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porque cuando soy débil

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“Y me ha dicho: Bástate Mi gracia; porque Mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo. Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte” 2 Corintios 12.9,10

 

Platicaba hace un par de días con un amigo que el ser gay y toda esta situación de compartir con la iglesia, con mi familia y amigos respecto a mi sexualidad, me ha permitido entender más sobre lo que representa seguir a Cristo. Cuando tuve oportunidad de viajar a Ghana, un país que condena a la cárcel a personas gays, y aprender más sobre otros países donde incluso las personas gays son condenadas a la pena de muerte, esto me ayudó a no temer a ambientes que no nos reconocen ni nos aceptan. Siendo sinceros, solo el Espíritu de Dios pudo traer esa paz y esa seguridad para no temer.

Y mientras analizaba el riesgo de viajar a países con este tipo de legislaciones, venía a mi mente algo que puede ser muy fuerte: si he de ir a la cárcel o morir por ser gay, preferiría mejor por ser cristiano.

Cuando era débil al ser rechazado, humillado, no reconocido aún como hijo de Dios por ser gay, eso me ayudó a ser fuerte, ser valiente para enfrentar hasta la muerte misma por el Nombre de JESÚS.

Le decía a mi amigo que si algo valoro mucho del ser gay es el poder entender aún más los ambientes que como cristianos en algún momento de nuestra vida tendremos que enfrentar: humillación, difamación, separación, persecución, rechazo, muerte. Y en este año, en ese viaje a Ghana, en estos meses, he podido ver como JESÚS a través de Su Espíritu me ha hecho fuerte, no como un asunto de vanagloria personal, sino como una verdad tan poderosa que se ha sembrado en mi corazón: no temas, eres fuerte en JESÚS, por Su gracia.

No quiere decir que debemos aceptar el rechazo y la humillación como algo “normal” en nuestras vidas, al contrario, creo que debemos luchar con armas espirituales para acabar con esos ambientes hostiles. Sin embargo, esa lucha, y esos ambientes, solo pueden ser ganados a través de la sangre de JESÚS, de Su Espíritu.

Amados hermanos y hermanas que enfrentan terrible persecución en lo físico, lo emocional y lo espiritual: ¡no desmayen! Nuestra salvación es del Señor. No se cansen de hacer el bien, de luchar por mejores ambientes para ustedes y para los que han de creer por el testimonio de fe de ustedes. Aun cuando el rechazo sea de las personas que más amamos, ni nuestro amor por Dios, ni nuestro amor por ellos, ni el amor por nuestros enemigos debe enfriarse, sino arder aún con más fuerza. Porque nuestra fuerza viene de Dios, porque nuestra fortaleza es JESÚS.

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perseguidos, mas no desamparados

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“Pero tenemos este tesoro en vasos de barro para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros, que estamos atribulados en todo, mas no angustiados; en apuros, mas no desesperados; perseguidos, mas no desamparados; derribados, pero no destruidos; llevando en el cuerpo siempre por todas partes la muerte de JESÚS, para que también la vida de JESÚS se manifieste en nuestros cuerpos.” 2 Corintios 4.7-10

 

Por ya varios años de poder participar en una organización cristiana para apoyo a chicos y chicas LGBT, algo que siempre venía a mi mente cuando se celebraba el congreso anual de esta organización, es que para muchos chicos y chicas LGBT cristianos la única iglesia con la que ellos pueden estar es la iglesia que se reúne cada año en este congreso. Es decir, muchos chicos y chicas su única posibilidad de poder congregarse con más creyentes cristianos es este congreso ya que han sido expulsados, rechazados, o vetados de sus iglesias y aun de sus familias. Para todos estos chicos y chicas, este congreso es como un oasis espiritual en medio de ese desierto al que son llevados por su orientación sexual o su identidad de género.

Tuve oportunidad de atender este congreso por primera vez en enero de este año. Fue una experiencia muy muy muy especial porque pude conocer no solo a chicos y chicas LGBT, sino a papás, mamás, familiares, líderes de iglesia, de una variedad de tradiciones cristianas tanto muy tradicionales como más contemporáneas reunidas en un lugar, en un solo Nombre: JESÚS. Este tiempo fue tan enriquecedor porque me permitió conocer chicos y chicas tan especiales que han sufrido por años el rechazo y, yo lo llamaría, la persecución por ser cristianos LGBT.

Algo que me impresionó mucho en este congreso es que, a pesar de que era un congreso para chicos LGBT, el centro no era nuestra orientación sexual o nuestra identidad de género, pero era cómo podíamos ser iglesia unos a otros, cómo podíamos continuar y crecer en nuestro caminar con Dios aún a pesar del rechazo. No solo somos LGBT, sino también somos cristianos, y esto añade una persecución aún mayor a nuestras vidas, una persecución tristemente iniciada, propiciada, alimentada y promovida por nuestros propios hermanos y hermanas en la fe.

Para muchos de nuestros hermanos y hermanas nosotros no somos ni hermanos ni hermanas, sino ajenos a la comunión de este cuerpo de JESÚS que es la iglesia. Es por eso que este congreso es una oportunidad única al año para que chicos y chicas LGBT puedan encontrar reposo y descanso para sus almas en familia, la familia de Dios, esa familia perseguida que aún en la tribulación puede y sabe consolar.

Mientras conducía hoy a la escuela, platicaba con Dios. Esta plática, como muchas otras, es un descanso y un alivio tremendo. En esta plática Dios me permitía reconocer que aun a pesar del dolor, Él sigue haciendo Su obra, y Él me permitía ver que hoy puedo sentirme libre del miedo por ser gay, aún a pesar de que en la iglesia o en mi familia esto representa aún un anatema. Y con una sonrisa pude reconocer esa obra de años que Dios ha hecho para sentirme cercano, acepto y sin miedos delante de Él. No tengo miedo a ser rechazado aún pesar de que está ese dolor por ser alejado de la iglesia.

Y en este tiempo, como dice Pablo en la segunda a carta a los corintios, podemos llevar “en el cuerpo siempre por todas partes la muerte de JESÚS, para que también la vida de JESÚS se manifieste en nuestros cuerpos”.

 

¿de quién temeré?

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“El Señor es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré? El Señor es la fortaleza de mi vida; ¿de quién he de atemorizarme?” Salmo 27.1

Hay ocasiones en que a tu mente llega una verdad que llena tus días. Sin esperarlo, Dios a través de Su Espíritu te recuerda esa verdad que quizá teníamos por olvidada, pero Su Espíritu está ahí para recordarnos toda verdad. “¿De quién temeré?”, recordaba mi mente al principio de la semana mientras me conducía al trabajo. Y esa frase no es un conjuro mágico que uno repite para sentirse bien, sino es una verdad que ha sido revelada a nuestro espíritu y refleja una realidad tremenda: Si Dios es por nosotros, ¿quién podrá contra nosotros?

Y cuando una verdad llega a tu vida, puedes descansar en ella, puedes liberarte de toda carga y descansar en JESÚS, puedes confiar que Su verdad no depende ni del tiempo, ni de nuestro estado de ánimo, ni de nuestra condición, ni de nuestro alrededor. Su verdad es para siempre.

En México, este país que amamos tanto, atravesamos por tiempos tan desafiantes que a veces nuestro ánimo puede desfallecer en la tristeza y el temor. En este país tan hermoso y lleno de tanta bendición, pareciera que la maldad se ha instaurado tan profundamente que pareciera que ya es normal y común, y que la única posibilidad es amoldarse. Y no quisiera hablar mal de México, simplemente quiero animar a nuestros hermanos en la fe tanto en México como alrededor del mundo a orar, y a orar con urgencia, sabiendo que en nuestras manos tenemos un privilegio que el mundo no tiene y es el acceso libre al Padre para pedir como conviene.

Cada vez que leemos algún suceso o noticia en nuestro país o en otras partes del mundo, nuestro espíritu pudiera sofocarse por la tristeza. Miramos nuestro alrededor y no hay respuesta ahí. “¿De dónde vendrá nuestro socorro?”, preguntaba el salmista. “Mi socorro viene del Señor, que hizo los cielos y la tierra” (Salmo 121), respondía con seguridad. Y solo en Él, en Dios, tendremos salvación.

Cualquiera que sea la situación que vivimos, Dios nos guiará con Su verdad y confortará nuestra alma. No hay de quien temer, no hay nadie que se compare a nuestro Dios Admirable y temible, porque aun nuestra vida le pertenece a Él. No habrá ni tribulación, ni angustia, ni persecución, ni hambre, ni desnudez, ni peligro, ni espada, nada podrá separarnos de Su amor que es en Cristo JESÚS. (Romanos 8.35-39)

Descansemos hoy en Él completamente porque Él tiene cuidado de nosotros.

tus palabras

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había sinceridad en tus palabras

y la sigue habiendo,

había Verdad en tus palabras

y continua pronunciándose,

había silencio en tus labios

de ese que habla tanto.

 

hay palabras que se cultivan

desde el corazón entendido,

hay Verdad que no tiene mentira

porque siempre ha sido cierta

en tus labios, en tus palabras,

en las de aquellos que te escuchan.

 

no calles

cuando sed de tus palabras

esta alma agotada

procura encontrarlas

en los océanos desiertos

de Verdad y Vida.

 

habla Tú, sólo Tú,

que tienes Tú

palabras de Vida

de esa que nunca muere

de esa que anhelamos encontrar.

 

sácianos Tú,

de tus palabras.

háblanos Tú

con autoridad y fuerza.

derriba Tú

con el poder de tus palabras

toda fortaleza

que en nuestra alma indefensa

han permanecido formadas.

 

sólo habla.

dí la palabra.

tu palabra.

no hay quien pueda

oponerse a ellas

porque son todas tuyas,

sólo tuyas.

tus palabras.