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nuestro entendimiento

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“Ciertamente espíritu hay en el hombre, y el soplo del Omnipotente le hace que entienda” Job 32.8

“¿Dónde estabas tú cuando Yo fundaba la tierra? Házmelo saber, si tienes inteligencia.” Job 38.4

Cuando la Palabra de Dios sólo llega a nuestro entendimiento y no la ponemos por obra, resulta vano el conocimiento. La Palabra de Dios se nos ha dado no por mera recreación para nuestra mente, sino para que sea verdadero alimento a nuestro espíritu y Verdad que guíe nuestras decisiones y nuestra vida.

Dios desea revelarnos Su voluntad, Él anhela que nadie se pierda. Sin embargo, muchas de las veces nosotros no deseamos conocer Su voluntad o, sabiéndola, no queremos ponerla por obras. Hoy Dios me permitió recordar una situación que viví hace ya algunos años atrás y que me recordó lo importante de no dejar las cosas en nuestro entendimiento sino buscar la voluntad de Dios en todas las cosas. Fue así: estaba por tomar una decisión importante, ya había llegado el tiempo, tenía que decidir en cuestión de un día sí tomaría una decisión o la otra. Yo me sentía intranquilo, necesitaba tomar una decisión, sin embargo, en medio de esa intranquilidad, sentí como Dios me decía: ¿y por qué no me has preguntado a Mí qué es lo que Yo deseo?

Esa pregunta por parte de Dios me dejó fuertemente golpeado. Por días, por meses, había tomado decisión tras decisión sin consultar a Dios si eso era lo que Él quería. Yo entendía que eso era lo bueno, que eso era lo correcto, que a nadie le iba a hacer daño, pero Dios tenía otros planes. Llegó el punto en el que casi todo estaba por completarse y tenía que tomar la decisión si continuar o no, y en ese momento Dios me confrontó.

Años después de que tuve que decidir que no, pude y puedo ver la perfecta voluntad de Dios. Si hubiera decidido lo contrario a lo que Dios me pidió, muchas de las bendiciones que Dios me permitió vivir ese año y los años siguientes se hubieran perdido.

Dios desea revelarnos Su voluntad. La pregunta para nosotros es: ¿deseamos conocerla? ¿En verdad deseamos conocerla y sujetarnos a ella? Su Palabra, la Biblia, está llena de verdades que nos guiarán a seguir la voluntad de Dios. Sin embargo, aún ahí, en nuestra lectura de la Palabra, necesitamos someter nuestro entendimiento y permitir que el Espíritu nos ayude a entender la Palabra, letra por letra.

Sé que lo he mencionado en más de una ocasión, pero es un dolor muy fuerte dentro de mí. Por muchos años, por siglos, por milenios quizá, aún en esta época, la Palabra de Dios en muchas ocasiones ha sido malentendida y usada con fines bien perversos que para nada reflejan la voluntad de Dios. La Palabra se ha usado para matar, para robar, para humillar, para sojuzgar, para manipular, para someter, para terminar con la vida poco a poco. Todo esto revela lo perverso y peligroso que es que entendamos la Palabra con nuestro entendimiento solamente ya que esto termina por alejar a las personas de la Verdad.

Hoy quisiera pedirte que como cuerpo de JESÚS hagamos un compromiso con Dios de pedir en cada momento Su guía a través de Su Espíritu para entender Su voluntad y Su Palabra, y permitamos que nuestro entendimiento sea renovado por Dios. No se trata de hacer nuestro entendimiento y nuestra voluntad a un lado como si fuésemos robots o gente sin intelecto, sino más bien que nuestro entendimiento sea transformado de tal forma que siempre busquemos lo que es bueno, lo que es agradable y lo que es perfecto, es decir, que siempre busquemos la voluntad de Dios.

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nuestra manera de entender las cosas

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“¿Hasta cuándo estará esto en el corazón de los profetas que profetizan mentira, y que profetizan el engaño de su corazón? ¿No piensan cómo hacen que mi pueblo se olvide de Mi Nombre con sus sueños que cada uno cuenta a su compañero, al modo que sus padres se olvidaron de mi nombre por Baal?” Jeremías 23:26,27

 

El gran dolor de Dios por Su pueblo es manifiesto a través del profeta Jeremías. Un pueblo cegado por su propio entendimiento, seducido por profetas que hablaban mentiras y que fornicaban en la casa de Dios. Un pueblo que era llevado cautivo por los falsos maestros ante dioses falsos. Un pueblo al que Dios seguía amando profundamente, pero al cual sus pecados e infidelidad terminarían por llevarle a la esclavitud a tierras lejanas. Pero ¿cómo es que un pueblo que había sido rescatado por Dios pudo rápidamente olvidarse de Él?

En el capítulo 11, el versículo 8 del libro de Jeremías, Dios nos da la respuesta: Pero no oyeron, ni inclinaron su oído, antes se fueron cada uno tras la imaginación de su malvado corazón.

¡Qué peligroso es entender las cosas  a nuestra manera, entender la Palabra de Dios a nuestra manera! Por eso Pablo en Romanos 12:2 nos exhorta a no conformarnos a este siglo, sino que nuestro entendimiento sea renovado. Hoy Dios nos guió en oración en ese sentir, en pedirle a Dios “cambia nuestra manera de entender las cosas”.

Señor, cambia esas ideas que están basadas bajo fundamentos del mundo y no en Tu Palabra. Cambia esas maneras humanas y engañosas de entender Tu Palabra y que Tu Espíritu sea quien nos dé el discernimiento de entender. Padre, en nuestra mente hay tanta mentira y en nuestro corazón hay tanta maldad que aún buscará nuestra naturaleza humana justificarse a través de entendimientos que no vienen de Ti. Humíllanos, Dios, siempre que intentemos ser sabios en nuestra propia opinión. Padre, guíanos por caminos de rectitud, donde nuestro espíritu quede rendido a Ti en obediencia y rectitud de corazón. Limpia nuestro entendimiento, límpianos Señor y seremos limpios.

Sea el Dios de nuestra salvación siempre quien revele a nosotros a través de Su Espíritu todo aquello que sea agradable al Padre, siempre agradable al Padre. En Jesús, Señor y Dios nuestro, amén.