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camino en el desierto y ríos en la soledad

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“No os acordéis de las cosas pasadas, ni traigáis a memoria las cosas antiguas. He aquí que Yo hago cosa nueva; pronto saldrá a la luz; ¿no la conoceréis? Otra vez abriré camino en el desierto, y ríos en la soledad.” Isaías 43.18,19

 

Hoy celebramos 500 años del inicio del movimiento de Reforma Protestante. Un día como hoy pero de hace 500 años, en 1517, un hombre desafío uno los poderes más corruptos y dominantes de esa época. Ese hombre después sería por los siguientes años perseguido, difamado, y muchos buscarían su muerte.

La vida de hombres de fe como Martín Lutero nos invita a reflexionar las bendiciones con las que contamos hoy, y también nos llama a reflexionar sobre la historia y ver la mano de Dios a través de ella: en la historia personal, en la historia familiar, en la historia nacional, en la historia de iglesia.

¿Qué buscaba, no Lutero, pero Dios a través del movimiento de Reforma? ¿Qué busca Dios a través de lo que está haciendo en nuestra vida?

Tengo una fascinación personal por la historia, tengo un gusto especial por aprender de otros tiempos para entender nuestro tiempo actual. Es un hecho que los tiempos actuales son resultado de vidas en el pasado que no dejaron de luchar, que no se rindieron, de vidas que de manera directa o indirectamente nos bendicen hoy. Hoy es un buen día pare recordar esas vidas y honrar la memoria de tantos hombres que no negaron a Dios aun en los momentos más oscuros. Los tiempos de Lutero sí que eran tiempos de profunda oscuridad.

Cuando reflexiono al respecto, tengo la certeza que Dios trae tiempos nuevos de después de tiempos de gran oscuridad. Lo leemos en la Biblia, lo podemos confirmar en la historia. Porque solo en esos tiempos Dios puede mostrarnos Su gloria de una manera muy especial, donde toda la honra y gloria sea dada a Él.

Dios promete que Él hará cosa nueva que pronto saldrá a la luz. ¿Acaso podremos ignorarla? Y Él confirma: abriré camino ahí donde parece que no hay esperanza, habrá ríos ahí donde hay sequedad, donde hay tierra estéril, ahí donde hay soledad.

Este pasaje de Isaías 43 habla mucho a mi vida en este tiempo que atravieso en lo personal. Este versículo llegó a través de una gran amiga. Y ese versículo afirma que cuando todo se ve como si fuera un desierto (quizá es en tu fe, en tu familia, en tu relación con Dios, en tu iglesia local), ahí Dios abrirá camino.

Dios no nos ha abandonado y Él tiene propósito, Él tiene propósito. ¿Acaso podremos ignorarlo?

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Del Desierto a Libertad

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Dios me ha bendecido con una amistad maravillosa, la de Liliberta! Una hermana en la fe que me ha enseñado tanto, su apoyo es algo que valoro grandemente y sus palabras son de gran consuelo, guía y ánimo.

Liliberta, graciaaaas por este texto. Gracias por sus consejos, su tiempo, su apoyo. Usted ha sido un gran apoyo en este tiempo, sin usted, este tiempo hubiera sido aún mucho más difícil. Dios le bendiga mucho mucho mucho! Le quiero mucho 🙂

Vida

Dedicado a mi mejor Amigo Jacob Pintle ( Jacsh) Por: Astrid Ramos .

1480956994185_1484_320x320Nunca sabremos como actúa Dios, pero tenemos que tener toda nuestra confianza puesta en Él, y creer que siempre actuará para nuestro bien . -Astrid R.-

    “Pues el Señor es el Espíritu, y donde está el   Espíritu del Señor, allí hay libertad”
2 Corintios 3:17 Ntv.
Así que, todos nosotros, a quienes nos ha sido quitado el velo, podemos ver y reflejar la gloria del Señor. El Señor, quien es el Espíritu, nos hace más y más parecidos a él a medida que somos transformados a su gloriosa imagen.” Ver.18 y 19 Ntv.

Parte 1

Quise empezar con la imagen y el versículo porque aunque va dirigido a ti, tu sabes que siempre Jesús es el centro y mi gran inspiracion al escribir y en todo. Un versículo nos dice que no sabemos como Dios hace todas…

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porque cuando soy débil

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“Y me ha dicho: Bástate Mi gracia; porque Mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo. Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte” 2 Corintios 12.9,10

 

Platicaba hace un par de días con un amigo que el ser gay y toda esta situación de compartir con la iglesia, con mi familia y amigos respecto a mi sexualidad, me ha permitido entender más sobre lo que representa seguir a Cristo. Cuando tuve oportunidad de viajar a Ghana, un país que condena a la cárcel a personas gays, y aprender más sobre otros países donde incluso las personas gays son condenadas a la pena de muerte, esto me ayudó a no temer a ambientes que no nos reconocen ni nos aceptan. Siendo sinceros, solo el Espíritu de Dios pudo traer esa paz y esa seguridad para no temer.

Y mientras analizaba el riesgo de viajar a países con este tipo de legislaciones, venía a mi mente algo que puede ser muy fuerte: si he de ir a la cárcel o morir por ser gay, preferiría mejor por ser cristiano.

Cuando era débil al ser rechazado, humillado, no reconocido aún como hijo de Dios por ser gay, eso me ayudó a ser fuerte, ser valiente para enfrentar hasta la muerte misma por el Nombre de JESÚS.

Le decía a mi amigo que si algo valoro mucho del ser gay es el poder entender aún más los ambientes que como cristianos en algún momento de nuestra vida tendremos que enfrentar: humillación, difamación, separación, persecución, rechazo, muerte. Y en este año, en ese viaje a Ghana, en estos meses, he podido ver como JESÚS a través de Su Espíritu me ha hecho fuerte, no como un asunto de vanagloria personal, sino como una verdad tan poderosa que se ha sembrado en mi corazón: no temas, eres fuerte en JESÚS, por Su gracia.

No quiere decir que debemos aceptar el rechazo y la humillación como algo “normal” en nuestras vidas, al contrario, creo que debemos luchar con armas espirituales para acabar con esos ambientes hostiles. Sin embargo, esa lucha, y esos ambientes, solo pueden ser ganados a través de la sangre de JESÚS, de Su Espíritu.

Amados hermanos y hermanas que enfrentan terrible persecución en lo físico, lo emocional y lo espiritual: ¡no desmayen! Nuestra salvación es del Señor. No se cansen de hacer el bien, de luchar por mejores ambientes para ustedes y para los que han de creer por el testimonio de fe de ustedes. Aun cuando el rechazo sea de las personas que más amamos, ni nuestro amor por Dios, ni nuestro amor por ellos, ni el amor por nuestros enemigos debe enfriarse, sino arder aún con más fuerza. Porque nuestra fuerza viene de Dios, porque nuestra fortaleza es JESÚS.

en el poder del Espíritu

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“Y JESÚS volvió en el poder del Espíritu a Galilea, y se difundió Su fama por toda la tierra de alrededor. Y enseñaba en las sinagogas de ellos, y era glorificado por todos.” Lucas 4.14,15

Dios no nos deja en el desierto para siempre como si se tratase de un Dios malvado. Si bien Él puede llevarnos al desierto a través de Su Espíritu, Su propósito es que crezcamos a la estatura de Cristo, a Su carácter. Esos desiertos son tiempos de pruebas que nos ayudan a entresacar lo precioso de lo vil, a revelar lo que hay en nuestros corazones, lo que estorba para que nuestra vida crezca en fe, en madurez, en carácter, en Su conocimiento, para ser más como JESÚS.

Cuando JESÚS regresa del desierto, Él regresa en el poder del Espíritu. Aquí vemos un paralelismo muy interesante: JESÚS es llevado por el Espíritu al desierto, y cuando regresa del desierto el poder del Espíritu estaba en Él. Pensemos por un momento: JESÚS es Dios, ¿por qué necesitaba el poder del Espíritu?

Nuestro Dios es un Dios trino: Padre, Hijo y Espíritu. Cuando JESÚS regresa del desierto, vemos que esa comunión entre las tres personas de Dios se muestra en su esplendor: JESÚS tenía una comunión diaria con el Padre, y cuando regresa del desierto el Espíritu estaba en Él. El Espíritu de Dios que es dado a la iglesia para revelarnos a JESÚS cada vez más, para poder ser testigos de JESÚS en todo rincón de la tierra.

Ahora imagina, cuando vemos a JESÚS a través de los evangelios no sólo vemos a la segunda persona de la Trinidad, sino que también el Espíritu estaba con Él. Es impresionante de solo imaginarlo.

JESÚS volvió con autoridad, con confirmación, con esplendor del desierto. JESÚS siendo guiado a través del Espíritu en esa comunión diaria con el Padre. JESÚS siendo revelado a los hombres por el Espíritu.

Después de atravesar por desiertos oscuros, una labor importante para cada hijo de Dios es evaluarnos: ¿crecimos? ¿somos más como JESÚS? ¿el poder del Espíritu está en nosotros?

Suelo ver los procesos de Dios como una escalera, donde cada escalón es como un proceso o una parte de un proceso completada. Esos desiertos son parte de esos procesos y cuando Dios nos lleva en victoria a través de esos desiertos, logramos subir al siguiente escalón. Lo importante de esos procesos, de esos desiertos, es crecer y ser más como JESÚS.

Estamos por concluir un año y sería de gran valor evaluar nuestro caminar con Dios. Identificar los aciertos y también las fallas y aprender de ellas. Y sobretodo confirmar que en este año JESÚS ha sido formado cada vez más en nosotros por el poder de Su Espíritu.

Dios guíe cada día de nuestra vida como un tiempo de crecimiento a la estatura del Varón Perfecto, JESÚS.