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nuevos comienzos

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“Porque Mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos Mis caminos, dijo el Señor. Como son más altos los cielos que la tierra, así son Mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos.

Porque como desciende de los cielos la lluvia y la nieve, y no vuelve allá, sino que riega la tierra, y la hace germinar y producir, y da semilla al que siembra, y pan al que come, así será Mi palabra que sale de Mi boca; no volverá a Mí vacía, sino que hará lo que Yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié.

Porque con alegría saldréis, y con paz seréis vueltos; los montes y los collados levantarán canción delante de vosotros, y todos los árboles del campo darán palmadas de aplauso. En lugar de la zarza crecerá ciprés, y en lugar de la ortiga crecerá arrayán; y será al Señor por nombre, por señal eterna que nunca será raída” Isaías 55.8-13

 

Cada año que Dios me permite cumplir un año más de vida, Dios pone en mi corazón una palabra o un propósito para el año que ha de venir. Es una oportunidad para rendir y dedicar el año a Dios y Sus planes, para reconocer que Él ha sido quien ha permitido que este hijo Suyo haya llegado hasta este tiempo.

En un par de días estaré cumpliendo años, y mientras meditaba con Dios respecto al propósito, Dios ponía en mi corazón: nuevos comienzos.

Este año que está por concluir fue un año donde Dios confirmó muchas cosas: Su Palabra, Su fidelidad, Su protección y guía, Su consuelo, Su amor, confirmó Su Nombre, confirmó que hijo Suyo soy. Fue un año de pruebas tan fuertes que parecía que mi alma iba a desfallecer, que no iba a resistir. Fue un año de un desierto profundo donde Él confirmó Quien es Él.

Y ahora, mientras medito en este año que está por comenzar, Dios trae a mi mente que nuevos comienzos llegarán. Tiempos para restaurar, para caminar en fe, para crecer. Tiempos de nuevas oportunidades, de nuevos sueños, más grandes, más profundos, más eternos. Este año que concluye me ha permitido dejar atrás miedos, inseguridades, dudas, y me han permitido confirmar que Dios es fiel y es bueno.

Porque Sus caminos, son más altos que nuestros caminos, y Sus pensamientos, más que nuestros pensamientos. Porque Su palabra nunca vuelve vacía.

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y digan las naciones: el Señor reina

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“Alégrense los cielos, y gócese la tierra, y digan las naciones: el Señor reina” 1 Crónicas 16.31

 

Es sorprendente la velocidad con que el tiempo transcurre. Despiertas en un momento y te sorprendes de cómo la vida ha llegado hasta donde estamos ahora. Confiados, seguros, con una fuerte convicción de quién es Dios, sabiendo que Él ha sido con y por nosotros y que Su Palabra afirma que Él estará con Su Pueblo hasta el fin.

Hoy Dios me ha traído hasta este lado del planeta (Accra, Ghana) con un propósito que si bien puede ser muy relacionado a mi trabajo en el área del voluntariado relacionado a las tecnologías, sé y he confiado todos estos meses desde que recibí la noticia de que viajaría, que Dios tiene un propósito en todo ello.

Unos días antes de viajar, Dios trajo a mi mente aquella cita en 1 Crónicas cuando David compone este salmo cuando el arca es traída a Jerusalén. Un salmo de exaltación a Dios para reconocer quién es Él, quién es Su pueblo, y que las naciones, y aún el planeta tierra declararía cuán grande es Dios.

El solo pensar que un día las naciones declararán: Dios reina, es asombroso. Y mientras venía hacia Accra, Dios constantemente ponía en mi mente: digan las naciones: el Señor reina.

Pudiera parecer muy religioso, pudiera parecer tan trivial, sin embargo en esa frase hay mucho más. Confiar que un día Dios gobernará sobre la tierra es el anhelo de Sus hijos. Confiar que un día toda la maldad, y todo el pecado será echado fuera y Su reino perfecto será establecido. Confiar que un día toda la necesidad del mundo será cubierta en JESÚS, que todo anhelo será puro, que toda vida es guiada a Su propósito. Confiar que Él reinará por siempre, no los hombres, ningún imperio de maldad.

No somos más esclavos del temor. Dios hará caminos y abrirá puertas en nuestra vida para que la gente conozca a nuestro Gran Rey. Sus hijos somos los llamados a anunciar las virtudes de Aquel que nos llamó de las tinieblas a Su luz admirable. No tengamos miedo de declarar que Dios reina, que somos hijos Suyos, que un día Su reino será reconocido por todas las naciones. Para la gloria de Su Nombre.

Diga Ghana que Dios reina. Digan las naciones que Dios reina.

no tengas miedo

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“Y les respondió José: No temáis; ¿acaso estoy yo en lugar de Dios? Vosotros pensasteis mal contra mí, más Dios lo encaminó a bien, para hacer lo que vemos hoy, para mantener en vida a mucho pueblo. Ahora, pues, no tengáis miedo; yo os sustentaré a vosotros y a vuestros hijos. Así los consoló, y les habló al corazón.” Génesis 50.19-21

No han sido días fáciles, pero han sido días de gran enseñanza, de una provisión espiritual de parte de Dios que sólo hace que el espíritu le glorifique en todo tiempo. Desde temprano cuando despierta, hasta en la noche cuando se acuesta, en el espíritu hay una confianza y certeza, una paz sobrenatural, que sólo puede ser dada por Dios.

Cadenas que sujetaban con fuerza al espíritu, han sido rotas. Mentiras que habían sido sembradas, una a una son extirpadas. Tristeza que consumía el alma, ha sido convertida en gozo. Porque donde está el Espíritu de Dios, donde está Su Espíritu, ahí, y sólo ahí, hay libertad.

Su Espíritu guiando pasos, decisiones, pensamientos, días, la vida entera. Su Espíritu hablando momento a momento Palabra de Verdad que trae reposo al alma y al espíritu quebrantado, sana dolencias, restaura conforme a Su perfecto plan.

Pareciera todo contrario, más Dios está ahí, afirmando pasos en fe. Pareciera todo sin mucho sentido, sin embargo Dios muestra Su voluntad tan perfecta que uno queda asombrado de Sus tiempos, y de Sus formas.

“No tengan miedo”, dijo José a sus hermanos que intentaron acabar con su vida años antes de que José se convirtiera en segundo después del Faraón. José vio, aun en los momentos terribles en los que su vida parecía ser extinguida, que la mano de Dios estaba ahí. Ellos, sus propios hermanos, pensaron mal para con él, más Dios lo encaminó a bien al grado de que José pudo bendecirles cuando en la tierra una desolación terrible dominaba. José no guardó amargura ni rencor para con sus hermanos ni para con Dios, más entendía que todo sería usado por Dios para bendecir y dar vida a mucho pueblo.

Dios no nos ha traído hasta aquí para abandonarnos. ¿Lo puedes creer? No hemos cruzado mil desiertos para que Dios nos olvide. Él es fiel, Él es bueno, Él es sabio. No temas, no tengas miedo, batallas mayores estarán por venir pero en Él somos más que vencedores.

 

no olvides ninguno de Sus beneficios

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“Bendice, alma mía, al Señor, y bendiga todo mi ser Su santo nombre. Bendice, alma mía, al Señor, y no olvides ninguno de Sus beneficios”. Salmo 103.1,2

 

DIOS ES BUENO, sí, en mayúsculas. DIOS ES BUENO. A lo largo de estos días, Dios ha sido increíblemente bueno en mi vida. Pude aprender más de Él en un tiempo de profunda comunión con una parte de Su pueblo que si bien hemos sufrido mucho, nunca dejaremos de ser atraídos por nuestro asombroso Dios.

La comunión con Su pueblo que congregados en Su Nombre pudieron derramarse en alabanzas, en enseñanzas, en comunión unos con otros, en pláticas, en testimonios, en restauración, en apoyo, en ánimos y consejos, en consuelo, en propósito. Si el mundo pudiera tan solo ver lo maravilloso que Dios ha sido con esta parte de Sus ovejas que aunque despreciadas por muchos, no dejamos de buscarle en rendición.

¡Oh, Dios nuestro! ¿Cómo no hemos de cantar alabanzas a Tu Nombre y rendirnos en entrega total? ¿Cómo no habremos de declarar que aun en medio de tanta confusión Tú sigues siendo nuestro Gran Rey? ¿Cómo no contar de tus maravillas y declararlas a todos los pueblos y naciones?

Si Dios es por nosotros, ¿quién podrá contra nosotros? Y a través de todo, nuestros ojos están en Ti, y a través de todo, Tú eres bueno.

Dios confirmó Su Palabra, trajo un tiempo de descanso para las almas agotadas de padres e hijos, de líderes y una parte de Su iglesia. Esta comunión tan genuina, tan sincera, tan abierta. Una comunión llena de Dios, de pláticas centradas en Dios, de lo que Dios ha hecho en nuestra vida, sabiendo que Su obra en nosotros no ha sido aún terminada, y que Él es fiel para completarla. Un tiempo para ser retados para ser la voz de los que no tienen voz, de compartir de las bendiciones de las que gozamos aun cuando somos perseguidos, de seguir aún más en este caminar con Dios que aun tiene mucho por seguir. Su iglesia, esta parte de Su iglesia, tan condicionada en muchos otros lugares, en este fin de semana encontró una libertad en Cristo especial, muy especial.

DIOS ES BUENO, sí, en mayúsculas. ¡Y siempre lo será! No dejemos de fijar nuestros ojos en Él.