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los que esperan en Ti

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“Ciertamente ninguno de cuantos esperan en Ti será confundido” Salmo 25.3a

Mientras leía el salmo 25, pude verme identificado en casi todos los versículos. Este salmo es un clamor para pedir a Dios Su dirección, Su perdón y Su protección en tiempos de confusión y prueba, tal como ocurre en estos días en mi vida.

Hubo una palabra de ese salmo que se quedó grabada: los que esperan en Ti no serán confundidos. La clave es: esperar en Dios. Y continuamente este salmo reflejaba parte de mi condición: mírame y ten misericordia de mí, porque estoy solo y afligido (v16).

No quiero sonar como una persona que se está autoflagelando emocionalmente, ni sonar deprimido o con autocompasión. Es una condición mucho más espiritual que emocional, es una situación que creí podría ser un tanto “manejable” pero que ahora descubro y reconozco que la gracia y misericordia de Dios me es indispensable para poder salir adelante, no puedo con ello solo.

Quisiera poder poner palabras a lo que ahora espiritualmente atravieso. Sin embargo, no logró encontrarlas. Quizá, la palabra más cercana sería angustia, un dolor profundo. Como clama David en ese salmo: las angustias de mi corazón se han aumentado. Y David clama a Dios: sácame de mis congojas. (v17).

¿Por qué compartir esto públicamente? Creo que el propósito es compartir que en tiempos de aflicción, siempre hay palabra de Dios que nos sostiene, promesas que nos alientan. Podemos en Su Palabra encontrar consuelo, y saber que para Dios nada se ha salido de control, y que todo ha salido como Él lo ha planeado. Cuando pude descansar en esta verdad (que Dios tienen todo bajo control) entonces comprendí que más allá de la angustia, está Dios que todo lo sostiene y quien nos llama a caminar estos tiempos de aflicción sabiendo que Él tiene propósitos, propósitos eternos.

Dios nos guíe en victoria hacia Su presencia.

por el gozo puesto delante de Él

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“puestos los ojos en JESÚS, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de Él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios.” Hebreos 12.2

“Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados;” Hebreos 12.15

 

Las pruebas tienen el riesgo de endurecer nuestro corazón y generar en él amargura. Así Dios, a través de una plática con un querido amigo, me permitió comprender ese riesgo.

Estoy viviendo un tiempo de gran prueba espiritual y emocional desde diciembre pasado. En este tiempo Dios ha traído Palabra y consuelo y guía y libertad y dirección y apoyo y personas geniales que han hecho de este tiempo una etapa de gran crecimiento. También, en estos meses Dios ha sido tremendamente bueno conmigo, tremendamente bueno. He podido ver Su cuidado y Su compañía. Cada mañana, al despertar, está Su Palabra: Te amo. Y durante el día, en más de ocasión, Dios me recuerda esa verdad: Te amo. No puedo resistirme a Su amor, no podemos resistirnos a tan perfecto amor que hecha fuera todo todo temor.

Durante esta semana y después de compartir este post, Dios me recordaba que JESÚS veía un gozo más allá del sufrimiento de la cruz, a tal nivel que menospreció todo ese sufrimiento. ¿Qué gozo puede haber en sufrir? Ese gozo que JESÚS veía es sin duda cada vida que a través de Él es rescatada, y JESÚS, mientras sufría la cruz, te veía a ti, me veía a mí, veía que valía la pena todo ese sufrimiento. JESÚS veía el gozo más allá del sufrimiento, JESÚS veía el gozo más allá de la cruz, JESÚS vio el gozo más allá de muerte. JESÚS nos vio a nosotros.

Y Dios me permitía comprender que más allá de la prueba, del sufrimiento, los padecimientos por Su Nombre, hay gozo. Vidas restauradas, vidas transformadas, vidas atraídas a Dios a través de la Verdad quien es JESÚS. Habrá tiempos en los que por Su Nombre será necesario padecer y enfrentar el rechazo, la burla, el menosprecio, la muerte, aún de las personas más cercanas, sin embargo, Él ha prometido que estará con nosotros hasta el fin.

Hay un contrate interesante entre ver el gozo más allá de la prueba, y generar amargura durante la prueba. Porque el gozo es ver más allá, pero la amargura se queda atada en el aquí, en la prueba. Es por eso que Dios nos manda no resistir Su gracia, porque solo con Su gracia podremos salir vencedores de esos tiempos de oscuridad. La amargura, ese enojo y rencor contra las personas y Dios por falta de perdón, es creada por considerar que esto que vivimos es injusto, por creer que Dios se ha olvidado de nosotros y que las cosas se le han salido de control. Pero Él es soberano, Él es perfecto, Él es bueno.

En estos tiempos de prueba nos es necesario presentar nuestro corazón constantemente delante de Dios y evaluar si se está endureciendo y amargando por la falta de perdón y por resistir Su gracia. Y a su vez, podremos pedirle a Dios que produzca ese gozo, un gozo sublime.

Porque cuando no solo en las bendiciones sino también en los padecimientos podemos confirmar que JESÚS se ha revelado a nuestra vida y Su carácter se ha formado en nosotros, entonces podemos declarar con certeza que ha valido la pena.

el querer como el hacer

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“Por tanto, amados míos, como siempre habéis obedecido, no como en mi presencia solamente, sino mucho más ahora en mi ausencia, ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor, porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por Su buena voluntad.” Filipenses 2.12,13

 

Nunca imaginé que Dios pudiera traerme a país tan lejano. De niño y aun en mi adolescencia continuamente en mí estaba las terribles historias que ocurrían en África y creo Dios despertó en mí desde esa temprana edad una carga, una angustia, por las personas que aquí en África enfrentan situaciones terribles que sobrepasan lo que los medios en nuestro país comunican. Pero nunca imaginé que algún día Dios me permitiría estar aquí en Accra, en Ghana, en África. Y aún más, nunca creí que yo pudiera tener la voluntad y el deseo para venir hasta aquí.

Aún unas semanas antes de venir, hubo un día en que un temor llegó a mí por considerarme incapaz de poder estar aquí y poder ser de bendición. Sin embargo, Dios me recordó que Él había abierto la puerta, y que Él ya me había enviado desde mucho antes de que yo supiera. Esto trajo una confianza sobrenatural.

Estando ya aquí en Ghana, la experiencia ha sido increíblemente sorprendente y de bendición. He podido experimentar el cuidado de Dios, y aún más he sentido una paz sobrenatural que sé viene de Él. No quiero decir con esto que no ha sido un tanto retador el entender la cultura, la comida, el clima, el estar en un ambiente diferente, sin embargo la confianza de saber que Dios está aquí guiándome ha sido muy especial.

Justo la semana pasada Dios me recordaba algo y es que Él es quien produce en nosotros tanto el querer como el hacer. Es decir, ni siquiera yo elegí venir aquí y si alguien me hubiera preguntado hace algún tiempo atrás si quisiera venir, probablemente hubiera dicho que no. Pero Dios lo ha hecho todo: desde el deseo en mí por estar aquí, como la capacidad para lograrlo.

Este tiempo en Ghana ha cambiado muchas perspectivas en mi vida, muchas. He podido entender que esta vida no se trata de mí, sino de Él. Y cuando uno recibe en el espíritu la revelación de que no se trata de nosotros, nuestra forma de vivir cambiará por siempre. Pude yo haber decidido quedarme en México porque me es más cómodo, sin embargo Dios ya me había enviado a Ghana. Pude yo haber decido que no quería venir a Ghana, pero Dios ya había producido el deseo en mí por venir. Pude haber renegado y hecho un capricho a Dios por estar aquí, sin embargo Él ha dado Su gracia para toda buena obra.

No soy mejor que nadie, y muy seguramente soy muchísimo más incapaz que muchas personas. No se trata de hacer “obras de justicia” para quedar bien con Dios. No es hacer alarde de quién soy. Con un corazón sincero confieso que hay mucha gente muchísimo más talentosa, capaz, y con mucho más conocimiento que yo. No hay nada especial en mí, ni sobrenatural, ni superior. Al contrario, soy muy limitado en muchas áreas. Sin embargo, mi confianza no está puesta en mí, sino en quien es Dios.

Hoy puedo agradecer a Dios por Su fidelidad y cuidado. Por realmente percibir que Él está día a día conmigo. Por tener la certeza de que Él ha preparado toda buena obra para que andemos en ellas.

Hoy si pudiera dejar un mensaje para ti, querido lector, sería: permite que Dios tome control de tu vida a tal nivel que Él produzca en ti todo buen deseo, y toda buena acción. Muévete en fe y obediencia y no confiado en tus capacidades, y Dios te llevará a niveles que jamás creímos podíamos llegar.

la paz de Dios que sobrepasa todo entendimiento

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“Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo JESÚS.” Filipenses 4.6,7

 

¿Has enfrentado tribulación recientemente? ¿Enfermedad, prueba, duda? ¿Has comprobado como en medio de tanta confusión la Verdad de Dios permanece fiel?

En los últimos meses Dios ha hablado mucho acerca de la prueba a mi vida. De hecho, desde hace ya un año Dios vaticinaba un tiempo de prueba grande en mi vida que fue iniciado por un accidente. A partir de ahí, Dios habló: vendrán pruebas mayores, aún en lo espiritual.

Las batallas mayores y grandes luchas son aquellas que se enfrenan en lo espiritual. Podrá el cuerpo estar languideciendo, o las emociones titubeando, pero si el espíritu desfallece gran tragedia sucede. Cuidemos el espíritu, cuidemos de que está siendo alimentando, porque en tiempo de prueba ese alimento será determinante. ¿Cuán cercano estamos cerca de Dios? Él es nuestro verdadero alimento.

Algo impresionante de las pruebas, de los tiempos de grandes decisiones cuando la presencia de Dios está cercana a nosotros es que Su paz es sobrenatural. No es una paz respecto a lo que nos rodea necesariamente, sino dentro de nosotros, la claridad respecto a Él, la certeza de que Él puede, la convicción de quien es Él. Su paz como fruto de Su Espíritu que nos afirma en nuestra Roca Fuerte.

No negaré que ha habido dudas y a veces no logramos ver cuándo todo esto terminará, sin embargo sí puedo confirmar que día a día Su paz ha estado. Esta paz que guarda nuestros corazones y nuestros pensamientos en Cristo JESÚS.

¿Qué debemos hacer en tiempo de prueba? Primero no estar preocupados, sino que en oración, en ruego, en acción de gracia presentemos delante de Dios nuestras peticiones, derramando nuestro corazón delante de Él. La promesa de Dios es Su paz, Su paz en Cristo.

 

no tengas miedo

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“Y les respondió José: No temáis; ¿acaso estoy yo en lugar de Dios? Vosotros pensasteis mal contra mí, más Dios lo encaminó a bien, para hacer lo que vemos hoy, para mantener en vida a mucho pueblo. Ahora, pues, no tengáis miedo; yo os sustentaré a vosotros y a vuestros hijos. Así los consoló, y les habló al corazón.” Génesis 50.19-21

No han sido días fáciles, pero han sido días de gran enseñanza, de una provisión espiritual de parte de Dios que sólo hace que el espíritu le glorifique en todo tiempo. Desde temprano cuando despierta, hasta en la noche cuando se acuesta, en el espíritu hay una confianza y certeza, una paz sobrenatural, que sólo puede ser dada por Dios.

Cadenas que sujetaban con fuerza al espíritu, han sido rotas. Mentiras que habían sido sembradas, una a una son extirpadas. Tristeza que consumía el alma, ha sido convertida en gozo. Porque donde está el Espíritu de Dios, donde está Su Espíritu, ahí, y sólo ahí, hay libertad.

Su Espíritu guiando pasos, decisiones, pensamientos, días, la vida entera. Su Espíritu hablando momento a momento Palabra de Verdad que trae reposo al alma y al espíritu quebrantado, sana dolencias, restaura conforme a Su perfecto plan.

Pareciera todo contrario, más Dios está ahí, afirmando pasos en fe. Pareciera todo sin mucho sentido, sin embargo Dios muestra Su voluntad tan perfecta que uno queda asombrado de Sus tiempos, y de Sus formas.

“No tengan miedo”, dijo José a sus hermanos que intentaron acabar con su vida años antes de que José se convirtiera en segundo después del Faraón. José vio, aun en los momentos terribles en los que su vida parecía ser extinguida, que la mano de Dios estaba ahí. Ellos, sus propios hermanos, pensaron mal para con él, más Dios lo encaminó a bien al grado de que José pudo bendecirles cuando en la tierra una desolación terrible dominaba. José no guardó amargura ni rencor para con sus hermanos ni para con Dios, más entendía que todo sería usado por Dios para bendecir y dar vida a mucho pueblo.

Dios no nos ha traído hasta aquí para abandonarnos. ¿Lo puedes creer? No hemos cruzado mil desiertos para que Dios nos olvide. Él es fiel, Él es bueno, Él es sabio. No temas, no tengas miedo, batallas mayores estarán por venir pero en Él somos más que vencedores.

 

despertará su oído

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“Al pobre librará de su pobreza, y en la aflicción despertará su oído”. Job 36.15

“Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación.” Mateo 5.3,4

Cada vez que tenemos oportunidad de concluir un ciclo, es de valor poder evaluar nuestro caminar y confirmar cuán bueno y fiel Dios ha sido con los Suyos. Aún en medio de la dificultad, de la prueba, del llanto y la pobreza, Dios ha mostrado Su presencia y cuidado de maneras muy especiales.

Para algunas personas este ciclo llamado 2015 que estamos por cerrar ha sido un tiempo de profunda prueba emocional y espiritual, ha sido un año lleno de retos, de pruebas, de pasos en fe que difícilmente podrían superarse en fuerzas humanas. Yo miro hacia atrás y veo la fidelidad y cuidado de Dios.

Hace un par de días, en medio de una prueba emocional y espiritual muy fuerte, Dios habló a mi vida a través del libro de Job, cuando Dios muestra que en esos tiempos de aflicción, Dios despertará nuestro oído. Y así lo creo porque en esos tiempos nuestra alma y espíritu necesitan estar aún más atentos a la dirección de Dios para evitar ser llevados por la confusión y la duda.

El pobre, dice también en Job, será librado y JESÚS en las bienaventuranzas confirma que de los pobres de espíritu es el reino de los cielos, hombres y mujeres que reconocen su necesidad tan profunda de Dios para enfrentar toda prueba.

¿Ha sido un año de aflicción, de lágrimas, en que te has reconocido pobre de espíritu? Recuerda, Dios está atento a ello y Sus promesas son libertad, un oído despierto y consolación. Permite que Dios en estos últimos días del 2015 esas promesas puedan ser una realidad que se extienda al 2016.

Confío Dios despertará nuestro oído para este 2016 y los años que han de venir.

nombre mejor, nombre perpetuo, que nunca perecerá

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2016

*

“Y el extranjero que sigue al Señor no hable diciendo: Me apartará totalmente el Señor de Su pueblo. Ni diga el eunuco: He aquí yo soy árbol seco.

Porque así dijo el Señor: A los eunucos que guarden Mis días de reposo, y escojan lo que Yo quiero, y abracen Mi pacto, Yo les daré lugar en Mi casa y dentro de Mis muros, y nombre mejor que el de hijos e hijas; nombre perpetuo les daré, que nunca perecerá.

Y a los hijos de los extranjeros que sigan al Señor para servirle, y que amen el nombre del Señor para ser Sus siervos; a todos los que guarden el día de reposo para no profanarlo, y abracen mi pacto, Yo los llevaré a mi santo monte, y los recrearé en Mi casa de oración; sus holocaustos y sus sacrificios serán aceptos sobre Mi altar; porque Mi casa será llamada casa de oración para todos los pueblos.”

Isaías 56.3-7

*

Este 2015 ha sido uno de los años más impactantes en mi vida. Un año donde las pruebas en lo emocional y espiritual han abundado, y en donde todas ellas Dios ha sido siempre FIEL. He podido percibir la mano de Dios, Su presencia de maneras asombrosas y sobretodo he visto Su perfecta voluntad en cada momento. Dios es siempre BUENO, y en Él todas Sus promesas son en Él Sí y en el Amén para Su gloria. (2 Corintios 1:20).

Podría platicar como Dios me salvó de un accidente impresionante a principios de año. Un accidente que yo no llamaría accidente sino un propósito de Dios. Un accidente inentendible en mente humana en muchos aspectos por cómo sucedió, y del cual Dios me guardó. Dios me salvó de muchas maneras ese día, y el accidente (o ese propósito) no fue más que un medio, una forma usada por Dios para revelarme tantas cosas, tantas cosas, al grado en que pude agradecer a Dios por el accidente (el propósito).

También pudiera platicar como a mediados de año mi alma y espíritu fueron retados a dar un paso más de fe, un paso hacia algo desconocido y aun incomprensible por gran parte de su iglesia. Fue un tiempo en el que la palabra de Dios no faltó para alentarme a ser valiente, a ser esforzado, que aun a pesar de los pruebas y tiempos difíciles, Él me guiaría hacia Su voluntad. Y hoy puedo con tremenda confianza confirmar que los tiempos de Dios son buenos, Él es bueno.

Me siento completamente cuidado por Dios, amado por Dios, y mi alma lo sabe muy bien. No por lo que yo he hecho o he dejado de hacer, sino por la obra completa de JESÚS en aquella cruz por mí, y Su interminable misericordia para conmigo día a día. Este año, es un año para celebrar Su gran misericordia. No es cliché, no es vana palabrería, es una verdad que mi alma y mi espíritu pueden testificar.

Este domingo Dios me ayudó a recordar un pasaje en Isaías, cuando Dios, a través del profeta, le dice a los eunucos: no digas que eres árbol seco. Y este pasaje representa mucho en mi vida desde hace algunos años. Amigos muy cercanos sabrán la situación (el propósito de Dios) que en lo personal enfrento y por lo cual ese pasaje tiene un peso importante en mi vida. He compartido en más de una ocasión en este blog respecto a esa situación que es todo un reto para la iglesia en nuestros días y a lo cual creo Dios nos está llamando.

El término “eunuco” ha sido un término por demás obviado y, en cierto punto, ignorado en la iglesia moderna a pesar de que grandes hombres de fe narrados en la Biblia enfrentaban dicha situación que, culturalmente aún en nuestros días, es desfavorable y hasta de burla y prejuicio. Y Dios se refiere a ellos en ese pasaje (Isaías 56.3-7) de una manera que, diría yo, es sublimemente hermosa, la promesa dada ahí es impresionante. Dios diciendo a un grupo por demás estigmatizado: no digas que eres árbol seco, porque te daré un lugar en Mi casa, y un nombre mejor que el de hijos e hijas, un nombre perpetuo, que nunca perecerá. Y en fe este grupo debe responder guardando el día de reposo, escogiendo lo que Dios quiere, y abrazando Su pacto. Dios me recordaba esa promesa: no digas que eres árbol seco, aún a pesar de lo que el mundo y, tristemente la iglesia, pudieran decir respecto a ti.

Y algo también hermoso en ese pasaje es que Dios se refiere no sólo a los eunucos sino también a los extranjeros, hombres y mujeres que históricamente no tenían parte en el pueblo de Dios y que eran menospreciados y vistos como inferiores. Para ellos Dios dice: no digas que Dios te apartará totalmente de Su pueblo, sino que te llevará a Su santo monte, y los recreará en Su casa de oración, y sus sacrificios serán aceptos para Dios.

Muchas personas como yo encontramos en esas promesas invaluable esperanza. Hombres y mujeres despreciados aún por la iglesia por una condición en sus vidas y que son vistos como extranjeros, como aquellos que no tienen parte en el pueblo de Dios. Y Dios nos dice: no digas que te apartaré totalmente de Su pueblo, ni digas que eres árbol seco, sino que te daré un nombre mejor que el de hijos e hijas, un nombre perpetuo, que nunca perecerá.

Recordando siempre que todas las promesas de Dios son en Él Sí, y en Él Amén.

 

 

Lead me to you

Forever, Lord, I will pursue

I will pursue

You’ve won my heart

Jesus, you’re all that I want

All that I want

*

Guíame a Ti,

por siempre, Señor, yo seguiré

yo seguiré

Tú has ganado mi corazón

JESÚS, tú eres todo lo que yo quiero

todo lo que yo quiero

para que salve a algunos

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“Por lo cual, siendo libre de todos, me he hecho siervo de todos para ganar a mayor número. Me he hecho a los judíos como judío, para ganar a los judíos; a los que están sujetos a la ley (aunque yo no esté sujeto a la ley) como sujeto a la ley, para ganar a los están sujetos a la ley; a los que están sin ley, como si yo estuviera sin ley (no estando yo sin ley de Dios, sino bajo la ley de Cristo), para ganar a los que están sin ley. Me hecho débil a los débiles, para ganar a los débiles; a todos me he hecho de todo, para que de todos modos salve a algunos.” 1 Corintios 9.19-22

Cuando nuestra vida deja de estar centrada en uno mismo, y se centra completamente en Cristo y Su evangelio, nosotros mismos pasamos a segundo término en esta obra eterna de la cual somos partícipes. No es un negarnos a nosotros mismos como una autoflagelación o una vida amargada, sino negarnos a nosotros mismos para ganar a Cristo, la mejor de las recompensas eternas cuyo gozo es difícil expresar.

Una vida centrada en Cristo donde ya no importa nuestra agenda, ni nuestra comodidad, ni nuestra autoestima, ni nuestros planes, ni nuestros sueños, ni aún nuestra vida misma, porque confiados corremos una carrera donde Sus caminos son muchos mejores que los nuestros, Sus sueños son mucho más sublimes y eternos, y nuestra identidad no viene de lo que otros puedan decir sino lo que Dios dice y piensa de nosotros.

Es ahí donde los hijos de Dios encuentran plenitud en su vida, cuando la vida está centrada en Cristo y Sus propósitos. Es por eso que Pablo, movido por Dios hacia un llamado eterno, estaba dispuesto a hacerse siervo de todos, se hizo judío con los judíos, sujeto a la ley (sin estarlo) para los que estaban sujetos a ley, como si estuviera sin ley (estando en la ley de Cristo) para los que estaban sin ley, se hizo débil para con los débiles, todo con un propósito: salvar a algunos. En ese pasaje, Pablo expresa: a todos me he hecho de todos.

Pablo anhelaba lo que el corazón de Dios anhela: alcanzar a todo grupo, a toda persona, con tal de salvar a algunos, porque en el cielo hay una gran celebración por cada pecador que se salva. ¿Puedes imaginar ese gozo en el cielo?

Hoy, mientras meditas en este pasaje, pide a Dios que te ayude a enfocar tu vida en Cristo y Sus propósitos. Pregunta a Dios hoy: ¿cuáles son esos grupos a los que Dios te está llamando? Y pide de Su ayuda para que Él abra puertas para predicar Su evangelio.

Dios nos use con poder en este tiempo de gran oportunidad.

¿tus sueños se están muriendo?

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“Porque Mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos Mis caminos, dijo el Señor. Como son más altos los cielos que la tierra, así son Mis caminos más altos que vuestros caminos, y Mis pensamientos más que vuestros pensamientos” Isaías 55.8,9

Tenía un sueño que cuide por años, quizá muchos años. Despertaba pensando en él, esperando el día en que en realidad se volviera. Dormía pidiendo a Dios y confiando que Él le traería a Su tiempo, porque en mí está la certeza de que ese sueño es un sueño de Dios que se cumplirá en Su tiempo.

Pero un día, un buen día, un muy buen día, Dios me pidió aquel sueño. Dios había revelado a mi espíritu que aquel sueño se estaba robando más atención de la debida, se estaba robando la atención que solo a Dios debía ser. Ese sueño se estaba convirtiendo en un ídolo, un ídolo que se había infiltrado en mi vida justificado en que Dios le había traído. Y cuando ese sueño intentó robar un lugar en mi corazón que a Dios corresponde, Dios me pidió aquel sueño.

Sentía que aquel sueño se moría. Sentía que aquel sueño de años ahora venía a tener un fin que no esperaba. Dios me pedía, así lo sentía en mi humanidad tan limitada, un sueño para deshacerse de Él. Sin embargo, no había yo siquiera aún entendido algo: Dios purificará todo, aun los sueños, y Dios traerá con ello Sus sueños, no los nuestros, Sus caminos, no nuestros caminos, Sus pensamientos, no nuestros pensamientos, Sus propósitos, no nuestros propósitos.

Cuando Abraham caminó por días a aquel lugar indicado por Dios para sacrificar a su hijo, Abraham tenía la certeza de que “Dios es poderoso para levantar aun de entre los muertos, de donde, en sentido figurado, también le volvió a recibir [a su hijo].” (Hebreos 11.19). Y cuando Abraham, con preguntas y dudas, estaba a punto de sacrificar a su hijo, Dios lo detuvo diciéndole: “porque ya conozco que temes a Dios, por cuanto no me rehusaste a tu hijo, tu único.” (Génesis 22.12).

Y en ese día aquel sueño quedó rendido a Dios. Deseaba que Dios ocupara mi atención. Ya no quería que un sueño que empezaba a traer más frustración llenara mis anhelos. Quería que Dios fuera mi mayor anhelo. En medio de las dudas y preguntas, aquel sueño quedó rendido a Dios. Quería que mi mayor sueño fuera JESÚS mismo, como aquellas vírgenes fieles que aguardaban la llegada de su esposo. (Mateo 25.1-13)

Hoy es un buen tiempo de rendir sueños a Dios, aquello que ocupaba nuestra mente más que Dios mismo. Confiando que Sus pensamientos y Sus caminos son mayores a lo que nosotros podemos pensar e imaginar.

¿una vida amargada?

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“Vosotros pensasteis mal contra mí, mas Dios lo encaminó a bien, para hacer lo que vemos hoy, para mantener en vida a mucho pueblo. Ahora, pues, no tengáis miedo; yo os sustentaré a vosotros y a vuestros hijos.

Así los consoló, y les habló al corazón.” Génesis 50.20,21

Si alguien podía sentirse una persona infeliz y amargada, ese pudo haber sido José, el hijo de Jacob. Cuando era muy joven la relación con sus hermanos era tan mala que ellos intentaron matarle, pero prefirieron venderle como esclavo diciéndole a su padre que había muerto. Ya como esclavo, José halló gracia delante de un oficial del Faraón y Dios le prosperó, sin embargo la mujer de este oficial intentó seducirle y al ver que José se negaba, ella mintió para que José fuera encarcelado. Ya en la cárcel, José halló gracia ante el jefe de la cárcel haciendo que José fuera el encargado de todos los presos, pero cuando José interpretó los sueños de dos de esos presos, uno de ellos, al ser liberado, se olvidó de José.

La historia de José es una de las historias preferidas para contar a nuestros niños en la escuela dominical. Es una historia llena de cosas tan complicadas pero siempre mostrando que Dios está en control de ello, aun a pesar de las terribles circunstancias y de las malvadas intenciones contra los hombres de Dios. José, un soñador e intérprete de sueños, tenía algo a su favor que era más que suficiente: a Dios, quien estaba con él y quien extendía su misericordia a él, a tal grado que José llegó a ser segundo después de Faraón en el gran imperio egipcio, el mayor imperio de su época.

Una de las grandes reflexiones que podemos aprender de la historia de José es: ¿qué hubieras hecho tú si estuvieras en el lugar de José? ¿Tendrías una firme convicción que Dios tiene el control o te amargarías ante tanta cosa en contra tuya? José era muy joven cuando vivió todas estas cosas terribles y sin dudarlo esas cosas pudieron haber marcado su vida para mal. Muy probablemente hubo tiempo de duda o miedo en José, viendo que su vida era entregada como esclavo y luego como preso.

Sé que muchas situaciones en nuestra vida fueron cosas terribles que nos han marcado en gran manera. Pudiste haber quedado huérfano, o con padres y hermanos donde tu relación con ellos era terrible, o quizá no tuviste una vida fácil o cómoda pasando por mucho dolor a lo largo de los años. Quizá sufriste divorcio, perdiste un hijo, fuiste abandonado aun antes de nacer. Puede haber muchas razones por las que cada uno de nosotros podemos sentirnos las personas más infelices, al grado de creer que la vida no tiene mayor sentido. Si tú ahora vives así, con esa terrible carga, hoy Dios nos pide fijar nuestros ojos en Él y pedirle: que todo este mal sea encaminado a bien.

No dejes de confiar en Dios, porque en tiempos de gran oscuridad Él te dará la misericordia suficiente para salir adelante para glorificar Su Nombre.

José no guardó ningún resentimiento contra sus hermanos, ni siquiera en contra de las circunstancias y su vida misma, porque vio que Dios estaba por encima de todas ellas, como el gran Rey Soberano.