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refugio de generación en generación

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“Señor, Tú nos ha sido refugio de generación en generación. Antes que naciesen los montes y formases la tierra y el mundo, desde el siglo y hasta el siglo, Tú eres Dios.

Vuelves al hombre hasta ser quebrantado, y dices: Convertíos, hijos de los hombres.” Salmo 90.1-3

 

Hoy concluimos un año de tan tremendo crecimiento y lleno de retos. Un año en donde nuestra fe fue puesta a prueba, donde nuestra relación con Dios fue llevada a niveles que creímos quizá nunca llegaríamos o ni siquiera quizá imaginamos. Ha sido un año de crecimiento, de dependencia a Dios. Un año donde confirmamos que nuestro Dios Justo y Santo es Fiel.

Antes de concluir este año quizá algunos atraviesen momentos de angustia espiritual, emocional o física. Sabemos de personas quizá que han llegado hasta este día con grandes esfuerzos y pareciera que su fe y su vida desfallecen. A esas personas que enfrentan este tiempo, quisiera decirles: Dios es nuestro refugio, y lo ha sido de generación a generación.

He traído en mi mente este salmo desde temprano: El Señor ha sido refugio de generación en generación. Y mientras escribo estas letras puedo comprender que, ahora que concluimos este año, podemos decir que Dios ha sido nuestro refugio año tras año, de generación en generación. ¡No temas, Él está contigo! ¡No desmayes, Él es tu Dios!

Quiero agradecer a Dios por este año, por esta generación, por Su fidelidad sin importar los tiempos que vivimos. Porque antes de que todo existiera, y siglo tras siglo, Él es Dios.

En este salmo 90, también pude notar algo importante: convirtámonos al Señor, volvamos nuestro rostro a Él, llevemos nuevamente nuestra vida en humildad y arrepentimiento a Él. Busquemos Su rostro, busquemos Su voluntad.

En Jeremías 15.19 confirma: Si te convirtieres, Yo te restauraré, y delante de Mí estarás; y si entresacares lo precioso de lo vil, serás como Mi boca. Conviértanse ellos a ti, y tú no te conviertas a ellos.

Amado hermano y hermana, nuestro Dios está en medio nuestro, Él no nos ha abandonado. Somos especial tesoro para Él. Porque más allá de las circunstancias, Él sigue siendo Dios.

“Sáname, oh Señor, y seré sano; sálvame, y seré salvo; porque Tú eres mi alabanza.” Jeremías 17.14

la pared intermedia de separación

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“Pero ahora en Cristo JESÚS, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo. Porque Él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación, aboliendo en Su carne las enemistades, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en sí mismo de los dos un solo y nuevo hombre, haciendo la paz, y mediante la cruz reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo, matando en ella las enemistades.” Efesios 2.13-16

 

Leer las cartas de Pablo hacia las diferentes iglesias en Asia menor es de gran enseñanza y alimento al espíritu. Me preguntaba hace algunos días: ¿qué sería de la iglesia cristiana sin las cartas de Pablo? En sus cartas él aborda temas tan delicados y en gran medida controversiales para los judíos y para la iglesia primitiva. Al leer las cartas, siempre llegó a la conclusión de que, si no hubiera sido por el Espíritu, Pablo difícilmente hubiera podido entender tan grandes enseñanzas, ya que él, siendo un judío muy celoso de su fe, tuvo que enfrentar un proceso para desechar paradigmas de hombres y establecer en su vida y en su corazón las verdades que en Cristo nos son reveladas.

Si bien las cartas de Pablo tenían como objetivo entre otros muchos, resolver diferencias en temas controversiales en la iglesia primitiva, esas cartas siguen siendo de gran valor para la iglesia de nuestro tiempo, nuestra iglesia tan necesitada de la guía de Su Espíritu.

Algo que es de llamar la atención sobre Pablo es que a él, siendo el menor de los apóstoles, le es dado un ministerio verdaderamente grande, imposible y sublime: alcanzar a los gentiles (aquellos considerados por los judíos apartados de Dios). La pregunta es: ¿por qué a Pablo? ¿por qué no a Pedro, o a Juan, o alguno de los otros apóstoles, alguno de aquellos que vivió con JESÚS y palpó en primera fila el ministerio de JESÚS en la tierra? ¿Por qué le es dado a Pablo, un hombre que con un solo encuentro con JESÚS fue impactado de por vida, este grande ministerio?

En Hechos podemos ver los conflictos internos que enfrenta Pedro al ser llevado por el Espíritu a predicar a los gentiles (Hechos 10). De hecho, Pablo en una de sus cartas habla de un conflicto que él llega a tener con Pedro precisamente por el comportamiento que Pedro estaba teniendo hacia los gentiles. Pedro enfrentando sus propios paradigmas, paradigmas que le llevan a cuestionar al mismo Espíritu sobre lo que es lícito o no en base a la ley mosaica.

Es aquí, cuando este pasaje que comparto arriba de la carta de Efesios, tiene una profundidad espiritual que es de asombrarnos: JESÚS, Su cruz, vino a derribar la pared intermedia de separación, algunas versiones de la Biblia la llaman la pared intermedia de hostilidad. Una pared de hostilidad que define quién sí puede entrar a la salvación en JESÚS y quién no, una pared de hostilidad que hace diferencias entre los hombres, una pared de hostilidad que establece más y más y más mandamientos de hombres para ser aceptados dentro de la familia de Dios. ¿Qué pared de hostilidad estás enfrentando?

Algo que me ha golpeado en las últimas semanas es que los cristianos podemos llegar a creer que somos mejores que las demás personas. Que nosotros no somos tan pecadores como los no creyentes. Que nosotros tenemos el derecho de juzgar y definir quién es verdaderamente salvo y quién no, quién se merece a Dios y quién no. A veces podemos llegar a ser tan soberbios que aun entre la misma familia podemos estar generando divisiones.

Pablo entendió que a los gentiles también les es dada la salvación. Pablo enfrentó sus propias estructuras mentales y teológicas para poder llegar a esa conclusión. Imagina a Pablo, preguntándole a Dios: ¿en verdad es esto lo que Tú deseas: que no hay más circuncisión en la carne, que no hay más tradiciones judías que seguir para ser salvo? Pablo, el hombre celoso de su tradición judía, rompiendo todo entendimiento de hombres para acercarse más a un conocimiento tan sublime como la fe, la gracia, la salvación, a JESÚS mismo.

Queridos hermanos, hemos sido llamados para crear y establecer puentes con los no creyentes y con el mismo cuerpo de Cristo, no para juzgarlos como peores personas. Hemos sido llamados para derribar toda pared de hostilidad para alcanzar al alma más perdida, más perversa, aquella persona que nadie daría ni siquiera un segundo de su tiempo para predicarle. Nos ha sido dado el ministerio de la reconciliación, no el de la separación.

Dios guíe a Su iglesia a romper toda estructura y tradición de hombres que impide que Su Espíritu use a Su cuerpo para tan gran, imposible y sublime obra: alcanzar a la humanidad para JESÚS, porque esto es la Navidad.

¿hasta cuándo, Señor?

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“Después oí la voz del Señor, que decía: ¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros? Entonces respondí yo: Heme aquí, envíame a mí.

Y dijo: Anda, y di a este pueblo: Oíd bien, y no entendáis; ved por cierto, mas no comprendáis. Engruesa el corazón de este pueblo, y agrava sus oídos, y ciega sus ojos, para que no vea con sus ojos, ni oiga con sus oídos, ni su corazón entienda, ni se convierta, y haya para él sanidad.

Y yo dije: ¿Hasta cuándo, Señor? Y respondió Él: Hasta que las ciudades estén asoladas y sin morador, y no haya hombre en las casas, y la tierra esté hecha un desierto; […]” Isaías 6.8-11

 

El llamado de Dios hacia el profeta Isaías descrito en el capítulo 6 es muy conocido en la cultura cristiana. De manera general, Isaías tiene una visión de Dios en Su templo e Isaías es confrontado no sólo por su inmundicia sino por la del pueblo al estar en la presencia de un Dios Santo. Un querubín toca los labios de Isaías con un carbón encendido para quitar la culpa y el pecado de Isaías. Y es ahí cuando Dios pregunta: ¿A quién enviaré? E Isaías responde: Heme aquí, envíame a mí.

Lo más interesante es que ese llamado no termina ahí, sino que en ese momento Dios le revela a Isaías cuál es ese llamado: confrontar la sordera y ceguera espiritual del pueblo de Dios.

Isaías es uno de mis profetas y libros favoritos de toda la Biblia. Es el llamado de un profeta al que no solo se le revela el pecado del pueblo, sino que también trae esperanza al pueblo con la revelación profética más impactante de nuestro Mesías y cómo este Mesías sería sacrificado para traer salvación al pueblo. Isaías es el libro con mayor contenido profético respecto a JESÚS siglos antes de que JESÚS naciera.

Cuando Dios le dice a Isaías su llamado (confrontar el pecado del pueblo), Isaías pregunta: ¿hasta cuándo, Señor? Es decir, Isaías le pregunta: ¿hasta qué momento sabré que debo dejar de confrontar el pecado? Y Dios responde con algo muy fuerte: hasta que las ciudades estén vacías.

 

Tuve oportunidad de leer esta parte de la Biblia durante el fin de semana, y preguntaba a Dios: ¿por qué Dios envía a un profeta sabiendo que el pueblo no respondería? ¿Qué sentido tiene enviar Palabra de Dios, sabiendo que el pueblo la ignorará, no escucharán, no verán, no entenderán?

Algo sorprendente es que esta palabra profética de Isaías no sólo es para el pueblo del tiempo de Isaías, sino que, en los Evangelios, JESÚS se refiere a estas mismas palabras cuando ve que el pueblo no responde a Sus palabras. ¿Puedes imaginar que el pueblo no respondió a Isaías, pero tampoco respondió a JESÚS, Dios mismo?

Creo que este mensaje es también para nuestro tiempo. Por muy difícil que resulte aceptarlo, como iglesia de Dios atravesamos un tiempo demasiado retador no por los ambientes del mundo que nos rodean, sino por la condición espiritual de la iglesia, una condición que requiere una intervención poderosa de Dios.

¿Hasta cuándo, Señor? Podemos preguntar. Y la respuesta de Dios podrá ser: hasta que “quede el tronco, así será el tronco, la simiente santa.” (v13)

llevado por el Espíritu al desierto

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“JESÚS, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán, y fue llevado por el Espíritu al desierto por cuarenta días, y era tentado por el diablo. Y no comió nada en aquellos días, pasados los cuales, tuvo hambre.” Lucas 4.1,2

 

Si algo define este tiempo en mi vida, podría definirse como un desierto, un desierto oscuro. Es un tiempo de grandes pruebas, donde la fe es puesta a prueba, donde nuestra única y completa dependencia se vuelve hacia el Espíritu de Dios, Dios mismo. Un tiempo de “incertidumbre”, donde no tenemos las cosas bajo nuestro control, y donde solo dependemos de Dios y Su misericordia, de Dios y Sus propósitos.

El desierto en la Biblia representa una transición: de Egipto a la Tierra Prometida. El desierto representa prueba: de dejar lo pasado y moverse en fe hacia el futuro. El desierto representa dependencia a Dios: donde lo único que nos sostendrá será Su Espíritu. El desierto representa movernos de nuestro estatus de comodidad y movernos hacia niveles que, aunque dolorosos en su trayecto, nos ayudarán a crecer y a madurar en fe.

Cuando JESÚS es llevado al desierto algo importante es que quien lo llevó al desierto no fue ni Él, ni el diablo, ni su familia, ni sus seres cercanos. JESÚS fue llevado al desierto por el Espíritu. Y es aquí donde vemos un profundo propósito: los desiertos son tiempos de crecimiento, difíciles, pero con propósito.

Durante ese tiempo JESÚS fue tentado por el diablo. Un diablo astuto y engañador que conocía la Palabra de Dios y le usó para intentar seducir a JESÚS con mentiras. Pero JESÚS, nuestro JESÚS, conocía el corazón detrás de la ley, conocía al Autor de Vida. Y JESÚS responde con la verdadera Palabra, no la palabra amañada, pero la Palabra de Vida.

Este tiempo de prueba, este desierto oscuro, me ha ayudado a algo que sumamente agradezco: revelar más a JESÚS. A ver a JESÚS y Su Palabra y Su sacrificio y Su tiempo en la tierra como algo tan sublime y de proporciones eternas que JESÚS cada vez más toma control de áreas y de sueños y de propósitos y de todo.

¿Ha sido un buen año? Me preguntaba a mí mismo mientras platicaba con Dios. Y la respuesta es: sí, ha sido un año de crecimiento. Un año que confío en Dios nos podrá revelar más y más a nuestro Gran Rey y Salvador, a quien anhelamos profundamente.

El Espíritu guíe a cada hijo Suyo en tiempos de prueba, que Su Espíritu nos revele más a Cristo a través de Su Verdad.

hoy es necesario que pose Yo en tu casa

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“Habiendo entrado Jesús en Jericó, iba pasando por la ciudad. Y sucedió que un hombre llamado Zaqueo, que era jefe de los publicanos, y rico, procuraba ver quién era Jesús, pero no podía a causa de la multitud, pues era pequeño de estatura. Y, corriendo delante, se subió a un sicómoro para verlo, porque había de pasar por allí. Cuando Jesús llegó a aquel lugar, mirando hacia arriba lo vio, y le dijo: Zaqueo, date prisa, desciende, porque hoy es necesario que me hospede en tu casa.

Entonces él descendió aprisa y lo recibió gozoso. Al ver esto, todos murmuraban, diciendo que había entrado a hospedarse en casa de un hombre pecador.” Lucas 19.1-7

Mientras preparaba un material en la empresa donde trabajo para empleados LGBT que son asignados a países donde las condiciones para personas LGBT puede llevarles a la cárcel y aún a la pena de muerte, hubo una frase en uno de los recursos que consultaba que se me quedó grabada: ¿Cuál es la razón para compartir a otros sobre tu orientación sexual: construir una barrera o construir un puente?

Esta frase se me quedó grabada porque es por muchos conocido que JESÚS es LA puerta al Padre, Él construyó un puente para que la humanidad pudiera acceder al Padre. Algo asombroso del ministerio de JESÚS en la tierra es cómo Él convivió con personas rechazadas, repudiadas, despreciadas y hasta mal vistas por la gente “normal”, sin embargo, JESÚS quería ser ese puente entre las personas y Dios, entre personas que reconocían Quién es Él.

Esa pregunta: ¿Cuál es la razón…? La podemos usar también en nuestra fe: ¿Cuál es la razón para compartir a otros de JESÚS: construir una barrera o construir un puente?

El relato de Zaqueo, un cobrador de impuestos que se había hecho muy rico, corrupto, que era considerado un pecador por los judíos por estar al servicio del imperio romano para “extorsionar” a los judíos, fue un hombre que cuando escuchó que JESÚS estaba en su ciudad, hizo todo lo posible solo por verlo. JESÚS encontró fe en Él y le dijo algo maravilloso: necesito quedarme en tu casa.

Si queremos entender un poco la reacción de las demás personas, imagina que una de las personas del gobierno en tu ciudad que tiene fama de corrupto y, además, ha hecho su riqueza de extorsionar y pedir mordidas, es el elegido por JESÚS para quedarse en su casa. ¡Qué barbaridad! ¿Cómo JESÚS puede hacer eso?

Sin embargo, si tenemos en mente que JESÚS vino a establecer ese puente entre el Padre y nosotros, JESÚS vio en ese hombre un corazón necesitado y deseoso de JESÚS. JESÚS no construyó un muro entre Zaqueo y Él, pero sí un puente.

Sigo teniendo la idea de que sí JESÚS habitara entre nosotros hoy en día al igual que en tiempos antiguos, quizá muchos de los que dicen conocer a Dios y a JESÚS ahora, serían posiblemente los primeros en ofenderse por ver a JESÚS acercarse a pecadores como esos corruptos. Porque para eso vino JESÚS: a sanar a lo que estaba enfermo, a salvar al pecador, a traer libertad al preso.

¿Qué estamos haciendo hoy con nuestra fe en JESÚS: construyendo muros o construyendo puentes?

porque si callas

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“Porque si callas absolutamente en este tiempo, respiro y liberación vendrá de alguna otra parte para los judíos; más tú y la casa de tu padre pereceréis. ¿Y quién sabe si para esta hora has llegado al reino?” Ester 4.14

 

Durante estos seis meses, y probablemente ya casi un año, de que inicié este proceso en mi iglesia por ser gay, han venido a mí preguntas acerca de si este era el tiempo correcto o debí esperar más. Solo una persona, mi mejor amiga, ha estado de cerca todos estos años y en más de una ocasión hace algunos años le comentaba a ella, y lo platicaba con Dios, que quería hablar con mi pastor y con mis líderes sobre mi sexualidad, sin embargo, la respuesta de Dios era: espera.

Durante esos años cuando me encontraba con fuertes dudas si estaba honrado a Dios y honrado a mis líderes, hubo un tiempo en que quería dejar el grupo de alabanza por la presión que sentía por sentirme indigno e incapaz de servir en la iglesia, sin embargo, Dios me dio una respuesta que recuerdo continuamente: tú estás ahí por Mí, no por ti, no por tus líderes. Y recordaba continuamente cómo es que Dios me abrió puertas para que sirviera en el grupo de alabanza, fue completamente de Él, literalmente yo no hice nada más que creerle y dar el paso en fe. No era ni bueno en la música, nunca había tenido experiencia en grupos de alabanza, y tenía tremendos nervios por estar enfrente de la gente y mucho más cantando, algo que nunca había hecho antes. Imagina ahora que representó para mí un chico gay (considerado indigno por la iglesia) siendo guiado por Dios a servirle en la alabanza. El problema es que en más de una ocasión yo me sentía no solo incapaz sino también indigno de estar ahí.

Dios ha sido tremendamente bueno.

Este domingo, mientras daban los avisos en el servicio en la iglesia, hubo una palabra que estaba en uno de los anuncios, esta palabra era Ester 4.14. Al leerle descubrí algo hermoso: Dios le dice a Ester que vendrían tiempos de respiro y liberación para los judíos, aunque ella respondiera o no a Dios. Lo maravilloso de este texto es que Dios anhelaba profundamente ese respiro y esa liberación para Su pueblo, y estaba en Su corazón, en Su voluntad. Me encanta el amor de Dios por Su pueblo.

Me imagino a Ester, temerosa, sin saber que hacer por la gran destrucción que viene al pueblo judío, y de pronto Dios, a través de Mardoqueo, primo de Ester, le dice: la voluntad de Dios es salvar a los judíos, y aún si tú no hablas, Su voluntad será hecha.

Yo me sentí muy identificado con Ester en ese texto. La voluntad de Dios era que en este tiempo yo hablara a mi pastor sobre mi sexualidad. Y no es que el tema de mi sexualidad sea lo importante, de hecho, en más de una ocasión yo le comentaba a mi pastor que eso era secundario, lo que sentía de parte de Dios que es importante es cómo la iglesia se ha movido más por prejuicios, conceptos y entendimiento humano que por la voluntad de Dios, no solo en este tema de la homosexualidad, sino en otros temas a lo largo de la historia. Y Dios está llamando a Su iglesia a tiempo de arrepentimiento, de romper paradigmas viejos y de hombres, a moverse a niveles mayores de fe donde la guía de Su Espíritu será primordial. ¡Qué tremendo amor tiene Dios por Su iglesia!

Al leer este texto de Ester, sentía como Dios me decía: hubieras o no hablado, Yo tengo este deseo (dolor) en mi corazón por Mi iglesia. Yo solo fui el mensajero, no el mensaje. Y siento en estos días que Dios me ha estado confirmando que el mensaje ha sido dado. Que es el tiempo, y es Su voluntad. Que no hay nada que temer. Porque Su Palabra nunca vuelve vacía, porque si el grano de trigo no cae a la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto (Juan 12.24).

 

no tengas miedo

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“Y les respondió José: No temáis; ¿acaso estoy yo en lugar de Dios? Vosotros pensasteis mal contra mí, más Dios lo encaminó a bien, para hacer lo que vemos hoy, para mantener en vida a mucho pueblo. Ahora, pues, no tengáis miedo; yo os sustentaré a vosotros y a vuestros hijos. Así los consoló, y les habló al corazón.” Génesis 50.19-21

No han sido días fáciles, pero han sido días de gran enseñanza, de una provisión espiritual de parte de Dios que sólo hace que el espíritu le glorifique en todo tiempo. Desde temprano cuando despierta, hasta en la noche cuando se acuesta, en el espíritu hay una confianza y certeza, una paz sobrenatural, que sólo puede ser dada por Dios.

Cadenas que sujetaban con fuerza al espíritu, han sido rotas. Mentiras que habían sido sembradas, una a una son extirpadas. Tristeza que consumía el alma, ha sido convertida en gozo. Porque donde está el Espíritu de Dios, donde está Su Espíritu, ahí, y sólo ahí, hay libertad.

Su Espíritu guiando pasos, decisiones, pensamientos, días, la vida entera. Su Espíritu hablando momento a momento Palabra de Verdad que trae reposo al alma y al espíritu quebrantado, sana dolencias, restaura conforme a Su perfecto plan.

Pareciera todo contrario, más Dios está ahí, afirmando pasos en fe. Pareciera todo sin mucho sentido, sin embargo Dios muestra Su voluntad tan perfecta que uno queda asombrado de Sus tiempos, y de Sus formas.

“No tengan miedo”, dijo José a sus hermanos que intentaron acabar con su vida años antes de que José se convirtiera en segundo después del Faraón. José vio, aun en los momentos terribles en los que su vida parecía ser extinguida, que la mano de Dios estaba ahí. Ellos, sus propios hermanos, pensaron mal para con él, más Dios lo encaminó a bien al grado de que José pudo bendecirles cuando en la tierra una desolación terrible dominaba. José no guardó amargura ni rencor para con sus hermanos ni para con Dios, más entendía que todo sería usado por Dios para bendecir y dar vida a mucho pueblo.

Dios no nos ha traído hasta aquí para abandonarnos. ¿Lo puedes creer? No hemos cruzado mil desiertos para que Dios nos olvide. Él es fiel, Él es bueno, Él es sabio. No temas, no tengas miedo, batallas mayores estarán por venir pero en Él somos más que vencedores.

 

de dolor y de angustia profunda

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no he podido dormir

los pensamientos de dolor.

no he podido callar la angustia profunda

que en lo espiritual se comparte.

no he podido siquiera mirar los ojos

de aquellos que en oscuridad

anhelan la luz de Verdad.

 

pensamientos de dolor

que acumulados por siglos

hoy se conjugan en la realidad nuestra

y de ellos también

que murieron en el silencio

que les sentenció en soledad.

 

angustia profunda que grita fuerte

en ese silencio que ya no puede ser mas

porque en la saciedad del entendimiento humano

hemos llenado la Verdad.

 

tú, nosotros, llamados a ser luz

hemos convertido la causa del inocente

en mero entretenimiento humano

que si bien sacia al orgullo

no combate la oscuridad.

 

tú, nosotros, hemos gritado

sin siquiera abrazar

al pobre de espíritu

que en angustia de sueños

se consume ya.

 

tú, nosotros, callamos cuando hablar debemos,

hablamos cuando en obediencia

debimos caminar.

 

¿quién podrá mirar tu obras muertas

que en vida crees que están?

¿quién podrá salvarte cuando en arrepentimiento

se nos ordena andar?

 

¡oh! pobre inocente

que creemos culpable eres

por nuestras palabras sin amor.

¡oh! despreciado hombre

que buscando consuelo

has encontrado condenación.

 

vuélvete tú, amada, vuélvete tú

al amor que al principio se te reveló

porque siendo despreciada

has sido deseada

porque siendo condenada

has sido redimida.

 

vuélvete tú, amada, vuélvete tú

a la humildad que en arrepentimiento

te permitirá andar.

espíritu de poder, de amor y de dominio propio

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“Por lo cual te aconsejo que avives el fuego del don de Dios que está en ti por la imposición de mis manos. Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio. Por tanto, no te avergüences de dar testimonio de nuestro Señor, ni de mí, preso Suyo, sino participa de las aflicciones por el evangelio según el poder de Dios,” 2 Timoteo 1.7,8

En días pasados cierta duda llegó a mí respecto a qué tanto estamos impactando al mundo con el evangelio. Naciones construidas sobre los principios del evangelio hace siglos ahora se vuelven a un humanismo imperante donde el conocimiento de Dios es cuestionado y donde Su existencia es negada. Vemos a generaciones de jóvenes que siendo criados en la iglesia, ahora dejan la fe cristiana para abrazar filosofías y conceptos de hombres. ¿Qué ha pasado con la iglesia en las últimas décadas que su impacto en la sociedad occidental ha menguado a niveles preocupantes?

Creo que una de las razones se debe a que como iglesia hemos sido en lo secreto un tanto complacientes con el pecado pero a su vez en lo externo hemos sido un desagüe de condenación y falsa santidad. Es triste ver en las noticias cómo líderes identificados como fervientes creyentes, son señalados por su falta de ética y congruencia; es preocupante ver cómo creyentes de años se amoldan al mundo sin mayor peso en la conciencia; es triste ver a una iglesia que llamada a ser luz, nos hemos vuelto una institución más en la sociedad.

No quiero ser pesimista, tampoco quiero ser un desagüe de condenación hacia la iglesia misma, solo quiero compartir un peso que en mí hay desde hace ya algún tiempo, y quisiera que el Espíritu de Dios nos moviera hacia tiempos más gloriosos para Su iglesia, y es aquí donde creo la palabra de Pablo a Timoteo tiene un valor especial: Dios no nos ha dado un espíritu de cobardía, sino de poder, de amor, y de dominio propio.

De poder porque de manera sorprendente y sobrenatural hemos confirmado que Dios puede transformar vidas enteras por el puro afecto de Su voluntad. De amor porque no habrá mayor testimonio que el amor que la iglesia muestre al mundo. Y de dominio propio porque en tiempos de profunda oscuridad, nuestra vida deberá estar llamada a vivir en estándares de integridad y pureza que este mundo no conoce.

Solo el Espíritu de Dios podrá hacerlo, sólo Él puede quitar ese espíritu de cobardía y darnos ese espíritu de poder, de amor y de dominio propio que nos llevará a no avergonzarnos del evangelio, sino que seremos capaces de soportar toda aflicción por Su Nombre. Dios nos llene de Su Espíritu y nos lleve a tiempos tan gloriosos que ninguna otra generación haya conocido.

mi sexualidad no me define

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Texto originalmente publicado el 31 de marzo de 2015

“¿Cuándo una sociedad gozará de plenitud de derechos para todos sus miembros? ¿Cuándo podremos alzar la bandera de la inclusión y el respeto a toda característica que define una identidad sana? ¿Cuándo leeremos esas luchas y batallas y guerras por la búsqueda derechos como una narración histórica que añade gozo por sabernos respetados todos?”

La lucha por la búsqueda de derechos se vuelve una batalla, incluso una guerra, que puede extenderse por generaciones. Estas batallas, estas guerras, luchan por el establecimiento de principios que permitan que todas las personas que se desarrollan en una sociedad puedan crecer en ambientes sanamente construidos y mantenidos con un fuerte reconocimiento y respeto a las diferencias de cada persona, diferencias que siendo intrínsecas obedecen a cuestiones de un diseño y propósito Superior para nada malo sino que ayudan a la construcción de una identidad tanto individual como de grupo.

La búsqueda de la definición y el establecimiento de derechos para grupos específicos se extiende por generaciones debido a que aspectos tanto culturales, sociales, políticos y religiosos llegan a influenciar de manera muy fuerte toda esa construcción de derechos, influencia que puede convertirse en un motor o en un freno para esa búsqueda. Hay derechos cuyo establecimiento es mucho más inmediato por la obviedad de determinas características de las que gozan las mayorías, sin embargo hay derechos que son negados por siglos a través de la falta definición de ellos o porque aun ciertas características de ciertos grupos vulnerables son penalizadas porque no encuadran en lo cultural, lo social, lo político o lo religioso, considerando como hecho que esas características vienen determinadas como parte de ese diseño y propósito Superior.

Algunas luchas ya ganadas se vuelven una narración histórica en nuestros centros educativos o como parte de la conciencia social que se alimenta por la narración generacional. Para algunas personas esas narraciones se vuelven un mero ejercicio para recordar que lo que hoy gozamos es el resultado de un esfuerzo de nuestros antepasados; tal es el caso de los derechos de las mujeres, la abolición de la esclavitud, los derechos para gente de color, los derechos para discapacitados, los derechos indígenas, o los derechos de inmigrantes, todos ellos aun con asignaturas pendientes. Para otras personas esas narraciones son más que un ejercicio mental, se vuelven una inspiración para creer que toda lucha, en cuyos fundamentos hay principios muy honestos, llega a transformar una sociedad entera y construye sociedades mucho más sanas para nosotros, para nuestros hijos y las generaciones que han de vivir.

Al descubrir esas narraciones, pocos, muy pocos de nosotros, consideran en su niñez, aun en su adolescencia, que un llamado social está a la puerta de nuestra vida para emprender esa búsqueda de derechos, ya sea porque esos derechos aúnan una mejor vida para nosotros mismos o porque un ser querido, el cual pudo haber ya sido asesinado por la negación de derechos, se vería soportado. Esta última razón explica porqué en la búsqueda derechos para las mujeres, hubo hombres detrás luchando también, porqué en la búsqueda de la abolición de la esclavitud, hubo hombres y mujeres libres que iniciaron y continuaron esas luchas, porqué en la lucha por los derechos de discapacitados, hubo hombres sin ninguna limitación que emprendieron un esfuerzo loable. Porque sea una razón o la otra, la búsqueda de derechos por beneficio personal o la búsqueda derechos para un ser querido, en ambos casos había una firme convicción de que una mejor sociedad era posible.

En mi caso específico esa búsqueda derechos estaba en mi mente desde la niñez pero esa búsqueda era encaminada hacia los derechos de grupos vulnerables de los cuales mi inocencia descubría que le rodeaban. Mujeres ultrajadas, expatriados por movimientos armados en Europa del este, niños abandonados, las difíciles historias de las personas en los países en África. Mi infancia era despertada continuamente por saber que allá afuera, más allá de mis límites, había gente con nombre que moría por las injusticias que un mundo caído propicia. Esa búsqueda era, a pesar de que existía, un simple ideal que se alimentaba de sueños infantiles basados en el sueño de un mundo mucho más justos y digno.

Al pasar de los años mi vida fue confrontada por una realidad que no sólo estaba más allá de mis límites, sino que era una realidad que yo vivía, y vivía con profundo dolor: mi sexualidad. Justo en esa confrontación en mi adolescencia, justo en ese tiempo de muchos cambios, también mi vida fue consolada al ser rendida a mi Gran Rey. Hoy puedo entender que no era una coincidencia de la confrontación y el consuelo, sino era un propósito muy planeado por Aquel que me había encontrado y amado.

El descubrimiento de mi sexualidad trajo consigo años enteros de muchas luchas internas, luchas que fueron acompañadas día a día por la presencia de Aquel que todo lo llena en todo. En ese proceso descubrí algo que impactaría mi vida por completo: mi identidad no era definida por lo que yo era o podía llegar a ser, sino que mi identidad estaba completamente determinada por JESÚS. En ese proceso de rendición diaria, JESÚS me llevó a un tiempo de profunda paz donde mi fe, el diseño y el propósito en mí habían encontrado la reconciliación. Ese diseño no era, como yo lo había creído antes, un asunto contrario a mi fe, sino era un diseño encaminado a un propósito que, sin conocerlo en ese momento de reconciliación, tenía la certeza de que existía.

Nuevamente descubrí algo mucho más sublime que no podía estar sujeto a la coincidencia. En esos tiempos de reconciliación interna, algunos congresos y gobiernos alrededor del mundo comenzaron a prestar atención a una lucha por la búsqueda de derechos que había costado vidas de adolescentes, jóvenes y adultos. Era una lucha que, iniciada muchas décadas atrás por hombres y mujeres estigmatizados por la sociedad durante siglos, veía a la puerta la oportunidad de una discusión seria y con fuertes posibilidades de que su fin encontrara cabida. Poco a poco, y con burlas de algunos, con desdén de otros, con miedo de muchos, los derechos de esa minoría arribaron a una sociedad que seguía sin entenderles del todo pero que sabía que estaban ahí para un propósito.

Mi juventud veía con poco interés lo que pasaba en aquellas sociedades. Mi juventud se mantenía aún muy ocupada en entenderse a sí misma y entender los planes que JESÚS traía consigo. Sin embargo, al pasar de los años, esas discusiones, esas luchas, esos tiempos llegaron a la puerta de mi país sin darme cuenta del todo. La búsqueda de derechos que traía consigo una inclusión de mi vida a esta sociedad había arribado a la capital del país. Después, poco después, esa búsqueda de derechos tomaría fuerza en aquella potencia mundial donde muchas iglesias cristianas serían confrontadas. Mi expectación era mayor porque si bien la búsqueda derechos era entendida por mí como un aspecto distante del cristianismo, ahí entendí que la reconciliación que había sido dada entre mi fe y mi sexualidad en lo individual, necesitaba también ser llevada a la iglesia, aunque esto doliera demasiado.

Y fue ahí cuando descubrí que alzar la voz con respeto, amor y con fuerte determinación era necesario. Que vidas aun en la iglesia eran y siguen siendo perdidas por la falta de esa reconciliación. Que había y hay jóvenes, y adolescentes y adultos que buscaban y buscan respuestas a un aspecto de un diseño Superior en sus vidas que no había siquiera sido considerado como tal. Porque cuando hablamos de la búsqueda de derechos es necesario siempre tener presente que hay vidas que se pierden de muchas personas con nombre que pueden ser tan cercanas como un ser querido.