Archivo de la etiqueta: iglesia

nosotros que en otro tiempo estábamos lejos

Estándar

“No olviden que ustedes, los gentiles, antes estaban excluidos. Eran llamados «paganos incircuncisos» por los judíos, quienes estaban orgullosos de la circuncisión, aun cuando esa práctica solo afectaba su cuerpo, no su corazón. En esos tiempos, ustedes vivían apartados de Cristo. No se les permitía ser ciudadanos de Israel, y no conocían las promesas del pacto que Dios había hecho con ellos. Ustedes vivían en este mundo sin Dios y sin esperanza, pero ahora han sido unidos a Cristo Jesús. Antes estaban muy lejos de Dios, pero ahora fueron acercados por medio de la sangre de Cristo.” Efesios 2.11-13 NTV

 

Acabo de terminar de atender el servicio en línea de The Gathering y estoy agradecido y asombrado cómo Dios trae palabra y aliento en tiempos cuanto más le necesitamos. Justo esta semana que concluye después de un par de sucesos que me hacían sentir aislado/segregado del cuerpo de Cristo que es la iglesia, Dios trae palabra para recordarme: en otro tiempo estabas lejano, pero ya has sido hecho cercano por la sangre de Cristo. Dios recordándonos nuevamente que pertenecemos, que somos hechos Suyos.

Escribía hace un par de semanas el reto que ha significado encontrar una iglesia affirming en la cual congregarme. Y estos meses de búsqueda a veces han golpeado mi ánimo con mentiras que dicen: ya no perteneces, ya no eres parte del cuerpo. Sin embargo, palabras como las de hoy, traen aliento y verdad: perteneces por la sangre de Cristo.

Extraño mucho la iglesia, extraño la comunión, extraño el tiempo de alabanza y adoración en la comunión de la iglesia. Sí, extraño a mis hermanos.

Pero Dios ha sido fiel, Dios ha provisto a través de distintas formas oportunidad de congregarme y adorarle. De servirle y conocerle. Aun cuando pudiera yo sentir ese aislamiento, esa lejanía, Dios es cercano.

Aun cuando pudiera yo sentir ese aislamiento, esa lejanía, Dios es cercano.

La predicación hoy en The Gathering me ha permitido recordar que aún hay muchos que se sienten alejados, que han sido aislados y segregados, y que Dios nos llama a buscarles y mostrarles que Dios está por ellos, que Dios es cercano, que han sido acercados por la sangre de Cristo.

Confío que pronto, la iglesia será esa extensión del cuerpo de Cristo para aquellos que han sido alejados. Confío que pronto, la iglesia será movida por el Espíritu para ir a buscar esa oveja perdida, porque hay más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente.

Anuncios

searching for Sunday: mi búsqueda por una iglesia como cristiano gay

Estándar

Parte 1

Hoy se cumplen 6 meses de que tuve que tomar la decisión de dejar mi iglesia local por ser gay, iglesia que estuve atendiendo por casi 15 años, y sirviendo de manera activa la mitad de esos años en el ministerio de alabanza y como maestro de pre-adolescentes. No hubo otra razón por la cual se me pidió dejar de servir más que por ser gay y porque este tema ya era público en la iglesia debido a que ya había yo hablado de mi orientación sexual en mi blog personal.

Por más de dos años tuve que vivir un proceso doloroso que definiría mi situación como creyente gay en una iglesia que sostiene una postura tradicional respecto a la orientación sexual, la identidad de género y el matrimonio. Una iglesia, como gran parte de las iglesias cristianas, que llama a los creyentes gays, como mi caso, a enfrentar un proceso para buscar ser sanado de la homosexualidad, defendiendo siempre que la inclinación homosexual es pecaminosa y es contraria al diseño de Dios.

Años antes de decidir ser abierto respecto a mi orientación sexual en la iglesia, Dios ya me había llevado por un proceso de años para encontrar reconciliación y sanidad entre mi orientación sexual y mi fe, un proceso que me afirma como creyente y como gay, no como cosas contrarias, sino como dos aspectos de mi identidad.

Sí, soy gay. Sí, soy cristiano. Sí, amo la Palabra de Dios. Sí, amo a Dios.

Ser gay y ser cristiano es una disyuntiva aún en nuestro tiempo actual. Se dice que somos la minoría dentro de la minoría. Minoría como cristiano en la comunidad LGBT+, minoría como gay en la comunidad cristiana. Dos esferas de nuestra identidad donde es difícil, no imposible, encontrar espacios que nos afirmen y nos reten a desarrollarnos en ambientes sanos.

Estos 6 meses me han mostrado ese reto que significa a un cristiano gay encontrar un espacio, una comunidad, un parte del cuerpo de JESÚS donde congregarnos y aprender de Dios y Su Palabra. Un espacio sano y seguro donde desarrollarnos, una comunidad donde encontrar comunión con otros hermanos, una parte del cuerpo donde servir.

La iglesia es indispensable para todo creyente. Es un espacio de comunión, de exhortación, de refugio, de aliento. La iglesia es necesaria, mayor aún, en tiempos tan polarizados como los nuestros. La iglesia, entendida como la reunión de Sus hijos, es la congregación donde Dios se deleita y se manifiesta de manera sublimes. Pero, ¿qué sucede cuando algunos de esos hijos somos excluidos de esa congregación?

 

Parte 2

He tenido oportunidad de en estos meses poder atender los servicios en línea de una iglesia metodista en Estados Unidos que es affirming (incluyente hacia las personas LGBT+). Esta iglesia metodista ha sido una bendición porque a través de un proceso de varios años, Dios los ha llevado a reconocer a los creyentes LGBT+ como personas con una dignidad y un valor igual al de cualquier otro creyente. He tenido oportunidad de compartir algunos correos con algunos de sus líderes, y aún a pesar de la distancia, esta iglesia se ha convertido en un espacio de aprendizaje y aliento. Sin embargo, aún sigo anhelando esa comunión física con la iglesia, esa comunión que no solo se da con las palabras sino con la convivencia.

También en estos meses Dios me ha permitido poder atender físicamente servicios en iglesias affirming en Estados Unidos. Un par de iglesias bautistas donde he sido recibido de una manera abierta, amable y honesta.

Pero también, en estos meses he podido atender servicios en iglesias cuyas políticas, lineamientos y creencias respecto a los creyentes LGBT+ son poco claras y, en algunos casos, pueden llegar a ser hostiles. Por ejemplo, una iglesia en Estados Unidos que encontré a través de google decía como mensaje principal en su página: Come as you are (Ven como tú eres). Decidí ir, y durante la predicación algunos de los mensajes empezaban a hablar de cómo la familia está en riesgo y que debemos defenderla. Tuve temor que durante algún momento de la predicación mencionaran que esos enemigos de la familia éramos los homosexuales, pero no fue dicho. Después de atender el servicio en esa iglesia, mandé un correo a uno de sus líderes preguntando sus políticas y creencias respecto a los creyentes homosexuales, mencionado que yo era gay. La respuesta tomó días y fue, como lo esperaba, non-affirming, iniciando con las palabras: Jacob, Dios te ama, pero como iglesia creemos en el modelo del matrimonio que Dios define en la Biblia.

“Cuando el mensaje de ‘come as you are’ (ven como eres) es solo una táctica de marketing, las personas resultan dañadas”, menciona Nathanial Totten en Church Clarity.

Ese mensaje de Nathanial resonó mucho conmigo después de atender este servicio en esta iglesia y recibir ese correo.

 

Parte 3

Estos meses he mandado varios correos a diferentes iglesias en Estados Unidos y aquí en Guadalajara preguntando sobre sus lineamientos, políticas y creencias respecto a las personas LGBT+. Church Clarity ha sido una herramienta muy importante para poder tener más certeza de qué tipo de respuesta esperar y que tipo de ambiente pudiera encontrar en algunas iglesias como creyente gay.

En Guadalajara, por ejemplo, compartiendo mensajes por algunas semanas con una iglesia y preguntando por sus lineamientos, nunca pude obtener una respuesta clara de esta iglesia. En otra ocasión, buscando en la página de una iglesia muy conocida en Guadalajara, una frase era muy directa: “Creemos que la pureza moral y sexual es necesaria para todos los hijos de Dios, con abstinencia total dede adulterio, fornicación, incesto, homosexualidad y otras prácticas de relaciones sexuales prohibidas por la Escritura”.

“Y sin embargo, ¿cómo son estas comparaciones válidas si se considera que el matrimonio homosexual es la formación de una relación comprometida, mientras que el adulterio es una traición a ese compromiso?”, cuestiona Misty Irons en uno de sus discursos sobre la homosexualidad.

La falta de claridad en las iglesias cristianas para los creyentes LGBT+ es algo que he descubierto en los últimos meses. He descubierto que algunas iglesias con tal de atraer asistentes a sus servicios pueden ofrecer mensajes amigables, pero en la práctica los creyentes LGBT+ podrán enfrentar dobles mensajes y una segregación que termina por lastimarles emocional y espiritualmente.

Cuando las iglesias no pueden dar una respuesta clara respecto a sus lineamientos, políticas y creencias respecto a los creyentes LGBT+, esto anticipa mucho el ambiente que estos creyentes vamos a enfrentar en esas iglesias.

Por mucho que he intentado obtener una respuesta directa y clara de algunas iglesias, no la ha habido. Es doloroso pensar que hay creyentes LGBT+ en esas iglesias que tienen que ocultarse entre la multitud para ser aceptados. Y aquellos que ya han sido descubiertos, son llevados por procesos que solo reafirman vergüenza y falta de auto aceptación, desarrollando con ello una imagen incorrecta de quien es Dios.

Tengo la confianza y la fe que, así como Dios me ha permitido atender los servicios en iglesias affirming, especialmente los servicios en la iglesia metodista que sigo en línea, así un día Dios me permitirá encontrar y volver a ser miembro de una iglesia local donde pueda crecer como creyente gay.

Tengo la confianza y es mi oración que cada persona LGBT+ alrededor del mundo puedan encontrar esos espacios de aceptación y crecimiento en su fe y en el conocimiento de JESÚS. Tengo la confianza y es mi oración que un día la iglesia local dejará de ser un espacio de condenación y segregación, y volverá a ser una extensión del cuerpo de JESÚS donde habrá restauración y donde JESÚS sea reflejado completamente. Un día donde cada creyente LGBT+ no tenga que estar buscando por un domingo donde pueda volver alabar y adorar a Dios en la comunión de la iglesia, porque ese domingo será todos los días.

 


* El título de este blog fue tomado del libro Searching for Sunday de Rachel Held Evans

¡Ábrannos su corazón!

Estándar

“Demostramos lo que somos por nuestra pureza, nuestro entendimiento, nuestra paciencia, nuestra bondad, por el Espíritu Santo que está dentro de nosotros y por nuestro amor sincero. Con fidelidad predicamos la verdad. El poder de Dios actúa en nosotros. Usamos las armas de la justicia con la mano derecha para atacar y con la izquierda para defender. Servimos a Dios, ya sea que la gente nos honre o nos desprecie, sea que nos calumnie o nos elogie. Somos sinceros, pero nos llaman impostores. Nos ignoran aun cuando somos bien conocidos. Vivimos al borde de la muerte, pero aún seguimos con vida. Nos han golpeado, pero no matado. Hay dolor en nuestro corazón, pero siempre tenemos alegría. Somos pobres, pero damos riquezas espirituales a otros. No poseemos nada, y sin embargo, lo tenemos todo.

¡Oh, queridos amigos corintios!, les hemos hablado con toda sinceridad y nuestro corazón está abierto a ustedes. No hay falta de amor de nuestra parte, pero ustedes nos han negado su amor. Les pido que respondan como si fueran mis propios hijos. ¡Ábrannos su corazón!” 2 Corintios 6.6-13

 

Tuve oportunidad de atender un servicio en una iglesia bautista affirming (incluyente hacia personas LGBT+) hace un par de semanas. Una iglesia muy normal (muy seguramente la únicamente persona LGBT+ en ese servicio era yo) donde por momentos me sentía un poco torpe en seguir la liturgia de un servicio bautista tradicional (he crecido como cristiano evangélico). A pesar de la breve torpeza, pude aprender, recibir aliento, ser desafiado para crecer.

Tengo la convicción que la Palabra tiene poder. Cuando leyeron la Palabra en el segundo libro de Corintios, dos enseñanzas quedaron conmigo: ¿estamos siendo embajadores de Cristo? (2 Cor. 5.20) y ¡Ábrannos su corazón! (2 Cor. 6.13). Y son estas enseñanzas que de manera continua he estado meditando en los últimos días.

Después de que Pablo explica a la iglesia a Corinto todo lo que han enfrentado a causa del Evangelio, Pablo les dice: “pero ustedes nos han negado su amor”, y concluye con un ruego: “¡Ábrannos su corazón!”

¿Por qué Pablo les pide eso? ¿Por qué Pablo le pide a la iglesia que le abran su corazón?

 

Algunos de los creyentes con una fe más transparente, genuina, fuerte, profunda, con resiliencia,  que he conocido, han sido cristianos LGBT+. Creyentes que aun a pesar de las dificultades que representa ser cristiano y ser LGBT+, que aun a pesar del rechazo no solo fuera de la iglesia sino en sus iglesias y sus familias, siguen firmes en su convicción de seguir a JESÚS.

Son cristianos que, en la mayoría de los casos, han enfrentado ambientes adversos desde pequeños pero que, a través de la gracia de Dios y la guía del Espíritu, logran sobreponerse en su andar con JESÚS.

Son personas que me han enseñado que el cristianismo no es solo de domingos, ni que es una faceta más en su vida, son personas que aún sin una iglesia local donde congregarse, buscan y anhelan la comunión con el cuerpo de Cristo, porque ahí, ahí Dios se deleita.

Son personas que han entendido la gracia y el amor de Dios de una manera tan profunda que difícilmente algo más puede definir su vida. Personas que se equivocan pero que saben sobreponerse. Personas que se saben aceptadas y amadas, vulnerables pero siempre fortalecidas, alejadas pero nunca ajenas.

Hacia los creyentes LGBT+ y hacia cada grupo que ha vivido en la marginación dentro y fuera de nuestros espacios, hoy se nos llama: “¡Abramos nuestro corazón a ellos!”

Yo mismo iré a buscar Mis ovejas, y las reconoceré

Estándar

“Hijo de hombre, profetiza contra los pastores de Israel; profetiza, y di a los pastores: Así ha dicho Dios el Señor: ¡Ay de los pastores de Israel, que se apacientan a sí mismos! ¿No apacientan los pastores a los rebaños? Coméis la grosura, y os vestís de lana; la engordada degolláis, mas no apacentáis a las ovejas. No fortalecisteis las débiles, ni curasteis la enferma; no vendasteis la perniquebrada, no volvisteis al redil la descarriada, ni buscasteis le perdida, sino que os habéis enseñoreado de ellas con dureza y con violencia. Y andan errantes por falta de pastor, y son presa de todas las fieras del campo, y se han dispersado.” Ezequiel 34.2-5

“Porque así ha dicho Dios el Señor: He aquí Yo, Yo mismo iré a buscar Mis ovejas, y las reconoceré. Como reconoce su rebaño el pastor el día que está en medio de sus ovejas esparcidas, así reconoceré Mis ovejas, y las libraré de todos los lugares en que fueron esparcidas el día del nublado y de la oscuridad.” Ezequiel 34.11,12

 

Nuestra vida está hecha de ciclos. Cada ciclo que concluye trae consigo un ciclo que comienza. Con nostalgia podemos sujetarnos a lo que dejamos atrás para caminar hacia lo que viene adelante. La vida de cada uno de nosotros se puede ir desarrollando a través de cada ciclo, a través de cada etapa. Es difícil terminar un ciclo, pero es muchísimo más sublime comenzar nuevos que traerán más crecimiento, especialmente en nuestra relación con Dios y los demás.

Mientras escribo este texto, medito en este ciclo de mi vida que está por concluir, un ciclo en mi iglesia local que me ha tenido meditando por mucho tiempo porque intento sujetarme de la nostalgia por todo aquello que Dios me permitió vivir, aprender y crecer. Hoy, sin tener el mapa completo de lo que viene adelante, es tiempo de confiar aún más en Dios, y crecer más en Él.

Mientras medito en esta decisión que necesito tomar, Dios me ha permitido también encontrar refugio en Su Palabra. Los profetas pueden ser libros de gran tristeza y confrontación, pero también son libros de consuelo y gran esperanza. A través del profeta Ezequiel, Dios reprende a los líderes por haber olvidado su labor como pastores del pueblo, y haberse dedicado a satisfacer su propia vanidad y deseos. Con tristeza, Dios dice: No apacentaste, no fortaleciste, no curaste, no vendaste, no rescataste ni buscaste.

Y esa realidad que Dios mostraba a través del profeta Ezequiel es, tristemente, la realidad de la iglesia cristiana alrededor del mundo respecto a los creyentes LGBT+. Como iglesia no hemos ni apacentado, ni fortalecido, ni curado, ni rescatado, ni buscado a cada creyente LGBT+, quienes sufren gran violencia, con gran tristeza lo digo, dentro de la misma iglesia. Nuestros creyentes LGBT+ son dispersados y arrojados.

Pero este grupo de creyentes no son solo los únicos excluidos de la comunión del cuerpo de Cristo. Mientras camino en este tiempo decisivo en mi vida, Dios me ha permitido comprender que muchos creyentes han sido dispersados porque en la iglesia no han encontrado un lugar de refugio, de descanso, de sanidad.

No hablo de una iglesia local específica, sino de una realidad espiritual que poco a poco descubro se puede estar repitiendo en muchas partes de la iglesia a nivel mundial. La iglesia de Cristo, llamada a ser la comunión de los santos, de los hijos de Dios.

Es por eso mi ausencia en escribir regularmente en este blog durante el último par de meses. He necesitado meditar, orar, pedir dirección de Dios. Dejar la iglesia local no es una decisión fácil. Para un creyente es una de las decisiones más difíciles. Dejar la iglesia local porque uno, como creyente LGBT+, es orillado a ello. Eso es triste, eso duele, es una realidad que se repite día tras día.

Y en medio de esa realidad desoladora, también Dios habla consuelo y gran esperanza. Al leer al profeta Ezequiel, después de que Dios reprende a los líderes, Dios mismo dice: He aquí Yo, Yo mismo iré a buscar Mis ovejas, y las reconoceré. Como reconoce su rebaño el pastor el día que está en medio de sus ovejas esparcidas, así reconoceré Mis ovejas, y las libraré de todos los lugares en que fueron esparcidas el día del nublado y de la oscuridad.

Esta es una verdad para ti, es una verdad para mí. Para ti que has sido hecho ajeno de la comunión de la iglesia, para ti que buscas profundamente regresar a esa comunión, porque somos familia, porque somos Su pueblo.

Dios traerá nuevos ciclos en nuestra vida, nuevos tiempos para crecer y conocerle y amarle más. Dios no nos ha abandonado.

corra la justicia como impetuoso arroyo

Estándar

“Aborrecí, abominé vuestras solemnidades, y no me complaceré en vuestras asambleas. Y si me ofreciereis vuestros holocaustos y vuestras ofrendas, no los recibiré, ni miraré a las ofrendas de paz de vuestros animales engordados. Quita de Mí la multitud de tus cantares, pues no escucharé las salmodias de tus instrumentos. Pero corra el juicio como las aguas, y la justicia como impetuoso arroyo.” Amós 5.21-24

 

Un parafraseo de los versículos anteriores que recientemente leí decía:

“No puedo soportar tus reuniones religiosas. Estoy harto de tus conferencias y convenciones. No quiero tener nada que ver con tus proyectos religiosos, tus slogans pretenciosos y tus metas. Estoy harto de tus planes de recaudación de fondos, de tus relaciones públicas y de tu imagen. He tenido todo lo que puedo soportar de tu egoísta música ruidosa. ¿Cuándo fue la última vez que me cantaron? ¿Tú sabes que quiero? Quiero juicio -océanos de él. Quiero justicia-ríos de ella. Eso es lo que quiero. Eso es todo lo que quiero.” Amós 5.21-24

 

Quedé impactado por él. Por varias horas estuve pensando en ello. A veces cuando leo la Biblia suelo pensar que aquellas palabras fuertes de Dios hacia el pueblo de Israel se quedaron como un testimonio de cómo el pueblo de Dios se había alejado de Él. De cómo Dios mostraba el dolor y su indignación por lo que veía en Su pueblo.

Pero este parafraseo del profeta Amós hacia la condición de la iglesia actual fue realmente fuerte para mí. Ya desde hace algunos meses Dios me permitía entender que algo hay en Su iglesia que necesita ser confesado y que en arrepentimiento necesitamos volver nuestro rostro a Dios. Algo muy fuerte que hemos alimentado y hemos creído como normal en nuestra vida como iglesia: la religiosidad.

Hemos llenado nuestras agendas y horarios y tiempos y servicios de tanta actividad que difícilmente podemos detenernos en silencio y escuchar la voz de Dios. Realmente escuchar lo que hay en Su corazón: lo que Dios anhela, lo que a Dios le duele, lo que a Dios le urge.

¿Qué hizo que los líderes religiosos del tiempo de JESÚS no fueran capaces de ver y entender quién era JESÚS? Ellos tenían el acceso directo a la Palabra de los profetas. Ellos eran entendidos de la doctrina y la sana ley. Ellos predicaban. Ellos guiaban al pueblo. Pero una tragedia terrible sucedió: cuando Dios vino a ellos, ellos no lo recibieron. Le mataron. Lo crucificaron. ¿No es esto una terrible tragedia: los llamados a guiar al pueblo a Dios eran quienes estaban desviándolos en montón de enseñanzas de hombres?

Dios ama a Su iglesia. Esto es una verdad que no puede negarse. Dios anhela a Su pueblo. Esto es un anhelo tan profundo en el corazón de Dios. Sin embargo, Dios sabe que nuestra humanidad puede llevarnos a hacer religión de todo, aún de aquello que antes era genuino para Dios.

Creo Dios está llamando a Su iglesia en este tiempo a buscarle con un corazón en profundo arrepentimiento. Dios nos ama. Dios busca que Sus hijos se muevan en justicia y misericordia. Que dejemos toda religiosidad y nos movamos a niveles de Su gracia que nunca antes hemos experimentado. Porque los días son malos y Él está llamando a la puerta.

la pared intermedia de separación

Estándar

“Pero ahora en Cristo JESÚS, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo. Porque Él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación, aboliendo en Su carne las enemistades, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en sí mismo de los dos un solo y nuevo hombre, haciendo la paz, y mediante la cruz reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo, matando en ella las enemistades.” Efesios 2.13-16

 

Leer las cartas de Pablo hacia las diferentes iglesias en Asia menor es de gran enseñanza y alimento al espíritu. Me preguntaba hace algunos días: ¿qué sería de la iglesia cristiana sin las cartas de Pablo? En sus cartas él aborda temas tan delicados y en gran medida controversiales para los judíos y para la iglesia primitiva. Al leer las cartas, siempre llegó a la conclusión de que, si no hubiera sido por el Espíritu, Pablo difícilmente hubiera podido entender tan grandes enseñanzas, ya que él, siendo un judío muy celoso de su fe, tuvo que enfrentar un proceso para desechar paradigmas de hombres y establecer en su vida y en su corazón las verdades que en Cristo nos son reveladas.

Si bien las cartas de Pablo tenían como objetivo entre otros muchos, resolver diferencias en temas controversiales en la iglesia primitiva, esas cartas siguen siendo de gran valor para la iglesia de nuestro tiempo, nuestra iglesia tan necesitada de la guía de Su Espíritu.

Algo que es de llamar la atención sobre Pablo es que a él, siendo el menor de los apóstoles, le es dado un ministerio verdaderamente grande, imposible y sublime: alcanzar a los gentiles (aquellos considerados por los judíos apartados de Dios). La pregunta es: ¿por qué a Pablo? ¿por qué no a Pedro, o a Juan, o alguno de los otros apóstoles, alguno de aquellos que vivió con JESÚS y palpó en primera fila el ministerio de JESÚS en la tierra? ¿Por qué le es dado a Pablo, un hombre que con un solo encuentro con JESÚS fue impactado de por vida, este grande ministerio?

En Hechos podemos ver los conflictos internos que enfrenta Pedro al ser llevado por el Espíritu a predicar a los gentiles (Hechos 10). De hecho, Pablo en una de sus cartas habla de un conflicto que él llega a tener con Pedro precisamente por el comportamiento que Pedro estaba teniendo hacia los gentiles. Pedro enfrentando sus propios paradigmas, paradigmas que le llevan a cuestionar al mismo Espíritu sobre lo que es lícito o no en base a la ley mosaica.

Es aquí, cuando este pasaje que comparto arriba de la carta de Efesios, tiene una profundidad espiritual que es de asombrarnos: JESÚS, Su cruz, vino a derribar la pared intermedia de separación, algunas versiones de la Biblia la llaman la pared intermedia de hostilidad. Una pared de hostilidad que define quién sí puede entrar a la salvación en JESÚS y quién no, una pared de hostilidad que hace diferencias entre los hombres, una pared de hostilidad que establece más y más y más mandamientos de hombres para ser aceptados dentro de la familia de Dios. ¿Qué pared de hostilidad estás enfrentando?

Algo que me ha golpeado en las últimas semanas es que los cristianos podemos llegar a creer que somos mejores que las demás personas. Que nosotros no somos tan pecadores como los no creyentes. Que nosotros tenemos el derecho de juzgar y definir quién es verdaderamente salvo y quién no, quién se merece a Dios y quién no. A veces podemos llegar a ser tan soberbios que aun entre la misma familia podemos estar generando divisiones.

Pablo entendió que a los gentiles también les es dada la salvación. Pablo enfrentó sus propias estructuras mentales y teológicas para poder llegar a esa conclusión. Imagina a Pablo, preguntándole a Dios: ¿en verdad es esto lo que Tú deseas: que no hay más circuncisión en la carne, que no hay más tradiciones judías que seguir para ser salvo? Pablo, el hombre celoso de su tradición judía, rompiendo todo entendimiento de hombres para acercarse más a un conocimiento tan sublime como la fe, la gracia, la salvación, a JESÚS mismo.

Queridos hermanos, hemos sido llamados para crear y establecer puentes con los no creyentes y con el mismo cuerpo de Cristo, no para juzgarlos como peores personas. Hemos sido llamados para derribar toda pared de hostilidad para alcanzar al alma más perdida, más perversa, aquella persona que nadie daría ni siquiera un segundo de su tiempo para predicarle. Nos ha sido dado el ministerio de la reconciliación, no el de la separación.

Dios guíe a Su iglesia a romper toda estructura y tradición de hombres que impide que Su Espíritu use a Su cuerpo para tan gran, imposible y sublime obra: alcanzar a la humanidad para JESÚS, porque esto es la Navidad.

pueblo para Su Nombre

Estándar

“Y cuando ellos callaron, Jacobo respondió diciendo: Varones hermanos, oídme. Simón ha contado cómo Dios visitó por primera vez a los gentiles, para tomar de ellos pueblo para Su Nombre. Y con esto concuerdan las palabras de los profetas, como está escrito: Después de esto volveré y reedificaré el tabernáculo de David, que está caído; y repararé sus ruinas, y lo volveré a levantar, para que el resto de los hombres busque al Señor, y todos los gentiles, sobre los cuales es invocado Mi Nombre, dice el Señor, que hace conocer todo esto desde tiempos antiguos”. Hechos 15.13-18

 

El anhelo de Dios de tener un pueblo para sí es uno de los grandes mensajes en toda la Biblia. Dios escogiendo lo desechado del mundo para tomarlo como su preciado tesoro, su deleite.

Cuando Dios extiende este anhelo Suyo hacia los gentiles (aquellos que estaban fuera del pacto de Abraham) a través de la iglesia primitiva, esto causa una revolución y conflictos no pequeños entre los creyentes de ese tiempo, a tal grado que entre los apóstoles (hombres que caminaron con JESÚS), hubo diferencias muy fuertes. Uno de esos conflictos complicados fue la circuncisión: ¿deberían los gentiles que creían en JESÚS ser circuncidados como los judíos para ser salvos?

La respuesta para nuestro tiempo como cristianos puede parecer simple: la salvación es por fe no por obras, por gracia no por la ley. Sin embargo, si nos adentramos un poco al contexto de la iglesia primitiva veremos que era realmente un tema bastante complejo. Era complejo porque: ¿qué cosas de la ley judía debían permanecer como lineamientos para la iglesia y cuáles deberían ser desechados?

Pablo, un hombre llamado a predicar a los gentiles, cubre en sus cartas de una manera que solo el Espíritu podía inspirar, aspectos de la fe y la gracia que nunca antes se habían profundizado con tanto detalle. Pablo afirma que los creyentes debemos vivir por el Espíritu, trayendo a evidencia el fruto del Espíritu, y no vivir por la carne, haciendo morir toda obra de la carne (Gálatas 5.16-26).

Cuando tenemos oportunidad de leer la obra maravillosa del Espíritu a través de la iglesia primitiva narrada en el libro de Hechos, es sorprendente ver cómo Dios a través de Su Espíritu llega a confrontar tantas cosas que parecían tan firmes en la tradición judía, y lleva a la iglesia a un nivel tan sublime que solo a través de Su Espíritu sería posible no solo entenderles sino vivirles, porque el Espíritu no solo confronta nuestras obras sino también nuestras motivaciones, lo que hay en nuestro corazón.

Es por eso que al leer el Nuevo Testamento, la obra de JESÚS en la cruz se vuelve muchísimo muy preciada, porque nos revela nuestra incapacidad en lo humano de vivir alineados a Dios pero a la vez nos revela el poder en Su Espíritu de vivir como el pueblo para Su Nombre, sabiendo que Su Espíritu es quien nos llevará a vivir en una perspectiva que este mundo no conoce, una perspectiva eterna.

Dios guíe a Su iglesia a vivir en el Espíritu para que podamos reflejar a JESÚS realmente.

para que todos sean uno

Estándar

“Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en Mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno; como Tú, oh Padre, en Mí, y Yo en Ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que Tú me enviaste”. Juan 17.20,21

 

Justo antes de que JESÚS sea arrestado, Él ora por Sus discípulos de una manera tan especial y profunda que mientras lees esa oración en el capítulo 17 de Juan, puedes percibir y entender que esa oración también es para nosotros, para los que hemos creído por la palabra de los discípulos, aquel puñado de hombres y mujeres que siendo valientes hace casi 2000 años atrás, predicaron a JESÚS como única verdad.

Esta oración de JESÚS es en sí una promesa a nosotros, no es JESÚS pidiéndole al Padre para ver si el Padre lo haría, JESÚS ora confiando en que el Padre escucharía la oración y haría conforme JESÚS rogaba a Él, porque JESÚS conocía el corazón del Padre.

JESÚS no pide al Padre que nos quite del mundo, pero sí que para que el Padre nos guarde del mal. ¿Puedes creer que el Padre nos guardará del mal aun estando en un mundo que busca lo suyo?

Y esta oración llega a un punto muy especial: para que seamos uno. Pero no es una unidad cualquiera, es una unidad aún más profunda: como JESÚS y el Padre son uno, también nosotros seamos uno en Ellos. Esto es impresionante: la unidad que existe entre JESÚS y el Padre también dada nosotros como Sus hijos, una unidad que en el mundo no se conoce, una unidad que no conoce barreras, una unidad tan perfecta que nos mueve en niveles eternos.

Desde hace algunos años hay un peso en mí por ver cómo la iglesia se ha ido dividiendo, y esto no es algo nuevo, lo hemos testificado por siglos. Pareciera que a veces dentro de las iglesias es difícil encontrar un punto de unidad ante temas tan complejos que decidimos separarnos. Pero, ¿entonces donde se cumple esa promesa de JESÚS al orar al Padre que seamos uno?

Hace también ya algunos años pude descubrirlo cuando viajé a otro país. En ese país tuve oportunidad de visitar una iglesia cristiana y pude sentirme como en casa, como en familia, de hecho, algo muy interesante es que como iglesia orábamos de manera similar por lo que orábamos en la iglesia en México. Se podía percibir que el Espíritu estaba ahí, el mismo Espíritu que en la iglesia en México estaba.

Es ahí cuando comprendí que la unidad de la iglesia no se limita a edificios, o a personas, o a estilos de adoración o enseñanza, que por supuesto todo debe glorificar a Dios y honrar a Su Palabra. Entendí que Dios es tan soberano que Su Espíritu se mueve donde Él decide hacerlo y no donde los hombres queremos que lo haga. Su Espíritu uniendo a Su iglesia más allá de los espacios geográficos, pero también más allá del tiempo, sabiendo que nosotros somos el fruto de la predicación de otros que, quizá ya han dejado este mundo, pero que no han dejado de ser parte de ese maravilloso milagro llamado la Iglesia de JESÚS.

Hoy oro a Dios para que nosotros y nuestros hermanos y hermanas alrededor del mundo podamos percibir esa unidad por la cual JESÚS oró al Padre, esa unidad que es eterna, que no perece. Para que el mundo crea que el Padre ha enviado a JESÚS.

¿a quién iremos?

Estándar

“Desde entonces muchos de Sus discípulos volvieron atrás, y ya no andaban con Él. Dijo entonces JESÚS a los doce: ¿Queréis iros también vosotros? Le respondió Simón Pedro: Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna. Y nosotros hemos creído y conocemos que Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.” Juan 6.66-69

JESÚS estaba en un momento de gran popularidad. Después del gran milagro de multiplicación de los panes y los peces para darle de comer a cinco mil personas, las multitudes venían a Él y le buscaban. Pero JESÚS se aleja de ellos cuando esta multitud intenta hacerle rey (Juan 6.15), ellos no habían entendido la obra que JESÚS necesitaba cumplir primero en la tierra.

Después de que JESÚS se aleja y se va hacia otra región, esta multitud le busca y le encuentra, y es aquí donde JESÚS los confronta: me buscan… porque comieron el pan y se saciaron (v.26) pero hay un pan que si comen no volverán a tener hambre ni sed: Mi carne y Mi sangre. (v.53).

Esas palabras no sólo fueron fuertes para la multitud, sino también para Sus discípulos. ¿Cómo JESÚS les pedía que para tener vida eterna tenían que comer Su carne y beber Su sangre? A ellos no les habían aún sido revelado que JESÚS necesitaba entregar Su cuerpo y derramar Su sangre para pagar por nuestros pecados. El punto más fuerte de este suceso es cuando muchos de Sus discípulos se alejan de Él. Y JESÚS se vuelve a los doce discípulos (los más cercanos) y les confronta: ¿también ustedes se irán?

Pedro responde, creo yo angustiado: ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna (v.68). Pedro había probado realmente un alimento que no era el físico y que sólo habían encontrado en JESÚS. Pedro durante este tiempo había testificado, y a su espíritu había sido revelado, que JESÚS era el Cristo (v.69). Pedro había creado tan fuerte relación con JESÚS que el solo alejarse de Él era difícil para Pedro.

¿A quién iremos?, preguntó Pedro con profunda angustia por el simple hecho de pensar estar alejado de JESÚS.

***

Sabía desde antes de hablar con mi pastor sobre mi orientación sexual que mis días en la iglesia local podrían estar contados. Sabía que el riesgo más inminente sería que mi permanencia en la iglesia local fuera condicionada y que, tarde o temprano, tendría que tomar la decisión de continuar o no en la iglesia local. Y lo sabía porque esta situación es, tristemente, a la que muchos creyentes homosexuales son orillados.

Durante los últimos meses, probablemente seis ya, mi estado emocional ha sido fuertemente golpeado en la iglesia local. Lo que por muchos años había sido un tiempo de tranquilidad y comunión espiritual y emocional, ahora ha llegado a ser una carga tan fuerte que ha llegado a tener efectos en mi cuerpo. Es como si algo pesado fuera puesto en mi alma y espíritu.

Y ha sido constante esta situación emocional y espiritual en mí. He orado a Dios, le he pedido guía. Hoy, por ejemplo, durante la madrugada me desperté y Dios ponía en mi corazón orar por la iglesia, por los líderes, por mi tiempo ahí en la iglesia. Le pedía a Dios Su ayuda para poder estar en la iglesia.

Y ¿por qué no cambiarte de iglesia local? Me preguntó un conocido hace un par de semanas. Y mi respuesta es firme al respecto: creo que la iglesia local donde Dios nos permite congregarnos no es por comodidad o gustos personales, sino por un propósito de Dios. Creo también que una de las decisiones más importantes de todo creyente es dónde congregarse, porque la iglesia local no es un club, no es un domingo en un edificio, la iglesia local es y está llamada a ser familia los unos de los otros. Creo también en la necesidad de que los creyentes se congreguen en una iglesia local, es necesario, es importante para su crecimiento espiritual.

Cuando oro a Dios sobre mi futuro en mi iglesia local en la que Él me ha permitido congregarme por ya casi 13 años, viene a mí esa pregunta que Pedro le hizo a JESÚS: ¿a quién iremos? Con un dolor en mi corazón le digo a Dios: no tengo a donde ir, no hay iglesia local donde yo, como creyente gay, seré bien recibido, ¿a dónde iré?

Aquellos que han experimentado lo importante que es una iglesia local para su alma y para su crecimiento espiritual, podrán quizá comprender la decisión tan fuerte que necesito tomar. Aquellos que ven en la iglesia local no solo un grupo de personas o un edificio, sino una familia, podrán quizá comprender el dolor tan fuerte que se siente estar en esta situación. Porque la iglesia local son relaciones, son familia, es parte del cuerpo de JESÚS. ¿A quién iremos?

Que Dios guíe a cada iglesia local donde Su Nombre es predicado a ser verdadera familia los unos de los otros. Dios guíe a cada creyente que enfrenta fuerte carga espiritual y emocional a ser guiados por Su Espíritu en este tiempo de prueba. Porque nuestro Dios es fiel y es el único quien tiene palabras de vida eterna.

perseguidos, mas no desamparados

Estándar

“Pero tenemos este tesoro en vasos de barro para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros, que estamos atribulados en todo, mas no angustiados; en apuros, mas no desesperados; perseguidos, mas no desamparados; derribados, pero no destruidos; llevando en el cuerpo siempre por todas partes la muerte de JESÚS, para que también la vida de JESÚS se manifieste en nuestros cuerpos.” 2 Corintios 4.7-10

 

Por ya varios años de poder participar en una organización cristiana para apoyo a chicos y chicas LGBT, algo que siempre venía a mi mente cuando se celebraba el congreso anual de esta organización, es que para muchos chicos y chicas LGBT cristianos la única iglesia con la que ellos pueden estar es la iglesia que se reúne cada año en este congreso. Es decir, muchos chicos y chicas su única posibilidad de poder congregarse con más creyentes cristianos es este congreso ya que han sido expulsados, rechazados, o vetados de sus iglesias y aun de sus familias. Para todos estos chicos y chicas, este congreso es como un oasis espiritual en medio de ese desierto al que son llevados por su orientación sexual o su identidad de género.

Tuve oportunidad de atender este congreso por primera vez en enero de este año. Fue una experiencia muy muy muy especial porque pude conocer no solo a chicos y chicas LGBT, sino a papás, mamás, familiares, líderes de iglesia, de una variedad de tradiciones cristianas tanto muy tradicionales como más contemporáneas reunidas en un lugar, en un solo Nombre: JESÚS. Este tiempo fue tan enriquecedor porque me permitió conocer chicos y chicas tan especiales que han sufrido por años el rechazo y, yo lo llamaría, la persecución por ser cristianos LGBT.

Algo que me impresionó mucho en este congreso es que, a pesar de que era un congreso para chicos LGBT, el centro no era nuestra orientación sexual o nuestra identidad de género, pero era cómo podíamos ser iglesia unos a otros, cómo podíamos continuar y crecer en nuestro caminar con Dios aún a pesar del rechazo. No solo somos LGBT, sino también somos cristianos, y esto añade una persecución aún mayor a nuestras vidas, una persecución tristemente iniciada, propiciada, alimentada y promovida por nuestros propios hermanos y hermanas en la fe.

Para muchos de nuestros hermanos y hermanas nosotros no somos ni hermanos ni hermanas, sino ajenos a la comunión de este cuerpo de JESÚS que es la iglesia. Es por eso que este congreso es una oportunidad única al año para que chicos y chicas LGBT puedan encontrar reposo y descanso para sus almas en familia, la familia de Dios, esa familia perseguida que aún en la tribulación puede y sabe consolar.

Mientras conducía hoy a la escuela, platicaba con Dios. Esta plática, como muchas otras, es un descanso y un alivio tremendo. En esta plática Dios me permitía reconocer que aun a pesar del dolor, Él sigue haciendo Su obra, y Él me permitía ver que hoy puedo sentirme libre del miedo por ser gay, aún a pesar de que en la iglesia o en mi familia esto representa aún un anatema. Y con una sonrisa pude reconocer esa obra de años que Dios ha hecho para sentirme cercano, acepto y sin miedos delante de Él. No tengo miedo a ser rechazado aún pesar de que está ese dolor por ser alejado de la iglesia.

Y en este tiempo, como dice Pablo en la segunda a carta a los corintios, podemos llevar “en el cuerpo siempre por todas partes la muerte de JESÚS, para que también la vida de JESÚS se manifieste en nuestros cuerpos”.