Archivo de la etiqueta: fiel

les será dicho: son hijos del Dios viviente

Estándar

“Con todo, será el número de los hijos de Israel como la arena del mar, que no se puede medir ni contar. Y en el lugar donde les fue dicho: Ustedes no son pueblo Mío, les será dicho: Ustedes son hijos del Dios viviente.” Oseas 1.10

 

Las promesas de Dios son vivas, son ciertas, no perecen. Leer la Palabra de Dios es un testimonio de ello. Promesas dadas a hombres imperfectos, pero con un corazón rendido a Dios, que creían cada palabra que Dios decía. Algo maravilloso de estos hombres es ver la confianza de que lo que Dios decía se cumpliría, aun cuando a ellos no les fuera dada la oportunidad de ver el cumplimiento de la promesa.

Hace algunos años Dios me permitía reflexionar: ¿cuántas promesas de parte de Dios dadas a nuestros antepasados se están cumpliendo en nuestra vida? Y concluía: somos herederos de promesas.

Al comenzar a leer el libro del profeta Oseas, que es escrito en tiempos en que el pueblo de Israel está dividido en dos reinos (Judá e Israel) y está enfrentando tiempos de una corrupción moral muy fuerte, uno puede percibir una “decepción” de parte de Dios por Su pueblo, pero Dios no se queda ahí, más que una decepción es un dolor por Su pueblo. Después de cada profecía que vaticinaba terribles consecuencias por el pecado del pueblo, Dios habla libertad, habla promesas que dan esperanza.

Específicamente al comenzar a leer el capítulo uno de Oseas, encontramos esta promesa: a ustedes que les era dicho que no eran Mis hijos, serán llamados Mis hijos, hijos del Dios viviente. Mientras leía esta promesa, pude relacionarme mucho con ella.

Como cristiano gay continuamente nos es dicho que no somos hijos de Dios, y a veces llevados lejos del pueblo de Dios debido al rechazo. Pero cuando leemos esta promesa, en Oseas, en lo personal pude identificarme con ella, Dios recordándonos que aquellos que han sido hechos lejanos del pueblo de Dios, serán ahora hechos cercanos y llamados hijos de Dios.

Cuando JESÚS viene a la tierra y a través de Su ministerio nos muestra una parte del Reino de Dios que no hace distinción, que buscar acercar a todos a Dios, es cuando esta promesa cobra un significado especial. Imagina al enfermo, al extranjero, al rechazado, a la mujer samaritana o a la mujer adúltera, a los cobradores de impuestos que les era dicho que no tenían parte dentro de la congregación de Dios. Ahora, este texto tiene un cumplimiento especial cuando JESÚS nos lleva a comprender el Reino de Dios de una manera mucho más profunda.

Quiero invitarte a recordar y meditar en aquellas promesas que Dios ha dado a tu vida. No solamente ciertos versos de la Biblia que se nos dan como pueblo e hijos de Dios, sino aquellos versos de la Biblia, aquellas promesas que Dios ha hablado específicamente a tu vida. ¿Puedes recordar alguna? Ahora, medita en ella y descansa en la fidelidad de Dios, porque Él la cumplirá. Su Palabra es cierta, no perece.

No hay nada imposible para nuestro Dios, nada.

Anuncios

nuevos comienzos

Estándar

“Porque Mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos Mis caminos, dijo el Señor. Como son más altos los cielos que la tierra, así son Mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos.

Porque como desciende de los cielos la lluvia y la nieve, y no vuelve allá, sino que riega la tierra, y la hace germinar y producir, y da semilla al que siembra, y pan al que come, así será Mi palabra que sale de Mi boca; no volverá a Mí vacía, sino que hará lo que Yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié.

Porque con alegría saldréis, y con paz seréis vueltos; los montes y los collados levantarán canción delante de vosotros, y todos los árboles del campo darán palmadas de aplauso. En lugar de la zarza crecerá ciprés, y en lugar de la ortiga crecerá arrayán; y será al Señor por nombre, por señal eterna que nunca será raída” Isaías 55.8-13

 

Cada año que Dios me permite cumplir un año más de vida, Dios pone en mi corazón una palabra o un propósito para el año que ha de venir. Es una oportunidad para rendir y dedicar el año a Dios y Sus planes, para reconocer que Él ha sido quien ha permitido que este hijo Suyo haya llegado hasta este tiempo.

En un par de días estaré cumpliendo años, y mientras meditaba con Dios respecto al propósito, Dios ponía en mi corazón: nuevos comienzos.

Este año que está por concluir fue un año donde Dios confirmó muchas cosas: Su Palabra, Su fidelidad, Su protección y guía, Su consuelo, Su amor, confirmó Su Nombre, confirmó que hijo Suyo soy. Fue un año de pruebas tan fuertes que parecía que mi alma iba a desfallecer, que no iba a resistir. Fue un año de un desierto profundo donde Él confirmó Quien es Él.

Y ahora, mientras medito en este año que está por comenzar, Dios trae a mi mente que nuevos comienzos llegarán. Tiempos para restaurar, para caminar en fe, para crecer. Tiempos de nuevas oportunidades, de nuevos sueños, más grandes, más profundos, más eternos. Este año que concluye me ha permitido dejar atrás miedos, inseguridades, dudas, y me han permitido confirmar que Dios es fiel y es bueno.

Porque Sus caminos, son más altos que nuestros caminos, y Sus pensamientos, más que nuestros pensamientos. Porque Su palabra nunca vuelve vacía.

cosa mejor para nosotros

Estándar

“Y todos éstos [los héroes de fe], aunque alcanzaron buen testimonio mediante la fe, no recibieron lo prometido; proveyendo Dios alguna cosa mejor para nosotros, para que no fuesen ellos perfeccionados aparte de nosotros.” Hebreos 11.39,40

“Dios no es hombre para que mienta, ni hijo de hombre para que se arrepienta. Él dijo, ¿y no hará? Habló, ¿y no lo ejecutará?” Números 23.19

 

¿Cómo es que un hombre de fe como Abraham recibió promesa tan grande como el ser el padre de multitudes y ser bendición para el mundo, y lo único que vio fue a un hijo nacido en su vejez? La fe de Abraham es impresionante en muchos aspectos, una promesa imposible de la cual lo único que deleitó fue a un hijo cuyo nacimiento también era imposible. Sin embargo, hoy testificamos que esa promesa dada a Abraham, hoy nos incluye a nosotros y a generaciones de hombres y mujeres de fe que han sido atraídos a Dios mediante JESÚS.

Imaginemos ahora a los apóstoles cuando JESÚS les dice: y me serán testigos hasta lo último de la tierra. Sin embargo, ninguno de los apóstoles, más que Pablo, fue más allá de Asia menor. ¿Acaso JESÚS mintió? La respuesta es evidente en nuestra vida ahora: somos nosotros el fruto de la fe de ellos.

La Biblia narra la vida de hombres y mujeres de fe que recibieron promesas tan extraordinarias “pero” que no recibieron lo prometido, hombres y mujeres que guardaron en su corazón esa promesa, aunque ellos no lograron ver el cumplimiento de la promesa. Y el libro de Hebreos en el capítulo 11, en ese capítulo tan maravilloso, nos declara que aunque ellos no recibieron lo prometido, Dios nos ha bendecido por la fe de ellos, para que nosotros, además de ellos, también fuésemos perfeccionados (madurados) a través de esa fe. Es decir, la razón por la cual Dios “no cumple” la promesa en la persona que le recibió en un inicio, es porque esa promesa es tan alta que una sola generación no bastaría para cumplirle, no porque Dios no pueda hacerlo, sino porque Sus promesas son tan extremadamente más grandes que nuestros pensamientos no pueden concebirles.

Me encanta soñar con Dios y platicarles mis planes, y mis sueños, y mis ideas, y mis anhelos. Me encanta estar en una tarde sentado platicando con Él, o en la noche antes de dormir y platicar con Él acerca de esos sueños. Y me encanta porque sé que, aunque mis sueños pudieran parecer muy grandes, sé que Dios los sobrepasará con Sus sueños, porque Sus pensamientos son siempre mucho más altos que nuestros pensamientos. Y esto me impresiona de los hombres de fe: confiando siempre que lo que Dios traería siempre sería mayor al presente que vivían, aunque este presente pudiera parecer extraordinario.

No puedo imaginar a Abraham viviendo amargado y reclamándole a Dios porque había recibido una promesa de ser padre de multitudes y lo único que recibió fue un hijo. Abraham pudo ver más allá, pudo confirmar que Dios no miente, y lo que Él dijo será hecho. Abraham descansaba en esa verdad, una verdad que sostiene que lo que Dios ha dicho, será hecho.

la paz de Dios que sobrepasa todo entendimiento

Estándar

“Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo JESÚS.” Filipenses 4.6,7

 

¿Has enfrentado tribulación recientemente? ¿Enfermedad, prueba, duda? ¿Has comprobado como en medio de tanta confusión la Verdad de Dios permanece fiel?

En los últimos meses Dios ha hablado mucho acerca de la prueba a mi vida. De hecho, desde hace ya un año Dios vaticinaba un tiempo de prueba grande en mi vida que fue iniciado por un accidente. A partir de ahí, Dios habló: vendrán pruebas mayores, aún en lo espiritual.

Las batallas mayores y grandes luchas son aquellas que se enfrenan en lo espiritual. Podrá el cuerpo estar languideciendo, o las emociones titubeando, pero si el espíritu desfallece gran tragedia sucede. Cuidemos el espíritu, cuidemos de que está siendo alimentando, porque en tiempo de prueba ese alimento será determinante. ¿Cuán cercano estamos cerca de Dios? Él es nuestro verdadero alimento.

Algo impresionante de las pruebas, de los tiempos de grandes decisiones cuando la presencia de Dios está cercana a nosotros es que Su paz es sobrenatural. No es una paz respecto a lo que nos rodea necesariamente, sino dentro de nosotros, la claridad respecto a Él, la certeza de que Él puede, la convicción de quien es Él. Su paz como fruto de Su Espíritu que nos afirma en nuestra Roca Fuerte.

No negaré que ha habido dudas y a veces no logramos ver cuándo todo esto terminará, sin embargo sí puedo confirmar que día a día Su paz ha estado. Esta paz que guarda nuestros corazones y nuestros pensamientos en Cristo JESÚS.

¿Qué debemos hacer en tiempo de prueba? Primero no estar preocupados, sino que en oración, en ruego, en acción de gracia presentemos delante de Dios nuestras peticiones, derramando nuestro corazón delante de Él. La promesa de Dios es Su paz, Su paz en Cristo.

 

no tengas miedo

Estándar

“Y les respondió José: No temáis; ¿acaso estoy yo en lugar de Dios? Vosotros pensasteis mal contra mí, más Dios lo encaminó a bien, para hacer lo que vemos hoy, para mantener en vida a mucho pueblo. Ahora, pues, no tengáis miedo; yo os sustentaré a vosotros y a vuestros hijos. Así los consoló, y les habló al corazón.” Génesis 50.19-21

No han sido días fáciles, pero han sido días de gran enseñanza, de una provisión espiritual de parte de Dios que sólo hace que el espíritu le glorifique en todo tiempo. Desde temprano cuando despierta, hasta en la noche cuando se acuesta, en el espíritu hay una confianza y certeza, una paz sobrenatural, que sólo puede ser dada por Dios.

Cadenas que sujetaban con fuerza al espíritu, han sido rotas. Mentiras que habían sido sembradas, una a una son extirpadas. Tristeza que consumía el alma, ha sido convertida en gozo. Porque donde está el Espíritu de Dios, donde está Su Espíritu, ahí, y sólo ahí, hay libertad.

Su Espíritu guiando pasos, decisiones, pensamientos, días, la vida entera. Su Espíritu hablando momento a momento Palabra de Verdad que trae reposo al alma y al espíritu quebrantado, sana dolencias, restaura conforme a Su perfecto plan.

Pareciera todo contrario, más Dios está ahí, afirmando pasos en fe. Pareciera todo sin mucho sentido, sin embargo Dios muestra Su voluntad tan perfecta que uno queda asombrado de Sus tiempos, y de Sus formas.

“No tengan miedo”, dijo José a sus hermanos que intentaron acabar con su vida años antes de que José se convirtiera en segundo después del Faraón. José vio, aun en los momentos terribles en los que su vida parecía ser extinguida, que la mano de Dios estaba ahí. Ellos, sus propios hermanos, pensaron mal para con él, más Dios lo encaminó a bien al grado de que José pudo bendecirles cuando en la tierra una desolación terrible dominaba. José no guardó amargura ni rencor para con sus hermanos ni para con Dios, más entendía que todo sería usado por Dios para bendecir y dar vida a mucho pueblo.

Dios no nos ha traído hasta aquí para abandonarnos. ¿Lo puedes creer? No hemos cruzado mil desiertos para que Dios nos olvide. Él es fiel, Él es bueno, Él es sabio. No temas, no tengas miedo, batallas mayores estarán por venir pero en Él somos más que vencedores.

 

haré de ti

Estándar

“Pero el Señor había dicho a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré. Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición.” Génesis 12. 1,2

¿Cuántas de las promesas que recibimos de Dios parecen tan imposibles que ni siquiera todo el poder del hombre sobre la tierra pudieran ser capaces de cumplirles? ¿Has recibido alguna de esas promesas? ¿Ha Dios hablado a tu vida y ha declarado: haré de ti…?

Siempre que Dios da una promesa “imposible” a mi vida, hay en mí una realidad: Él ha sido fiel, donde hoy estoy no habría sido posible sin el obrar de Dios. En verdad, si pudiera contarles cómo Dios me permitió llegar a donde estoy no habría duda que Su mano estuvo en todo este tiempo. Aun en los tiempos difíciles donde parecía que todo obraba para mal, esos tiempos fueron parte de un plan mayor que fue usado por Dios para Su gloria. Sus promesas son en Él Sí y en Él Amén para Su gloria.

Abraham, el padre de la fe, recibió una promesa que era contraria a todo pronóstico humano: una nación grande cuando ni siquiera podía tener hijos. Muchos, me ha pasado a mí, creemos que la promesa de Dios a Abraham era un hijo, pero no era esa realmente la promesa, de hecho Isaac no era la promesa, era parte de la promesa, pero no era la promesa en su totalidad. Y cuando Dios me reveló esto (que Isaac no era la promesa) entendí aun más cuán grandes son las promesas de Dios: todas Sus promesas están encaminadas para Su gloria.

Dios había prometido a Abraham que él sería usado para bendecir al mundo a tal nivel que su descendencia sería como la arena del mar. Por supuesto que era necesario un hijo para que esta promesa se cumpliera, sin embargo su hijo era solo un medio para que el Nombre de Dios fuera conocido en toda la tierra. Quizá hoy vemos un “pedacito” como si fuera LA promesa, pero ese “pedacito” no es más que un medio para algo mayor, algo que está centrado completamente en Dios.

Y algo maravilloso de las promesas de Dios es que nos mueven de nuestra zona de confort, de nuestro “aquí” a una tierra de fe, donde la confianza a Dios es indispensable. No habrá promesa, si no hay un mover en fe, sino hay un salir de nuestra zona de confort, de nuestro aquí. Las promesas de Dios requerirán siempre que nosotros respondamos en fe y dejemos lo que nos sujeta a nuestra “aquí” para ir en busca de aquello que Dios ha dicho que hará de nosotros. Y siempre que nos movemos de nuestra zona de confort será incomodo, doloroso y aún muy difícil, sin embargo, cuando Dios ha hablado no habrá nada que lo pueda detener.

¿Qué ha dicho Dios que hará de ti? ¿Puedes percibir como eso que ha prometido encaja en un plan muchísimo mayor y eterno encaminado a Su gloria? Permite que Dios te guíe en esta tierra de fe a donde nos está llamando.

nombre mejor, nombre perpetuo, que nunca perecerá

Estándar

2016

*

“Y el extranjero que sigue al Señor no hable diciendo: Me apartará totalmente el Señor de Su pueblo. Ni diga el eunuco: He aquí yo soy árbol seco.

Porque así dijo el Señor: A los eunucos que guarden Mis días de reposo, y escojan lo que Yo quiero, y abracen Mi pacto, Yo les daré lugar en Mi casa y dentro de Mis muros, y nombre mejor que el de hijos e hijas; nombre perpetuo les daré, que nunca perecerá.

Y a los hijos de los extranjeros que sigan al Señor para servirle, y que amen el nombre del Señor para ser Sus siervos; a todos los que guarden el día de reposo para no profanarlo, y abracen mi pacto, Yo los llevaré a mi santo monte, y los recrearé en Mi casa de oración; sus holocaustos y sus sacrificios serán aceptos sobre Mi altar; porque Mi casa será llamada casa de oración para todos los pueblos.”

Isaías 56.3-7

*

Este 2015 ha sido uno de los años más impactantes en mi vida. Un año donde las pruebas en lo emocional y espiritual han abundado, y en donde todas ellas Dios ha sido siempre FIEL. He podido percibir la mano de Dios, Su presencia de maneras asombrosas y sobretodo he visto Su perfecta voluntad en cada momento. Dios es siempre BUENO, y en Él todas Sus promesas son en Él Sí y en el Amén para Su gloria. (2 Corintios 1:20).

Podría platicar como Dios me salvó de un accidente impresionante a principios de año. Un accidente que yo no llamaría accidente sino un propósito de Dios. Un accidente inentendible en mente humana en muchos aspectos por cómo sucedió, y del cual Dios me guardó. Dios me salvó de muchas maneras ese día, y el accidente (o ese propósito) no fue más que un medio, una forma usada por Dios para revelarme tantas cosas, tantas cosas, al grado en que pude agradecer a Dios por el accidente (el propósito).

También pudiera platicar como a mediados de año mi alma y espíritu fueron retados a dar un paso más de fe, un paso hacia algo desconocido y aun incomprensible por gran parte de su iglesia. Fue un tiempo en el que la palabra de Dios no faltó para alentarme a ser valiente, a ser esforzado, que aun a pesar de los pruebas y tiempos difíciles, Él me guiaría hacia Su voluntad. Y hoy puedo con tremenda confianza confirmar que los tiempos de Dios son buenos, Él es bueno.

Me siento completamente cuidado por Dios, amado por Dios, y mi alma lo sabe muy bien. No por lo que yo he hecho o he dejado de hacer, sino por la obra completa de JESÚS en aquella cruz por mí, y Su interminable misericordia para conmigo día a día. Este año, es un año para celebrar Su gran misericordia. No es cliché, no es vana palabrería, es una verdad que mi alma y mi espíritu pueden testificar.

Este domingo Dios me ayudó a recordar un pasaje en Isaías, cuando Dios, a través del profeta, le dice a los eunucos: no digas que eres árbol seco. Y este pasaje representa mucho en mi vida desde hace algunos años. Amigos muy cercanos sabrán la situación (el propósito de Dios) que en lo personal enfrento y por lo cual ese pasaje tiene un peso importante en mi vida. He compartido en más de una ocasión en este blog respecto a esa situación que es todo un reto para la iglesia en nuestros días y a lo cual creo Dios nos está llamando.

El término “eunuco” ha sido un término por demás obviado y, en cierto punto, ignorado en la iglesia moderna a pesar de que grandes hombres de fe narrados en la Biblia enfrentaban dicha situación que, culturalmente aún en nuestros días, es desfavorable y hasta de burla y prejuicio. Y Dios se refiere a ellos en ese pasaje (Isaías 56.3-7) de una manera que, diría yo, es sublimemente hermosa, la promesa dada ahí es impresionante. Dios diciendo a un grupo por demás estigmatizado: no digas que eres árbol seco, porque te daré un lugar en Mi casa, y un nombre mejor que el de hijos e hijas, un nombre perpetuo, que nunca perecerá. Y en fe este grupo debe responder guardando el día de reposo, escogiendo lo que Dios quiere, y abrazando Su pacto. Dios me recordaba esa promesa: no digas que eres árbol seco, aún a pesar de lo que el mundo y, tristemente la iglesia, pudieran decir respecto a ti.

Y algo también hermoso en ese pasaje es que Dios se refiere no sólo a los eunucos sino también a los extranjeros, hombres y mujeres que históricamente no tenían parte en el pueblo de Dios y que eran menospreciados y vistos como inferiores. Para ellos Dios dice: no digas que Dios te apartará totalmente de Su pueblo, sino que te llevará a Su santo monte, y los recreará en Su casa de oración, y sus sacrificios serán aceptos para Dios.

Muchas personas como yo encontramos en esas promesas invaluable esperanza. Hombres y mujeres despreciados aún por la iglesia por una condición en sus vidas y que son vistos como extranjeros, como aquellos que no tienen parte en el pueblo de Dios. Y Dios nos dice: no digas que te apartaré totalmente de Su pueblo, ni digas que eres árbol seco, sino que te daré un nombre mejor que el de hijos e hijas, un nombre perpetuo, que nunca perecerá.

Recordando siempre que todas las promesas de Dios son en Él Sí, y en Él Amén.

 

 

Lead me to you

Forever, Lord, I will pursue

I will pursue

You’ve won my heart

Jesus, you’re all that I want

All that I want

*

Guíame a Ti,

por siempre, Señor, yo seguiré

yo seguiré

Tú has ganado mi corazón

JESÚS, tú eres todo lo que yo quiero

todo lo que yo quiero

herederos de promesas

Estándar

“Pero el Señor había dicho a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré. Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra.” Génesis 12.1-3

Si de algo podemos estar ciertos y confiados es que DIOS ES FIEL. Fiel a Su Palabra, fiel a Sus promesas, fiel a Su pueblo, fiel a Su pacto. Él es Fiel.

Cuando miramos hacia atrás y vemos el año que ha pasado, vemos los hijos que han crecido, vemos las bendiciones con las cuales nos ha llenado, caeremos rendidos en agradecimiento y adoración reconociendo que Él es Fiel. Hemos pasado por tiempos de gran prueba, por tiempos de gran oscuridad, por tiempos de necesidad y profundo dolor, pero en todos ellos Dios ha sido fiel. Dios ha sido fiel.

Y lo mejor, lo mejor en todo ello es que Dios seguirá siendo fiel, porque aun cuando nosotros fuéremos infieles, Él permanece fiel; Él no puede negarse a sí mismo. (2 Timoteo 2.13).

Sigo impresionado con la Biblia y las historias que ahí se narran aun cuando les he escuchado o leído anteriormente. Esta semana Dios me permitía aprender y recordar sobre ese gran hombre de fe llamado Abraham, el iniciador (el padre) de la fe. Cuando el mundo parecía que caía a pedazos nuevamente después del diluvio, Dios toma a un hombre sin mayor habilidad o don más que el de creerle a Dios y creerle en serio. Un hombre que es llamado a salir de la casa de su familia e ir hacia otra tierra que ni sabía dónde estaba, simplemente salió confiado en que Dios le mostraría esa tierra. Dios le dio ahí una promesa. Después Dios le promete que haría de él una nación grande. Dios le dio una promesa más. Después continua diciendo que él sería bendición no sólo para los suyos sino para la tierra entera. Esa promesa es increíblemente imposible para los hombres, ¿verdad? Imagínate a un hombre de 75 años, cuya mujer era estéril, caminando hacia una tierra que no sabía dónde estaba, moviéndose únicamente por fe en Dios.

Hoy podemos nosotros confirmar que Dios cumplió Su promesa a ese hombre llamado Abraham, y lo cumplió porque nosotros hemos sido bendecidos. Nosotros hemos sido herederos de esa promesa a Abraham.

Abraham, sin embargo, no era un hombre con talentos especiales. Él recibió esa promesa y le creyó a Dios, sin embargo cuando los años pasaban él y su esposa desesperaron y quisieron “ayudar” a Dios a cumplir sus promesas, pero esa “ayuda” resultó en una terrible consecuencia. Después, ya cuando Abraham y su esposa eran casi de 100 años, Abraham y su esposa parece que pierde la esperanza en que ellos podían tener un hijo. Pero había algo que sigue siendo válido en nuestros días: DIOS ES FIEL.

Dios no se había tardado, Dios no se había olvidado, Dios no había mentido. Dios sabía cuándo cumpliría Sus promesas, y las cumpliría cuando Él fuera reconocido Dios y Él pudiera llevarse toda la gloria. Imagínate ahora una mujer y un hombre de casi 100 años, ¿crees tú que de ellos podía nacer un hijo que después formaría una gran nación? ¡Imposible! Pero Dios se deleita en lo imposible, ahí cuando ya no hay otra posibilidad más que fijar los ojos en Dios.

¿Puedes traer a tu mente esas promesas que Dios te ha dado? ¿Aquellas promesas en la Biblia que Dios te ha permitido tomar como tuyas? ¿Puedes traer esas promesas de años y décadas quizá que Dios habló a tu vida? ¿Esas promesas que crees que fueron simple fantasía y que quizá no fueron reales? Trata de enumerarlas, trata de presentarlas en oración a Dios y deja que Él, así como lo hizo con Abraham, confirme nuevamente cada una de ellas. Hoy aprendí a través de la predicación algo sorprendente: nuestra mayor promesa es ser participantes de la naturaleza divina (1 Pedro 1.4), nuestra mayor promesa es JESÚS como esposo nuestro, de Su iglesia. Y esa promesa es increíblemente sublime y hermosa.

Recuerda algo durante este tiempo en el que Dios te permita recordar promesas: nunca olvidemos que DIOS ES FIEL.

Su voluntad

Estándar

“Señor, hasta los cielos llega Tu misericordia, y Tu fidelidad alcanza hasta las nubes. Tu justicia es como los montes de Dios, Tus juicios, abismo grande. Oh Señor, al hombre y al animal conservas. ¡Cuán preciosa, oh Dios, es Tu misericordia!” Salmos 36:5-7

¿No estás maravillado por lo que Dios hace? ¿En tu vida, en la vida de tus hermanos, en la vida de la iglesia? ¡Oh cuán grande es su misericordia para con todos los hombres! ¿Puedes mirar hacia atrás en tu vida y ver cuán fiel Dios ha sido, cuán maravilloso ha sido en medio de ti?

Al orar a Dios una palabra vino a mí en oración: Señor, enséñanos a amar Tu voluntad, llévanos al punto en nuestra vida que sólo Tu voluntad sea la que guíe nuestra vida.

Vivimos en un mundo que no conoce a Dios, que le aborrece, que no quiere nada con Él. Estamos rodeados por tanta maldad que a veces creemos que Dios se ha olvidado de nuestro país o de nuestra familia. A veces la tempestad es tan agobiante y tan intensa que creemos que Dios nos ha dejado ahí, solos. Y preguntamos: ¿cómo puedo amar la voluntad de Dios en medio de todo esto?

Sin embargo, Dios nunca se ha olvidado de Sus hijos, de Su Pueblo. El tiene Sus ojos puestos en cada uno de ellos, y en cada situación Él tiene un plan perfecto que trasciende nuestro entendimiento. Dios no es como los hombres, Él es perfecto y todo a Él se sujeta, todo.

Dios busca que Sus hijos se dejen llevar por Su voluntad, que fluyan en ella sin resistirle, porque lo mejor que a nuestra vida puede pasar es que vivamos sujetos a ella. Dios no es un tirano, Dios no es un padre malvado que busca la amargura en Sus hijos, Dios no es un ser lejano y distante que está allá sentado en Su trono ignorando lo que en tu vida pasa. Él tiene Sus ojos puestos en ti. ¿Lo crees?

Sé que es difícil en tiempos de crisis creer que Dios está ahí, o que Dios tiene el control. Cuando un hijo muere, cuando un esposo es asesinado, cuando hay niños y mujeres que sufren maldades horribles, cuando el mundo pedazo a pedazo se derrumba por la maldad que ha propiciado, Dios no se aparta de los Suyos. Nunca lo olvides.

Recuerda siempre algo, como hijos de Dios, como creyentes, nosotros no nos movemos por emociones porque esas son tan variables como los días, pero sí por convicciones, por fe en Su Palabra que es verdad.

no a nosotros

Estándar

“No a nosotros, oh Señor, no a nosotros, sino a Tu Nombre da gloria, por Tu misericordia, por Tu verdad”. Salmos 115.1

 

Estamos a unas semanas de concluir el año. Estoy seguro que para muchos de nosotros fue un año lleno de muchos retos, de muchos aprendizajes, de muchas bendiciones. Estoy seguro que en este año hemos podido confirmar que Dios nos ha guardado y ha sido fiel a Su Palabra. En medio de las pruebas, en medio de las batallas, en medio de todo problema, Dios permanece fiel, permanece cercano a los Suyos.

Nuestro Dios es Dios de vivos. El poder conocer a Dios cada vez más es una de las mayores bendiciones que como hijos podemos recibir. El conocer más Su corazón para saber agradarle y vivir en rectitud delante de Él. El estar cercano a Él aun cuando todo parece confuso. El vivir apegado a Él porque Él es nuestro refugio.

Nuestro Dios poderoso es. Cada día Su poder es incomparable: sujetar las estrellas en su lugar, sostener el universo entero, sanar lo que parecía imposible, restaurar vidas de una manera sobrenatural, traer salvación en medio de la muerte y la esclavitud. Solo Él puede hacerlo una y otra vez.

Nuestro Dios es fiel. Si algo podemos asegurar es que Dios seguirá siendo fiel a Sus promesas, a Su Palabra, a Su verdad. Si Dios ha hablado a tu vida, ten por seguro que Dios cumplirá cada letra de esa promesa. Si Dios ha revelado sueños, Dios te llevará hasta el último rincón para que estos sueños sean cumplidos. Le pertenecemos a Él, y cada promesa y cada propósito será hecho.

Nuestro Dios es indescriptible. No hay palabra alguna que pueda explicar cuán maravilloso es nuestro Dios. Su bondad, Su amor, Su misericordia, Su libertad, Su perfección, Su santidad, todo Él es maravilloso. Y día que pasa, es un día que somos más atraídos a Él, porque nuestra vida depende más y más  de Él.

Este año ha sido un año en que hemos confirmado que solo a Dios pertenece toda gloria. No somos nosotros, no son nuestros esfuerzos, no son nuestras capacidades, no son las demás personas, solo Dios hace posible que este año haya sido un año de crecimiento, un año de Su gracia, un año en que pudimos ver Su salvación en nuestras vidas.

Hoy te invito a que tomes un tiempo para platicar con Dios para darle la gloria de todo este año. Un tiempo para pedirle: Señor, no a nosotros, no a nosotros, sino a Tu Nombre sea la gloria. En JESÚS, amén.