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el espíritu a la verdad está dispuesto

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“Vino luego a Sus discípulos, y los halló durmiendo, y dijo a Pedro: ¿Así que no habéis podido velar conmigo una hora? Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil.” Mateo 26.41

 

Hay dos aspectos en los que como personas vivimos continuamente: la parte espiritual, y la parte carnal. La Biblia habla continuamente de la importancia de fortalecernos en el espíritu, de andar en el espíritu, de alimentar el espíritu, de buscar las cosas espirituales; pero también la Biblia es clara en advertirnos que debemos sujetar la carne y no dejar que sus pasiones nos dominen, que el andar en la carne produce muerte, que el alimentar la carne traerá por consecuencia obras de la carne.

Vivimos como humanos en un mundo caído que está alejado de los propósitos de Dios y cuyo reino es un reino de Satanás, de muerte. Continuamente el mundo, en todo momento podría decirlo, está alimentando a la carne: a través de la música, de conversaciones no centradas en Dios, de la televisión, o el cine, o el internet, o el simplemente estando en algún lugar. El mundo que no conoce lo espiritual, está continuamente alimentando nuestros deseos humanos.

No quiero sonar como un religioso que todo lo ve mal, sin embargo, quiero ser claro acerca de una realidad de la que continuamente estamos rodeados pero que podemos estar ignorando, o nos hemos acostumbrado mucho a ella, y esa realidad es que todo lo que no está con Dios, está contra Dios, no hay términos medios. Si lo que escuchamos, o vemos, o leemos, o platicamos, no es algo que está alineado a lo que Dios agrada, entonces podemos confirmar que está en contra de Dios. Hoy más que nunca hay una separación tremenda entre lo secular y lo espiritual, y de hecho hablar de aspectos espirituales que honren a Dios es menos frecuente en el mundo. ¡Necesitamos tener mucho cuidado!

El día de ayer Dios traía a mi mente ese pasaje en el que JESÚS enfrentaba tremendo dolor porque se acercaba Su crucifixión. Dios les dice a Sus discípulos después de encontrarlos durmiendo cuando les había pedido que velaran y oraran, que el espíritu está dispuesto pero nuestra carne es débil. La magnitud del ambiente espiritual que estaban enfrentando tanto JESÚS como Sus discípulos en ese momento eran tan fuerte, tan pesado, tan complejo, que la carne en cualquier momento podría dominar si es que el espíritu no estaba fortalecido. JESÚS lo entendía muy bien, pero Sus discípulos no lo habían comprendido.

La urgencia en la que vivimos en estos tiempos es grande. Hoy más que nunca nuestra fe es probada y es puesta en duda por todos lados. Podemos escuchar mensajes que suenan coherentes, pero que son contrarios a la Palabra, y nuestra carne puede caer si es que nuestro espíritu no está fortalecido. Es por eso la importancia de pasar tiempo con Dios, de leer Su Palabra, de meditar en ella, de ayunar para someter todo deseo de la carne y alinearnos a los propósitos y voluntad de Dios.

Si tuviéramos que elegir entre ir al cine o leer la Palabra, ¿qué elegiríamos? Si tuviéramos que elegir entre ver un partido de futbol o pasar tiempo a solas con Dios, ¿cuál sería nuestra respuesta? Si tuviéramos que elegir entre ir a una fiesta o ayunar, ¿dónde estaríamos?

No estoy diciendo que todo eso es malo, pero sí que necesitamos estar bien alertas de lo que está influenciando nuestra vida para bien o para mal y dónde está nuestra mayor fuente de alimento.

confiado como un león

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“Huye el impío sin que nadie lo persiga; mas el justo está confiado como un león.” Proverbios 28.1

El camino fácil está a disposición de todos, ese camino que no requiere esfuerzo, que no requiere sacrificio, que no requiere fe, que no requiere obediencia. El camino que por nuestra naturaleza caída nuestra carne sigue confiada y sin detenimiento. El camino fácil es el camino del mundo, un camino que seduce y convence con palabras convincentes pero son mentiras que conducen a la muerte.

Pero el camino angosto, ese camino que JESÚS señaló que pocos son los que lo hallan, es un camino de completa sumisión a Dios, insisto completa sumisión a Dios y no a una religión o a un hombre o filosofías, todos ellos ídolos. Un camino angosto que conduce a la vida, y solo ese Camino nos conduce ahí.

En la Palabra de Dios encontramos siempre esas dos sendas: un camino de muerte y un camino de vida, no términos medios. Un camino ancho y un camino angosto, no términos medios. Un camino de mentira y un camino de verdad, sin medias verdades.

Y así también, Dios habla continuamente que los impíos, los que hacen maldad, los que se deleitan en hacer lo malo, son aquellos que siguen ese camino de muerte, ese camino ancho, ese camino fundamentado en las arenas de mentira. Pero también hay otra clase de hombres que en fe y obediencia caminan por el camino de vida, el camino angosto, ese camino construido sobre la roca de la verdad. Estos hombres son señalados por Dios como justos.

Pero, no hay justo, ni aun uno, sostiene Romanos 3.10. Entonces, ¿cómo es que habrá hombres que caminen sobre ese camino de vida? La respuesta es una sola: la fe en JESÚS. Cuando a nuestra vida es revelada nuestra necesidad de Cristo, nuestra vida en arrepentimiento buscará continuamente de la justicia consumada en Cristo para ser limpiados y restaurados. Somos justos no por lo que podamos hacer, sino por lo que JESÚS ya hizo por nosotros en la cruz. Delante de Dios somos justos no por nosotros, sino por Cristo y Su sangre derramada.

Cuando una persona recibe esa revelación de ser justo delante de Dios, nuestra vida buscará sin importar el precio amar lo que Dios ama. Es por eso que ese camino angosto se vuelve el caminar continuo de cada creyente.

Pudiera el camino del mundo ser atractivo, pero sus consecuencias son aterradoras. Pero el camino angosto, ese camino que pocos hallan trae una confianza que viene de Dios. Estar confiado como un león es por consecuencia la compañía de los justos, más para los impíos, aquellos que se deleitan en lo malo, aun sin ser perseguidos huyen.

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¿por qué JESÚS incomoda tanto al mundo?

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“Sabiendo JESÚS en sí mismo que Sus discípulos murmuraban de esto, les dijo: ¿Esto os ofende?” Juan 6.61

El mensaje de JESÚS era una locura para los judíos y demás personas de su tiempo. Aún para Sus propios discípulos muchas de las palabras de JESÚS eran tan duras que los llevaron a decir: “dura es esta palabra, ¿quién la podrá oír?” (Juan 6.60). El mensaje de JESÚS, JESÚS mismo, ponía en jaque tantos paradigmas religiosos, sociales y políticos de su tiempo. Sus enseñanzas, modelos sobre los cuales muchas de nuestras sociedades actuales se han construido, eran un golpe al sentido común de la humanidad entera: camina la segunda milla con aquel que te oprime, ama a tu enemigo y bendice al que te maldice, no respondas mal con mal sino pon tu otra mejilla, no mires con codicia a una mujer porque eso aun es adulterio delante del Padre. JESÚS elevó los estándares de Dios a un nivel tal que hacía imposible en fuerza humana poder cumplirles. JESÚS era en sí mismo el cumplimiento de la ley de Dios.

JESÚS era un dolor de cabeza para líderes religiosos, como hoy en nuestro tiempo lo sigue siendo. JESÚS era un peligro para los líderes políticos de su tiempo, como hoy en nuestro tiempo resulta igual. JESÚS era una locura para la gente de su tiempo, como hoy en nuestro tiempo lo es para el mundo. JESÚS el hombre que dividió la historia con Su solo nacimiento. JESÚS el hombre que causó que un imperio tan poderoso como el romano volteara sus ojos a Él al ver la transformación que Sus seguidores habían causado en unos cuántos siglos. JESÚS el hombre que incomoda nuestro mundo porque pone en evidencia nuestra necesidad de Él, porque fuera de Él la verdadera salvación no es posible. JESÚS: Dios hecho hombre para salvación de un mundo sumido en sus pecados, pecados que lo llevan cautivo a una eternidad en el infierno.

JESÚS no es el hombre que trajo “unicornios rosas” al mundo, sino que confrontó con Su vida las estructuras que soportan al mundo aun hoy en día.

Pero ese JESÚS, ese hombre, Dios hecho hombre, se volvió y es también en nuestro tiempo la esperanza para el mundo, porque JESÚS no sólo exhibe nuestros pecados, sino que muestra también nuestra necesidad de Él como el único camino para salvación. JESÚS, que en su cuerpo llevó todo el pecado del mundo, da libre acceso al Padre a aquel que decide recibir en arrepentimiento y humildad tan hermoso regalo. JESÚS eleva estándares, confronta nuestra vana manera de vivir, nos muestra una vida mejor, nos lleva a un nivel en la relación con el Padre tan íntima que uno queda rendido en profundo agradecimiento, JESÚS nos rescata día a día de un mundo que necesitando tanto a JESÚS corre con desenfreno hacia lo que no aprovecha y termina por matar y matar por siempre.

Nuestra antigua naturaleza será confrontada todos los días por la sola presencia de JESÚS y Su Palabra, pero nuestra nueva naturaleza dada por la fe en JESÚS encontrará en Él y Su Palabra una esperanza que le mantendrá hasta el último día en completa seguridad.

tú eres la iglesia

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“Pero ahora en Cristo JESÚS, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo. Porque ÉL es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación,” Efesios 2.13,14

La iglesia está destinada a ser un lugar no de discriminación sino de inclusión, inclusión para el desprotegido, el rechazado, el discriminado, el enfermo, el perdido. La iglesia está llamada a ser luz para los que en tinieblas viven, para los que viviendo una vida arruinada y quebrantada, puedan encontrar restauración, esperanza, salvación, amor. La iglesia no es un museo de buenas personas, pero sí un hospital para el quebrantado, el maltratado, el discriminado, el que no es amado. La iglesia, la verdadera iglesia, el cuerpo de Cristo, esta iglesia ha sido llamada para ser esperanza al mundo entero sin importar su condición.

Tú eres la iglesia. No el edificio, no los líderes solamente, no los servicios dominicales. Tú y yo somos la iglesia. No el grupo de alabanza, no el que está a la puerta recibiendo a los que llegan, no los maestros de escuela dominical solamente. Tú, yo y ellos somos la iglesia. Y como iglesia estamos llamados a abrazar lo que el mundo rechaza, lo que el mundo menosprecia. A los afligidos, a los enfermos, a los que viven con profundo dolor de alma y espíritu. Y estamos ahí para ser un medio que Dios use para sanar. Somos la iglesia.

Te invito a leer hoy la carta a los Efesios en el capítulo 2 y los versos del 11 al 22, pido a Dios seamos conmovidos por la verdad que ahí se presenta. Antes estábamos sin Cristo, éramos lejanos, éramos enemigos. Pero ahora en Cristo hemos sido hechos cercanos, miembros de la familia de Dios, para ser un templo santo en el Señor. Y así como nosotros hemos sido aceptados por la fe en Cristo, podemos también ser ese cuerpo de Cristo que se acerque al mundo que tanto necesita de Él.

El dolor ha inundado el mundo por doquier. Sin importar la condición del país, ahí hay dolor. Pobres o ricos, hombres o mujeres, preparados o iletrados, el dolor ha llegado a todo lugar en este mundo. Y tú, yo, nosotros, la iglesia de Cristo, tenemos el llamado de ser esos brazos que abracen al que en muerte vive.

Dios nos dé un amor genuino por Él, por Su iglesia, por los perdidos, un amor que nos mueva a actuar donde quiera que estemos.

provisiones en este mundo

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“Más nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo;” Filipenses 3:20

 

Algo importante que todo hijo de Dios necesita tener presente día a día es que este mundo no es el lugar a donde pertenecemos. Sí somos mayordomos en este planeta y necesitamos cuidar de él y de cada recurso con el que nos Dios nos bendice: en nuestra casa, en nuestro vecindario, en nuestra ciudad o en nuestro país, todos estos son lugares de los que somos responsables pero a los cuales no pertenecemos. Un día esta tierra pasará, todo lo que conocemos en este planeta no será más.

Y es importante tener presente que no pertenecemos aquí, porque así nuestros ojos y nuestra vida estarán enfocados en lo eterno y en lo que realmente trascenderá. No es vivir irresponsablemente en este mundo no teniendo cuidado de lo que se nos ha otorgado, sino haciendo que esos recursos temporales sean usados para impactar lo eterno.

Es muy común en nuestra sociedad que vivamos planeando qué adquiriremos o lograremos en el futuro en este mundo: una casa, un auto, un viaje, ropa, regalos, estudios, familia, un mejor trabajo o un ascenso, un nuevo negocio, tener hijos, nuestro retiro. Todas estas son provisiones, pero provisiones que se quedarán en este mundo. Sin embargo, cada una de ellas puede usarse para que Dios sea glorificado y con ello lograr tesoros en el cielo, allá donde no hay corrupción que pueda destruirles.

Hoy sería muy conveniente y provechoso que reflexionáramos en cómo cada recurso que Dios nos permite tener puede usarse para trascender más allá de este mundo y cómo pueden usarse para glorificar a Dios. Por ejemplo, tu casa (un bien temporal) puede usarse para que hospedes a alguien que le requiera como un hermano en la fe, o quizá puedes pedirle a Dios que en tu casa Él haga un lugar donde Su presencia pueda manifestarse y bendecir a otros. Tu trabajo o tu escuela (otro bien temporal) pueden ser un medio a través del cual tus compañeros puedan reconocer que tú eres diferente, y para bien, porque Dios está contigo.

Estoy seguro que Dios nos enseñará cómo cada recurso con el que nos bendice puede usarse para glorificarle. Seamos fieles en administrar cada recurso de manera sabia, para el Señor.

maldiciones como supuestas bendiciones

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 “Hay caminos que parece derecho al hombre, pero su fin es camino de muerte.”  Proverbios 16:25

 

¿Has escuchado o conocido de alguna persona que ha ganado un gran premio económico y tiempo después su vida está en ruina tanto emocional, espiritual e incluso económicamente? ¿Has escuchado o conocido de alguna persona dotada con un talento especial en la música, en las artes, en algún deporte o en la ciencia que después de grandes logros en esas áreas su vida se encuentra carente de propósito o sentido?

Constantemente gran parte de lo que nos rodea logra insertar en nuestra mente esa falsa idea de éxito, un éxito al estilo del hombre. Un éxito basado en lo que poseemos, en lo qué podemos hacer de manera sobresaliente, o en lo que otros piensan al respecto de nosotros. Actualmente, en estos días es más reconocido un hombre rico que un hombre honesto, es más valorada un gran cantante que un joven que anhela justicia para los desprotegidos, es más sorprendente un hombre cuya carrera profesional es reconocida que un padre de familia que ama, respeta y cuida de su familia.

Muchos de nuestros jóvenes buscan un hombre o mujer para compartir su vida basado en sus posesiones, aspecto físico, o la estabilidad que puede proveerles, que en sus valores y su relación con Dios.

Continuamente nuestra oración a Dios puede estar muy basada en nosotros, muy orientada a que el mundo se fije en nosotros, pero cada vez menos en Dios. Y cuando uno de esos deseos egoístas, ese anhelo por ser reconocido y alabado por los hombres llega a realizarse en nuestras vidas, tenemos la falsa y terrible creencia que ha sido una gran bendición, pero su fin es muerte.

Es por ese gran peligro que nuestra vida diariamente necesita ser expuesta delante de Dios para reconocer Su voluntad y no la nuestra, para entender Sus propósitos y no nuestros deseos carnales. Dios más que nadie desea para nosotros el bien, pero el bien a la manera de Dios, no a la manera en la que este mundo lo ve.

Satanás es muy sutil, este mundo lo es también. Intentarán ofrecernos cantidad tremenda de cosas que parecen “buenas” pero al final terminarán alejándonos de Dios y de Su propósito. Si aquello que en tu vida está llegando por muy “bueno” que parezca te está alejando de Dios más que acercándote a Él, sin dudarlo eso es algo que está maldiciendo tu vida sin importar que tan “bien” se vea ante nuestros ojos o los ojos de los demás.

Es necesario, entonces, que día a día nos preguntemos: ¿qué anhela tu corazón hoy: que Dios sea glorificado o que tu vida sea glorificada?

Y si nuestro anhelo está enfocado en nosotros, necesitamos acercarnos a Dios en completa humildad y pedirle perdón por querer robarle Su gloria, algo que Satanás intentó hacer ya hace mucho tiempo y que terminó por envenenarle.

los tiempos de esta ignorancia

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“Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan; por cuanto ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia, por Aquel varón a quien designó, dando fe a todos con haberle levantado de los muertos.” Hechos 17:30,31

 

La ciencia abunda a nuestro alrededor. Nunca antes en la historia de la humanidad se ha producido tanto conocimiento y se han documentando tantas investigaciones como los tiempos en los que vivimos. Los hombres han logrado salir del planeta y pisar la luna, han investigado el universo con tanto detalle que nos asombramos de lo pequeño somos y lo grande que es el universo. Los hombres han logrado desarrollar medicamentos y curas a enfermedades que antes eran incurables, han logrado desarrollar tecnologías impresionantes que nos permiten no sólo estar comunicados, sino que nos permiten conocer más y desarrollar más ciencia. Somos una generación en la que la ciencia determina en gran parte nuestra vida desde que nos levantamos hasta que nos acostamos.

Parece increíble que con tanta ciencia alrededor nuestro, aún muchísimas supersticiones siguen en pie. Hay tantas supuestas verdades para llevar nuestra vida, que muchos, millones, corren detrás de ellas y las practican. Supersticiones (mentiras) sobre el futuro, sobre como alcanzar salvación y la vida eterna, sobre como agradar a falsos dioses, sobre como entender lo que no entendemos y no podemos controlar. Y muchos, millones, corren detrás de ellas y las practican porque tienen comezón de oír, porque son esclavos de lo que causa sensación más no transformación.

Y la generación de este tiempo, no es tan distinta a las generaciones pasadas, aún las que vivieron en los tiempos de Jesús. Por siglos, antes del nacimiento de Jesús, el único pueblo al que se le había revelado la Ley de Dios fue a Israel, y no porque ellos hayan sido súper bien portados, o buenas personas, sino porque Dios tuvo misericordia de ellos, de hecho, el pueblo israelí era pequeño e insignificante comparado con naciones tan poderosas como los egipcios. Dios quiso glorificarse en Israel, y tomó lo despreciado y lo insignificante, y lo hizo respetado y próspero, sin embargo, no tardó mucho en que este pueblo despreció a Dios.

Así son la mayoría de los hombres, aquellos que buscan constantemente placebos para sus vidas que les hagan sentir un bien temporal, pero no verdaderas transformaciones. Cuando Jesús, siendo Dios, viene a Israel en forma de hombre y les revela la Verdad en medio de tantas supersticiones e ignorancia, uno esperaría que ellos reaccionaran de una manera agradecida y en humildad, pero sucedió todo lo contrario, hasta el punto que lo consideraron un blasfemo y fue crucificado. Y es que la Verdad necesita ser revelada a nuestras vidas, porque si el Espíritu no la revela no traerá transformación, sino sólo conocimiento.

El nombre de Jesús es conocido en casi toda la tierra. Millones en muchos países conocen que Él fue crucificado, y que resucitó. De hecho sociedades enteras se sostienen de las enseñanzas de Jesús, pero muchos de estos millones están condenados al infierno y son esclavos de perdición.

Lo que hace maravilloso a Jesús y su sacrificio es cuando es revelado a nuestro espíritu lo que Jesús representa, y lo que podemos obtener por medio de Él: salvación. Y esta salvación está abierta para todos los hombres, sin importar su condición social, ni económica, ni intelectual, ni racial, ni de género. Es Dios deseando reconciliarse con cada uno de nosotros en lo personal. Es Dios ofreciendo un único Camino para acercarnos a Él. Es Dios hablando al hombre y diciéndole: no tienes ya porque buscar en cosas de hombres para tener esperanza en tu vida, puedes acercarte a Mí libremente a través de Jesús.

¿Qué pide Dios a cambio? Fe. Fe en Jesús, creer que Jesús ha pagado cada pecado presente, pasado y futuro de nuestra vida. Y cuando Jesús es revelado a nuestras vidas, nuestro espíritu quebrantando buscará de Él en todo momento, y buscará agradarle con toda nuestra vida.

Dios no quiere que vivamos sujetos a ignorancias, pero sí sujetos a Su Verdad.

echemos de nosotros Sus cuerdas

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Parte 1

Uno de los mayores logros que el hombre ha conseguido en el último siglo ha sido el desarrollo de la ciencia y sus bastas repercusiones en la vida del hombre y del ambiente que le rodea. Y fue en el último siglo no porque en los siglos previos no se haya tenido un avance científico trascendental, sino porque este siglo proveyó de los avances tecnológicos que impulsaría rápidamente a la ciencia, avances tecnológicos desarrollados a partir de las investigaciones científicas y el apoyo económico y político de los gobiernos e instituciones educativas.

La edad media, caracterizada por un profundo apego a supuestos principios divinos y el poder manipulado y corrompido de las autoridades monárquicas y eclesiales, fue la etapa última de represión hacia el “por qué” del entorno y del hombre mismo. En esta época, acceder al conocimiento descubierto sólo era posible a través de adentrarse en la estructura jerárquica de la única institución religiosa. El acceso a las letras, relativamente simple en nuestro tiempo, era el privilegio de muy pocos no sólo por la dificultad de transmisión y reproducción de los textos con los que se contaban en ese entonces, sino por el control que el poder religioso tenía sobre ellos.

La Era de los descubrimientos y el Renacimiento permitieron cuestionar nuestro entorno y darle un sentido distinto a lo que nos rodeaba. El hombre se adentro en conocer de maneras detalladas la forma en que su ambiente funcionaba, y el hombre comenzó el análisis de sí mismo en su área física y emocional. Todo esto permitió la reestructuración de la sociedad de ese entonces, y los aspectos económicos, religiosos y políticos que le soportaban.

Los avances de ese tiempo y los siglos venideros formalizaron a la ciencia como un aspecto central de la vida del ser humano. Esa formalización vino a través de las instituciones educativas las cuales se encargaban de divulgar el conocimiento descubierto, del perfeccionamiento de éste y del descubrimiento de nuevos principios. También, la ciencia fue formalizada a través de la definición del método científico que proporcionaría la base para acreditar todo futuro descubrimiento. No fue sólo una década o de varias de éstas, sino de un constante perfeccionamiento del método científico que se prolongaría a través de los siglos.

Gran cantidad de investigaciones fueron soportadas por la ciencia de manera absoluta. Investigaciones en las ciencias biológicas, en las ciencias exactas como las matemáticas, la física y la química. Fueron soportadas, después perfeccionadas, porque lograron ser verdaderas a partir de los principios científicos ya descubiertos para conseguir con este el ensanchamiento de este grupo de principios. Pero había, y hay, una serie de investigaciones que el método científico refutaba ó no podían aún ser demostrables como ciertos por las limitaciones que se tenían y se tienen. Ese grupo de supuestos aún no demostrables quedarían clasificados dentro de la categoría, no de principios científicos, sino de teorías. Y con esto surgió una gran limitante y un gran riesgo.

El gran riesgo que para la ciencia representan las teorías consiste en basar futuras investigaciones en hechos aún no demostrables completamente, pero que a través de lo ya investigado provee un alto índice de probabilidad para ser ciertas, más no son ciertas. Representa un riesgo porque basar el conocimiento en hechos aun no demostrables puede traer como consecuencia que investigaciones y esfuerzos de años sean rechazados, además del impacto social de divulgar algo como cierto cuando éste tiene aún una probabilidad de ser falso. Y es aquí donde surge una la gran limitación de la ciencia, limitación que ha sido enfrentada año tras año, época tras época: lo instrumentado del mundo actual aún no nos provee la certeza de que todo lo teorizado puede ser verdadero, especialmente en aquellas ramas de la investigación donde no todo puede percibirse por los sentidos humanos (aún con las extensiones de estos sentidos a través de los avances tecnológicos con los que se cuentan).

 

Parte 2

La ciencia ha determinado nuestra forma de vida, la ha adaptado, la ha transformado. La ciencia ha determinado la forma en la que el hombre concibe su mundo exterior y deja de lado un mundo subjetivo por el entorno más objetivo, más razonable, más moldeable (concebible) en la mente humana. La ciencia es, en la actualidad, lo que determina en gran manera nuestra forma de pensar y de relacionarnos con nuestro entorno: lo más razonable es lo aceptable, razonable desde un punto de vista científico, o al menos esto se intenta lograr.

Lo anterior ha permitido que el principio escolástico de la era medieval fuera invertido al subordinar la fe a la razón: creer en todo lo que razonablemente es verdadero, o no hay más fuera de lo científicamente comprobable. Con esto se consiguió que la “verdad” es lo que la ciencia puede soportar.

La ciencia es, sin duda, el mayor desarrollo de la ciencia misma. Estructurarla, formalizarla y divulgarla ha sido uno de sus grandes avances. Depender de ella para el desarrollo, para la toma de decisiones, para establecer supuestos que sostengan creencias. El hombre no creó la ciencia, la ciencia fue descubierta por éste a través los sucesivos cuestionamientos de su entorno y de sí mismo. La ciencia fue revelada al hombre a partir de su interés por conocer más allá de los límites humanos.

Pero a pesar de esos grandes avances, la ciencia ha sido el pretexto para colocar al hombre en un alta estima sobre sí mismo que lo enarbola como un ser pensante que no depende más de lo que la ciencia concibe. Un ser que a través de cuestionarse e investigar ha logrado conseguir cosas que en tiempo pasado eran inimaginables.

Si bien la ciencia ha conseguido ser un aspecto importante para el desarrollo y la toma de decisiones, la definición de dos grandes grupos en la comunidad científica y sus allegados sociales siguen siendo claramente diferenciados. Por una parte tenemos este grupo que considera a la ciencia como el mayor logro de la humanidad y que nada puede existir fuera de ella, deshaciendo toda atadura hacia creencias que sostienen la existencia de un Ser superior y echando de lado toda sujeción que hacia este Ser se pudieran tener. Por otra parte, existe ese pequeño grupo de científicos que ha visto en la ciencia la confirmación de una perfecta relación entre todo lo existente, y que detrás de este perfecto, diseñado y creado macro sistema existe un Ser superior a todo con una creatividad y una mente inconcebible en mente humana, Ser Superior que se encuentra por encima de la ciencia.

La ciencia ha echado fuera teorías que hacían al hombre un ser supersticioso y temeros de su ambiente, y han permitido que el hombre ejerza un mayor control sobre su entorno y sobre sí mismo. El tema pendiente para la ciencia es lograr que en ella a través de todos sus principios científicos el hombre encuentre plenitud real y permanente, una plenitud más allá del aspecto físico y del aspecto emocional, aunque ambos aún siguen pendientes.

cambiar al mundo

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Un día comencé queriendo cambiar al mundo y comencé por intentarlo. Al cabo de un tiempo me di cuenta que me era imposible, por lo que pensé mejor en cambiar a mi nación.
Después de intentarlo me di cuenta que no pude, por lo que decidí cambiar a mi comunidad. Después de un tiempo de intentarlo no pude, por lo que decidí cambiar a mi familia.
Pero al cabo de un tiempo me di cuenta que no pude y ahora en mi lecho de muerte he llegado a la conclusión de que debí de haber cambiado yo primero, ya que de esa manera y con mi ejemplo mi familia cambiaría, a su vez mi familia con su ejemplo cambiaría a mi comunidad, la cual cambiaría a mi nación, la cual lograría cambiar por fin al mundo.
[Anónimo]

¡Conclusión? La frontera que nos espera

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Las sociedades actuales, incorporadas como parte de un país, tienen un número – que pareciera incontable – de  límites por superar. Tras el vertiginoso mundo en el que se vive, suelen surgir innumerables historias de personas que, habitando en países donde sus limitantes suelen ser mayores que otros,  buscan un refugio en las barreras sociales ajenas que muestran una sonrisa ante la casi inaguantable y depresiva situación mundial. Una sonrisa por demás falsa, pero que neutraliza en momentos la sensación.

Países muchos: donde su gente anhela una vida estable y mejor. Pocos países: que desean acogerlos para brindarles las oportunidades que no han podido obtener de “aquel lado”. Todo parece tan asimétrico: Personas muchas: que se aventuran a un vaivén donde la vida es la primera en apostar. Pocas personas: que consiguen la travesía propuesta. Nada parece alentador: Muchos, muchas: hombres, mujeres, familias, vidas… son arriesgadas (arriesgados) en la idea de “creer” que hay una oportunidad de lograr lo que aquí no se ha podido. Nadie: que haya logrado salir invulnerable en el crepúsculo de un ideal. Siempre ha sido así, en la cíclica historia humana.

Las motivaciones para apostar la vida en la búsqueda de la transgresión de una frontera son diversas, más la principal es la realización de un sueño poco amable que ha sido fecundado en la matriz de la sociedad: la familia: limitada, abandonada, insegura, sin rumbo, así es propia. Ideal que al no cumplirle deja el amargo sabor que provoca lo incumplido. Ideal que consiste en mejorar, material y físicamente, la vida aun existente en aquel.

El precio es alto, pero pagable. Se pierde siempre, no es inversión. Entonces, ¿por qué invertir donde no hay ganancia? ¿Por qué osar donde la pérdida es evidente?  Sé es humano, el resultado de ser humano. Sueños no amables, fecundados donde el aborto suele ser tan cruel como si tratase de la vida iniciada.

9 fronteras quebrantadas, miles de millones de ellas que aun no lo han sido. Una en cada uno de nosotros. La fuerza de un sueño no cultivado. Nos incorporamos a la trivialidad de los días donde los sueños propios no son permitidos ni en tiempo ni en apoyo. Hemos de soñar lo que ellos desean, donde sólo ellos ganan. Ellos: los que nos “permiten” la vida. ¿Es vida?

No hay desenlace, ni conclusión, ni finalidad, ni vida cuando heredamos a los que nos siguen el ajeno ideal inhumano, que lo hacemos nuestro con el paso de los años. Más cuando se ha cultivado un propósito sublime, el vivir sobrepasa todo espacio, todo tiempo, sé es eterno. Cultivar un propósito: desde el espíritu que conducirá a lo físico y lo emocional, y nunca más se estará más débil porque hay un Espíritu Mayor que nos respalda. ¿Lo crees?

El mundo ha sido vencido: no más vulnerabilidad, no más historia cíclica, no más pérdida; sólo nos queda aventurarnos a soñar, a reconocer propósitos, hacerlos nuestros, luchar por ellos. Desde lo individual, lo familiar, lo social: las fronteras sólo existen en uno: es la frontera que nos espera.

 

Jacob Pintle

 

Porque llegará el momento en el que el Espíritu Mayor  liderará  a los espíritus nobles para libertar sobre toda frontera.