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diciendo sí en el corazón

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y ellos preguntan si enamorado estoy de usted

he respondido que no diciendo sí en el corazón

que vestido de una pasión que trasciende en los latidos

busca abrazarle en los recuerdos míos que suyos son.

*

confieso este amor entre pláticas que busco nunca terminen

se lo confieso a ellos que emocionados en locura me creen capturado

en aquella tarde escrita en los meses que hoy nos separan.

*

ellos sorprendidos de la locura mía

convencerme buscan de claudicar a la espera

hecha de anhelos y sonrisas, de verdades y confesiones del Padre

Quien me anima a continuar en esta espera llena de suplicas mías.

*

enamorado estoy de usted lo confieso con toda la voz que del corazón grita

voz que en silencio permanecer no puede

sabiendo el corazón que las verdades del Padre son reales, son eternas.

*

hermoso es ver sonreír a nuestro a Padre cuando en caricias animarme desea

de no perder la esperanza en este amor, de no perder la esperanza en Él,

Él sonríe por este amor que en mí permite

porque de pureza y santidad nos viste en Su presencia.

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es más que una emoción

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escuché su nombre y sonreí,

escuchaba y escuchaba y escuchaba

en esa plática escuchaba

y quería escuchar de usted.

 

más que una emoción un anhelo es

porque ni con el tiempo ni la distancia

separarnos pueden

ni a usted ni a mí

que ambos conquistados somos

por Él y Su libertad

por JESÚS y Su salvación.

 

somos más cautivos por JESÚS

que de este amor que Él permite

somos más reales en Él

que en versos de entregas

y de emociones mayores.

 

sonreí con sólo escuchar su nombre

y mi alma se alegró y buscó de usted

en los labios de aquel que hablaba

y su nombre pronunciado era.

 

¡qué alegría descubrí en su nombre!

que de anhelos sujetada es

por los días que fueron y  son y vendrán

por Él y por Su gracia

por JESÚS y por Su corazón.

 

quiero sujetarme más de Él

que de los anhelos míos

que formados son por Él.

quiero volver más a Él

que a los días de espera

envueltos en libertad.

dispuesto

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si es necesaria mi ausencia

y dibujar en silencios palabras calladas

y en días y noches platicar a la luna

y confesar en letras este amor

cuando mi corazón enamorado

declararlo quiere a su vida

porque a los propósitos de nuestro Padre

estorbar no quiero.

 

dispuesto estoy.

 

dispuesto estoy de esperar

esperar los tiempos de Dios

para su vida y también la mía.

dispuesto estoy de actuar

actuar conforme la voluntad

de Aquel que a Vida nos llamó.

dispuesto estoy de confiar

en nuestro Padre en momentos todos

porque por Su gracia

este amor es.

dispuesto estoy de entregar

todo sueño y anhelo

rendida nuestra vida

sea a Él.

 

dispuesto estoy.

escribiré

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escribiré la carta

aquella que con el corazón fue dicha

de letras del Espíritu

y del amor que en mí permite.

 

la escribiré con mis manos

que en un nerviosismo suave

sujeta la pluma que confesará verdades.

la escribiré en papel

blanco como el alma

de los llamados a luz

donde usted vive.

 

mas que del corazón

del Espíritu surge

mas que de las emociones

en el amor se pronuncia

con letras que se escriben

en el tiempo

pero más en la eternidad.

 

esta carta  escrita es

entre ilusiones que han entregado

todo propósito al Padre

de este amor que de Él vino.

 

esperar  Él pide

llorar de emoción yo quiero

porque en el tiempo

este amor permanece.

he querido llorar a tu recuerdo

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he querido llorar a tu recuerdo

he querido abrazarte entre días

he deseado cada día poder verte

he anhelado cada tarde poder escucharte

como aquella tarde

donde tu nombre se escribió

en esta vida que ahora confiesa.

*

sabes a esa tarde en los recuerdos

pero sabes más a vida en los sueños

que dibujados son entre azules

y verdes y cielos nuevos.

*

¿has escuchado aquella canción

que en fuerza declara

que Él reina?

¿has escuchado el clamor

de los hijos Suyos

que en un anhelo ferviente

buscan santidad y rendición?

*

y espero ayer, y espero hoy,

mañana también.

y espero el tiempo de Él

donde tú vuelvas

en tardes y en días

y en verdades y entregas

porque la espera

paciente es

porque el amor nuestro

eterno es.

la belleza en tu corazón

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he escrito poemas más que siempre

he pensando en ti más que mil días

he sonreído al recordarte más que en mil recuerdos

he contemplado ese día más que mil años

 

me enamoró tu belleza

esa de la que el corazón se viste

belleza que alegra los días

y el corazón del Padre.

 

tu belleza viene del Espíritu

que apasionado permites

para que rendido confieses

quien te viste de bondad.

 

eres de días y más de siglos

eres de años y más de eternidad

tu belleza trasciende

sobre los días y siglos

tu corazón cautivo vive

en años y eternidad.

 

tu belleza es verdadera

porque no se detiene

con el paso de los años

en perfección se convierte.

 

he escrito poemas

miles quizá

más tú has escrito sueños

eternos en verdad.

 

he pensado en vida

a tu lado compartida

más tú has convertido dicha

en cada despertar.

 

he sonreído al recuerdo tuyo

de palabras y confesiones

en aquella tarde nuestra,

más tú en paciente espera

eres preparado en belleza

de un corazón que se viste

de Su Nombre y Santidad.

dos meses que vuelven cada día

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cantas a través de esa canción

que confesaste te encantaba

porque declara Quien reina

y que Él por siempre es.

 

escucho en esa canción

tu voz que confesó verdades

nacidas del apasionado corazón

por Su Nombre y Su salvación

por Su vida que te conquistó

y te sigue conquistando.

 

la canción que cantas

con la voz que no es tuya

vuelve cada día

cada día vuelve

entre soles y lluvias

entre estrellas y lunas

entre nubes que dibujas

en la distancia que nos separa.

 

dos es la distancia que se mide en meses

esa es la distancia hecha de nubes

hecha de estrellas y de lunas

y de soles y lluvias.

pero vuelves

vuelves cada día

cada día vuelves.

 

hoy somos dos y también es once

porque en este día estás tú

y yo también estoy

porque llegas en pensamientos

y en sueños y en esperas,

porque nuestro Padre ha confesado

que he de esperarte

hasta que tu alma

preparada esté

para Sus propósitos

en tu vida y en la mía

ambas unidas.

 

si puedo que estos dos meses

vuelvan a ti como vienen a mí

cada día, cada día

te declararía los sueños que has despertado

te confesaría las verdades que se me han revelado

te regalaría entre abrazos muchos días

llenos de ti y también de mí, llenos de los dos

pero más de Él.

 

no temas si es que temor hay en ti

porque Él te está preparando

y a mí también,

para propósitos mayores

a vidas terrenales

para sueños incontables

de salvación inimaginable.

no tardes

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Te esperamos, aquí confiados

en Tu llegada

anhelando tu presencia

donde de Ti todo se trata.

 

¿por qué tardas? clama mi espíritu

espera, no tardo. Tu espíritu habla,

el tiempo aun es y aun no es

pero llegará y será y estaré

y jamás me iré.

Me consuelas y espero.

Te espero, no tardes.

 

el mundo me duele y te duele

y lloras tanto, y yo lloro contigo.

me abrazas y te abrazo

entre el dolor y la esperanza

de verte y vivir con nosotros.

 

¿qué anhelas más:

reinar en justicia

o habitar en Tu pueblo?

porque habitas en justicia

en medio de los tuyos

que esperan.

Te esperamos.

 

no tardes, ven pronto.

la novia y el Espíritu

con clamor gritan:

¡ven ya!

 

ven pronto. Te espero.

ven pronto. Te anhelo.

ven pronto. Soy Tuyo.

no tardes.

¿quién dejó de hablar?

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¿quién dejó de hablar?

¿tú, los versos, o yo?

 

allá puedo heredarte,

aquí no puedo siquiera saludarte.

allá puedo conquistarte

con versos, con este amor, con esta vida,

aquí no puedo siquiera pronunciarte.

allá tengo toda una vida contigo,

aquí sólo tengo momentos de olvido.

 

aquí no tengo voz,

allá te tengo a ti,

a los versos,

a las flores,

y los bosques,

y todos ellos

me hablan de ti.

 

habla… habla al Creador

de este amor

nuestro, de Él también.

clama… clama al Creador

que desesperado de amor

me encuentro aquí sin ti.

 

allá te abrazo,

te conquisto,

te cuido,

y te amo.

aquí sólo te pienso

en recuerdos

que fueron formados

entre el azul de tus ojos

y el color de tu vida.

 

yo te espero, aquí,

y allá te tengo.

 

¿quién dejó de esperar?

¿tú, el tiempo, o yo?

el niño a la puerta

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“He aquí, Yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye Mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.” Apocalipsis 3:20

 

“Él prometió volver”, se repite para sí el niño que con una mirada fija sobre la Puerta Dorada espera apasionado por su Rey.

Habían pasado milenios cuando su Rey había prometido volver. Aún lo había prometido antes de venir la primera vez.

El niño, quien llevaba en ese lugar milenios enteros,  nunca desesperaba pues sus ojos fijos llenos de esperanza y fe aguardaban cada segundo esperando que en el segundo siguiente que sucedía al que se consumía su Rey llegaría lleno de gloria, lleno de poder, lleno de autoridad, lleno de paz, lleno de justicia, lleno de Verdad.

Muchos habían intentado convencerle de que su espera era innecesaria y que un rey nunca tarda tanto. Habían intentado arrebatarlo de ese lugar, pero él entre su gran fe siempre lograba permanecer. Nada, absolutamente nada, ha logrado convencerle. Guerras pasaron, muros cayeron, el pueblo se alejó de su primer amor, pero él permanece ahí. El pueblo fue disperso a todas las regiones de la tierra, sus hombres y mujeres fueron llevadas cautivas a reinos lejanos, sus casas fueron destrozadas, pero el niño consigue escaparse de toda persecución y siempre espera ahí, cerca de la Puerta Dorada con sus ojos siempre fijos.

¿Has visto a un niño que con asombro recibe un regalo? El espera de esta forma, asombrado por el regalo dado en promesa que aun no había recibido, pero que sabe que en algún momento estará ahí, su Rey.

“Ábranse puertas antiguas”, grita en ocasiones el niño sintiendo en su corazón un anhelo que le consume por ver a su Rey. Más la Puerta Dorada continua ahí, esperando también.

Su Rey ha prometido volver, Él no tarda. El Dios de Jacob, Él ha prometido y Él es fiel a su Palabra. ¿Qué más que Su Palabra para aguardar Su llegada?

“Ábranse puertas antiguas”, el niño gritará cuando su Rey esté ahí, para abrazarle y nunca dejarle. Para permanecer siempre con Él porque la espera habrá sido suficiente, habrá sido necesaria, habrá sido cumplida.

El niño espera a la puerta, su Rey espera el cumplimiento de los tiempos para volver por los Suyos.

“Ábranse, puertas antiguas, y dejen que entre el Rey de gloria. ¿Quién es el Rey de gloria? El Señor de los Ejércitos Celestiales, Él es el Rey de gloria.” Salmo 24.10