, agradezco a Dios por haberme creado como Él decidió hacerlo, sin haber faltado algo. Porque me siento cercano a Él cada día más, porque me siento aceptado por Él de maneras que quizá algunos podrán también testificar, porque más allá de un reconocimiento de derechos que generan esta alegría en mí, está el reconocimiento de Dios para conmigo, un reconocimiento que continuamente me recuerda que le pertenezco y que nada podrá separarme de Su amor.

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la política con la que soñé ayer

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Eran las 6:50 de la tarde y esperaba sentado en una banca afuera de un café en aquella calle que huele a Europa, a América, que sabe a México. Esperaba con breve impaciencia el inicio de una plática que el ahora candidato independiente a diputado local por el distrito 10 estaría compartiendo con el propósito de construir redes de ciudadanos (#ocupantes) en Guadalajara. Mi ánimo iba más allá de esa plática, mi ánimo iba más allá que una simple charla de política, mi ánimo había sido despertado por creer que hacer una política diferente es posible en las democracias que, como la mexicana, sufren demasiado por la falta de representación verdadera de los ciudadanos que, como yo, sentimos un hartazgo de la pseudo-política que ha paralizado sociedades enteras alrededor del mundo, un hartazgo que nos llama a despertar y buscar opciones reales para lograr el establecimiento de principios democráticos verdaderos.

Poco después, sin mucha espera, aquel hombre venía a pie, como cualquier otro joven en aquella calle, acompañado por una joven. Sin mayor prisa, sin mayor estruendo, sin mayor presentación lisonjera, intercambiamos un par de palabras y decidimos caminar dentro de aquel café. Un café tan normal como aquel que seguramente albergó, así lo sentía yo, tantas pláticas de C.S. Lewis y J. R. R. Tolkien en Inglaterra hace ya muchos años. Saludando a un par de personas que estaban ya dentro del café, esperamos por la pequeña sala donde la plática tendría lugar.

La plática inició. Una presentación por parte de aquel joven que se iniciaba en la política local, una joven que nos explicaba cómo construir nodos de ciudadanos (#ocupantes), y una sesión de preguntas y respuestas que fue más un espacio para el intercambio de ideas; porque si bien ellos (los organizadores de esa sesión) no tenían todas las respuestas, nosotros (los asistentes) nos sentíamos también parte de ellos. Era el espacio para toda persona revolucionaria, de esa que busca opciones más que quejas, que busca respuestas conjuntas más que la idolatría de un personaje distante, que sueña y no se cansa de soñar mientras actúa. Porque en ese grupo de quizá diez personas había tanta diversidad de ideas como la que hay en los que sueñan y se arriesgan por cambiar.

Y ahí, en esa plática se hablaba de redes de ciudadanos (#ocupantes) que iban más allá de un proceso electoral. De ciudadanos organizados que transforman una calle, una colonia, una ciudad por el simple afecto que le tienen a ella, porque en ella estamos nosotros, estamos todos. Ciudadanos (#ocupantes) que se vuelven ciudadanos todos los días, no cada tres años. Ciudadanos (#ocupantes) que proponen, que se organizan para llevar a cabo lo propuesto, que vigilan como quien cuida de algo que le pertenece. Ciudadanos (#ocupantes) que se sienten dueños del país –como diría Denise Dresser- y no sólo alquiladores de él, porque quien siente que un país le pertenece lo limpia, lo aspira, lo cuida, lo protege.

#LosMurosSíCaen, se repetía en más de una ocasión. Los muros de un sistema político que sólo abre puertas para conseguir votos cada tres años y una vez obtenidos (o comprados) se encierran en las murallas para repartir el botín que es México. #LosMurosSíCaen, esa frase que sonaba a utopía nos movía a creer que la política, la verdadera política, le pertenece a los ciudadanos quienes pagan (porque realmente así sucede) a un individuo para que les represente y les represente con honestidad y ética. #LosMurosSíCaen, porque las grietas que permitirán que se derriben se han estado agrandando ante la realidad que nos intenta robar el ánimo. #LosMurosSíCaen, porque así como era “imposible” que Alemania fuera reunificada – así lo comentaría una de las asistentes- vimos con asombro y alegría un muro que caía después de décadas de vergüenza.

Al finalizar aquella plática, aquel joven descrito como tímido por algunos, dijo algo que sonaría más a todos: yo no pretendo volverme el cacique de las candidaturas independientes. Porque este joven era todos, porque este joven que en fotografías se esconde entre la multitud no es más que la multitud toda.

Sin compartir propuestas porque aun las campañas no iniciaban, aquel joven apresurado por concluir a tiempo la sesión debido al respeto a todos, comía una manzana y una mandarina como cualquiera de nosotros.

Y ese ayer fue hace una semana.

ciudadanos globales

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Cada vez que tengo oportunidad de leer este libro que ahora comparto, recuerdo mucho cuán importante es tener en mente en cada decisión tanto social, política, económica, ambiental, etc., cómo nuestras decisiones individuales y sociales impactan a este delicado planeta del cual somos mayordomos.

La globalización si bien ha sido criticada y puesta en duda, nos ha arrojado al siglo y a este tiempo en que vivimos, un tiempo que afronta los mayores retos que como humanidad enfrentamos. Este libro toca temas de todas las áreas porque como ciudadanos globales necesitamos tener en mente que estamos relacionados unos a otros sin importar las fronteras, razas, gobiernos.

http://elibrary.worldbank.org/doi/book/10.1596/978-0-8213-6731-5

PD. El libro está en inglés =) Espero tengan oportunidad de leerle.