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Del Desierto a Libertad

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Dios me ha bendecido con una amistad maravillosa, la de Liliberta! Una hermana en la fe que me ha enseñado tanto, su apoyo es algo que valoro grandemente y sus palabras son de gran consuelo, guía y ánimo.

Liliberta, graciaaaas por este texto. Gracias por sus consejos, su tiempo, su apoyo. Usted ha sido un gran apoyo en este tiempo, sin usted, este tiempo hubiera sido aún mucho más difícil. Dios le bendiga mucho mucho mucho! Le quiero mucho 🙂

Vida

Dedicado a mi mejor Amigo Jacob Pintle ( Jacsh) Por: Astrid Ramos .

1480956994185_1484_320x320Nunca sabremos como actúa Dios, pero tenemos que tener toda nuestra confianza puesta en Él, y creer que siempre actuará para nuestro bien . -Astrid R.-

    “Pues el Señor es el Espíritu, y donde está el   Espíritu del Señor, allí hay libertad”
2 Corintios 3:17 Ntv.
Así que, todos nosotros, a quienes nos ha sido quitado el velo, podemos ver y reflejar la gloria del Señor. El Señor, quien es el Espíritu, nos hace más y más parecidos a él a medida que somos transformados a su gloriosa imagen.” Ver.18 y 19 Ntv.

Parte 1

Quise empezar con la imagen y el versículo porque aunque va dirigido a ti, tu sabes que siempre Jesús es el centro y mi gran inspiracion al escribir y en todo. Un versículo nos dice que no sabemos como Dios hace todas…

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¡cómo me angustio hasta que se cumpla!

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“Fuego vine a echar en la tierra; ¿y qué quiero, si ya se ha encendido? De un bautismo tengo que ser bautizado; y ¡cómo me angustio hasta que se cumpla! ¿Pensáis que he venido para dar paz en la tierra? Os digo: No, sino disensión.” Lucas 12.49-51

 

Podemos quizá imaginarnos a JESÚS haciendo milagros, perdonando pecados, sanando enfermos, alimentando a la multitud, enseñando en las sinagogas. Podemos imaginarnos, en términos muy simples, a un JESÚS buena onda. Sin embargo, al leer las escrituras pocos quizá podrán descubrir a JESÚS también confrontando, mostrando que Él no vino a traer paz sino disensión.

¿No suena esto muy fuerte? ¿El Príncipe de paz trayendo disensión?

En cada parte de los Evangelios podemos ver a JESÚS confrontando toda estructura de hombres: nuestros pensamientos, nuestra forma de relacionarnos, nuestra forma de vivir, nuestras motivaciones, confrontando lo que verdaderamente hay en nuestro corazón. JESÚS exhibiendo a nosotros mismos lo que verdaderamente hay en nuestro corazón.

Sí, JESÚS vino a reconciliar a la humanidad con Dios por medio de la fe. Sí, JESÚS vino a traer la paz de Dios hacia la humanidad. Sí, JESÚS hizo cercanos a aquellos a quienes en otro tiempo no les era permitido acercarse.

Pero JESÚS no vino a traer paz sobre un mundo caído. Vino a trastornar un mundo caído para regenerarlo, para establecer un nuevo reino, Su Reino, no cimentar sobre lo existen algo, sino desarraigar lo que es ajeno a Su Reino.

El Reino de Dios no puede establecerse sobre las bases de un mundo que vive en rebelión en contra de Dios. Es necesario destruir lo ajeno, para cimentar sobre lo verdadero, lo eterno.

Para muchos podría parecer sencillo el sacrificio en la cruz pues JESÚS es Dios. Pero no fue así, JESÚS también era hombre, tentado en todo. El costo de esa reconciliación, de esa regeneración, para poder cimentar sobre la Verdad, fue un bautismo que le angustiaba a JESÚS: la muerte en esa cruz, la separación de Él con el Padre (Su más grande anhelo).

¿No sé si has anhelado un mundo reconciliado con Dios? Cuando caminas por la calle, o vez a alguna persona en necesidad, u oyes de lo que sucede en otros países, ¿no anhelas el Reino de Dios establecido sobre esas personas, sobre esos lugares? Pero eso no es trayendo la paz que el mundo entiende, sino estableciendo la Vida, la Verdad que es JESÚS. Puede parecer ya repetitivo, pero sólo JESÚS puede traer vida, verdadera paz, verdadera libertad a un mundo perdido en sus pecados.

Dios confronte nuestra vida para entresacar lo precioso de lo vil, lo que es ajeno a Él y confirmar lo que ha sido cimentado en Su Verdad.

quiero ser como ese silencio que grita con la vida

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quiero ser como ese silencio que grita con la vida
que ni aún el más profundo miedo detiene
que ni aún la más profunda muerte domina
  
quiero gritar con los días que vivo
callando las palabras sin sentido
que surgiendo solo de la boca contaminan

quiero confesar con los sueños eternos
la sublime libertad y gracia que nos visten
que transforman este corazón enamorado

somos ese silencio que callar no puede
habitados por la plenitud de Aquel
que todo lo llena en todo

somos palabra que se vive
sueños que se cultivan
realidades que transforman

somos gritos de libertad y de justicia
por aquellos que en cautivad perecen
en un mundo que sin propósito esclaviza

quiero ser como ese silencio que grita en días
en sueños, en realidades, en vidas,
en la eternidad toda

quiero ser como ese silencio que confiesa
Su amor y Su justicia que en Su cuerpo se conjugan
porque ni sacrificios ni ofrendas agradarte pudieron

por el gozo puesto delante de Él

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“puestos los ojos en JESÚS, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de Él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios.” Hebreos 12.2

“Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados;” Hebreos 12.15

 

Las pruebas tienen el riesgo de endurecer nuestro corazón y generar en él amargura. Así Dios, a través de una plática con un querido amigo, me permitió comprender ese riesgo.

Estoy viviendo un tiempo de gran prueba espiritual y emocional desde diciembre pasado. En este tiempo Dios ha traído Palabra y consuelo y guía y libertad y dirección y apoyo y personas geniales que han hecho de este tiempo una etapa de gran crecimiento. También, en estos meses Dios ha sido tremendamente bueno conmigo, tremendamente bueno. He podido ver Su cuidado y Su compañía. Cada mañana, al despertar, está Su Palabra: Te amo. Y durante el día, en más de ocasión, Dios me recuerda esa verdad: Te amo. No puedo resistirme a Su amor, no podemos resistirnos a tan perfecto amor que hecha fuera todo todo temor.

Durante esta semana y después de compartir este post, Dios me recordaba que JESÚS veía un gozo más allá del sufrimiento de la cruz, a tal nivel que menospreció todo ese sufrimiento. ¿Qué gozo puede haber en sufrir? Ese gozo que JESÚS veía es sin duda cada vida que a través de Él es rescatada, y JESÚS, mientras sufría la cruz, te veía a ti, me veía a mí, veía que valía la pena todo ese sufrimiento. JESÚS veía el gozo más allá del sufrimiento, JESÚS veía el gozo más allá de la cruz, JESÚS vio el gozo más allá de muerte. JESÚS nos vio a nosotros.

Y Dios me permitía comprender que más allá de la prueba, del sufrimiento, los padecimientos por Su Nombre, hay gozo. Vidas restauradas, vidas transformadas, vidas atraídas a Dios a través de la Verdad quien es JESÚS. Habrá tiempos en los que por Su Nombre será necesario padecer y enfrentar el rechazo, la burla, el menosprecio, la muerte, aún de las personas más cercanas, sin embargo, Él ha prometido que estará con nosotros hasta el fin.

Hay un contrate interesante entre ver el gozo más allá de la prueba, y generar amargura durante la prueba. Porque el gozo es ver más allá, pero la amargura se queda atada en el aquí, en la prueba. Es por eso que Dios nos manda no resistir Su gracia, porque solo con Su gracia podremos salir vencedores de esos tiempos de oscuridad. La amargura, ese enojo y rencor contra las personas y Dios por falta de perdón, es creada por considerar que esto que vivimos es injusto, por creer que Dios se ha olvidado de nosotros y que las cosas se le han salido de control. Pero Él es soberano, Él es perfecto, Él es bueno.

En estos tiempos de prueba nos es necesario presentar nuestro corazón constantemente delante de Dios y evaluar si se está endureciendo y amargando por la falta de perdón y por resistir Su gracia. Y a su vez, podremos pedirle a Dios que produzca ese gozo, un gozo sublime.

Porque cuando no solo en las bendiciones sino también en los padecimientos podemos confirmar que JESÚS se ha revelado a nuestra vida y Su carácter se ha formado en nosotros, entonces podemos declarar con certeza que ha valido la pena.

cuando la iglesia no tiene todas las respuestas

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“Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa extraña os aconteciese, sino gozaos por cuanto sois participantes de los padecimientos de Cristo, para que también en la revelación de su gloria os gocéis con gran alegría.  Si sois vituperados por el nombre de Cristo, sois bienaventurados, porque el glorioso Espíritu de Dios reposa sobre vosotros. Ciertamente, de parte de ellos, Él es blasfemado, pero por vosotros es glorificado.” 1 Pedro 4.12-14

parte 1: el temor a regresar

He regresado de Ghana y este tiempo después de Ghana ha sido un mundo de emociones. Estoy muy agradecido con Dios por el gran privilegio y bendición de poder viajar a este país y poder ser un instrumento de bendición para esta tierra. Estoy, sin duda, muy agradecido por esta oportunidad que confío en Dios podrá ser la primera de muchas muchas más. Las personas que conocí, los lugares que visité, las vidas que tocaron mi vida, y un pueblo que en su necesidad busca superarle.

Y también siento una profunda tristeza, quizá depresión, a la que no he podido ponerle palabras para describirle completamente. Compartía en Facebook con un toque de broma que siento como si tuviera una depresión post-parto pero sin el parto. Justo después de compartir en Facebook, amigos, hermanos, con una preocupación e interés genuino comentaron palabras de ánimo. Un amigo, un querido amigo cristiano, me comentaba que esta depresión/tristeza era algo normal después de vivir un tiempo tan grande y tan impactante; este amigo, hermano, compartía que él enfrentó algo similar al regreso de un viaje de misiones. Una querida amiga-hermana-confidente-mi mejor amiga compartió algunos versículos de la Biblia y se ofreció a orar por mí, algo que valoro grandemente.

Los días pasaron y la tristeza parecía no menguar sino crecer. Algunos días mis ojos se han llenado de lágrimas y algo dentro parece no contenerse y querer explotar en llanto. Aun recuerdo, que estando en el aeropuerto quizá de Londres o de Dallas ya de regreso, quería llorar y llorar con una profunda tristeza que estaba ahí sin saber por qué. Y hoy, mientras escribo estas letras, mis ojos y aún más mi corazón están bañados de una tristeza que platicaba con Dios no sé como describirle y sigo sin entender por qué está ahí. He estado entre pensativo, retraído, sin muchas palabras, ensimismado.

Mientras platicaba con Dios, Él me recordaba que no hay nada de que temer, no somos más esclavos del temor. Y me preguntaba, ¿acaso tengo temor? Y la respuesta es quizá tan extraña como cierta: tenía temor de regresar a México. No es porque México está enfrentando sus propias luchas como sociedad, que son muchas y son terribles, sino porque aún no sé qué sucederá en mi iglesia local después de que tuve que dejar de servir en mi iglesia por ser gay e iniciar un proceso con mi pastor para entender qué es lo que la Biblia dice sobre la homosexualidad. Aunado a ello, no sé cómo mi familia reaccionará ante esta situación. No han sido meses fáciles, pero han sido meses en los que visto la mano de Dios de manera asombrosa. Y sé que Dios me sostendrá, en verdad confío que así será.

Aún más dentro, a veces siento que no pertenezco a donde creí pertenecer, a una iglesia local que tanto amo y donde mis líderes y grandes personas han sido de bendición durante muchos años. Cuando tengo oportunidad de platicar con algunos (muy pocos) amigos respecto a esta situación, he visto una reacción de enojo y de impotencia de parte de ellos contra la iglesia, sin embargo, he pedido a ellos no sentir eso en contra de mi iglesia, porque eso me dolería aún mucho más. No es una lucha de ellos contra mí, sino es una lucha donde la verdad y lo que viene de Dios necesita ser revelado a Su iglesia. Y una angustia desde hace meses en mí es que si como iglesia estamos listos para recibirlo.

Dios ha dado Palabra a mi vida durante estos meses: No temas, ya no eres esclavo del temor, eres hijo Mío; Yo te he hecho valiente; esfuérzate y sé valiente; este es el tiempo, no temas. Y Dios ha confirmado a través de oraciones, palabras, respuestas asombrosas. En verdad he visto la mano de Dios de una manera muy especial, muy especial.

La tristeza, si bien puede estar ahí, sé que ha revelado el temor que aún hay en mí. Un temor que, si bien puede ser justificado, ya ha sido derrotado porque el verdadero amor echa fuera todo temor.

 

parte 2: cuando ser gay es ilegal

Ghana es uno de los 76 países donde existen legislaciones que condenan a las personas LGBT con prisión hasta la pena de muerte. En el caso específico de Ghana, la condena puede llegar hasta 25 años de cárcel y no existen, por consecuencia, alguna legislación que evite la discriminación en base a la orientación sexual o la identidad de género.

En contraste, IBM, la compañía donde tengo oportunidad de trabajar, ha sido pionera en desarrollar políticas de inclusión y no-discriminación hacia las personas LGBT aún antes de que las legislaciones en los países les hayan desarrollado. Además, IBM ha desarrollado políticas que incluyen beneficios para sus empleados que han formado familias homoparentales. IBM ha logrado, gracias a sus avances de inclusión y no-discriminación, ser clasificada continuamente como una de las compañías más seguras para trabajar para personas LGBT.

Cuando recibí la noticia de que viajaría a Ghana, una de mis primeras búsquedas acerca de este país fue el entender sus legislaciones respecto a este tema. Con cierta reserva comencé a buscar información respecto a qué lineamientos IBM recomienda seguir para empleados gays que, como en mi caso, necesitamos viajar a este país. IBM, consciente de esta situación en diversos países, dentro del tiempo de preparación antes de viajar recomendaba ser prudentes, cuidando en todo momento la seguridad de sus empleados.

Siguiendo esta recomendación, uno de mis primeras preocupaciones fue el contenido en mi blog personal y mis cuentas de redes sociales que pudieran de cierta forma identificarme como gay. Sin embargo, Dios continuamente me recordaba que, si bien necesito ser cuidadoso y prudente durante mi tiempo allá, no había porque temer.

Cuidé mucho el tema en la medida de lo posible durante mi tiempo en Ghana y, personalmente, no soy de las personas que suelan platicar con toda persona respeto a mi sexualidad, no por miedo ni vergüenza, pero sí por prudencia y sabiendo que el ser gay cristiano sigue siendo un tema en el que aún hay mucho trabajo por hacer tanto dentro de la iglesia como fuera de ella.

Durante mi tiempo en Ghana hubo tres ocasiones donde el tema de mi sexualidad pudo ser “descubierto”. La primera de ellas se dio cuando algunas personas comentaron sobre la homosexualidad con cierta burla; yo con una reserva un tanto evidente durante la plática, decidí no comentar al respecto. La segunda ocasión fue cuando una persona estaba revisando en mi computadora una información usando el navegador. Cuando esta persona intentó abrir la página de Google, en el historial de páginas visitadas se mostró como sugerencia al teclear la letra “g” la página del sitio cristiano para personas LGBT donde colaboro.

La tercera ocasión fue mucho más personal. Dios me permitió durante este tiempo en Ghana desarrollar una amistad con un chico cristiano al que estimo y quiero muchísimo. Esta amistad basada completamente en nuestra en fe JESÚS ha sido de los más grandes regalos de parte de Dios durante este viaje. Una amistad profunda, con mucha confianza y con una plena convicción de que es una amistad de parte de Dios. Durante los días en Ghana, un tema que siempre estaba presente era mi situación en la iglesia y el porqué ya no me era posible servir en mi iglesia. Mi respuesta a este chico era: es un tema que es un tanto difícil que si Dios permite platicaremos en su momento.

Oré a Dios durante varios días. No quería primero que esta amistad fuera dañada por el tema de mi sexualidad, pero también quería ser prudente respecto a la situación que chicos gays enfrentan en Ghana. Dios me guió a un tiempo en el que Su Palabra fue de gran paz y consuelo. Días después, pude escribir una carta para mi amigo (mi hermano espiritual) donde compartía la situación que estoy viviendo en mi iglesia y la razón de todo ello (mi sexualidad). Sin embargo, el tiempo para entregarle esta carta no sé dio hasta el día en que tuvimos que despedirnos porque era tiempo para regresar a México. Quería ser prudente a las recomendaciones de IBM y también, quería ser sensible a los tiempos de Dios. Ese tiempo, así lo creo, fue justo ese último día en que nos despedimos.

Quiero ser sincero que mi cariño por Ghana no ha cambiado en lo absoluto. Ghana, su gente, el tiempo ahí, han sido una de las mayores bendiciones que Dios ha traído a mi vida. Agradezco a Dios profundamente este regalo. Fue un tiempo que cambió muchas cosas en mí para bien y que han ayudado a que este hijo Suyo pueda crecer. Además, Ghana no es el único el país con ambientes hostiles para personas LGBT. En México, ya con legislaciones que buscan la inclusión y el respeto, la discriminación sigue siendo una realidad no solo para personas LGBT, sino también para mujeres, para indígenas, para inmigrantes.

 

parte 3: cuando la iglesia no tiene todas las respuestas

Ya de regreso en México, platicaba con Dios cómo a veces no es sencillo el ser gay (no como queja o vergüenza, sino como un dolor dentro de mí). Visitar un país con legislaciones que te hacen “delincuente” por ser gay. Cuando desarrollas una amistad profunda con alguna persona (chico o chica) y se llega el momento de compartir que eres gay. Cuando tienes que enfrentar procesos en tu iglesia, o en tu familia, o en tu círculo de amigos, o en tu trabajo donde tu sexualidad pone en riesgo muchas cosas, principalmente tu relación con esas personas.

Dios ponía en mí que esta situación no es exclusiva de mi sexualidad, sino que mujeres siguen enfrentando situaciones similares. Hoy en día, en Jalisco, la alerta de género ha sido declarada debido al alto índice de asesinatos hacia mujeres. Y Jalisco es, lamentablemente, uno de más estados en México donde ser mujer es un riesgo.

Aunado a ello, Dios también me permitió comprender una realidad espiritual aún mayor. Durante el tiempo en que JESÚS estuvo en la Tierra, los líderes religiosos y la sociedad judía no comprendían como Él podía ser el Mesías, el Hijo de Dios, Dios hecho hombre. El entendimiento de los líderes religiosos respecto a la Palabra de Dios no les permitía comprender quién era JESÚS, al grado que tuvieron que asesinarle por considerarle un riesgo muy fuerte a sus creencias y la sociedad.

Mi situación como gay cristiano es en poco, y muy poco, comparable a lo que vivió JESÚS. Sin embargo, Dios me recordaba cómo esta situación personal puede ser usada para comprender cómo podemos ser partícipes de los padecimientos de Cristo (1 Pedro 4.13), padecimientos mostrados en rechazos, burlas, exclusión, y aún la muerte. Para muchas personas en la iglesia los chicos y chicas que somos LGBT y que guardan su fe cristiana con una profunda reverencian y cuidado, somos considerados una contradicción, un anatema, una imposibilidad dentro del cristianismo. Y ahí Dios nos llama aún más a guardar nuestra fe, a ser como Cristo: mansos, humildes, amando en todo momento aún aquellos quienes buscan nuestra muerte.

Esto no sugiere que debemos conformarnos a esos ambientes hostiles y no buscar cambiarles. Sin embargo, nuestra más grande herramienta para impactar esos ambientes y transformarles para bien es permitir que Cristo brille en nosotros cuando esos ambientes tratan de consumir nuestra fe y nuestra vida. Las tinieblas no se vencen con tinieblas, sino se vencen con luz. El mal no se vence con mal, sino con el bien. Porque en la medida que más chicos LGBT verdaderamente cristianos se levanten con el carácter de Cristo en medio de sus iglesias, en esa misma medida Dios irá transformando a la Iglesia que tanto necesita de Dios.

Es doloroso imaginar y enfrentar que el ambiente hostil que muchos chicos y chicas LGBT enfrentan en sus familias, en sus escuelas, en sus trabajos, en la sociedad, pueden ser ambientes que pueden estar viviendo también en la iglesia y, aún peor, que la iglesia pueda ser usada como un instrumento humano para promover, justificar y alentar esos ambientes. Y es ahí cuando descubrimos a una iglesia que se ha alejado de su propósito y su llamado, a una iglesia que, llamada a ser luz y el cuerpo de Cristo, ha sido llevada cautiva por el entendimiento humano.

Quiero ser nuevamente claro: amo a la iglesia (entendida como el cuerpo de Cristo) y a mis líderes y hermanos en Cristo. No quiero ser un medio de condenación y juicio hacia la iglesia donde con profunda fe sé que pertenezco y cuya permanencia y acceso es dada a través de la fe en JESÚS. La iglesia, esa comunidad de miembros imperfectos que unidos a través del Espíritu es un medio a través del cual Dios restaura, consuela, alienta, exhorta, enseña, disciplina.

En este tiempo de tristeza después de Ghana he comprendido que nosotros como iglesia necesitamos movernos hacia niveles mayores de fe y obediencia a Cristo y Su Palabra, más allá que nuestro entendimiento humano. He comprendido, con dolor y quizá temor, que como iglesia carecemos de todas las respuestas, y es por ello que necesitamos ser guiados por el Espíritu a toda verdad porque solo Su Espíritu y no nuestro entendimiento podrán liberarnos de toda atadura, porque Su Verdad nos hará libres, porque donde está el Espíritu de Dios ahí, y solo ahí, hay libertad.

 

Creador tuyo, oh Jacob

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“Ahora, así dice el Señor: Creador tuyo, oh Jacob, y Formador tuyo, oh Israel: No temas, porque Yo estoy contigo; te puse nombre, Mío eres tú. Cuando pases por las aguas, Yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti.” Isaías 43.1,2

Dios ha dado una palabra a mi vida de una manera sorprendente. Después de que el alma fue golpeada por una breve confusión y angustia, después de la alabanza con Su iglesia Dios confirmó: Creador tuyo, oh Jacob.

Cuando Su palabra llega, Su palabra golpea con fuerza, golpea hasta sacudir todo miedo y duda, porque Su palabra nunca vuelve vacía. Fue, así lo confirmo ahora, una palabra que Dios habló para traer confianza, traer certeza, confirmar que Él está con los Suyos, contigo, conmigo. “No temas”, dice el Señor, “porque Yo te redimí; te puse nombre, Mío eres tú”.

Quisiera expresar cuán hermosa es esta palabra a mi vida. Desde el versículo 1 hasta el 7 del capítulo 43 de Isaías fue leído después de la alabanza hoy con Su iglesia. Llegó con fuerza para sacudir dudas y confirmar Su perfecta obra en nuestra vida, una vida que le pertenece completamente.

La Palabra de Dios no son amuletos o conjuros mágicos. Es verdad que se cree en el corazón y se predica con la vida. Sana, restaura, alienta, guía, disciplina, confronta, entresaca lo precioso de lo vil. Su Palabra, guía del humilde corazón, del pobre de espíritu, del de limpio corazón, de los que anhelan justicia y claman a lo alto. Su Palabra es más dulce que la miel, medicina a nuestra vida.

¡Oh, querido lector! Quisiera poder transmitir cuánta verdad podemos encontrar en Su Palabra, en la Biblia. Cuántas promesas, cuánta guía para toda decisión, cuánta disciplina que produce vida. Hoy Dios de una manera maravillosa ha hablado a mi vida, sin duda quiere hablar también a tu vida.

Los tiempos podrán no ser alentadores, pero Su Espíritu, poder de lo alto, nos guiará a toda verdad, a toda verdad para lograr un conocimiento pleno de JESÚS. No se trata de nosotros, Él es nuestro creador. Se trata de Él, nuestra vida le pertenece. Él nos ha creado. Él nos ha formado. Él nos ha redimido.

¡No temas!

la sangre de Abel

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hoy el sol brilla diferente

en este enero, en este tiempo,

el sol brilla con la intensidad de vidas

con la intensidad de historias

con la intensidad de un pasado

que se conjuga en nuestra sangre.

 

hoy el sol brilla diferente

brilla desde el cielo en nuestro rostro

brilla desde el cielo en nuestros ojos

brilla desde el cielo en nuestro corazón

 

¿cuántas vidas se conjugan en nuestra vida?

¿cuántas vidas clamaron en sangre

libertad anhelante?

¿escuchas sus voces?

¿las oyes clamar

desde nuestra sangre?

 

un clamor ardiente que en sangre se escribió

la sangre de ellos que en angustia perecen

entre silencios y voces y gritos de dolor

desde adentro, desde muy adentro

claman a Dios hoy.

 

no cerremos nuestro oído

que Su voz despertó

desde aquella eternidad

cuando Él nos consoló.

mi sexualidad no me define

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Texto originalmente publicado el 31 de marzo de 2015

“¿Cuándo una sociedad gozará de plenitud de derechos para todos sus miembros? ¿Cuándo podremos alzar la bandera de la inclusión y el respeto a toda característica que define una identidad sana? ¿Cuándo leeremos esas luchas y batallas y guerras por la búsqueda derechos como una narración histórica que añade gozo por sabernos respetados todos?”

La lucha por la búsqueda de derechos se vuelve una batalla, incluso una guerra, que puede extenderse por generaciones. Estas batallas, estas guerras, luchan por el establecimiento de principios que permitan que todas las personas que se desarrollan en una sociedad puedan crecer en ambientes sanamente construidos y mantenidos con un fuerte reconocimiento y respeto a las diferencias de cada persona, diferencias que siendo intrínsecas obedecen a cuestiones de un diseño y propósito Superior para nada malo sino que ayudan a la construcción de una identidad tanto individual como de grupo.

La búsqueda de la definición y el establecimiento de derechos para grupos específicos se extiende por generaciones debido a que aspectos tanto culturales, sociales, políticos y religiosos llegan a influenciar de manera muy fuerte toda esa construcción de derechos, influencia que puede convertirse en un motor o en un freno para esa búsqueda. Hay derechos cuyo establecimiento es mucho más inmediato por la obviedad de determinas características de las que gozan las mayorías, sin embargo hay derechos que son negados por siglos a través de la falta definición de ellos o porque aun ciertas características de ciertos grupos vulnerables son penalizadas porque no encuadran en lo cultural, lo social, lo político o lo religioso, considerando como hecho que esas características vienen determinadas como parte de ese diseño y propósito Superior.

Algunas luchas ya ganadas se vuelven una narración histórica en nuestros centros educativos o como parte de la conciencia social que se alimenta por la narración generacional. Para algunas personas esas narraciones se vuelven un mero ejercicio para recordar que lo que hoy gozamos es el resultado de un esfuerzo de nuestros antepasados; tal es el caso de los derechos de las mujeres, la abolición de la esclavitud, los derechos para gente de color, los derechos para discapacitados, los derechos indígenas, o los derechos de inmigrantes, todos ellos aun con asignaturas pendientes. Para otras personas esas narraciones son más que un ejercicio mental, se vuelven una inspiración para creer que toda lucha, en cuyos fundamentos hay principios muy honestos, llega a transformar una sociedad entera y construye sociedades mucho más sanas para nosotros, para nuestros hijos y las generaciones que han de vivir.

Al descubrir esas narraciones, pocos, muy pocos de nosotros, consideran en su niñez, aun en su adolescencia, que un llamado social está a la puerta de nuestra vida para emprender esa búsqueda de derechos, ya sea porque esos derechos aúnan una mejor vida para nosotros mismos o porque un ser querido, el cual pudo haber ya sido asesinado por la negación de derechos, se vería soportado. Esta última razón explica porqué en la búsqueda derechos para las mujeres, hubo hombres detrás luchando también, porqué en la búsqueda de la abolición de la esclavitud, hubo hombres y mujeres libres que iniciaron y continuaron esas luchas, porqué en la lucha por los derechos de discapacitados, hubo hombres sin ninguna limitación que emprendieron un esfuerzo loable. Porque sea una razón o la otra, la búsqueda de derechos por beneficio personal o la búsqueda derechos para un ser querido, en ambos casos había una firme convicción de que una mejor sociedad era posible.

En mi caso específico esa búsqueda derechos estaba en mi mente desde la niñez pero esa búsqueda era encaminada hacia los derechos de grupos vulnerables de los cuales mi inocencia descubría que le rodeaban. Mujeres ultrajadas, expatriados por movimientos armados en Europa del este, niños abandonados, las difíciles historias de las personas en los países en África. Mi infancia era despertada continuamente por saber que allá afuera, más allá de mis límites, había gente con nombre que moría por las injusticias que un mundo caído propicia. Esa búsqueda era, a pesar de que existía, un simple ideal que se alimentaba de sueños infantiles basados en el sueño de un mundo mucho más justos y digno.

Al pasar de los años mi vida fue confrontada por una realidad que no sólo estaba más allá de mis límites, sino que era una realidad que yo vivía, y vivía con profundo dolor: mi sexualidad. Justo en esa confrontación en mi adolescencia, justo en ese tiempo de muchos cambios, también mi vida fue consolada al ser rendida a mi Gran Rey. Hoy puedo entender que no era una coincidencia de la confrontación y el consuelo, sino era un propósito muy planeado por Aquel que me había encontrado y amado.

El descubrimiento de mi sexualidad trajo consigo años enteros de muchas luchas internas, luchas que fueron acompañadas día a día por la presencia de Aquel que todo lo llena en todo. En ese proceso descubrí algo que impactaría mi vida por completo: mi identidad no era definida por lo que yo era o podía llegar a ser, sino que mi identidad estaba completamente determinada por JESÚS. En ese proceso de rendición diaria, JESÚS me llevó a un tiempo de profunda paz donde mi fe, el diseño y el propósito en mí habían encontrado la reconciliación. Ese diseño no era, como yo lo había creído antes, un asunto contrario a mi fe, sino era un diseño encaminado a un propósito que, sin conocerlo en ese momento de reconciliación, tenía la certeza de que existía.

Nuevamente descubrí algo mucho más sublime que no podía estar sujeto a la coincidencia. En esos tiempos de reconciliación interna, algunos congresos y gobiernos alrededor del mundo comenzaron a prestar atención a una lucha por la búsqueda de derechos que había costado vidas de adolescentes, jóvenes y adultos. Era una lucha que, iniciada muchas décadas atrás por hombres y mujeres estigmatizados por la sociedad durante siglos, veía a la puerta la oportunidad de una discusión seria y con fuertes posibilidades de que su fin encontrara cabida. Poco a poco, y con burlas de algunos, con desdén de otros, con miedo de muchos, los derechos de esa minoría arribaron a una sociedad que seguía sin entenderles del todo pero que sabía que estaban ahí para un propósito.

Mi juventud veía con poco interés lo que pasaba en aquellas sociedades. Mi juventud se mantenía aún muy ocupada en entenderse a sí misma y entender los planes que JESÚS traía consigo. Sin embargo, al pasar de los años, esas discusiones, esas luchas, esos tiempos llegaron a la puerta de mi país sin darme cuenta del todo. La búsqueda de derechos que traía consigo una inclusión de mi vida a esta sociedad había arribado a la capital del país. Después, poco después, esa búsqueda de derechos tomaría fuerza en aquella potencia mundial donde muchas iglesias cristianas serían confrontadas. Mi expectación era mayor porque si bien la búsqueda derechos era entendida por mí como un aspecto distante del cristianismo, ahí entendí que la reconciliación que había sido dada entre mi fe y mi sexualidad en lo individual, necesitaba también ser llevada a la iglesia, aunque esto doliera demasiado.

Y fue ahí cuando descubrí que alzar la voz con respeto, amor y con fuerte determinación era necesario. Que vidas aun en la iglesia eran y siguen siendo perdidas por la falta de esa reconciliación. Que había y hay jóvenes, y adolescentes y adultos que buscaban y buscan respuestas a un aspecto de un diseño Superior en sus vidas que no había siquiera sido considerado como tal. Porque cuando hablamos de la búsqueda de derechos es necesario siempre tener presente que hay vidas que se pierden de muchas personas con nombre que pueden ser tan cercanas como un ser querido.

si los sueños fueran de poemas

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si los sueños fueran de poemas

que en quietud callados contemplan

el amor y la justicia que en Su cuerpo

en perfección se conjugan

 

si los sueños fueran nuestros

de Él y Su pueblo

acompañados de suaves cantos

que con autoridad lo proclaman

 

si las realidades nuestras

por los sueños contagiadas fueran

sin dudar los espíritus secos

desbordarían manantiales eternos

 

si el desconsolador desierto

que a nuestro alrededor se impone

clamara dolido en lamento

con la voz de huestes quebrantadas

 

si los sueños fueran tan cercanos

más aún que la realidad gélida

no habría en nosotros llanto

mas alegría que en paciencia espera

 

a México, que nos duele hoy más aún.

con cuerdas de amor

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“Con cuerdas humanas los atraje, con cuerdas de amor; y fui para ellos como los que alzan el yugo sobre su cerviz, y puse delante de ellos la comida.” Oseas 11.4

“¿Cómo podré abandonarte, oh Efraín? ¿Te entregaré Yo, Israel? ¿Cómo podré yo hacerte como Adma, o ponerte como a Zeboim? Mi corazón se conmueve dentro de Mí, se inflama toda mi compasión.” Oseas 11.8

¿Quieres leer una verdadera historia de amor en la Biblia? Te recomiendo leer el libro de Oseas. Este profeta es llamado por Dios a través de una manera muy poco común pero muy poderosa para entender el amor de Dios hacia Su pueblo. Dios le pide a Oseas que tome como esposa a una mujer adúltera, y el profeta, quizá entendiendo un poco lo que esto representaría para su vida, obedece. La mujer, como era de esperarse, es infiel a Oseas y ella seguía “a sus amantes”. Ella no reconoció que Oseas le daba trigo, vino, aceite, y le multiplicaba la plata y el oro, que al final eran ofrecidos a sus amantes. Pero Oseas, en lugar de abandonarle, va y le redime cuando ella había sido entregada a esclavitud con sus amantes. Oseas pagó el precio para redimirle, Oseas renovó su pacto con ella.

Esta historia es usada por Dios para revelarle al profeta el amor que Dios tiene por Su pueblo, aún cuando éste insistía en ser infiel y dejar a Dios a un lado. Oseas pudo haberse lamentado del llamado que Dios le dio al casarse con una mujer adúltera, pero Oseas comprendió y le fue revelado un aspecto del amor de Dios: Dios es fiel aún cuando Su amada no sea fiel.

Esta historia nos llega a nuestros días como una enseñanza aún muy válida. La iglesia de Dios, nosotros como Su cuerpo, podemos estar yendo en pos de “nuestros” amantes/ídolos pero vemos que quizá nunca nos sacian. Amantes/ídolos como el dinero, nuestra comodidad o autocomplacencia, nuestros placeres. Quizá hemos entregado nuestros afectos a algo más que no es Dios. Decía una mujer: un ídolo es todo aquello a lo que le tenemos que pedir permiso, antes de decirle SÍ a Dios. Es decir, un amante o ídolo es todo aquello que se interpone entre Dios y tú.

Pero Dios no quiere que nos quedemos ahí. No quiere que desgastemos nuestra vida y todo lo que tenemos en adorar amantes e ídolos huecos que solo terminan por vaciarnos más y más, hasta esclavizarnos completamente.

¿Quieres conocer una verdadera historia de amor? Tú eres parte de esa historia, una historia donde Dios busca profundamente atraerte a Él con cuerdas de amor, un amor incomprensible pero muy real, muy real. Un amor de Dios que no te dejará esclavizado a tus ídolos o amantes, sino que te liberará de cada uno de ellos hasta hacerte completamente Suyo. Dios te redime, paga el precio, te atrae a Él.

Un ídolo siempre terminará por esclavizarte, pero Dios siempre te llevará a un nivel cada vez más sublime de Su libertad. No resistas el amor de Dios, Su amor que te libera.