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derribando argumentos contra el conocimiento de Dios

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“Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne; porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo, y estando prontos para castigar toda desobediencia, cuando vuestra obediencia sea perfecta.” 2 Corintios 10.3-6

 

Alrededor nuestro abundan tantas voces, tantos comentarios, tantos argumentos, tantas filosofías. En esta época en que la información fluye tan instantáneamente, es tan fácil conocer que es lo que acontece en otros lugares y, aún más, que es lo que otras personas pueden estar opinando. Vivimos rodeados de argumentos. Vivimos rodeados de opiniones.

Aún mayor, dentro de nosotros voces pueden estarse levantándose. Algunas pueden estar hablando preocupación, otras pueden estar hablando miedo, otras pueden estar hablando mentira, otras pueden estar levantando acusaciones. El padre de mentira, el acusador, intentando hacernos dudar de las promesas y la Palabra de Dios.

En este tiempo, el mayor reto para los hijos de Dios es poder escuchar entre tanto ruido la voz de Dios y no dejarse arrastrar por aquello que no venga de Él. Escuchar la voz de Dios en tiempos de profunda confusión se vuelve un tema de vida o muerte.

Mientras atravesaba por una situación difícil hace algunas semanas, un tiempo física, emocional y espiritualmente difícil, hubo una noche en el que no pude dormir bien. En mi mente había ideas, voces, preocupaciones. Estaba confundido. Durante la madrugada, algo ocurrió: Dios puso en mi corazón una palabra: derriba todo argumento que se levante contra el conocimiento de Cristo.

Había leído o escuchado esa palabra anteriormente quizá hacía ya meses, pero en esa madrugada, esa palabra había llegado a mi mente, como una verdad que necesitaba ser declarada en ese instante en mi vida. En ese momento, mientras estaba esa palabra en mi mente, Dios ponía en mí anhelo por orar en base a esa verdad.

En la mañana siguiente, buscando en la Biblia, llegue a esa verdad. En la segunda carta de Pablo a los corintos, Pablo exhorta a la iglesia no dejarse engañar, haciéndoles ver que nuestras armas para derribar todo argumento y altivez en contra del conocimiento de Dios, esas armas, son espirituales, no carnales.

¿Qué armas se pueden usar para derribar esos argumentos y esa altivez? En Efesios 6.10-20 podremos leer de la armadura de Cristo: la verdad, la justicia, el evangelio de paz, la fe, la salvación, la palabra de Dios. Y concluye Pablo en Efesios: orando en todo tiempo con oración y súplica en el Espíritu, y velando con perseverancia y súplica por todos los santos.

Cuando lleguen tiempos de confusión, nuestra confianza debe estar puesta en JESÚS, en Su Verdad. Orando, suplicando a Dios, pidiendo por nuestros hermanos que enfrentan también tiempos de prueba.

Hermanos, no dejemos que argumentos que se levanten en contra del conocimiento de Cristo se aniden en nuestra mente. Velemos, estemos atentos, llenemos nuestra mente y nuestro corazón de la verdad de Dios. Seamos sensibles a su voz, mayormente en tiempos de opresión y confusión. Porque Él no desamparará a los Suyos.

cuando él hubo orado

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“Y quitó el Señor la aflicción de Job, cuando él hubo orado por sus amigos; y aumentó al doble todas las cosas que habían sido de Job. Y vinieron a él todos sus hermanos y todas sus hermanas, y todo los que antes habían conocido, y comieron con él pan en su casa, y se condolieron de él, y le consolaron de todo aquel mal que el Señor había traído sobre él; y cada uno de ellos le dio una pieza de dinero y un anillo de oro. Y bendijo el Señor el postrer estado de Job más que le primero;” Job 42.10-12a

 

La historia de Job tiene siempre una enseñanza para todos, especialmente para aquellos que en tiempos de aflicción se encuentran. Si atraviesas un tiempo de dificultad en salud, en tus emociones, en lo espiritual, con tu familia, o cualquier situación difícil, el libro de Job trae no solo aliento, sino también nos permite ser confrontados, aliviados, motivados.

La historia de Job, muy bien estructurada literariamente, contiene una serie de discursos entre Job y sus cuatro amigos después de que Job se encuentra en una situación tan difícil que él desea su muerte. Sus amigos, tratando quizá de ayudar, no traen más que más cargas emocionales y espirituales a Job ya que lo acusan de que todo ese mal que Job atraviesa es porque hay pecado en su corazón del cual no se ha arrepentido y apartado. El hombre justo descrito al principio, ahora acusado por sus amigos. Job intenta defenderse sin mucho éxito.

Uno solo de sus amigos, el más joven, trae una tercera opción, una opción que se centra en la soberanía y sabiduría de Dios.

Cuando Dios responde a Job, lo confronta, lo alienta, y lo restaura. Hubo algo que en esta ocasión pude identificar: Job fue restaurado hasta que oró por sus amigos (42.10). Dios pidiéndole primero a Job que liberara su alma de toda amargura que pudo haberse anidado en su corazón en ese tiempo de prueba: perdona, Job, pide a Mí por tus amigos.

Hay algo maravilloso de los tiempos de prueba y es que estos revelan lo que en nuestro corazón hay. Y esto no es malo, sino como respondemos a esa revelación. Es mejor saber que algo está mal en nuestra vida y corregirlo, que nunca saber (o ignorar) que algo está mal que terminará por arrastrarnos.

Los tiempos pueden ser difíciles, y quizá no vemos salida. Quizá has anhelado, como Job, la muerte y has orado a Dios para que tu vida sea concluida, pero Dios aún tiene el control. Dios aún está bajo control de todo, nada se le ha escapado de Sus manos. ÉL ES FIEL.

No ceses de orar, de buscar en intimidad el consejo, la presencia de Dios. Consuela tu alma en la presencia de tu Dios, quien busca guiarte en medio de este tiempo. Dios es un Dios cercano. Deja que tu corazón sea sanado. Deja que tu alma sea consolada. Deja que tu cuerpo sea sanado.

Dios sane a cada hijo suyo en este tiempo. Dios traiga verdadera sanidad a nuestras vidas.

la paz de Dios que sobrepasa todo entendimiento

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“Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo JESÚS.” Filipenses 4.6,7

 

¿Has enfrentado tribulación recientemente? ¿Enfermedad, prueba, duda? ¿Has comprobado como en medio de tanta confusión la Verdad de Dios permanece fiel?

En los últimos meses Dios ha hablado mucho acerca de la prueba a mi vida. De hecho, desde hace ya un año Dios vaticinaba un tiempo de prueba grande en mi vida que fue iniciado por un accidente. A partir de ahí, Dios habló: vendrán pruebas mayores, aún en lo espiritual.

Las batallas mayores y grandes luchas son aquellas que se enfrenan en lo espiritual. Podrá el cuerpo estar languideciendo, o las emociones titubeando, pero si el espíritu desfallece gran tragedia sucede. Cuidemos el espíritu, cuidemos de que está siendo alimentando, porque en tiempo de prueba ese alimento será determinante. ¿Cuán cercano estamos cerca de Dios? Él es nuestro verdadero alimento.

Algo impresionante de las pruebas, de los tiempos de grandes decisiones cuando la presencia de Dios está cercana a nosotros es que Su paz es sobrenatural. No es una paz respecto a lo que nos rodea necesariamente, sino dentro de nosotros, la claridad respecto a Él, la certeza de que Él puede, la convicción de quien es Él. Su paz como fruto de Su Espíritu que nos afirma en nuestra Roca Fuerte.

No negaré que ha habido dudas y a veces no logramos ver cuándo todo esto terminará, sin embargo sí puedo confirmar que día a día Su paz ha estado. Esta paz que guarda nuestros corazones y nuestros pensamientos en Cristo JESÚS.

¿Qué debemos hacer en tiempo de prueba? Primero no estar preocupados, sino que en oración, en ruego, en acción de gracia presentemos delante de Dios nuestras peticiones, derramando nuestro corazón delante de Él. La promesa de Dios es Su paz, Su paz en Cristo.

 

añadiduras

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“No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.” Mateo 6.31-33

 

Conforme maduramos en la fe la perspectiva de la vida cambia. Nuestro hombre carnal, enfocado en las cosas de este mundo, es transformado de tal forma que las cosas temporales vienen a ser secundarias y las cosas eternas tienen una prioridad importante. La madurez física no trae necesariamente una madurez espiritual, más la madurez espiritual trae por consecuencia una transformación de nuestra perspectiva respecto a la vida.

Una palabra que durante esta semana estuvo constantemente en mí fue aquella dicha en la predicación del domingo pasado. El predicador dijo: constantemente los cristianos, al orar, nos enfocamos más en pedirle a Dios por añadiduras que por su reino y por su justicia. Estas palabras cambiaron completamente el enfoque al orar, ya que de manera constante las oraciones pudieran estar enfocadas en cosas temporales, más que en las cosas eternas.

Aún los discípulos querían aprender a orar y le pidieron a JESÚS que les enseñara. Y así como ellos necesitaban ser instruidos en esta disciplina espiritual, los cristianos de este tiempo requerimos urgentemente ser enseñados y guiados por el Espíritu para saber pedir como conviene, y no pedir mal para nuestros deleites.

¿Por qué la oración es tan importante? Porque es nuestra oportunidad para platicar y comunicarnos con Dios. No es un monólogo nuestro hacia con Dios donde solo nosotros hablamos, tampoco es una repetición de montón de palabras, sino es un canal en dos sentidos en el que nosotros abrimos y derramamos nuestro corazón a Dios, así como Dios nos muestra Su voluntad y Su corazón. La oración es vital para aquellos creyentes cuyo corazón arde por platicar con Dios.

Es la oración un acceso abierto a todo hijo de Dios. La oración necesita practicarse, necesita aprenderse, necesita desarrollarse. Porque conforme maduremos en la fe, nuestra oración se enfocará más y más y más en el reino de Dios y Su justicia, y cada vez menos y menos y menos en añadiduras.

sólo una cosa es necesaria

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“Pero Marta se preocupaba con muchos quehaceres, y acercándose, dijo: Señor, ¿no te da cuidado que mi hermana me deje servir sola? Dile, pues, que me ayude.
Respondiendo JESÚS, le dijo: Marta, Marta, afanada y turbada estás con muchas cosas. Pero sólo una cosa es necesaria; y María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada.” Lucas 10.40-42

¿Cuántas veces huimos de Dios creyendo que estamos con Él? ¿Cuántas veces en nuestros pensamientos de cada día tenemos a Dios y Su Palabra? ¿Nos gozamos al estar cerca de Dios? ¿Buscamos a Dios en todo momento?

Los quehaceres y actividades diarias pueden estar ahogando nuestra relación con Dios. La escuela, el trabajo, los quehaceres, la familia, la iglesia, el ministerio, todo puede estar haciendo que cada día estemos huyendo de Dios. Dirás: ¿entonces es necesario quedarme encerrado en mi recámara y orar todo el día?

Estar con Dios no es sólo en los momentos de oración que son importantes. Estar con Dios es una condición con la que Sus hijos son bendecidos en todo momento. Puedes ir manejando y estar con Dios y platicar con Él. Puedes estar en tu trabajo y estar con Dios y platicar con Él. Puedes estar en tu casa en los quehaceres y estar con Dios y platicar con él. Sin duda la comunión íntima en tiempos exclusivos con Dios es importante, pero en todo el día debemos perseverar en Dios y Su Palabra.

Cuando JESÚS llegó a la casa de Marta y María, María se “derramó” a los pies de JESÚS y oía Su Palabra, pero Marta estaba ocupada con todo lo que tenía que hacer. ¿Puedes imaginar esta escena? Dios visita tu casa y tú le dices: espera que estoy ocupado.

Hoy, en la oración de la mañana, Dios puso esta oración: que nos podamos derramar a Ti, que Tu iglesia pueda derramarse a Ti, porque bienaventurado es el hombre en cuyos pensamientos Tú estás.

Cuando uno se derrama a Dios uno permite que nuestra vida quede rendida delante de Él porque nos complace el escucharle y el servirle. Anhelamos Sus Palabras, Su presencia en nuestra casa, en nuestra vida. Necesitamos sí perseverar en esos tiempos de intimidad con Dios todos los días, y también necesitamos perseverar para que en nuestros pensamientos Dios esté sin importar si estamos en la casa, o el trabajo, o la escuela, o en la calle.

Una iglesia derramada a Dios es una iglesia que persevera en Su Palabra porque se deleita en ella.

golpe fuerte

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“Por tanto, no desmayamos; antes aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día. Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria.” 2 Corintios 4.16,17

Hay noticias que llegan y golpean fuertemente nuestra vida. Son dardos que intentan hacernos caer y en los que la fe en el Señor JESÚS es probada. Noticias que son terribles porque reflejan cuan débil es el hombre y cuán astuto es el enemigo.

En esta semana, una noticia que causó un golpe fuerte, no solo en mí, sino en muchos creyentes fue que un líder cristiano a nivel mundial de décadas había sido cesado de la organización cristiana que dirigía debido a acusaciones serias contra su persona. Habían sido acusaciones no de actos recientes, sino de actos que de manera frecuente este líder estuvo repitiendo hasta que las ahora víctimas decidieron hacer públicas.

Al momento de enterarme de esta situación, mi alma se dolió, sí por las víctimas pero también por este líder. Al ver cuántos ataques del enemigo y de la carne están continuamente operando en contra de grandes hombres de la fe, de grandes líderes, de nuestros gobernantes. Alrededor de ellos se libran batallas donde un factor determinante es la oración de la iglesia, nuestra oración.

A veces, como iglesia, caemos en idolatrar a nuestros líderes. Hablamos de la gran predicación que ha dado, del gran llamado que ha recibido de Dios, de su gran capacidad para dar la palabra. Hacemos de ellos grandes ídolos que terminan por ser golpeados por Dios para demostrarnos dónde hemos puesto nuestra fe.

Y también, como iglesia, llegamos a ignorar que nuestros líderes también son personas, tan humanas como nosotros, sujetos a las mismas tentaciones. Creemos que nuestros líderes nunca caerán, que nuestros líderes siempre serán fuertes, que nuestros líderes tienen una vida sobrenatural donde el mal nunca les tocará.

El enemigo busca en todo momento dañarles porque sabe que si ellos caen la iglesia será conmovida, sacudida y puesta en prueba. Iglesia: ¿hemos orado por nuestros líderes? ¿Hemos orado por nuestros pastores esta semana, por nuestras autoridades espirituales, por nuestro gobierno? Iglesia: el enemigo busca en cada momento destrozarles, ellos luchan batallas espirituales fuertes donde la oración de la iglesia es determinante.

Esta semana, sí ha sido un golpe fuerte, pero si algo podemos estar ciertos es que nuestra fe está única y exclusivamente puesta en Aquel que ha vencido y donde toda victoria ya es Suya: JESÚS. Sí, la tribulación puede desgastarnos pero esa tribulación es usada por Dios para gloria Suya. No desmayes iglesia aun cuando todo esté siendo probado alrededor tuyo. No desmayes en la oración, fortalécete en el Espíritu, confía plenamente en Dios. Ora cada momento por tus líderes, que Dios les fortalezca y les dé victoria en toda batalla y tentación.

la obra que perdura

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“estoy persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo;” Filipenses 1:6

 

Continuamente nuestra oración puede estar orientada a nuestras necesidades que de este mundo se desprenden: alimento, salud, protección, cuidado, provisión, etc. Sin embargo, a pesar de que en esta oración la motivación y el deseo no son en nada malvados, hay algo en ella que pudiera pasar desapercibido a nosotros: su trascendencia en lo eterno.

No hay nada malo pedir por alimento, o por salud, o protección, pero antes de que Dios cubra esa necesidad, necesitamos pedir a Dios que desarrolle en nosotros el discernimiento a través de Su Espíritu para entender el propósito eterno en cada circunstancia buena o mala.

Hay una necesidad muy fuerte en las familias actualmente, en mi familia la hay. Y también hay una necesidad muy urgente en cada persona. Y la necesidad aun mayor, aquella que urge, es aquella que está en el espíritu, aquella que de ser suplida no perecerá.

Jesús, cuando estuvo en este mundo, constantemente hizo milagros: sanó enfermos, alimentó a miles, daba vista a los ciegos, convirtió el agua en vino. Pero los milagros que verdaderamente trascendieron fueron aquellos que llegaban el espíritu de las personas: el perdón, la salvación, la libertad.

Hoy podrás escuchar miles de líderes religiosos hablar de poderes sobrenaturales para sanar, traer prosperidad, como ser exitoso en los negocios. Pero oirás a pocos hablar de aquel poder que hace una obra que perdura: la de tu alma, la de espíritu, aquella obra que una vez que hecha no perecerá.

No quisiera que pienses que pedir por alimento, o salud, o provisión, es malo. Para nada lo es. Pero es importante que Dios revele a nosotros el propósito en ello y evaluar nuestro corazón si esta petición es para nuestros deleites carnales, o para glorificarle a Él.

Sé que tienes necesidad hoy, en tu alma y en tu espíritu. Dios está muy interesante en mostrarte que no estás solo, y que Él tiene el poder para restaurar tu alma y tu espíritu.

Mi oración hoy es para que Dios nos muestre aquello que necesita ser cambiado en nosotros y podamos orar para que seamos cada vez más como Jesús.

una oración por nuestros niños

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Padre no permitas que ninguno de nuestros niños, aquellos hijos que nos has dado, se pierdan en la maldad de este mundo y en las manos del enemigo. Permite que ellos procedan al arrepentimiento y conozcan la salvación en ti, Jesús.

Que cada niño que es enseñado e instruido en Tu Palabra desde pequeño en la escuela dominical, no se aparte cuando crezca de Tus Caminos. Que su anhelo sea glorificarte a Ti con sus vidas, y que su pasión sea servirte a Ti en todo momento y en todo lugar donde les permitas estar. Permite que ellos crezcan conociendo de Ti, y conociéndote sin distorsiones humanas o perversas, que crezcan conociendo al único y verdadero Dios quien por amor les has tomado para que sus vidas no se corrompan.

Enséñales justicia y misericordia, enséñales perdón y reconciliación, enséñales rectitud e integridad, enséñales mansedumbre y humildad, enséñales amor y entrega a Ti, y que todo esto quede grabado en sus corazones por toda la eternidad, escribe en sus corazones Tu ley. Que sus vidas sean fundamentas en la roca que eres Tú, Jesús, que sus vidas sean dirigidas hacia la salvación y transformación de la vidas de millones en este planeta que clama a lo alto por Tu justicia.

Sé que muchos padres pueden estar preocupados por la vida de sus hijos, y el mundo donde viven. Sé que muchos padres tienen miedo que sus hijos se pierdan. Sé que muchos padres desean fervientemente que la maldad no toque la vida de sus hijos. Y también sé, que Dios es más grande y más fuerte que la maldad de todas las potestades que dominan al mundo, y Tú, Dios, más que nadie anhela y ama a estos pequeños.

Ayúdanos Padre, a nosotros como jóvenes y adultos, a instruir a esta generación de niños en Tu Ley y en Tu Verdad. Ayúdanos a que nuestro hablar de Ti no sea sólo a través de nuestras bocas, sino también a través de nuestras vidas. Que nuestro testimonio, nuestra forma de vivir, nuestra forma de conducirnos por el mundo sea para ellos luz y no piedra de tropiezo.

Sé, Padre, que Tú estás levantando a una generación diferente, una generación poderosa, una generación que trastornará el mundo para entregártelo a Ti, Jesús. Sé que ellos, nuestros niños, tendrán por basura las cosas y deleites que este mundo puede ofrecerles, y que vivirán apasionados por agradarte a Ti, en santidad y pureza de corazón y de manos.

Guárdales del mal, Padre, aún dentro de sus casas. Guárdales del mal, aún en sus escuelas. Guárdales del mal, aún en la sociedad. Que nada toque sus vidas para destrucción sino para edificación, porque sabemos que ellos están y estarán en Tus manos por la eternidad. Por Jesús, Salvador nuestro, Dios nuestro. Amén.

el fluir de la oración

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“Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles”. Romanos 8:26

 

8:30 de la mañana, el grupo reunido en pie formando un círculo previo al primer servicio dominical, la intención: orar por las actividades a desarrollarse en ese día. La primera persona empieza orar, después otra persona continua en la oración, y así, el tiempo se va invirtiendo en las oraciones de varios de los reunidos ahí. Y en un momento, sin procurarlo con intenciones humanas, la oración de unos se vuelve la oración de todos: una sola oración se eleva hacia lo alto desde ese lugar. De pronto, un ruido disipa la atención. Las mentes de los reunidos ahí se empiezan a distraer con las voces de los que no participan en esa oración, los ruidos empiezan a distraer aún más. Una voz, al percatarse de lo que sucedía, dice: no detengan el fluir de la oración.

Si un cristiano desea jactarse de que es un hombre de oración y que dedica mucho de su tiempo en esta actividad, corre el riesgo de quitar el mérito  a Aquel de quien proviene toda oración poderosa. Cuando uno recibe la salvación y el Espíritu Santo viene a morar en nosotros, Él, el Espíritu, nos mueve hacia cosas extraordinarias que jamás en fuerza humana se hubieran alcanzado. Y una de esas cosas es la oración con propósito: una oración que viene emanada del corazón del Padre y que llega a Su corazón, una oración que conoce la voluntad del Padre y que, por tanto, fluye en ese sentir.

Las oraciones de los hombres suelen afanarse en cosas que nuestra mirada tanto física como espiritual alcanza a percibir, pero la oración del Espíritu a través de los hombres es un clamor y, en algunas ocasiones, pronunciada en lenguas. Detener el fluir de la oración del Espíritu, es detener la voz de Dios clamando a través de nosotros. Procurar el fluir de la oración del Espíritu, es procurar la poderosa voluntad de Dios no sólo en nosotros, sino en toda la creación.

En una ocasión hace un par de años Dios me reveló que aún en la oración, separados de Él nada podemos hacer. A partir de entonces, antes de toda oración y de que cualquier palabra sea pronunciada de mi boca, necesito buscar de su Espíritu para poder fluir en oración, esto es buscar y preguntarle a Su Espíritu que habita en nosotros cuál es la voluntad del Padre para este tiempo de oración. Cuando esto sucede, Dios me lo ha permitido vivir, cosas extraordinarias suceden en nuestro interior y en nuestro alrededor tanto físico como espiritual.

 

“Y [los miembros de la iglesia del primer siglo] perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones”. Hechos 2:42

destilen los cielos la justicia

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“Rociad, cielos, de arriba, y las nubes destilen la justicia; ábrase la tierra, y prodúzcanse la salvación y la justicia; háganse brotar juntamente. Yo Jehová lo he creado.”

Isaías 45.8

Después de las terribles inundaciones por el desbordamiento del río Santa Cantarina en Monterrey en el que mi padre y uno de mis hermanos no podían salir de aquella ciudad a través de medios terrestres, al llegar a casa mi padre, platicábamos sobre el suceso y, no recuerdo la razón, pero le comenté:

“Dios está haciendo justicia en México. Todos los sucesos que ahora vemos, la guerra que vivimos, los desastres naturales, los desagradables sucesos sociales y políticos, es porque Dios está juzgando a esta tierra.”

Como país hemos ofendido a Dios, hemos sido corruptos, hemos vivido por décadas en un sistema deshonesto, hemos ido corriendo tras ídolos para postrarnos ante ellos y adorarles dejando de lado al verdadero Dios. Nuestros medios de comunicación están tan contaminados por el deseo al poder y el dinero que no les importa lo que comunican con tal de conseguir control de las masas. Hemos sido egoístas con nosotros mismos, hemos impedido el desarrollo de nuestro vecino por la gran envidia que existe en nosotros. Nos corrompen, y nos dejamos corromper. Sí, hemos pecado.

El día de ayer desperté molesto, quise pretextar la molestia haciendo uso de un suceso laborar que había pasado el viernes, pero realmente la molestia venía desde más atrás, desde más dentro. Durante ya varias semanas he leído periódicos y documentos, he visto algunos documentales que exponen la vergonzosa realidad de nuestra política nacional e internacional. Estaba cansado, no de no poder dormir, sino de no poder contemplar entre las primeras horas de ayer un ápice de honestidad en quienes nos gobiernan. Ver que el próximo año inicia la desgastante “carrera” por la silla presidencial de nuestro país y no poder vislumbrar a un digno dirigente que pueda ocuparle. Darme cuenta que los medios nos venderán al que mejor les conviene, y la gente se dejará manipular a través de encuestas tendenciosas, de propaganda farandulera, de candidatos que posan a las cámaras para elevar su ego, hacen espectáculo en las tribunas, pronuncian discursos hipócritas. Estaba molesto porque muchas cosas apuntan a que en el 2006 se repitió lo que en 1988, que por conveniencia social, estabilidad política y económica, muchos callamos, muchos fuimos engañados. Sí, hemos pecado.

Molesto, con ánimo de correr hacia los brazos de mi Padre, me recosté sobre mi cama y sólo dije: Padre, quisiera poder estar abrazado a Ti.  Más tarde, todo fue resuelto con una sola palabra: justicia. Justicia inquebrantable, incambiable, que no se deja manipular, no de hombres, sino basada en la Verdad.

Hoy por la mañana, todo apuntaba a ello. Rey justo, Rey de justicia. Dios justo, Dios de justicia. Quien por amor a nosotros, por amor a mí, descargó su justicia sobre su Hijo porque Él no puede negarse a sí mismo. Y aún más, por amor a cada uno de esas personas que ha cometido pecado: políticos, secuestradores, narcotraficantes, por cada persona que ha cometido maldad, que ha quebrantado leyes, por todos y cada uno de los que han pisado, hemos pisado y pisarán este mundo, Él llama a arrepentimiento, para salvación.

Eso es la verdadera Navidad: cuando el Rey reina en nuestros corazones, en nuestra vida con completa libertad.

Eso es la verdadera Navidad.

Y sabiendo que pronto vendrás para reinar, la tranquilidad y el gozo llegaron a mí.

Mi oración hoy: Padre, enseña justicia a este país. Porque confío en que por amor, estás llamando a arrepentimiento a todos los que habitamos en esta tierra. Perdona nuestro pecado, nuestra maldad, nuestra autoconfianza, auto complacencia, por buscar aquello que el orín y la polilla corrompen, en donde los ladrones minan y hurtan. Enséñanos justicia. En Jesús.