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cuando él hubo orado

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“Y quitó el Señor la aflicción de Job, cuando él hubo orado por sus amigos; y aumentó al doble todas las cosas que habían sido de Job. Y vinieron a él todos sus hermanos y todas sus hermanas, y todo los que antes habían conocido, y comieron con él pan en su casa, y se condolieron de él, y le consolaron de todo aquel mal que el Señor había traído sobre él; y cada uno de ellos le dio una pieza de dinero y un anillo de oro. Y bendijo el Señor el postrer estado de Job más que le primero;” Job 42.10-12a

 

La historia de Job tiene siempre una enseñanza para todos, especialmente para aquellos que en tiempos de aflicción se encuentran. Si atraviesas un tiempo de dificultad en salud, en tus emociones, en lo espiritual, con tu familia, o cualquier situación difícil, el libro de Job trae no solo aliento, sino también nos permite ser confrontados, aliviados, motivados.

La historia de Job, muy bien estructurada literariamente, contiene una serie de discursos entre Job y sus cuatro amigos después de que Job se encuentra en una situación tan difícil que él desea su muerte. Sus amigos, tratando quizá de ayudar, no traen más que más cargas emocionales y espirituales a Job ya que lo acusan de que todo ese mal que Job atraviesa es porque hay pecado en su corazón del cual no se ha arrepentido y apartado. El hombre justo descrito al principio, ahora acusado por sus amigos. Job intenta defenderse sin mucho éxito.

Uno solo de sus amigos, el más joven, trae una tercera opción, una opción que se centra en la soberanía y sabiduría de Dios.

Cuando Dios responde a Job, lo confronta, lo alienta, y lo restaura. Hubo algo que en esta ocasión pude identificar: Job fue restaurado hasta que oró por sus amigos (42.10). Dios pidiéndole primero a Job que liberara su alma de toda amargura que pudo haberse anidado en su corazón en ese tiempo de prueba: perdona, Job, pide a Mí por tus amigos.

Hay algo maravilloso de los tiempos de prueba y es que estos revelan lo que en nuestro corazón hay. Y esto no es malo, sino como respondemos a esa revelación. Es mejor saber que algo está mal en nuestra vida y corregirlo, que nunca saber (o ignorar) que algo está mal que terminará por arrastrarnos.

Los tiempos pueden ser difíciles, y quizá no vemos salida. Quizá has anhelado, como Job, la muerte y has orado a Dios para que tu vida sea concluida, pero Dios aún tiene el control. Dios aún está bajo control de todo, nada se le ha escapado de Sus manos. ÉL ES FIEL.

No ceses de orar, de buscar en intimidad el consejo, la presencia de Dios. Consuela tu alma en la presencia de tu Dios, quien busca guiarte en medio de este tiempo. Dios es un Dios cercano. Deja que tu corazón sea sanado. Deja que tu alma sea consolada. Deja que tu cuerpo sea sanado.

Dios sane a cada hijo suyo en este tiempo. Dios traiga verdadera sanidad a nuestras vidas.

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despertará su oído

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“Al pobre librará de su pobreza, y en la aflicción despertará su oído”. Job 36.15

“Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación.” Mateo 5.3,4

Cada vez que tenemos oportunidad de concluir un ciclo, es de valor poder evaluar nuestro caminar y confirmar cuán bueno y fiel Dios ha sido con los Suyos. Aún en medio de la dificultad, de la prueba, del llanto y la pobreza, Dios ha mostrado Su presencia y cuidado de maneras muy especiales.

Para algunas personas este ciclo llamado 2015 que estamos por cerrar ha sido un tiempo de profunda prueba emocional y espiritual, ha sido un año lleno de retos, de pruebas, de pasos en fe que difícilmente podrían superarse en fuerzas humanas. Yo miro hacia atrás y veo la fidelidad y cuidado de Dios.

Hace un par de días, en medio de una prueba emocional y espiritual muy fuerte, Dios habló a mi vida a través del libro de Job, cuando Dios muestra que en esos tiempos de aflicción, Dios despertará nuestro oído. Y así lo creo porque en esos tiempos nuestra alma y espíritu necesitan estar aún más atentos a la dirección de Dios para evitar ser llevados por la confusión y la duda.

El pobre, dice también en Job, será librado y JESÚS en las bienaventuranzas confirma que de los pobres de espíritu es el reino de los cielos, hombres y mujeres que reconocen su necesidad tan profunda de Dios para enfrentar toda prueba.

¿Ha sido un año de aflicción, de lágrimas, en que te has reconocido pobre de espíritu? Recuerda, Dios está atento a ello y Sus promesas son libertad, un oído despierto y consolación. Permite que Dios en estos últimos días del 2015 esas promesas puedan ser una realidad que se extienda al 2016.

Confío Dios despertará nuestro oído para este 2016 y los años que han de venir.

¿dónde estabas tú cuando Dios fundaba la tierra?

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“¿Dónde estabas tú cuando Yo fundaba la tierra? Házmelo saber, si tienes inteligencia. ¿Quién ordenó sus medidas, si lo sabes? ¿O quién extendió sobre ella su cordel? ¿Sobre qué están fundadas sus bases? ¿O quién puso su piedra angular, cuando alababan todas las estrellas del alba, y se regocijaban todos los hijos de Dios?” Job 38.4-7

El versículo más emblemático del libro Job es aquel donde Dios pone en su lugar al hombre delante de Él, no como un asunto de soberbia sino como un asunto de entender Quién está al frente de tan grandes obras, muchas veces inexplicables para el entendimiento humano. Después de una serie de confrontaciones entre Job y sus amigos que intentan “ayudarle” y “consolarle”, Dios pronuncia una simple pero poderosa pregunta a Job: ¿dónde estabas tú cuando Yo fundaba la tierra?

Job estaba sumido en una profunda confusión física, emocional y espiritual por los acontecimientos tan terribles que estaba experimentando. Perdió sus riquezas en un sólo día, su familia muere repentinamente, y él enferma de tal manera que él deseaba la muerte. El hombre justo descrito al inicio del libro de Job, ahora experimentaba sucesos “inexplicables” que le llevarían a cuestionar a Dios.

El libro de Job está compuesto por una serie de discursos maravillosos que reflejan el limitado entendimiento humano de la soberanía de Dios. Pero el libro no se queda ahí, concluye con la declaración maravillosa de la potestad eterna de Dios, nuestro Dios que es cercano para con los humildes, los quebrantados, los limpios de corazón. El Dios que sostiene el universo con el poder de Su Palabra, es el Dios que te ama y cuida de ti en cada momento.

Cuando Dios habla a Job, no lo hace con palabras para lamentar la condición tan triste de Job, sino habla de Su poder, de Su grandeza. No por soberbia, insisto, sino para decirnos: el Dios que creó todo esa inmensidad que te rodea, es tu Dios y hará conforme Su voluntad.

Yo sigo sorprendido de algo: el Dios que creó el universo entero con Su Palabra, fue el Dios que habitó en medio nuestro en cuerpo de hombre en JESÚS. No logro aun imaginar cómo sería ver a JESÚS caminando entre los hombres llenos de imperfecciones, cuando ese JESÚS fue el mismo que creó tan perfecta creación. Dios cercano.

El libro de Job, considerado el libro más antiguo de la Biblia, narra lo que en algún momento muchos hombres y mujeres experimentamos: confusión ante la vida. No entendemos por qué suceden las cosas, no sabemos por qué nos tocó esta vida, no logramos saber por qué se han ido seres amados. Luego, llegan amigos con buenas intenciones de ayudar pero que sus palabras son una carga más ante el pesado momento que atravesamos. Y cuando agotamos toda oportunidad humana para hallar consuelo, Dios se muestra como el Gran Yo soy, para recordarnos que nada, absolutamente nada, es imposible para Él.

Hallemos, pues, consuelo en Su Palabra en todo momento. Que Su Palabra nos recuerda al gran Rey al que pertenecemos y servimos, quien tiene cuidado de nosotros.

¿tienen Sus ejércitos número?

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“¡Y cuán leve es el susurro que hemos oído de Él! Pero el trueno de Su poder, ¿quién lo puede comprender?” Job 25.26

Intentar comprender a Dios en toda Su majestad es una tarea interminable que pondrá a prueba nuestras capacidades humanas, siempre limitadas por sí mismas. Reducir a Dios en un solo concepto, intentar describirle con un puñado de palabras, atreverse a hablar de Él es una osada labor que nos llevará a concluir: “¿qué es el hombre para que tengas de él memoria, y el hijo del hombre, para que lo visites?” (Salmo 8.4)

¡Cuán leve, diría Job, es lo que hemos oído de Él! (Job 25.26) ¿Quién podrá estar de pie cuando Él se manifieste? Nuestro Dios que es fuego purificador. (Malaquías 3.2)

Y el salmista concluye: Ahora, pues, oh reyes, sed prudentes; admitid amonestación, jueces de la tierra. Servid al Señor con temor, y alegraos con temblor. Honrad al Hijo, para que no se enoje, y perezcáis en el camino; pues se inflama de pronto Su ira. Bienaventurado todos los que en Él confían.” (Salmo 2.10-12).

Seamos, pues, prudentes, teniendo siempre presente que servimos al Dios vivo.

nuestro entendimiento

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“Ciertamente espíritu hay en el hombre, y el soplo del Omnipotente le hace que entienda” Job 32.8

“¿Dónde estabas tú cuando Yo fundaba la tierra? Házmelo saber, si tienes inteligencia.” Job 38.4

Cuando la Palabra de Dios sólo llega a nuestro entendimiento y no la ponemos por obra, resulta vano el conocimiento. La Palabra de Dios se nos ha dado no por mera recreación para nuestra mente, sino para que sea verdadero alimento a nuestro espíritu y Verdad que guíe nuestras decisiones y nuestra vida.

Dios desea revelarnos Su voluntad, Él anhela que nadie se pierda. Sin embargo, muchas de las veces nosotros no deseamos conocer Su voluntad o, sabiéndola, no queremos ponerla por obras. Hoy Dios me permitió recordar una situación que viví hace ya algunos años atrás y que me recordó lo importante de no dejar las cosas en nuestro entendimiento sino buscar la voluntad de Dios en todas las cosas. Fue así: estaba por tomar una decisión importante, ya había llegado el tiempo, tenía que decidir en cuestión de un día sí tomaría una decisión o la otra. Yo me sentía intranquilo, necesitaba tomar una decisión, sin embargo, en medio de esa intranquilidad, sentí como Dios me decía: ¿y por qué no me has preguntado a Mí qué es lo que Yo deseo?

Esa pregunta por parte de Dios me dejó fuertemente golpeado. Por días, por meses, había tomado decisión tras decisión sin consultar a Dios si eso era lo que Él quería. Yo entendía que eso era lo bueno, que eso era lo correcto, que a nadie le iba a hacer daño, pero Dios tenía otros planes. Llegó el punto en el que casi todo estaba por completarse y tenía que tomar la decisión si continuar o no, y en ese momento Dios me confrontó.

Años después de que tuve que decidir que no, pude y puedo ver la perfecta voluntad de Dios. Si hubiera decidido lo contrario a lo que Dios me pidió, muchas de las bendiciones que Dios me permitió vivir ese año y los años siguientes se hubieran perdido.

Dios desea revelarnos Su voluntad. La pregunta para nosotros es: ¿deseamos conocerla? ¿En verdad deseamos conocerla y sujetarnos a ella? Su Palabra, la Biblia, está llena de verdades que nos guiarán a seguir la voluntad de Dios. Sin embargo, aún ahí, en nuestra lectura de la Palabra, necesitamos someter nuestro entendimiento y permitir que el Espíritu nos ayude a entender la Palabra, letra por letra.

Sé que lo he mencionado en más de una ocasión, pero es un dolor muy fuerte dentro de mí. Por muchos años, por siglos, por milenios quizá, aún en esta época, la Palabra de Dios en muchas ocasiones ha sido malentendida y usada con fines bien perversos que para nada reflejan la voluntad de Dios. La Palabra se ha usado para matar, para robar, para humillar, para sojuzgar, para manipular, para someter, para terminar con la vida poco a poco. Todo esto revela lo perverso y peligroso que es que entendamos la Palabra con nuestro entendimiento solamente ya que esto termina por alejar a las personas de la Verdad.

Hoy quisiera pedirte que como cuerpo de JESÚS hagamos un compromiso con Dios de pedir en cada momento Su guía a través de Su Espíritu para entender Su voluntad y Su Palabra, y permitamos que nuestro entendimiento sea renovado por Dios. No se trata de hacer nuestro entendimiento y nuestra voluntad a un lado como si fuésemos robots o gente sin intelecto, sino más bien que nuestro entendimiento sea transformado de tal forma que siempre busquemos lo que es bueno, lo que es agradable y lo que es perfecto, es decir, que siempre busquemos la voluntad de Dios.

sin argumentos

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“¿Dónde estabas tú cuando Yo fundaba la tierra?” Job 38:4

“Entonces dije: ¡Ay de mí! que soy muerto; porque siendo hombre inmundo de labios, y habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos, han visto mis ojos al Rey, Jehová de los ejércitos.” Isaías 6:5

 

El pecado en nuestra vida puede estar siendo justificado por nosotros mismos con mentiras que hemos tomado como verdades, aprendí esto a través de un devocional esta semana. No sólo los no creyentes justifican su forma de vida, y su forma de actuar y pensar a través de argumentos tomados de la cultura en que vivimos y otras fuentes, sino que creyentes, cristianos, pueden estar viviendo en pecado pero no han sido capaces de percatarse de ello debido a que han fundado su manera de vivir a través de mentiras que se empeñan en defender como verdades, aun tomando la Biblia para justificarse a través de manipulaciones humanamente amañadas.

Podemos justificar nuestro carácter diciendo que así Dios nos ha formado, o podemos decir que actuamos de cierta forma porque así nos han educado, o podemos pensar de cierta forma porque así hemos aprendido. Sin embargo, cuando uno se acerca ante Dios, el Dios de toda verdad, de toda sabiduría, de toda gloria, nosotros no podemos argumentar algo a nuestro favor más que la sangre de Cristo. Cuando uno está delante del Padre nuestros argumentos son derribados porque en Él toda verdad es.

Dos personajes en la Biblia que Dios me permitió recordar son Job e Isaías. El primero, Job, hombre perfecto y justo, temeroso de Dios y apartado del mal, sufrió una serie de sucesos muy fuertes en su vida, desde perder todos sus bienes hasta perder a su familia y quedar completamente “solo” en enfermedad. Cuando Job empieza a cuestionar a Dios para entender por qué Él había permitido todo eso en su vida, Dios muestra Su soberanía y voluntad cuestionando a Job y concluyendo con: “¿Es sabiduría contender con el Omnipotente?” (Job 40:2), a lo que Job responde: “He aquí que yo soy vil; ¿qué te responderé?” (Job 40:4).Aquí Job recibió la revelación delante de Quien él estaba y delante de quien ningún argumento puede prevalecer.

Isaías, uno de los grandes profetas del Antiguo Testamento, recibe una revelación majestuosa de Dios en Su trono. Isaías al ver la gran majestad y gloria de Dios queda rendido y en su entendimiento recibe la revelación que él es tan inmundo para estar delante de Dios.

Hermanos, cuando Dios nos revele a través de su Santo Espíritu pecado en nuestras vidas, nosotros debemos correr delante del Padre en arrepentimiento e implorar perdón y saber que lo hallaremos por la sangre que Jesús ya ha derramado. No podemos justificarnos por nosotros mismos delante del Padre, porque delante de Él no hay argumento que pueda permitirnos seguir viviendo en nuestra vana manera de vivir. Necesitamos acercarnos día a día delante de Dios y permitirle que nos revele a través de su Espíritu aquellas cosas que necesitan ser cambiadas aunque parezcan “buenas” pero que estorban a Su voluntad, y todo pecado que puede estar  siendo oculto aun a nosotros mismos. Vivir en Cristo implica un constante crecimiento en humildad, arrepentimiento y en Su perdón.