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les será dicho: son hijos del Dios viviente

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“Con todo, será el número de los hijos de Israel como la arena del mar, que no se puede medir ni contar. Y en el lugar donde les fue dicho: Ustedes no son pueblo Mío, les será dicho: Ustedes son hijos del Dios viviente.” Oseas 1.10

 

Las promesas de Dios son vivas, son ciertas, no perecen. Leer la Palabra de Dios es un testimonio de ello. Promesas dadas a hombres imperfectos, pero con un corazón rendido a Dios, que creían cada palabra que Dios decía. Algo maravilloso de estos hombres es ver la confianza de que lo que Dios decía se cumpliría, aun cuando a ellos no les fuera dada la oportunidad de ver el cumplimiento de la promesa.

Hace algunos años Dios me permitía reflexionar: ¿cuántas promesas de parte de Dios dadas a nuestros antepasados se están cumpliendo en nuestra vida? Y concluía: somos herederos de promesas.

Al comenzar a leer el libro del profeta Oseas, que es escrito en tiempos en que el pueblo de Israel está dividido en dos reinos (Judá e Israel) y está enfrentando tiempos de una corrupción moral muy fuerte, uno puede percibir una “decepción” de parte de Dios por Su pueblo, pero Dios no se queda ahí, más que una decepción es un dolor por Su pueblo. Después de cada profecía que vaticinaba terribles consecuencias por el pecado del pueblo, Dios habla libertad, habla promesas que dan esperanza.

Específicamente al comenzar a leer el capítulo uno de Oseas, encontramos esta promesa: a ustedes que les era dicho que no eran Mis hijos, serán llamados Mis hijos, hijos del Dios viviente. Mientras leía esta promesa, pude relacionarme mucho con ella.

Como cristiano gay continuamente nos es dicho que no somos hijos de Dios, y a veces llevados lejos del pueblo de Dios debido al rechazo. Pero cuando leemos esta promesa, en Oseas, en lo personal pude identificarme con ella, Dios recordándonos que aquellos que han sido hechos lejanos del pueblo de Dios, serán ahora hechos cercanos y llamados hijos de Dios.

Cuando JESÚS viene a la tierra y a través de Su ministerio nos muestra una parte del Reino de Dios que no hace distinción, que buscar acercar a todos a Dios, es cuando esta promesa cobra un significado especial. Imagina al enfermo, al extranjero, al rechazado, a la mujer samaritana o a la mujer adúltera, a los cobradores de impuestos que les era dicho que no tenían parte dentro de la congregación de Dios. Ahora, este texto tiene un cumplimiento especial cuando JESÚS nos lleva a comprender el Reino de Dios de una manera mucho más profunda.

Quiero invitarte a recordar y meditar en aquellas promesas que Dios ha dado a tu vida. No solamente ciertos versos de la Biblia que se nos dan como pueblo e hijos de Dios, sino aquellos versos de la Biblia, aquellas promesas que Dios ha hablado específicamente a tu vida. ¿Puedes recordar alguna? Ahora, medita en ella y descansa en la fidelidad de Dios, porque Él la cumplirá. Su Palabra es cierta, no perece.

No hay nada imposible para nuestro Dios, nada.

en el año de sequía no se fatigará

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“Bendito el varón que confía en el Señor, y cuya confianza es el Señor. Porque será como el árbol plantado junto a las aguas, que junto a la corriente echará sus raíces, y no verá cuando viene el calor, sino que su hoja estará verde; y en el año de sequía no se fatigará, ni dejará de dar fruto.” Jeremías 17.7,8

 

No hay esperanza muerta cuando la esperanza es puesta en el Señor. Podrá ser la noche más oscura o el desierto más profundo que pueda un hombre o mujer atravesar, pero si la confianza está en Dios, será por cierto que no seremos avergonzados.

Nuestra confianza es el Señor que hizo los cielos y la tierra, quien formó todo con el poder de Su palabra. A quien el Universo entero obedece y no hay nada que se escape de Su voluntad y de Su poder. Nuestro Dios es Dios poderoso, temible, quien no se goza de la injusticia más haya deleite en la verdad. ¿Cuándo volveremos a Él? ¿Cuándo miraremos Su rostro aun cuando todo languidece?

El hombre que confía en Dios, afirma el Salmo 1 y el profeta Jeremías lo reitera, será como un árbol, un árbol plantado junto a aguas, fuentes de agua viva. Dará fruto a su tiempo aún en tiempo de sequía. Aún en tiempo de sequía.

Mientras se escuchaba la alabanza en la iglesia, una mujer leía ese pasaje de Jeremías, y en mi mente se quedó grabado: aún en el año de sequía ni se fatigará ni dejará de dar fruto. Así son los hijos de Dios que confían en Él.

Recordé también que el Salmo 1 había sido dado como una promesa de Dios a mi vida a través de mi mejor amiga hace un año. No podía quizá comprender esa promesa en toda su magnitud hasta que los tiempos de sequía llegaron. He podido confirmar que el Espíritu de Dios guiará a Sus escogidos en medio de ese tiempo, y habrá fruto.

Bendito aquel hombre y mujer cuya confianza es el Señor.

Fear not: No temas por Shane B

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Shane B es el líder de uno de los grupos de apoyo en la organización cristiana GCN. El día de ayer en el grupo, él compartió el siguiente texto que con su permiso he podido traducir en este blog. Confío sea de bendición.

***

“Deja ir el miedo … porque lo contrario de miedo no es la valentía sino confianza” – Peter Enns

Durante el año cuando las preguntas respecto a mi sexualidad ardían lo más fuerte, participé en un retiro de una semana donde se estudió intensamente la primera mitad del Evangelio de Marcos. Estuvimos haciendo un estudio de la Biblia durante aproximadamente 10 horas por día, así que era realmente intenso. Sin embargo, más allá de ese estudio intensivo durante ese tiempo surgió un tema que influyó en mi caminar y sigue influyendo en mi vida. Este tema es el contraste entre el miedo y la fe. Por lo general pensamos en dudar como lo contrario de la fe. Sin embargo, a través de este estudio de la primera mitad de Marcos comencé a notar el miedo como lo opuesto a la fe. Uno de los pasajes que llamó mi atención fue la historia de JESÚS calmando la tormenta en Marcos 4.

La tormenta que se narra en la historia debió haber sido una gran tormenta ya que algunos de los discípulos eran pescadores y estaban acostumbrados a controlar un barco. Esta tormenta fue mucho más de lo que podían controlar. Estaba más allá de su control. Los discípulos estaban aterrados y cuando despertaron a JESÚS, hicieron una fuerte acusación contra Él: “Maestro, ¿no te importa que nos ahoguemos?” Ellos acusaron a JESÚS de ser insensible e indiferente. Su miedo era tan fuerte que empezaron a culpar a JESÚS.

Yo sé que en ese tiempo cuando estaba estudiando este pasaje, yo sentía como si mi vida estaba fuera de control. Las preguntas en mi cabeza ardían realmente fuerte. Parecía que sacaba y sacaba el agua de mi bote pero sentía como si no estuviera llegando a algún lugar. Mi barco se estaba hundiendo. Me sentía como si me estuviera ahogando. Y hubo momentos en que el miedo era tan fuerte que hubiera clamado a Dios: “¿No te importa? ¿No ves lo que está pasando dentro de mí?”

En la historia, JESÚS se despierta de Su sueño, calma la tormenta y luego se vuelve a Sus discípulos y les hace una pregunta que penetró a su corazón: “¿Por qué tienen tanto miedo? ¿Todavía no tienen fe?”. Los discípulos en este punto habían visto a JESÚS hacer muchos milagros. Él había curado a los enfermos y los cojos y había echado fuera demonios. Ellos habían visto la autoridad de JESÚS cuando enseñaba y desafiaba a los líderes religiosos. Ellos sabían qué clase de hombre Él es. Y entonces me imagino que Su pregunta les penetró hasta lo más profundo.

¿Dónde está su fe? ¿Por qué están siendo tan controlados por el miedo? Esas preguntas me perseguían también a mí. Gran parte de mi angustia en ese tiempo era causada por el miedo. En ese momento yo estaba luchando con todo esto, yo estaba trabajando para una organización cristiana y tenía miedo de que, al enfrentar el tema de mi sexualidad, eso significaría perder mi trabajo. Yo también estaba muy involucrado con mi iglesia y tenía miedo de perder mi iglesia. También tenía miedo de que mi familia y amigos me rechazaría. Y, principalmente, tenía mucho miedo de alejarme de Dios y tomar decisiones incorrectas.

Yo era una enorme bola de miedo. Tenía noches de insomnio donde sentía algo muy pesado en la boca de mi estómago mientras me preocupaba qué hacer con mi vida. El miedo y la ansiedad llegando hasta mi pecho hasta que sentía como si me fuera a derrumbar.

A medida que estudiaba Marcos, estaba realmente siendo desafiado por la idea de vivir una vida por fe y no por miedo. Empecé a ver las decisiones que yo estaba tratando de hacer y comencé empecé a evaluar si mis pensamientos eran impulsados por la fe o si eran impulsados por el miedo. Empecé a ver cómo muchas de mis decisiones y pensamiento eran movidos por el miedo. Y mientras miraba a mi alrededor vi también cómo otras personas eran impulsadas por el miedo en lugar de fe.

Lo interesante cuando miro hacia atrás en mi vida ahora es que muchos de mis temores se hicieron realidad. Perdí mi trabajo, pero Dios me proporcionó otro. Perdí mi iglesia, pero Dios me dio otra gran comunidad a cambio. Mi padre estuvo muy molesto conmigo por algún tiempo, pero en los últimos años ha cambiado de opinión. He perdido algunos amigos, pero he ganado muchos nuevos amigos.

Por eso quiero terminar este post con un desafío. Al luchar con cuestiones de fe y la Biblia, ¿cuál es nuestra motivación? ¿Es la fe o es miedo? ¿Tenemos miedo de desafiar a otros en nuestra vida? ¿Tenemos miedo de desafiarnos a nosotros mismos? ¿Estamos clamando a Dios: “¿acaso no te importa?”?

¿O estamos viviendo por fe? ¿Estamos confiando en que Dios nos guiará y nos llevará a entender la Biblia? ¿Estamos confiando en que su amor y cuidado por nosotros son más grandes que cualquier pregunta que podamos tener? ¿Creemos que Dios es más grande que nuestro propio entendimiento de la Biblia?

Traducción al español de la canción “These are written” (Está escrito): http://goo.gl/hVHw0r

Él los guiará a toda la verdad

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“Pero cuando venga el Espíritu de verdad, Él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por Su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir.” Juan 16.13

No hay día en que no necesitemos la guía del Espíritu de Dios para vivir. Aún más, con decisiones importantes, Su guía se vuelve trascendental para Sus hijos, el Espíritu de Dios se convierte tan indispensable como el aire que respiramos y aún más.

Mientras oraba a Dios por una situación particular que estoy viviendo aquí en Ghana, esperaba en Dios por Su respuesta para saber cuál debería ser el paso siguiente. Después de varios días de oración, Su respuesta llegó: el Espíritu te guiará.

¿Puedes imaginar la paz que trae consigo esa respuesta? Cuando pude recibirle, toda preocupación o carga que había por saber qué hacer fue quitada. No tenía que enfocarme en mí y lo que debería hacer, sino enfocarme en Su Espíritu y confiar que Él me guiaría, Su Espíritu guiándonos en todo momento. Y mientras recibía esa respuesta, pedía ahora a Dios que pudiera yo estar sensible a la guía de Su Espíritu.

He podido confirmar día a día que Su Espíritu ha obrado de una manera muy sorprendente en las últimas semanas aquí en Ghana, y aún puedo confirmar Su mano durante los últimos meses. Aquí en Ghana, por ejemplo, sin yo merecerlo, ni buscarlo, ni esperarlo, Él ha hecho cosas muy sorprendentes, lo único que Él busca es obediencia y confianza en Él.

Hay momentos en los que ciertas dudas llegan, pero Su Palabra está ahí: el Espíritu te guiará. No necesito más preocuparme, no necesito más intentar encontrar la solución perfecta, sino confiar que Él me guiará en todo momento. Esto, por una parte, no supone que yo me quedaré sentado sin hacer nada, por el otro lado sí supone que mientras obedecemos y hacemos nuestra parte, Él se encargará de las cosas maravillosas y sorprendentes que nosotros no podemos lograr. He podido en este tiempo experimentar una parte de Su gracia que no había reconocido antes y esta es que aún sin merecer tanta bendición y cuidado y guía y protección y amor, Él nos bendice, nos cuida, nos guía, nos protege, nos ama.

Desde ya hace algunos meses, esta verdad se ha ido insertando a mi vida: el Espíritu nos guiará a toda verdad, a toda verdad. No tienes que traer carga en tu alma, tu cuerpo o tu espíritu por saber todo, sino caminar con Él confiado que Él tiene cuidado de nosotros, y Su guía es sobrenatural.

Estoy maravillado cómo Dios prepara cosas aún mucho antes de que sucedan en nuestra vida. Estoy maravillado cómo Dios nos envía a lugares aún antes de que nosotros sepamos que debemos ir. Dios es asombroso.

Creador tuyo, oh Jacob

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“Ahora, así dice el Señor: Creador tuyo, oh Jacob, y Formador tuyo, oh Israel: No temas, porque Yo estoy contigo; te puse nombre, Mío eres tú. Cuando pases por las aguas, Yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti.” Isaías 43.1,2

Dios ha dado una palabra a mi vida de una manera sorprendente. Después de que el alma fue golpeada por una breve confusión y angustia, después de la alabanza con Su iglesia Dios confirmó: Creador tuyo, oh Jacob.

Cuando Su palabra llega, Su palabra golpea con fuerza, golpea hasta sacudir todo miedo y duda, porque Su palabra nunca vuelve vacía. Fue, así lo confirmo ahora, una palabra que Dios habló para traer confianza, traer certeza, confirmar que Él está con los Suyos, contigo, conmigo. “No temas”, dice el Señor, “porque Yo te redimí; te puse nombre, Mío eres tú”.

Quisiera expresar cuán hermosa es esta palabra a mi vida. Desde el versículo 1 hasta el 7 del capítulo 43 de Isaías fue leído después de la alabanza hoy con Su iglesia. Llegó con fuerza para sacudir dudas y confirmar Su perfecta obra en nuestra vida, una vida que le pertenece completamente.

La Palabra de Dios no son amuletos o conjuros mágicos. Es verdad que se cree en el corazón y se predica con la vida. Sana, restaura, alienta, guía, disciplina, confronta, entresaca lo precioso de lo vil. Su Palabra, guía del humilde corazón, del pobre de espíritu, del de limpio corazón, de los que anhelan justicia y claman a lo alto. Su Palabra es más dulce que la miel, medicina a nuestra vida.

¡Oh, querido lector! Quisiera poder transmitir cuánta verdad podemos encontrar en Su Palabra, en la Biblia. Cuántas promesas, cuánta guía para toda decisión, cuánta disciplina que produce vida. Hoy Dios de una manera maravillosa ha hablado a mi vida, sin duda quiere hablar también a tu vida.

Los tiempos podrán no ser alentadores, pero Su Espíritu, poder de lo alto, nos guiará a toda verdad, a toda verdad para lograr un conocimiento pleno de JESÚS. No se trata de nosotros, Él es nuestro creador. Se trata de Él, nuestra vida le pertenece. Él nos ha creado. Él nos ha formado. Él nos ha redimido.

¡No temas!

despertará su oído

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“Al pobre librará de su pobreza, y en la aflicción despertará su oído”. Job 36.15

“Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación.” Mateo 5.3,4

Cada vez que tenemos oportunidad de concluir un ciclo, es de valor poder evaluar nuestro caminar y confirmar cuán bueno y fiel Dios ha sido con los Suyos. Aún en medio de la dificultad, de la prueba, del llanto y la pobreza, Dios ha mostrado Su presencia y cuidado de maneras muy especiales.

Para algunas personas este ciclo llamado 2015 que estamos por cerrar ha sido un tiempo de profunda prueba emocional y espiritual, ha sido un año lleno de retos, de pruebas, de pasos en fe que difícilmente podrían superarse en fuerzas humanas. Yo miro hacia atrás y veo la fidelidad y cuidado de Dios.

Hace un par de días, en medio de una prueba emocional y espiritual muy fuerte, Dios habló a mi vida a través del libro de Job, cuando Dios muestra que en esos tiempos de aflicción, Dios despertará nuestro oído. Y así lo creo porque en esos tiempos nuestra alma y espíritu necesitan estar aún más atentos a la dirección de Dios para evitar ser llevados por la confusión y la duda.

El pobre, dice también en Job, será librado y JESÚS en las bienaventuranzas confirma que de los pobres de espíritu es el reino de los cielos, hombres y mujeres que reconocen su necesidad tan profunda de Dios para enfrentar toda prueba.

¿Ha sido un año de aflicción, de lágrimas, en que te has reconocido pobre de espíritu? Recuerda, Dios está atento a ello y Sus promesas son libertad, un oído despierto y consolación. Permite que Dios en estos últimos días del 2015 esas promesas puedan ser una realidad que se extienda al 2016.

Confío Dios despertará nuestro oído para este 2016 y los años que han de venir.

confiado como un león

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“Huye el impío sin que nadie lo persiga; mas el justo está confiado como un león.” Proverbios 28.1

El camino fácil está a disposición de todos, ese camino que no requiere esfuerzo, que no requiere sacrificio, que no requiere fe, que no requiere obediencia. El camino que por nuestra naturaleza caída nuestra carne sigue confiada y sin detenimiento. El camino fácil es el camino del mundo, un camino que seduce y convence con palabras convincentes pero son mentiras que conducen a la muerte.

Pero el camino angosto, ese camino que JESÚS señaló que pocos son los que lo hallan, es un camino de completa sumisión a Dios, insisto completa sumisión a Dios y no a una religión o a un hombre o filosofías, todos ellos ídolos. Un camino angosto que conduce a la vida, y solo ese Camino nos conduce ahí.

En la Palabra de Dios encontramos siempre esas dos sendas: un camino de muerte y un camino de vida, no términos medios. Un camino ancho y un camino angosto, no términos medios. Un camino de mentira y un camino de verdad, sin medias verdades.

Y así también, Dios habla continuamente que los impíos, los que hacen maldad, los que se deleitan en hacer lo malo, son aquellos que siguen ese camino de muerte, ese camino ancho, ese camino fundamentado en las arenas de mentira. Pero también hay otra clase de hombres que en fe y obediencia caminan por el camino de vida, el camino angosto, ese camino construido sobre la roca de la verdad. Estos hombres son señalados por Dios como justos.

Pero, no hay justo, ni aun uno, sostiene Romanos 3.10. Entonces, ¿cómo es que habrá hombres que caminen sobre ese camino de vida? La respuesta es una sola: la fe en JESÚS. Cuando a nuestra vida es revelada nuestra necesidad de Cristo, nuestra vida en arrepentimiento buscará continuamente de la justicia consumada en Cristo para ser limpiados y restaurados. Somos justos no por lo que podamos hacer, sino por lo que JESÚS ya hizo por nosotros en la cruz. Delante de Dios somos justos no por nosotros, sino por Cristo y Su sangre derramada.

Cuando una persona recibe esa revelación de ser justo delante de Dios, nuestra vida buscará sin importar el precio amar lo que Dios ama. Es por eso que ese camino angosto se vuelve el caminar continuo de cada creyente.

Pudiera el camino del mundo ser atractivo, pero sus consecuencias son aterradoras. Pero el camino angosto, ese camino que pocos hallan trae una confianza que viene de Dios. Estar confiado como un león es por consecuencia la compañía de los justos, más para los impíos, aquellos que se deleitan en lo malo, aun sin ser perseguidos huyen.

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envió constantemente palabra

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“Y el Señor el Dios de sus padres envió constantemente palabra a ellos por medio de sus mensajeros, porque Él tenía misericordia de Su pueblo y de Su habitación.” 2 Crónicas 36.15

El tiempo de los reyes de Israel concluye de una manera que para muchos pudiera parecer terrible: la deportación y exilio del pueblo. Por las siguientes décadas el pueblo de Dios fue llevado cautivo por terribles naciones paganas que intentaron en más de una ocasión terminar por completo con ellos. El pueblo de Dios había sido cautivo más que por las naciones que les habían conquistado, por el pecado que habían cometido durante siglos en los cuales la nación de Israel se apartó cada vez más de los caminos de Dios.

En ese tiempo, cuando los libros de los reyes concluyen, justo ahí, casi al terminar, una palabra de esperanza es compartida: Dios envió constantemente palabra. Para aquellos que caminan con Dios esta frase tiene un valor importantísimo ya que el saber que la palabra de Dios estará constantemente siendo enviada a nuestra vida nos da una esperanza y una certeza especial. La Palabra de Dios es vida y va más allá que sólo libros históricos o enseñanzas. La Palabra de Dios es alimento espiritual en todo tiempo. Es nuestra guía, es nuestra luz que guía nuestro caminar, nos trae consuelo en tiempo de prueba.

Recuerdo hace un año atrás cuando estaba por vivir una cirugía. La primera vez que en mi vida me iba a someter a una operación y había en mí cierto nerviosismo, pero de manera continua y diaria Dios enviaba Su Palabra para sujetarme. Justo el día de la operación, antes de ir al hospital aun de mañana, un pasaje del libro de Isaías fue compartido que me dio gran paz y tranquilidad. Dios diciendo: no temas, Yo estoy contigo. Esos días los recuerdo bien porque pude confirmar como Dios tiene cuidado de nosotros y Su misericordia es mostrada a nosotros a través de Su Palabra.

Su Palabra es un tesoro tan especial que ni aun todo los tesoros del mundo pueden compararse. Su Palabra es más que sólo palabras, es vida compartida a los hombres para salvación nuestra.

Pidamos a Dios que Su Palabra nunca nunca nunca falte en nuestras vidas, que Su Palabra siempre nos guíe en cada día.

¿de quién temeré?

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“El Señor es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré? El Señor es la fortaleza de mi vida; ¿de quién he de atemorizarme?” Salmo 27.1

Hay ocasiones en que a tu mente llega una verdad que llena tus días. Sin esperarlo, Dios a través de Su Espíritu te recuerda esa verdad que quizá teníamos por olvidada, pero Su Espíritu está ahí para recordarnos toda verdad. “¿De quién temeré?”, recordaba mi mente al principio de la semana mientras me conducía al trabajo. Y esa frase no es un conjuro mágico que uno repite para sentirse bien, sino es una verdad que ha sido revelada a nuestro espíritu y refleja una realidad tremenda: Si Dios es por nosotros, ¿quién podrá contra nosotros?

Y cuando una verdad llega a tu vida, puedes descansar en ella, puedes liberarte de toda carga y descansar en JESÚS, puedes confiar que Su verdad no depende ni del tiempo, ni de nuestro estado de ánimo, ni de nuestra condición, ni de nuestro alrededor. Su verdad es para siempre.

En México, este país que amamos tanto, atravesamos por tiempos tan desafiantes que a veces nuestro ánimo puede desfallecer en la tristeza y el temor. En este país tan hermoso y lleno de tanta bendición, pareciera que la maldad se ha instaurado tan profundamente que pareciera que ya es normal y común, y que la única posibilidad es amoldarse. Y no quisiera hablar mal de México, simplemente quiero animar a nuestros hermanos en la fe tanto en México como alrededor del mundo a orar, y a orar con urgencia, sabiendo que en nuestras manos tenemos un privilegio que el mundo no tiene y es el acceso libre al Padre para pedir como conviene.

Cada vez que leemos algún suceso o noticia en nuestro país o en otras partes del mundo, nuestro espíritu pudiera sofocarse por la tristeza. Miramos nuestro alrededor y no hay respuesta ahí. “¿De dónde vendrá nuestro socorro?”, preguntaba el salmista. “Mi socorro viene del Señor, que hizo los cielos y la tierra” (Salmo 121), respondía con seguridad. Y solo en Él, en Dios, tendremos salvación.

Cualquiera que sea la situación que vivimos, Dios nos guiará con Su verdad y confortará nuestra alma. No hay de quien temer, no hay nadie que se compare a nuestro Dios Admirable y temible, porque aun nuestra vida le pertenece a Él. No habrá ni tribulación, ni angustia, ni persecución, ni hambre, ni desnudez, ni peligro, ni espada, nada podrá separarnos de Su amor que es en Cristo JESÚS. (Romanos 8.35-39)

Descansemos hoy en Él completamente porque Él tiene cuidado de nosotros.

¿no pasa nada?

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“El cielo y la tierra pasarán, pero Mis Palabras no pasarán”. Mateo 24.35

“Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido” Mateo 5.18

Justo en esta semana, al platicar con Dios, ante una situación en la que he estado orando por los últimos meses, le dije a Dios: es que no ha pasado nada (no en forma de reclamo). E inmediatamente, a tan solo unos segundos después, Dios dijo: Mi Palabra y Mis Promesas se cumplirán. Eso me hizo reaccionar, me hizo dejar de pensar en lo que no ha pasado, y me hizo confiar aun más, en no perder la fe.

Habrá ocasiones, seguramente actualmente varios o muchos de nosotros atravesamos por situaciones en las que hemos orado por mucho tiempo, quizá meses o años, quizá toda una vida, y en medio de esos meses, en medio de esa búsqueda de Dios en oración y Su Palabra, Dios nos da una Palabra que se vuelve una promesa tan fuerte que nos ayuda a no flaquear en la fe.

Podrá no pasar nada que nos dé un destello que esa promesa, esa Palabra, está por cumplirse. De hecho, podrá parecer todo lo contrario, parecerá que todas las cosas están obrando en contra de esa promesa. Quizá Dios ha prometido sanidad en medio de esa enfermedad tan terrible, pero cita tras cita con el médico pareciera que las cosas están aún peor. Quizá Dios ha prometido salvación para toda tu familia, pero parece que tus hijos, o esposo cada vez se alejan más de Dios. Quizá Dios ha prometido provisión en medio de la escasez, pero cada vez la situación económica es aún muy complicada. Todo parece que no pasa nada a favor.

En muchas ocasiones, es probable que lo hayas experimentado, que Dios no necesita darnos toda una predicación o leerlos un libro entero de la Biblia, en muchas ocasiones Dios solo nos da una breve pero poderosa palabra: Mi Promesas se cumplirán. Y esto es suficiente para voltear nuestros ojos a Dios y no a las circunstancias. El cielo y la tierra podrán caer y desaparecer, pero Sus Palabras se cumplirán. La muerte puede estar a unos milímetros tan cerca de tu vida, pero Él es fiel. Lo imposible puede estar rodeando toda tu vida, pero Dios es poderoso.

Hoy es tiempo, para muchos de nosotros, de volver nuestros ojos a Dios y decirle: confío en Ti, en Tu Palabra, porque aunque parezca que nada pasa, sé que Tú tienes el control en todo.