Archivo de la etiqueta: rey

ninguna cosa procuró sino…

Estándar

“Cuando le llegó a Ester, hija de Abihail tío de Mardoqueo, quien la había tomado por hija, el tiempo de venir al rey, ninguna cosa procuró sino lo que dijo Hegal eunuco del rey, guarda de las mujeres; y ganaba Ester el favor de todos los que la veían.” Ester 2.15

Hace un par de semanas atrás vi una película sobre el libro de Ester. A pesar de las limitaciones en producción y demás detalles que no la hacían una gran película para el mundo, había en ella la oportunidad para compartir la verdad de Dios, y mi vida fue tocada con un aspecto importante: aún en los tiempos de deportación del pueblo de Israel, Dios tuvo cuidado de su pueblo, dándoles gracia delante de los reyes.

Mientras veía esa película pude comprender como en esos tiempos de angustia para el pueblo de Dios, alejados de su amada Jerusalén y de Israel, donde había cosas y personas que se levantaban en contra ellos, la mano de Dios jamás se apartó de ellos. Dios obrando a través de cada decisión en los reyes para cumplir Su Palabra. Aun a pesar de que la deportación y el exilio fueron consecuencia del pecado del pueblo de Israel, Dios había hecho una promesa, y la cumpliría completamente: Él sería su Dios, y ellos serían Su pueblo.

Cuando leemos el libro de Ester pareciera un cuento de princesas: una mujer que es preparada para ganar el favor del rey y convertirse en su esposa y reina. Sin embargo, hay mucho más que eso. En el libro de Ester vemos como una mujer dedicó años de preparación para ganar el corazón del rey. No era un asunto de popularidad o egolatría, sino un asunto para conquistar el corazón del rey que se había agradado de ella. Ester procuró con diligencia aquellas cosas que le eran instruidas con tal de ganar el corazón del rey.

Durante ese tiempo, y lo podemos confirmar en otros libros como el de Daniel, Dios da una gracia especial a Sus hijos para que sea reconocido que Dios es su Dios, una gracia tan especial que hacen que la gente voltee y digan: hay algo diferente en ellos.

La parte más emocionante e inspiradora de leer estos libros es saber y creer que el Dios de Ester, el Dios de Daniel, el Dios de la Biblia, es nuestro Dios. Así como a ellos se mantuvo fiel mientras atravesaban tiempos de terrible oscuridad, también nosotros, Sus hijos, podemos confiar que Dios será fiel hasta el final.

Si tan sólo procuráramos agradar el corazón de Dios, nuestra vida cobraría un significado más real, más sublime. Vivir para enamorar más y más a nuestro Gran Rey.

Que nuestra pasión por Dios jamás se extinga.

Anuncios

pastor y rey

Estándar

“Y Samuel tomó el cuerno del aceite, y lo ungió en medio de sus hermanos; y desde aquel día en adelante el Espíritu del Señor vino sobre David.” 1 Samuel 16.13

Una de las historias de la Biblia que me encanta leer es la historia de David, un joven pastor que fue llamado por Dios para reinar sobre Israel y volver a la nación del caos al orden, de la idolatría al conocimiento de Dios, de la maldad a un tiempo nuevo de profunda revelación. Un hombre conforme al corazón de Dios, un hombre que estaba convencido del Gran Dios al cual servía y adoraba.

Después de tiempos de terrible oscuridad espiritual en Israel, Dios unge, a través del profeta Samuel, a este joven pastor como futuro rey de Israel. David, el menor de sus hermanos y aun menospreciado por ellos, es tomado por Dios para reemplazar al caído rey Saúl que había buscado hacer las cosas a su manera y no conforme Dios esperaba y ordenaba. David el joven pastor que llegaría a ser rey y traería consigo tiempos de gran victoria no solo militar sino espiritual sobre la nación entera.

La vida de David no sólo queda narrada en los libros de Samuel, sino a través de gran parte de los salmos. El corazón de David expresado de una manera tan íntima en cada salmo refleja cómo Dios puede convertir a un hombre menospreciado en un hombre conforme a Su corazón y usarlo para rescatar la vida entera de una nación. David llegaría a convertirse en una representación profética de nuestro Gran Rey JESÚS.

¿Qué había en este joven pastor que no había ni siquiera en el ya rey de Israel Saúl? ¿Qué hizo que Dios fijará Sus ojos en David para reinar sobre Su pueblo? En David había una convicción tan profunda de Dios, de Su deidad, de Su carácter, de Su poder, que su vida quedó cautiva por completo por Dios. David tenía una seguridad tan fuerte en Dios que ni aun un gigante que atemorizaba al ejército de Israel pudo detenerlo. David había cultivado por años una relación tan íntima con Dios que estaba convencido quién es Dios, que aun en el pecado, David supo humillarse y clamar por perdón.

Cuando llegamos a entender el corazón de David comprendemos en que Dios se deleita: en una relación íntima con cada creyente. Como diría el pastor Todd Adkins: “la religión es un pobre sustituto para una auténtica relación con Dios. Escojamos intimidad sobre conocimiento, conocer a Dios, no sólo acerca de Dios.”

cuando no había rey

Estándar

“En aquellos días no había rey en Israel; cada uno hacía lo que bien le parecía.” Jueces 17.6

 

La historia de Israel narrada en libro de Jueces es una historia llena de grandes decepciones. Es la historia de un pueblo que después de entrar a la tierra prometida, que después de que Dios les entregó y derrotó a los pueblos que habitaban en esa tierra, que después de que Dios cumplió Su Palabra de entregarles esa tierra, se volvieron a sus pecados y a sus propios razonamientos para conducir su vida.

No fue la generación que entró a la tierra prometida la que fue infiel a Dios, sino la que siguió después de Josué y la de los ancianos que sobrevivieron a Josué (aquellos que sabían todas las obras que el Señor había hecho en Israel). (Josué 24.31) Esa generación, la que siguió después de Josué y los ancianos, fue una generación que tristemente no sabían ni conocían de Dios, una generación de un pueblo elegido por Dios que ignoraba a Dios y seguía sus propios razonamientos.

Las historias narradas ahí son las de un pueblo que es llevado de un lado a otro, y que por varias ocasiones Dios, movido a misericordia por el sufrimiento del pueblo, les proveía un líder para conducirles, pero una vez muerto este líder el pueblo se volvía a sus caminos de perversidad y aun peores que las de sus padres, porque no conocían a Dios.

La historia de ese tiempo puede parecer similar a la de muchas iglesias, de muchas familias, a la de muchos creyentes en lo individual en estos tiempos. Iglesias, familias y creyentes que oyeron de Dios pero nunca se rindieron completamente a Él. “Creyentes” que no rindieron todo a JESÚS para que Él gobernara y guiara sus vidas, sino que siguen llevando sus vidas con argumentos humanos y no de Dios y Su Palabra.

JESÚS está llamando a la puerta de nuestra vida, Él desea salvarnos de nuestros enemigos y nuestros pecados, Él desea que vivamos una vida en victoria, pero no quiere que nuestras victorias o nuestra libertad sea momentánea, sino que desea darnos una victoria eterna aún en esta vida.

Necesitamos conocer más de Dios, pero no un conocimiento intelectual que sólo nos envanece, sino de una revelación en nuestro espíritu que nos lleve a rendirnos más y más a Él, anhelándole cada día más. Porque sin Él nuestra vida se asfixia, porque JESÚS es muchísimo más importante en nosotros que el aire que respiramos y el alimento que comemos cada día.

el niño a la puerta

Estándar

“He aquí, Yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye Mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.” Apocalipsis 3:20

 

“Él prometió volver”, se repite para sí el niño que con una mirada fija sobre la Puerta Dorada espera apasionado por su Rey.

Habían pasado milenios cuando su Rey había prometido volver. Aún lo había prometido antes de venir la primera vez.

El niño, quien llevaba en ese lugar milenios enteros,  nunca desesperaba pues sus ojos fijos llenos de esperanza y fe aguardaban cada segundo esperando que en el segundo siguiente que sucedía al que se consumía su Rey llegaría lleno de gloria, lleno de poder, lleno de autoridad, lleno de paz, lleno de justicia, lleno de Verdad.

Muchos habían intentado convencerle de que su espera era innecesaria y que un rey nunca tarda tanto. Habían intentado arrebatarlo de ese lugar, pero él entre su gran fe siempre lograba permanecer. Nada, absolutamente nada, ha logrado convencerle. Guerras pasaron, muros cayeron, el pueblo se alejó de su primer amor, pero él permanece ahí. El pueblo fue disperso a todas las regiones de la tierra, sus hombres y mujeres fueron llevadas cautivas a reinos lejanos, sus casas fueron destrozadas, pero el niño consigue escaparse de toda persecución y siempre espera ahí, cerca de la Puerta Dorada con sus ojos siempre fijos.

¿Has visto a un niño que con asombro recibe un regalo? El espera de esta forma, asombrado por el regalo dado en promesa que aun no había recibido, pero que sabe que en algún momento estará ahí, su Rey.

“Ábranse puertas antiguas”, grita en ocasiones el niño sintiendo en su corazón un anhelo que le consume por ver a su Rey. Más la Puerta Dorada continua ahí, esperando también.

Su Rey ha prometido volver, Él no tarda. El Dios de Jacob, Él ha prometido y Él es fiel a su Palabra. ¿Qué más que Su Palabra para aguardar Su llegada?

“Ábranse puertas antiguas”, el niño gritará cuando su Rey esté ahí, para abrazarle y nunca dejarle. Para permanecer siempre con Él porque la espera habrá sido suficiente, habrá sido necesaria, habrá sido cumplida.

El niño espera a la puerta, su Rey espera el cumplimiento de los tiempos para volver por los Suyos.

“Ábranse, puertas antiguas, y dejen que entre el Rey de gloria. ¿Quién es el Rey de gloria? El Señor de los Ejércitos Celestiales, Él es el Rey de gloria.” Salmo 24.10

Admirable

Estándar

“[…] y se llamará Su Nombre Admirable […]” Isaías 9.6

 

Cuando el profeta Isaías narra el nacimiento de Jesús y Su reinado, el primer adjetivo que usa para describirle es: Admirable. Nuestro Salvador y Dios es Admirable, y así lo descubrimos cada día en nuestras vidas.

Tenemos la oportunidad en todo momento de conocer más de Dios, Él desea que le conozcamos y nuestro anhelo necesita estar encaminado en conocerle y, sobretodo, que Él nos conozca. Su Palabra, la Biblia entera, narra este anhelo de Dios de darse a conocer a la humanidad y de un profundo deseo por relacionarse con nosotros, pero nuestra incapacidad después de la caída en el huerto del Edén nos lleva a constantes y terribles alejamientos de Dios y Su presencia. La humanidad entera, así lo confirma la historia, ha intentando e intenta vivir sin sujeción alguna del verdadero y único Dios, pero separados de Él nuestro camino es corrupción, es muerte.

Es aquí que Dios sabiendo nuestra incapacidad para vivir en rectitud y en Su justicia, es que ha provisto a su Hijo para que con un solo sacrificio, y de una vez y para siempre, nosotros podamos llevar una vida entregada a Él a través de la fe en Jesús.

Conocer el sacrificio de Jesús en la cruz no debe movernos a lástima, sino a una profunda admiración a Él. Jesús mismo lo confirma cuando dice que nadie le quita su vida, sino que Él mismo la pone para luego tomarla (Juan 10:17). Jesús mismo hablando que ni siquiera los líderes religiosos judíos, ni los romanos, ni siquiera Satanás le ha quitado Su vida, sino que Él, Jesús, voluntariamente la ha puesto. Esto es realmente admirable.

Esto nos ayuda a entender la perfecta integridad de Jesús en todo Su Ser ya que en ningún momento de Su vida, ni siquiera en los momentos más difíciles como lo fue en la crucifixión, Él pecó, sino que se entregó voluntariamente por nosotros, para limpiarnos del nuestro pecado y acercarnos al Padre. Esto es verdaderamente admirable.

Entender el sacrificio y resurrección de Jesús es algo que nos llevará más que esta vida, porque en Él todas las cosas fueron reconciliadas tanto en el cielo como en la tierra. Jesús, quien con Su voz creó todo lo que existe, se entregó voluntariamente para atraernos a Él y vivir en vida e integridad.

Nuestra admiración plena debe estar fijada en Él. Iniciando por lo que hizo en la cruz por nosotros, y continuando por lo que en cada día nos revela. Sí, Él es Admirable.

destilen los cielos la justicia

Estándar

“Rociad, cielos, de arriba, y las nubes destilen la justicia; ábrase la tierra, y prodúzcanse la salvación y la justicia; háganse brotar juntamente. Yo Jehová lo he creado.”

Isaías 45.8

Después de las terribles inundaciones por el desbordamiento del río Santa Cantarina en Monterrey en el que mi padre y uno de mis hermanos no podían salir de aquella ciudad a través de medios terrestres, al llegar a casa mi padre, platicábamos sobre el suceso y, no recuerdo la razón, pero le comenté:

“Dios está haciendo justicia en México. Todos los sucesos que ahora vemos, la guerra que vivimos, los desastres naturales, los desagradables sucesos sociales y políticos, es porque Dios está juzgando a esta tierra.”

Como país hemos ofendido a Dios, hemos sido corruptos, hemos vivido por décadas en un sistema deshonesto, hemos ido corriendo tras ídolos para postrarnos ante ellos y adorarles dejando de lado al verdadero Dios. Nuestros medios de comunicación están tan contaminados por el deseo al poder y el dinero que no les importa lo que comunican con tal de conseguir control de las masas. Hemos sido egoístas con nosotros mismos, hemos impedido el desarrollo de nuestro vecino por la gran envidia que existe en nosotros. Nos corrompen, y nos dejamos corromper. Sí, hemos pecado.

El día de ayer desperté molesto, quise pretextar la molestia haciendo uso de un suceso laborar que había pasado el viernes, pero realmente la molestia venía desde más atrás, desde más dentro. Durante ya varias semanas he leído periódicos y documentos, he visto algunos documentales que exponen la vergonzosa realidad de nuestra política nacional e internacional. Estaba cansado, no de no poder dormir, sino de no poder contemplar entre las primeras horas de ayer un ápice de honestidad en quienes nos gobiernan. Ver que el próximo año inicia la desgastante “carrera” por la silla presidencial de nuestro país y no poder vislumbrar a un digno dirigente que pueda ocuparle. Darme cuenta que los medios nos venderán al que mejor les conviene, y la gente se dejará manipular a través de encuestas tendenciosas, de propaganda farandulera, de candidatos que posan a las cámaras para elevar su ego, hacen espectáculo en las tribunas, pronuncian discursos hipócritas. Estaba molesto porque muchas cosas apuntan a que en el 2006 se repitió lo que en 1988, que por conveniencia social, estabilidad política y económica, muchos callamos, muchos fuimos engañados. Sí, hemos pecado.

Molesto, con ánimo de correr hacia los brazos de mi Padre, me recosté sobre mi cama y sólo dije: Padre, quisiera poder estar abrazado a Ti.  Más tarde, todo fue resuelto con una sola palabra: justicia. Justicia inquebrantable, incambiable, que no se deja manipular, no de hombres, sino basada en la Verdad.

Hoy por la mañana, todo apuntaba a ello. Rey justo, Rey de justicia. Dios justo, Dios de justicia. Quien por amor a nosotros, por amor a mí, descargó su justicia sobre su Hijo porque Él no puede negarse a sí mismo. Y aún más, por amor a cada uno de esas personas que ha cometido pecado: políticos, secuestradores, narcotraficantes, por cada persona que ha cometido maldad, que ha quebrantado leyes, por todos y cada uno de los que han pisado, hemos pisado y pisarán este mundo, Él llama a arrepentimiento, para salvación.

Eso es la verdadera Navidad: cuando el Rey reina en nuestros corazones, en nuestra vida con completa libertad.

Eso es la verdadera Navidad.

Y sabiendo que pronto vendrás para reinar, la tranquilidad y el gozo llegaron a mí.

Mi oración hoy: Padre, enseña justicia a este país. Porque confío en que por amor, estás llamando a arrepentimiento a todos los que habitamos en esta tierra. Perdona nuestro pecado, nuestra maldad, nuestra autoconfianza, auto complacencia, por buscar aquello que el orín y la polilla corrompen, en donde los ladrones minan y hurtan. Enséñanos justicia. En Jesús.

en entrenamiento con el Rey

Estándar

No todo el tiempo es necesario hablar, también es necesario practicar.

Un golpe aquí, más fuerte, tienes que pegar con la misma intensidad y en el mismo lugar. Sostén bien tu arma, golpea de nuevo, no te descuides.

Comencemos de nuevo. Conforme pasaba el entrenamiento los ejercicios eran más intensos pero la habilidad estaba siendo desarrollada, así que lo complicado del principio se volvía sencillo con lo retador de lo siguiente.

No te distraigas. Necesitas estar concentrado en el ataque. Sujeta tu arma de esta forma. Tu posición corporal es necesario mejorar. Concéntrate.

Es tiempo de descansar.

Volver a comenzar. Sujeta tu arma nuevamente. Tu mente y tus emociones necesitan estar conectadas para lograr el objetivo. Las pruebas aumentaban de dificultad. Ahora el pisar era complicado y era necesario cuidar demasiado los golpes para evitar caer al vacío. Paciencia, determinación, constancia, concentración.

Después de la batalla parecía que había perdido mi arma, le busqué sin saber dónde le había dejado. Y la voz de Rey dijo: jamás descuides tu arma, ten cuidado y atención dónde siempre está. Le encontré, apenado por descuidarle.

La clase había concluido.

Y las batallas reales se viven a diario. Estar atentos. Velad. Orad. Erguir la cabeza. No desmayar. La victoria ha sido lograda. Más que vencedores. Que nuestra fuerza está en el Rey.