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se Me opuso durante veintiún días

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“Entonces me dijo: Daniel, no temas; porque desde el primer día que dispusiste tu corazón a entender y a humillarte en la presencia de tu Dios, fueron oídas tus palabras; y a causa de tus palabras Yo he venido. Mas el príncipe del reino de Persia se me opuso durante veintiún días; pero he aquí Miguel, uno de los principales príncipes, vino para ayudarme, y quedé allí con los reyes de Persia. He venido para hacerte saber lo que ha de venir a tu pueblo en los postreros días; porque la visión es para esos días” Daniel 10.12-14

 

El Reino de Dios sufre oposición en este mundo. Es una realidad que cada creyente necesita comprender y estar consciente de ella. La oposición puede ser muy sutil que podemos no percibirla, pero también esa oposición puede ser una declaración abierta de guerra en contra de nuestra vida, de la iglesia, contra Dios mismo. La oposición es algo que estará, puede ser en ciertos intervalos o de manera constante, en nuestro caminar con Dios.

¿Has podido detectar esos tiempos de oposición? ¿Cuándo tratas de emprender algo nuevo para el Reino de Dios y parece todo contrario? ¿Cuándo tratas de crecer en tu vida espiritual y las cosas parecen que no van nada bien?

La oposición es real pero no por ello más poderosa que nuestro Dios.

Todos los grandes hombres de Dios la enfrentaron. La iglesia la enfrentado a lo largo de su vida. JESÚS, Dios mismo, la enfrentó. Podemos leer cada historia en la Biblia sobre hombres y mujeres de fe, y cómo ellos enfrentaron oposición.

En libro de Daniel tenemos un ejemplo muy interesante de oposición espiritual. Daniel estaba por recibir aquellas profecías sobre el fin de los tiempos cuando Aquel que le iba a declarar esas visiones sufre oposición a tal nivel que es necesario que un ángel venga a su ayuda.

La oposición puede tener varios orígenes (nuestra propia naturaleza humana, o algún espíritu opuesto a Dios, Satanás mismo), y también la oposición puede manifestarse en varias formas (a través de enfermedad o muerte, a través de calamidades en nuestra vida, a través detractores que impiden que algo de Dios se lleve acabo). Pero aquí es importante identificar si esa “oposición” que nosotros suponemos o percibimos viene a consecuencia de alguna disciplina de parte de Dios, o de algo espiritual contrario a Dios. ¿Cómo identificarlo?

La oración se vuelve algo fundamental en nuestra caminar con Dios. No hay deber más fundamental que nuestros tiempos a solas con Dios. Es ahí donde Dios nos permitirá entender los tiempos que atravesamos y, más que entender, nos ayudará a ser guiados por Él hacia Su voluntad. Los tiempos de comunión con Dios son tiempos de descanso, de guía, de enseñanza, de lucha, de combate, de victorias.

La lectura de la Palabra es también fundamental. A través de la Palabra Dios nos permitirá alinearnos a Su voluntad y propósitos. Nos permitirá conocer el corazón de Dios de una manera especial.

El Espíritu de Dios no puede ser jamás detenido de hacer la voluntad de Dios, pero sí puede ser estorbado. El Espíritu Santo, nuestro Consolador, nuestro Ayudador, quien nos acompaña día a día, está atento a nuestra vida y nos guía en la voluntad de Dios, pero la oposición puede estorbar ese proceso.

Oremos, pues, para que el Espíritu no sea estorbado para llevar acabo los propósitos de Dios, la voluntad de Dios. Porque donde está el Espíritu de Dios, ahí hay libertad.

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toda autoridad me es dada

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“Y JESÚS se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y la tierra. Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí Yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.” Mateo 28.18-20

 

Después de ser abierto respecto mi sexualidad, mi testimonio como cristiano ha sido afectado. Por el más de año y medio que ha durado este proceso, este testimonio ha sido “manchado” por esa realidad que implica mi sexualidad. En palabras sencillas, dentro de la cultura en la que vivimos, el ser gay me hace “no cristiano” o, para algunas opiniones un tanto más favorables, me hacen un cristiano en pecado.

Me he sentido, si puedo ser sincero, como ser parte de una minoría dentro de una minoría. Dentro de la minoría que es el cristianismo en México, soy de esa minoría que significa es gay. Dentro de la minoría que es la comunidad gay, soy de esa minoría que significa ser cristiano. Una contradicción, un anatema, un oxímoron (usar dos conceptos de significado opuesto en una sola expresión).

Debo confesar que lo único que me ha mantenido es Dios. No hay otra explicación. No hay otra razón.

El testimonio de un cristiano trae consigo cierta autoridad. Cuando un cristiano guarda su vida en integridad, esta persona adquiere en sí una autoridad moral para poder ayudar o testificar a otros. Cuando un cristiano camina por determinadas pruebas y confirma como la ayuda y fidelidad de Dios fue evidente, eso da cierta autoridad para hablar delante de los hombres. Es decir, nos volvemos testigos vivos de nuestra fe. Por el contrario, un testimonio “manchado” trae por consecuencia una falta de credibilidad, una disminución o falta de autoridad moral.

En una ocasión cuando mi ánimo no estaba del todo bien y veía como mi testimonio era percibido como que venía a menos, Dios ponía una verdad muy fuerte: la autoridad de Cristo. Podrás perder toda autoridad moral delante de los hombres, pero en ese momento la autoridad de Cristo será evidente en tu vida.

No me refiero a que nuestro testimonio sea realmente menguado por negligencia propia, sino a un testimonio que es “manchando” cuando a través de la obediencia a Dios y Su Palabra basados en el amor a Él, nos lleva a ser vistos como extraños, como ajenos.

Sé que, para algunos, el ser gay y cristiano sigue siendo una imposibilidad, y se podrá argumentar que realmente no estoy tomando la Palabra de Dios en serio. Sin embargo, algo que he podido aprender en este tiempo es el negarnos a tal punto a nosotros mismos, que dejemos que el único testimonio que brille sea la autoridad de Cristo en nuestra vida. Es verdaderamente la vida (el fruto) de Cristo, de Su Espíritu, fluyendo a través de nosotros. Esto es innegable, esto es más poderoso que lo que podamos decir o hacer.

Cuando JESÚS envía a sus discípulos a todo el mundo a predicar Su Evangelio, son enviados en Su autoridad. Y la forma en que podemos entender Su autoridad en nosotros es vernos como extensión de Su reino en la tierra, sabiendo que la obra que Él ha iniciado, está haciendo y completará en nosotros será la evidencia más palpable de Su autoridad, porque aun sin hablar estaremos predicando Su Verdad y Su Evangelio.

porque cuando soy débil

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“Y me ha dicho: Bástate Mi gracia; porque Mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo. Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte” 2 Corintios 12.9,10

 

Platicaba hace un par de días con un amigo que el ser gay y toda esta situación de compartir con la iglesia, con mi familia y amigos respecto a mi sexualidad, me ha permitido entender más sobre lo que representa seguir a Cristo. Cuando tuve oportunidad de viajar a Ghana, un país que condena a la cárcel a personas gays, y aprender más sobre otros países donde incluso las personas gays son condenadas a la pena de muerte, esto me ayudó a no temer a ambientes que no nos reconocen ni nos aceptan. Siendo sinceros, solo el Espíritu de Dios pudo traer esa paz y esa seguridad para no temer.

Y mientras analizaba el riesgo de viajar a países con este tipo de legislaciones, venía a mi mente algo que puede ser muy fuerte: si he de ir a la cárcel o morir por ser gay, preferiría mejor por ser cristiano.

Cuando era débil al ser rechazado, humillado, no reconocido aún como hijo de Dios por ser gay, eso me ayudó a ser fuerte, ser valiente para enfrentar hasta la muerte misma por el Nombre de JESÚS.

Le decía a mi amigo que si algo valoro mucho del ser gay es el poder entender aún más los ambientes que como cristianos en algún momento de nuestra vida tendremos que enfrentar: humillación, difamación, separación, persecución, rechazo, muerte. Y en este año, en ese viaje a Ghana, en estos meses, he podido ver como JESÚS a través de Su Espíritu me ha hecho fuerte, no como un asunto de vanagloria personal, sino como una verdad tan poderosa que se ha sembrado en mi corazón: no temas, eres fuerte en JESÚS, por Su gracia.

No quiere decir que debemos aceptar el rechazo y la humillación como algo “normal” en nuestras vidas, al contrario, creo que debemos luchar con armas espirituales para acabar con esos ambientes hostiles. Sin embargo, esa lucha, y esos ambientes, solo pueden ser ganados a través de la sangre de JESÚS, de Su Espíritu.

Amados hermanos y hermanas que enfrentan terrible persecución en lo físico, lo emocional y lo espiritual: ¡no desmayen! Nuestra salvación es del Señor. No se cansen de hacer el bien, de luchar por mejores ambientes para ustedes y para los que han de creer por el testimonio de fe de ustedes. Aun cuando el rechazo sea de las personas que más amamos, ni nuestro amor por Dios, ni nuestro amor por ellos, ni el amor por nuestros enemigos debe enfriarse, sino arder aún con más fuerza. Porque nuestra fuerza viene de Dios, porque nuestra fortaleza es JESÚS.

en el poder del Espíritu

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“Y JESÚS volvió en el poder del Espíritu a Galilea, y se difundió Su fama por toda la tierra de alrededor. Y enseñaba en las sinagogas de ellos, y era glorificado por todos.” Lucas 4.14,15

Dios no nos deja en el desierto para siempre como si se tratase de un Dios malvado. Si bien Él puede llevarnos al desierto a través de Su Espíritu, Su propósito es que crezcamos a la estatura de Cristo, a Su carácter. Esos desiertos son tiempos de pruebas que nos ayudan a entresacar lo precioso de lo vil, a revelar lo que hay en nuestros corazones, lo que estorba para que nuestra vida crezca en fe, en madurez, en carácter, en Su conocimiento, para ser más como JESÚS.

Cuando JESÚS regresa del desierto, Él regresa en el poder del Espíritu. Aquí vemos un paralelismo muy interesante: JESÚS es llevado por el Espíritu al desierto, y cuando regresa del desierto el poder del Espíritu estaba en Él. Pensemos por un momento: JESÚS es Dios, ¿por qué necesitaba el poder del Espíritu?

Nuestro Dios es un Dios trino: Padre, Hijo y Espíritu. Cuando JESÚS regresa del desierto, vemos que esa comunión entre las tres personas de Dios se muestra en su esplendor: JESÚS tenía una comunión diaria con el Padre, y cuando regresa del desierto el Espíritu estaba en Él. El Espíritu de Dios que es dado a la iglesia para revelarnos a JESÚS cada vez más, para poder ser testigos de JESÚS en todo rincón de la tierra.

Ahora imagina, cuando vemos a JESÚS a través de los evangelios no sólo vemos a la segunda persona de la Trinidad, sino que también el Espíritu estaba con Él. Es impresionante de solo imaginarlo.

JESÚS volvió con autoridad, con confirmación, con esplendor del desierto. JESÚS siendo guiado a través del Espíritu en esa comunión diaria con el Padre. JESÚS siendo revelado a los hombres por el Espíritu.

Después de atravesar por desiertos oscuros, una labor importante para cada hijo de Dios es evaluarnos: ¿crecimos? ¿somos más como JESÚS? ¿el poder del Espíritu está en nosotros?

Suelo ver los procesos de Dios como una escalera, donde cada escalón es como un proceso o una parte de un proceso completada. Esos desiertos son parte de esos procesos y cuando Dios nos lleva en victoria a través de esos desiertos, logramos subir al siguiente escalón. Lo importante de esos procesos, de esos desiertos, es crecer y ser más como JESÚS.

Estamos por concluir un año y sería de gran valor evaluar nuestro caminar con Dios. Identificar los aciertos y también las fallas y aprender de ellas. Y sobretodo confirmar que en este año JESÚS ha sido formado cada vez más en nosotros por el poder de Su Espíritu.

Dios guíe cada día de nuestra vida como un tiempo de crecimiento a la estatura del Varón Perfecto, JESÚS.

llevado por el Espíritu al desierto

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“JESÚS, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán, y fue llevado por el Espíritu al desierto por cuarenta días, y era tentado por el diablo. Y no comió nada en aquellos días, pasados los cuales, tuvo hambre.” Lucas 4.1,2

 

Si algo define este tiempo en mi vida, podría definirse como un desierto, un desierto oscuro. Es un tiempo de grandes pruebas, donde la fe es puesta a prueba, donde nuestra única y completa dependencia se vuelve hacia el Espíritu de Dios, Dios mismo. Un tiempo de “incertidumbre”, donde no tenemos las cosas bajo nuestro control, y donde solo dependemos de Dios y Su misericordia, de Dios y Sus propósitos.

El desierto en la Biblia representa una transición: de Egipto a la Tierra Prometida. El desierto representa prueba: de dejar lo pasado y moverse en fe hacia el futuro. El desierto representa dependencia a Dios: donde lo único que nos sostendrá será Su Espíritu. El desierto representa movernos de nuestro estatus de comodidad y movernos hacia niveles que, aunque dolorosos en su trayecto, nos ayudarán a crecer y a madurar en fe.

Cuando JESÚS es llevado al desierto algo importante es que quien lo llevó al desierto no fue ni Él, ni el diablo, ni su familia, ni sus seres cercanos. JESÚS fue llevado al desierto por el Espíritu. Y es aquí donde vemos un profundo propósito: los desiertos son tiempos de crecimiento, difíciles, pero con propósito.

Durante ese tiempo JESÚS fue tentado por el diablo. Un diablo astuto y engañador que conocía la Palabra de Dios y le usó para intentar seducir a JESÚS con mentiras. Pero JESÚS, nuestro JESÚS, conocía el corazón detrás de la ley, conocía al Autor de Vida. Y JESÚS responde con la verdadera Palabra, no la palabra amañada, pero la Palabra de Vida.

Este tiempo de prueba, este desierto oscuro, me ha ayudado a algo que sumamente agradezco: revelar más a JESÚS. A ver a JESÚS y Su Palabra y Su sacrificio y Su tiempo en la tierra como algo tan sublime y de proporciones eternas que JESÚS cada vez más toma control de áreas y de sueños y de propósitos y de todo.

¿Ha sido un buen año? Me preguntaba a mí mismo mientras platicaba con Dios. Y la respuesta es: sí, ha sido un año de crecimiento. Un año que confío en Dios nos podrá revelar más y más a nuestro Gran Rey y Salvador, a quien anhelamos profundamente.

El Espíritu guíe a cada hijo Suyo en tiempos de prueba, que Su Espíritu nos revele más a Cristo a través de Su Verdad.

Dios miró la muy amarga aflicción

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“Porque el Señor miró la muy amarga aflicción de Israel; que no había siervo ni libre, ni quien diese ayuda a Israel; y el Señor no había determinado raer el nombre de Israel de debajo del cielo; por tanto, los salvó por mano de Jeroboam hijo de Joás.” 2 Reyes 14.26,27

El corazón de Dios por los que sufren y están en angustia está atento a la oración y el clamor. En Éxodo 3, Dios habla a Moisés y le dice: “Bien he visto la aflicción de mi pueblo… y he oído su clamor…, pues he conocido sus angustias” (Éxodo 3.7). Y en este pasaje del libro de 2 Reyes, nuevamente Dios libra a Su pueblo de la angustia, aún a pesar de que el pueblo no se volvía a Dios, pero su angustia era grande y Dios aún no había permitido la destrucción de Su pueblo. La parte que llama la atención de este pasaje en 2 Reyes es cómo describe esa aflicción: la MUY amarga aflicción. No era una simple aflicción, era amarga, era MUY amarga. ¿Podemos imaginarlo? Un pueblo rodeado por sus enemigos, conspiraciones internas, un pueblo arrojado a adorar ídolos, en resumen: un pueblo alejado de Dios.

Hace algunos meses Dios ponía en mi corazón: el Señor hace justicia y derecho a todos los que padecen violencia. (Salmo 103.6). Y puede que sea una angustia y violencia que no solo es física, pero también espiritual, emocional. Aquellos que son violentados en el alma y en el espíritu. Dios escucha el clamor.

No es de sorprendernos que todo avivamiento que se narra en la Biblia viene de un tiempo de angustia, de corazones que viendo el desolador panorama, solo pueden encontrar esperanza en Dios y Su justicia. No toda angustia trae por consecuencia un avivamiento, pero sí todo avivamiento viene a estar precedido por un tiempo de angustia, de aflicción, de muy amarga aflicción. La diferencia está determinada si esa angustia trae en sus orígenes un arrepentimiento real, un quebrantamiento del corazón por nuestros pecados y por los pecados del pueblo.

No es de sorprender que aún a pesar de que Dios miró la muy amarga aflicción de Israel, el pueblo siguió en sus malos caminos. Ellos buscaban solo el favor de Dios, no conocer realmente el corazón de Dios.

Dios nos guíe a tiempos de un verdadero despertar y una profunda comunión con Su Espíritu como nunca ha experimentado Su Iglesia en esta generación, en este tiempo.

porque si callas

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“Porque si callas absolutamente en este tiempo, respiro y liberación vendrá de alguna otra parte para los judíos; más tú y la casa de tu padre pereceréis. ¿Y quién sabe si para esta hora has llegado al reino?” Ester 4.14

 

Durante estos seis meses, y probablemente ya casi un año, de que inicié este proceso en mi iglesia por ser gay, han venido a mí preguntas acerca de si este era el tiempo correcto o debí esperar más. Solo una persona, mi mejor amiga, ha estado de cerca todos estos años y en más de una ocasión hace algunos años le comentaba a ella, y lo platicaba con Dios, que quería hablar con mi pastor y con mis líderes sobre mi sexualidad, sin embargo, la respuesta de Dios era: espera.

Durante esos años cuando me encontraba con fuertes dudas si estaba honrado a Dios y honrado a mis líderes, hubo un tiempo en que quería dejar el grupo de alabanza por la presión que sentía por sentirme indigno e incapaz de servir en la iglesia, sin embargo, Dios me dio una respuesta que recuerdo continuamente: tú estás ahí por Mí, no por ti, no por tus líderes. Y recordaba continuamente cómo es que Dios me abrió puertas para que sirviera en el grupo de alabanza, fue completamente de Él, literalmente yo no hice nada más que creerle y dar el paso en fe. No era ni bueno en la música, nunca había tenido experiencia en grupos de alabanza, y tenía tremendos nervios por estar enfrente de la gente y mucho más cantando, algo que nunca había hecho antes. Imagina ahora que representó para mí un chico gay (considerado indigno por la iglesia) siendo guiado por Dios a servirle en la alabanza. El problema es que en más de una ocasión yo me sentía no solo incapaz sino también indigno de estar ahí.

Dios ha sido tremendamente bueno.

Este domingo, mientras daban los avisos en el servicio en la iglesia, hubo una palabra que estaba en uno de los anuncios, esta palabra era Ester 4.14. Al leerle descubrí algo hermoso: Dios le dice a Ester que vendrían tiempos de respiro y liberación para los judíos, aunque ella respondiera o no a Dios. Lo maravilloso de este texto es que Dios anhelaba profundamente ese respiro y esa liberación para Su pueblo, y estaba en Su corazón, en Su voluntad. Me encanta el amor de Dios por Su pueblo.

Me imagino a Ester, temerosa, sin saber que hacer por la gran destrucción que viene al pueblo judío, y de pronto Dios, a través de Mardoqueo, primo de Ester, le dice: la voluntad de Dios es salvar a los judíos, y aún si tú no hablas, Su voluntad será hecha.

Yo me sentí muy identificado con Ester en ese texto. La voluntad de Dios era que en este tiempo yo hablara a mi pastor sobre mi sexualidad. Y no es que el tema de mi sexualidad sea lo importante, de hecho, en más de una ocasión yo le comentaba a mi pastor que eso era secundario, lo que sentía de parte de Dios que es importante es cómo la iglesia se ha movido más por prejuicios, conceptos y entendimiento humano que por la voluntad de Dios, no solo en este tema de la homosexualidad, sino en otros temas a lo largo de la historia. Y Dios está llamando a Su iglesia a tiempo de arrepentimiento, de romper paradigmas viejos y de hombres, a moverse a niveles mayores de fe donde la guía de Su Espíritu será primordial. ¡Qué tremendo amor tiene Dios por Su iglesia!

Al leer este texto de Ester, sentía como Dios me decía: hubieras o no hablado, Yo tengo este deseo (dolor) en mi corazón por Mi iglesia. Yo solo fui el mensajero, no el mensaje. Y siento en estos días que Dios me ha estado confirmando que el mensaje ha sido dado. Que es el tiempo, y es Su voluntad. Que no hay nada que temer. Porque Su Palabra nunca vuelve vacía, porque si el grano de trigo no cae a la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto (Juan 12.24).

 

el espíritu de adopción

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“Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios. Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre!

El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios” Romanos 8.14-16

 

Si alguien me preguntase en este tiempo de prueba como es que he podido sobreponerme y seguir caminando, mi única respuesta sería: ha sido el Espíritu de Dios. No hubiera podido solo, no hubiera sido capaz de hacer algo en mis fuerzas, no hubiera siquiera podido hablar cuando era necesario, o actuar cuando era importante hacerlo.

La única certeza que tengo que este tiempo es un tiempo que Dios ha preparado es la certeza que el Espíritu me ha dado a través de Su Palabra y de Su comunión diaria. Algunos pensarán que ha sido arriesgado, otros podrán decir que estoy yendo contrario a muchas cosas, y otros tantos podrían considerarme como un falso cristiano. Sin embargo, si algo me ha sostenido hasta este día es esa convicción que el Espíritu da día a día a mi espíritu que hijo soy del Padre.

Quisiera poder transmitir esa convicción y certeza con estas letras, pero esa convicción en lo espiritual es mucho más grande. Es saberse cercano a Dios, saberse amado por Dios, saberse guiado por Dios. Es el Espíritu recordando momento a momento que Dios es nuestro Padre y que nada, ni la vida, ni la muerte, podrán separarnos de Su amor en Cristo JESÚS.

Podrán los amigos volverse ajenos. Podrán los hermanos volverse lejanos. Podrán nuestros seres amados volverse en nuestra contra. Pero el amor de Dios permanecerá, y siempre seremos hijos Suyos a través de Cristo, Señor nuestro.

“Eres hijo mío”, Dios nos susurra al oído. “Eres hijo amado”, Dios lo declara a cada instante. “¡Creador tuyo, oh Jacob!”, declara en Su Palabra. Y esta convicción del Espíritu Santo de que somos hijos de Dios en JESÚS, es asombrosa. Y declaramos: ¡papito amado, Abba Padre!

cuando la iglesia no tiene todas las respuestas

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“Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa extraña os aconteciese, sino gozaos por cuanto sois participantes de los padecimientos de Cristo, para que también en la revelación de su gloria os gocéis con gran alegría.  Si sois vituperados por el nombre de Cristo, sois bienaventurados, porque el glorioso Espíritu de Dios reposa sobre vosotros. Ciertamente, de parte de ellos, Él es blasfemado, pero por vosotros es glorificado.” 1 Pedro 4.12-14

parte 1: el temor a regresar

He regresado de Ghana y este tiempo después de Ghana ha sido un mundo de emociones. Estoy muy agradecido con Dios por el gran privilegio y bendición de poder viajar a este país y poder ser un instrumento de bendición para esta tierra. Estoy, sin duda, muy agradecido por esta oportunidad que confío en Dios podrá ser la primera de muchas muchas más. Las personas que conocí, los lugares que visité, las vidas que tocaron mi vida, y un pueblo que en su necesidad busca superarle.

Y también siento una profunda tristeza, quizá depresión, a la que no he podido ponerle palabras para describirle completamente. Compartía en Facebook con un toque de broma que siento como si tuviera una depresión post-parto pero sin el parto. Justo después de compartir en Facebook, amigos, hermanos, con una preocupación e interés genuino comentaron palabras de ánimo. Un amigo, un querido amigo cristiano, me comentaba que esta depresión/tristeza era algo normal después de vivir un tiempo tan grande y tan impactante; este amigo, hermano, compartía que él enfrentó algo similar al regreso de un viaje de misiones. Una querida amiga-hermana-confidente-mi mejor amiga compartió algunos versículos de la Biblia y se ofreció a orar por mí, algo que valoro grandemente.

Los días pasaron y la tristeza parecía no menguar sino crecer. Algunos días mis ojos se han llenado de lágrimas y algo dentro parece no contenerse y querer explotar en llanto. Aun recuerdo, que estando en el aeropuerto quizá de Londres o de Dallas ya de regreso, quería llorar y llorar con una profunda tristeza que estaba ahí sin saber por qué. Y hoy, mientras escribo estas letras, mis ojos y aún más mi corazón están bañados de una tristeza que platicaba con Dios no sé como describirle y sigo sin entender por qué está ahí. He estado entre pensativo, retraído, sin muchas palabras, ensimismado.

Mientras platicaba con Dios, Él me recordaba que no hay nada de que temer, no somos más esclavos del temor. Y me preguntaba, ¿acaso tengo temor? Y la respuesta es quizá tan extraña como cierta: tenía temor de regresar a México. No es porque México está enfrentando sus propias luchas como sociedad, que son muchas y son terribles, sino porque aún no sé qué sucederá en mi iglesia local después de que tuve que dejar de servir en mi iglesia por ser gay e iniciar un proceso con mi pastor para entender qué es lo que la Biblia dice sobre la homosexualidad. Aunado a ello, no sé cómo mi familia reaccionará ante esta situación. No han sido meses fáciles, pero han sido meses en los que visto la mano de Dios de manera asombrosa. Y sé que Dios me sostendrá, en verdad confío que así será.

Aún más dentro, a veces siento que no pertenezco a donde creí pertenecer, a una iglesia local que tanto amo y donde mis líderes y grandes personas han sido de bendición durante muchos años. Cuando tengo oportunidad de platicar con algunos (muy pocos) amigos respecto a esta situación, he visto una reacción de enojo y de impotencia de parte de ellos contra la iglesia, sin embargo, he pedido a ellos no sentir eso en contra de mi iglesia, porque eso me dolería aún mucho más. No es una lucha de ellos contra mí, sino es una lucha donde la verdad y lo que viene de Dios necesita ser revelado a Su iglesia. Y una angustia desde hace meses en mí es que si como iglesia estamos listos para recibirlo.

Dios ha dado Palabra a mi vida durante estos meses: No temas, ya no eres esclavo del temor, eres hijo Mío; Yo te he hecho valiente; esfuérzate y sé valiente; este es el tiempo, no temas. Y Dios ha confirmado a través de oraciones, palabras, respuestas asombrosas. En verdad he visto la mano de Dios de una manera muy especial, muy especial.

La tristeza, si bien puede estar ahí, sé que ha revelado el temor que aún hay en mí. Un temor que, si bien puede ser justificado, ya ha sido derrotado porque el verdadero amor echa fuera todo temor.

 

parte 2: cuando ser gay es ilegal

Ghana es uno de los 76 países donde existen legislaciones que condenan a las personas LGBT con prisión hasta la pena de muerte. En el caso específico de Ghana, la condena puede llegar hasta 25 años de cárcel y no existen, por consecuencia, alguna legislación que evite la discriminación en base a la orientación sexual o la identidad de género.

En contraste, IBM, la compañía donde tengo oportunidad de trabajar, ha sido pionera en desarrollar políticas de inclusión y no-discriminación hacia las personas LGBT aún antes de que las legislaciones en los países les hayan desarrollado. Además, IBM ha desarrollado políticas que incluyen beneficios para sus empleados que han formado familias homoparentales. IBM ha logrado, gracias a sus avances de inclusión y no-discriminación, ser clasificada continuamente como una de las compañías más seguras para trabajar para personas LGBT.

Cuando recibí la noticia de que viajaría a Ghana, una de mis primeras búsquedas acerca de este país fue el entender sus legislaciones respecto a este tema. Con cierta reserva comencé a buscar información respecto a qué lineamientos IBM recomienda seguir para empleados gays que, como en mi caso, necesitamos viajar a este país. IBM, consciente de esta situación en diversos países, dentro del tiempo de preparación antes de viajar recomendaba ser prudentes, cuidando en todo momento la seguridad de sus empleados.

Siguiendo esta recomendación, uno de mis primeras preocupaciones fue el contenido en mi blog personal y mis cuentas de redes sociales que pudieran de cierta forma identificarme como gay. Sin embargo, Dios continuamente me recordaba que, si bien necesito ser cuidadoso y prudente durante mi tiempo allá, no había porque temer.

Cuidé mucho el tema en la medida de lo posible durante mi tiempo en Ghana y, personalmente, no soy de las personas que suelan platicar con toda persona respeto a mi sexualidad, no por miedo ni vergüenza, pero sí por prudencia y sabiendo que el ser gay cristiano sigue siendo un tema en el que aún hay mucho trabajo por hacer tanto dentro de la iglesia como fuera de ella.

Durante mi tiempo en Ghana hubo tres ocasiones donde el tema de mi sexualidad pudo ser “descubierto”. La primera de ellas se dio cuando algunas personas comentaron sobre la homosexualidad con cierta burla; yo con una reserva un tanto evidente durante la plática, decidí no comentar al respecto. La segunda ocasión fue cuando una persona estaba revisando en mi computadora una información usando el navegador. Cuando esta persona intentó abrir la página de Google, en el historial de páginas visitadas se mostró como sugerencia al teclear la letra “g” la página del sitio cristiano para personas LGBT donde colaboro.

La tercera ocasión fue mucho más personal. Dios me permitió durante este tiempo en Ghana desarrollar una amistad con un chico cristiano al que estimo y quiero muchísimo. Esta amistad basada completamente en nuestra en fe JESÚS ha sido de los más grandes regalos de parte de Dios durante este viaje. Una amistad profunda, con mucha confianza y con una plena convicción de que es una amistad de parte de Dios. Durante los días en Ghana, un tema que siempre estaba presente era mi situación en la iglesia y el porqué ya no me era posible servir en mi iglesia. Mi respuesta a este chico era: es un tema que es un tanto difícil que si Dios permite platicaremos en su momento.

Oré a Dios durante varios días. No quería primero que esta amistad fuera dañada por el tema de mi sexualidad, pero también quería ser prudente respecto a la situación que chicos gays enfrentan en Ghana. Dios me guió a un tiempo en el que Su Palabra fue de gran paz y consuelo. Días después, pude escribir una carta para mi amigo (mi hermano espiritual) donde compartía la situación que estoy viviendo en mi iglesia y la razón de todo ello (mi sexualidad). Sin embargo, el tiempo para entregarle esta carta no sé dio hasta el día en que tuvimos que despedirnos porque era tiempo para regresar a México. Quería ser prudente a las recomendaciones de IBM y también, quería ser sensible a los tiempos de Dios. Ese tiempo, así lo creo, fue justo ese último día en que nos despedimos.

Quiero ser sincero que mi cariño por Ghana no ha cambiado en lo absoluto. Ghana, su gente, el tiempo ahí, han sido una de las mayores bendiciones que Dios ha traído a mi vida. Agradezco a Dios profundamente este regalo. Fue un tiempo que cambió muchas cosas en mí para bien y que han ayudado a que este hijo Suyo pueda crecer. Además, Ghana no es el único el país con ambientes hostiles para personas LGBT. En México, ya con legislaciones que buscan la inclusión y el respeto, la discriminación sigue siendo una realidad no solo para personas LGBT, sino también para mujeres, para indígenas, para inmigrantes.

 

parte 3: cuando la iglesia no tiene todas las respuestas

Ya de regreso en México, platicaba con Dios cómo a veces no es sencillo el ser gay (no como queja o vergüenza, sino como un dolor dentro de mí). Visitar un país con legislaciones que te hacen “delincuente” por ser gay. Cuando desarrollas una amistad profunda con alguna persona (chico o chica) y se llega el momento de compartir que eres gay. Cuando tienes que enfrentar procesos en tu iglesia, o en tu familia, o en tu círculo de amigos, o en tu trabajo donde tu sexualidad pone en riesgo muchas cosas, principalmente tu relación con esas personas.

Dios ponía en mí que esta situación no es exclusiva de mi sexualidad, sino que mujeres siguen enfrentando situaciones similares. Hoy en día, en Jalisco, la alerta de género ha sido declarada debido al alto índice de asesinatos hacia mujeres. Y Jalisco es, lamentablemente, uno de más estados en México donde ser mujer es un riesgo.

Aunado a ello, Dios también me permitió comprender una realidad espiritual aún mayor. Durante el tiempo en que JESÚS estuvo en la Tierra, los líderes religiosos y la sociedad judía no comprendían como Él podía ser el Mesías, el Hijo de Dios, Dios hecho hombre. El entendimiento de los líderes religiosos respecto a la Palabra de Dios no les permitía comprender quién era JESÚS, al grado que tuvieron que asesinarle por considerarle un riesgo muy fuerte a sus creencias y la sociedad.

Mi situación como gay cristiano es en poco, y muy poco, comparable a lo que vivió JESÚS. Sin embargo, Dios me recordaba cómo esta situación personal puede ser usada para comprender cómo podemos ser partícipes de los padecimientos de Cristo (1 Pedro 4.13), padecimientos mostrados en rechazos, burlas, exclusión, y aún la muerte. Para muchas personas en la iglesia los chicos y chicas que somos LGBT y que guardan su fe cristiana con una profunda reverencian y cuidado, somos considerados una contradicción, un anatema, una imposibilidad dentro del cristianismo. Y ahí Dios nos llama aún más a guardar nuestra fe, a ser como Cristo: mansos, humildes, amando en todo momento aún aquellos quienes buscan nuestra muerte.

Esto no sugiere que debemos conformarnos a esos ambientes hostiles y no buscar cambiarles. Sin embargo, nuestra más grande herramienta para impactar esos ambientes y transformarles para bien es permitir que Cristo brille en nosotros cuando esos ambientes tratan de consumir nuestra fe y nuestra vida. Las tinieblas no se vencen con tinieblas, sino se vencen con luz. El mal no se vence con mal, sino con el bien. Porque en la medida que más chicos LGBT verdaderamente cristianos se levanten con el carácter de Cristo en medio de sus iglesias, en esa misma medida Dios irá transformando a la Iglesia que tanto necesita de Dios.

Es doloroso imaginar y enfrentar que el ambiente hostil que muchos chicos y chicas LGBT enfrentan en sus familias, en sus escuelas, en sus trabajos, en la sociedad, pueden ser ambientes que pueden estar viviendo también en la iglesia y, aún peor, que la iglesia pueda ser usada como un instrumento humano para promover, justificar y alentar esos ambientes. Y es ahí cuando descubrimos a una iglesia que se ha alejado de su propósito y su llamado, a una iglesia que, llamada a ser luz y el cuerpo de Cristo, ha sido llevada cautiva por el entendimiento humano.

Quiero ser nuevamente claro: amo a la iglesia (entendida como el cuerpo de Cristo) y a mis líderes y hermanos en Cristo. No quiero ser un medio de condenación y juicio hacia la iglesia donde con profunda fe sé que pertenezco y cuya permanencia y acceso es dada a través de la fe en JESÚS. La iglesia, esa comunidad de miembros imperfectos que unidos a través del Espíritu es un medio a través del cual Dios restaura, consuela, alienta, exhorta, enseña, disciplina.

En este tiempo de tristeza después de Ghana he comprendido que nosotros como iglesia necesitamos movernos hacia niveles mayores de fe y obediencia a Cristo y Su Palabra, más allá que nuestro entendimiento humano. He comprendido, con dolor y quizá temor, que como iglesia carecemos de todas las respuestas, y es por ello que necesitamos ser guiados por el Espíritu a toda verdad porque solo Su Espíritu y no nuestro entendimiento podrán liberarnos de toda atadura, porque Su Verdad nos hará libres, porque donde está el Espíritu de Dios ahí, y solo ahí, hay libertad.

 

Él los guiará a toda la verdad

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“Pero cuando venga el Espíritu de verdad, Él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por Su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir.” Juan 16.13

No hay día en que no necesitemos la guía del Espíritu de Dios para vivir. Aún más, con decisiones importantes, Su guía se vuelve trascendental para Sus hijos, el Espíritu de Dios se convierte tan indispensable como el aire que respiramos y aún más.

Mientras oraba a Dios por una situación particular que estoy viviendo aquí en Ghana, esperaba en Dios por Su respuesta para saber cuál debería ser el paso siguiente. Después de varios días de oración, Su respuesta llegó: el Espíritu te guiará.

¿Puedes imaginar la paz que trae consigo esa respuesta? Cuando pude recibirle, toda preocupación o carga que había por saber qué hacer fue quitada. No tenía que enfocarme en mí y lo que debería hacer, sino enfocarme en Su Espíritu y confiar que Él me guiaría, Su Espíritu guiándonos en todo momento. Y mientras recibía esa respuesta, pedía ahora a Dios que pudiera yo estar sensible a la guía de Su Espíritu.

He podido confirmar día a día que Su Espíritu ha obrado de una manera muy sorprendente en las últimas semanas aquí en Ghana, y aún puedo confirmar Su mano durante los últimos meses. Aquí en Ghana, por ejemplo, sin yo merecerlo, ni buscarlo, ni esperarlo, Él ha hecho cosas muy sorprendentes, lo único que Él busca es obediencia y confianza en Él.

Hay momentos en los que ciertas dudas llegan, pero Su Palabra está ahí: el Espíritu te guiará. No necesito más preocuparme, no necesito más intentar encontrar la solución perfecta, sino confiar que Él me guiará en todo momento. Esto, por una parte, no supone que yo me quedaré sentado sin hacer nada, por el otro lado sí supone que mientras obedecemos y hacemos nuestra parte, Él se encargará de las cosas maravillosas y sorprendentes que nosotros no podemos lograr. He podido en este tiempo experimentar una parte de Su gracia que no había reconocido antes y esta es que aún sin merecer tanta bendición y cuidado y guía y protección y amor, Él nos bendice, nos cuida, nos guía, nos protege, nos ama.

Desde ya hace algunos meses, esta verdad se ha ido insertando a mi vida: el Espíritu nos guiará a toda verdad, a toda verdad. No tienes que traer carga en tu alma, tu cuerpo o tu espíritu por saber todo, sino caminar con Él confiado que Él tiene cuidado de nosotros, y Su guía es sobrenatural.

Estoy maravillado cómo Dios prepara cosas aún mucho antes de que sucedan en nuestra vida. Estoy maravillado cómo Dios nos envía a lugares aún antes de que nosotros sepamos que debemos ir. Dios es asombroso.